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LA GUERRA RUSIA-UCRANIA. ENTREVISTA REALIZADA AL ANALISTA POLÍTICO, ALBERTO ...

     LA GUERRA RUSIA-UCRANIA. ENTREVISTA REALIZADA AL ANALISTA POLÍTICO,
                                       DOCTOR ALBERTO ROTETA DORADO.
                                                      Primera Parte.
                         Por: Guillermo Milán, director de Cuba democracia y vida.




Estocolmo. Suecia.- Cuba democracia y vida presenta una entrevista al analista político y colaborador especial de esta página, Doctor Alberto Roteta Dorado, cuyos escritos son siempre muy bien recibidos por los lectores de nuestro sitio, así como por los cientos de seguidores de su Blog personal en Forofilo.net, y otras páginas como Patria de Martí, Baracutey Cubano, etc.

Estimado Doctor Alberto, ante todo, un saludo cordial de Cuba democracia y vida, y sin preámbulos vamos directamente a tratar algunos puntos de interés en relación con el grave conflicto del momento, me refiero, como es lógico, a la guerra Rusia-Ucrania.

Usted solo ha publicado dos escritos que tratan el tema de la guerra entre Rusia y Ucrania, en ambos usted insiste en los antecedentes históricos que, según su opinión, han sido decisivos para que se desencadenara este grave conflicto actual. ¿Pudiera profundizar en este asunto?

Agradecido, una vez más, y sin rodeos y excesos de presentaciones y formalidad vamos directamente al álgido tema de la guerra Rusia-Ucrania. Imposible ver el actual conflicto como un hecho aislado de un contexto que tiene sus precedentes siglos atrás. Los que quieran profundizar en estos elementos históricos pueden remitirse a estos dos escritos publicados y a otros que, sin ser de mi autoría he difundido. Esencialmente hay un hecho: Rusia siempre ha considerado a Ucrania como parte de sí misma, y esto no es solo de los tiempos del comunismo leninista-estalinista, sino que tiene sus raíces en el lejano pasado de ambas naciones. Hacia final del siglo XVIII la emperatriz rusa Catalina la Grande había acabado con los últimos remanentes de la autonomía de los cosacos de Ucrania, y un siglo después, su bisnieto Alejandro II prohibió los libros de no ficción en ucraniano y firmó un decreto secreto que impedía cualquier publicación o representación en ucraniano, el idioma oficial de esta nación, por solo citarte dos ejemplos que demuestran esa “autoridad” que siempre Rusia ha querido ejercer, y ha ejercido sobre Ucrania. Como ya he expresado un par de veces: cuando Rusia no era nada ya Ucrania era Ucrania. Recordemos que con el establecimiento de la federación de tribus eslavas orientales, conocidas como la Rus de Kiev, hacia el final del siglo IX, se inicia la historia de esta enorme nación de la Europa Oriental. Enorme no solo en su extensión geográfica, sino en sus riquezas económicas, sus grandes recursos naturales, y su fuerte tradición cultural. Ucrania llegó a ser en el siglo XI el mayor, y también el más poderoso, Estado de Europa, algo que jamás los rusos le han perdonado. Luego, en los tiempos de la etapa comunista, ya todos sabemos que el régimen soviético en su afán expansionista se adueñó de un grupo de naciones, entre las que estaba Ucrania, la joya de Europa oriental, con lo que el poderío comunista se incrementó gracias a la grandeza de Ucrania. Perderla, desde los inicios de la desintegración de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, fue un duro golpe para Rusia, que ya se creía – y lo llegó a ser– dueña de Ucrania, y es esto justamente lo que pretende actualmente Vladimir Putin, esto es, recuperar territorios perdidos; aunque ya sabemos que ha utilizado cualquier pretexto para su invasión premeditada al territorio ucraniano. La idea de esa gran amenaza que representa para Rusia la existencia de un ejército fuerte, amén de las aspiraciones del gobierno ucraniano de integrarse a la Unión Europea, UE, con lo que se abre directamente a Europa y se aleja cada vez más de Rusia, y lo peor para Putin, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, es solo el pretexto para que un psicópata asesino como Vladimir Putin descargue todo su odio sobre un territorio que ambiciona sobremanera. Unos meses antes del inicio de la guerra Putin redactó un documento sobre la “unidad histórica de los rusos y los ucranianos”, en el que afirma categóricamente que la verdadera soberanía de Ucrania solo es posible en asociación con Rusia. No es una coincidencia, sino un hecho concreto, que luego, las amenazas del ejército ruso con las exhibiciones de su poderío mediante sendas maniobras militares en lugares cercanos a la frontera con Ucrania se hicieron cada vez más fuertes, hasta que, como se sabe ahora muy bien, se produjo la brutal invasión el pasado 24 de marzo.

La propaganda del Kremlin hace referencia a un éxito de lo que ellos consideran una acción militar especial en el territorio ucraniano. ¿Comparte usted esa opinión?

En realidad hay mucha desinformación, o mejor aún, tergiversación de la información. No es menos cierto que el ejército ruso es poderoso y que su arsenal militar es enorme. Vladimir Putin hace un derroche de alarde en este sentido mediante sus extravagantes desfiles militares en la Plaza Roja, cuyo nombre no tiene nada que ver con el simbólico color rojo de los comunistas, sino que es mucho más antiguo y se refiere a un término ruso, Krásnaya, que traducido literalmente al castellano significa hermosa o bella. No obstante, a pesar de ese poderío militar, ha habido fallos graves desde el punto de vista estratégico desde los inicios mismos de la guerra –no de la operación militar especial como señala el Kremlin y como repiten sus satélites de Cuba y Venezuela–. Según las estimaciones de ciertos analistas serios, Rusia hubiera podio vencer la contienda actual en apenas cinco días. Esto era en realidad lo que se esperaba. Sin embargo esto no ha sido así. La guerra se extiende por más de un mes y medio y todos sabemos que el régimen de Vladimir Putin se ha visto obligado a cambiar su estrategia. Su fracaso en la toma de la capital de Ucrania, Kiev, ha sido su mayor derrota en este sentido. Con la toma de Kiev el ejército ruso se hubiera posesionado de toda la nación; pero, por suerte para Ucrania, los acontecimientos tuvieron un giro inesperado y Rusia tiene que dejar Kiev a un lado y centralizar sus esfuerzos en la región del Donbás, otro de sus grandes puntos estratégicos, que, junto a Járkov, está siendo bombardeado en este momento. Lo lógico hubiera sido que se lanzaran a atacar esta región después de tener el control sobre la capital de la nación; pero insisto, la toma de Kiev fue un fracaso, el mayor fracaso del ejército ruso en este complicado y grave conflicto. No creo que Rusia pueda vanagloriarse de supuestos triunfos con los alarmantes datos que demuestran todo lo contrario.

El Ejército de Ucrania ha cifrado este martes en 19.600 los militares muertos en combate desde el inicio de la guerra. Además, según la actualización publicada por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, las fuerzas ucranianas han destruido 157 aviones rusos, 732 tanques y un total de 1.946 vehículos blindados. Asimismo, han precisado que han logrado destruir 140  helicópteros, 7 barcos, 76 tanques de combustible y 124 drones. Independientemente de esto, no podemos anticiparnos, toda vez que el desenlace de los acontecimientos pudiera variar. Suponiendo que Rusia se saliera con las suyas, algo que personalmente no creo, lo cierto es que el ejército de Ucrania, y de manera muy especial su presidente Volodímir Zelenski, así como el pueblo ucraniano de manera general, han demostrado su fuerza, su patriotismo, su capacidad de resistencia y un poderío militar más allá de lo que muchos, incluido yo, no creíamos. No obstante, si nos guiamos por lo que se difunde desde Rusia se pudiera tener una percepción completamente diferente, bien distante de la realidad, esto es lo que, por desgracia se está haciendo en Cuba y Venezuela, dos de las naciones aliadas a Putin, cuyos regímenes dictatoriales se han pronunciado abiertamente a favor de la invasión rusa. Según la propaganda rusa se ha realizado una “limpieza” al haber eliminado casi todo el arsenal militar de Ucrania.   


Volodimir Zelenski tiene muy bien definida su postura respecto a no ceder un ápice de territorios ucranianos a Rusia, lo que quiere Putin en última instancia, amén de alejar a este país de la influencia de la Europa occidental, y por encima de todo, que no integre la OTAN.   

¿En el momento actual, teniendo en cuenta las numerosas naciones involucradas en el contexto del conflicto Rusia-Ucrania, podemos hablar de una posible tercera guerra mundial?

Dadas las circunstancias contextuales del momento hacer referencia a una tercera guerra mundial no es una lejana idea, un concepto apresurado o una imagen utópica. Lamentablemente, todo lo contrario, toda vez que los países miembros de la OTAN, hasta el momento, han mantenido una actitud demasiado conservadora, precisamente para evitar una conflagración de esta naturaleza; pero todo tiene un límite, y Vladimir Putin ha demostrado no tener escrúpulos. El hecho de encontrarse totalmente aislado, solo en el mundo – las narcodictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, así como sus aliados de Bielorrusia, no cuentan para nada si se le compara con la casi totalidad del mundo en su contra y a favor de Ucrania– es demasiado peligroso, independientemente de que beneficie a Ucrania desde el punto de vista moral. Peligroso, porque al sentirse acorralado es capaz de cualquier cosa, incluida la posibilidad de emplear sus armas nucleares, algo con lo que ha amenazado desde los inicios mismos de la invasión a Ucrania. Para seres como el no importa el mundo, y ya ha llegado a un punto en que la categoría límite dejó de existir para el. Ahora se trata de Ucrania, después pudiera ser Moldavia, luego la trilogía de Lituania, Letonia y Estonia, las naciones bálticas que desde los inicios de la desintegración de la URSS supieron distanciarse definitivamente del régimen ruso, estas tres últimas, miembros oficiales de la OTAN desde 2004, y ante posibles invasiones las cosas serían muy diferentes a lo que ocurre respecto a Ucrania en la actualidad, toda vez que dicha nación no forma parte de la OTAN.    

Personalmente creo que la idea de una tercera guerra mundial no se materializará. Esto sería el fin de una parte considerable de la población de Europa, independientemente de los efectos a largo plazo que tendrían lugar como resultado de las devastadoras acciones de las radiaciones; pero esto es solo mi opinión, opinión basada en análisis contextuales. Esperemos que antes de que este señor, un verdadero criminal, responsable máximo de los cientos de asesinatos colectivos a los civiles ucranianos, no solo del poblado de Bucha, que ha sido lo más comentado en los últimos días – aunque Putin se empeña en desmentir con su absurda teoría de que se trata de falsificaciones y montajes de las principales potencias de occidente–, sino de aquellos que han muerto tras los terribles ataques a instituciones y edificaciones civiles, incluidos hospitales y centros escolares, decida ejercer todo su dominio, surja del seno de su propio ejército alguien capaz de acabar de una vez con su existencia. Hay testimonios de multitudes de soldados rusos negados a agredir a sus hermanos ucranianos, hechos poco difundidos por la prensa a pesar de su trascendental significado. Téngase presente, además, que los asesores políticos de Putin le han ocultado – o tergiversando–  una buena parte de lo que en realidad ha estado ocurriendo, por lo que la posibilidad de un plan en su contra desde lo más alto de su cúpula militar no pude ser descartada.

Zelenski acaba de afirmar que está dispuesto a sentarse cara a cara con Putin para tratar el tema del cese al fuego. De lograrse un acuerdo se pondría fin, al menos por ahora, a la tensión extrema que existe para la mayoría de las naciones del mundo ante el peligro de una inminente guerra mundial. Creo firmemente que el fin del conflicto se acerca; aunque Volodimir Zelenski tiene muy bien definida su postura respecto a no ceder un ápice de territorios ucranianos a Rusia, lo que quiere Putin en última instancia, amén de alejar a este país de la influencia de la Europa occidental, y por encima de todo, que no integre la OTAN, la gota que colmó la copa.  

Continuará…