Forofilo

LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES, MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES

                        LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES,                             
                                MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES (III)
                                            Dr. Alberto Roteta Dorado.-




Santa Cruz de Tenerife. España.- El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad COVID-19, avanza por todo el planeta sumando más de 4,6 millones de fallecidos y más de 225 millones de personas infectadas.*

A modo de recordatorio. La ira de la izquierda contra Estados Unidos se hace patente también con la manipulación, muy a su manera, de la información respecto a la pandemia.

En los escritos anteriores hemos analizado la situación de la pandemia en algunos países del continente americano, de manera particular en Estados Unidos de América, país que aporta el mayor número de casos si lo vemos desde el punto de visto de valores numéricos absolutos, elemento que ha sido utilizado de manera malintencionada por algunos regímenes de orientación izquierdista y de extrema izquierda, como es el caso del régimen comunista de Cuba, para desacreditar a la nación más poderosa del planeta.

Sin embargo si se analiza la situación de esta enorme nación basándonos en términos numéricos relativos, esto es, en tasa por cada 100.000 personas, las cosas toman un rumbo diferente, aunque su tasa sigue siendo la más elevada del mundo (12.497). El número de fallecidos como consecuencia de la enfermedad originada por el virus está por debajo de varias naciones de América Latina al presentar una tasa de 201, lo que representa en números absolutos un total de 663.929, lo que suele ocultarse por los medios de izquierda, que manipulados por sus líderes políticos, se han dedicado a destacar solo la excesiva cantidad de casos contagiados, sin hacer mención a la idea de que mueren poco en relación a la totalidad de diagnosticados con la COVID-19, a diferencia de muchos países del mundo con tasas muy superiores a las de Estados Unidos.

Las estadísticas de Nicaragua no son creíbles. El secretismo del régimen de Daniel Ortega es aplicable también a la situación epidemiológica del país.

De igual forma hice mención a las diferencias existentes entre subregiones de América Latina. Así las cosas, en el llamado Cono Sur se destacan Argentina y Uruguay respecto a sus elevadas tasas de contagiados por el coronavirus con valores de 11.572 y 11.142 por cada 100.000 respectivamente, lo que contrasta con la de Chile, que a pesar de ser también muy elevada, está por debajo de estas dos naciones al reportar 8.604 por cada 100.000.

Por último, retomando los aspectos fundamentales de los escritos anteriores, también hice referencia a los dudosos datos presentados por Nicaragua, un país donde cada día se encarcela a los opositores del régimen del binomio Ortega-Murillo. Llama poderosamente la atención que solo informen de la existencia de 13.025 casos contagiados (tasa de 197), así como 202 muertes (tasa de solo 3 por cada 100.000), algo que contrasta de modo significativo con las tasas de Honduras (3.571), Guatemala (2.879) y El Salvador (1.537), países muy cercanos geográficamente a Nicaragua, lo que, si bien, no puede demostrarse de manera objetiva, si podemos poner en duda los reportes estadísticos de esta nación centroamericana, ya sea porque ocultan la realidad o porque carezcan de un sistema de informatización y de estadísticas suficientes, sin descartar la idea del posible mal manejo de la pandemia con casos sin diagnosticar o confirmar mediante exámenes confiables.

El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

En este nuevo trabajo, tercera y última parte de la serie La política y el coronavirus, entre ataques, manipulaciones y tergiversaciones, vamos a centrar nuestra atención en dos países, Venezuela y Cuba, cuyos regímenes dictatoriales los asemejan sobremanera a Nicaragua.

Como ya comenté al referirme a Nicaragua, en el caso de Venezuela resulta imposible poder aceptar sus estadísticas. No se puede creer que un país con uno de los más elevados índices de pobreza y de extrema pobreza de toda la región, con un sistema sanitario extremadamente inestable, con colapso total de sus instalaciones sanitarias, así como una extraordinaria carencia de medicamentos e insumos médicos, pueda tener tan bajo número de casos diagnosticados con coronavirus.

El régimen de Nicolás Maduro solo reporta un total de 348.873 casos, lo que corresponde a una tasa de 1.227 por cada 100.000, la más baja de América después de Nicaragua, cuyos informes corresponden a 197 por cada 100.000. Algo similar ocurre con el total de casos fallecidos por coronavirus, cuya tasa es también la más baja de la región, solo superada por la de Nicaragua que es de 3. Según los informes oficialistas solo han muerto a causa del coronavirus 4.214 casos, lo que representa una tasa de solo 15 por cada 100.000.
 
Sin embargo, la Organización No Gubernamental, ONG, Médicos Unidos de Venezuela, MUV, alertó recientemente sobre la posible propagación masiva de la COVID-19 debido a que, según sus propias cifras – muy diferentes a las del oficialismo–, menos del 3% de la población está vacunada, y las clases están próximas a comenzar, al igual que la campaña electoral de los comicios regionales y locales del 21 de noviembre. Por otra parte, la OPS, confirmó hace una semana que solo 3.3 millones de personas han recibido la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus en Venezuela, lo que representa el 36% de la población, lo que no coincide con los reportes de la ONG Médicos Unidos de Venezuela.

Coincidentemente ambos países están dominados por regímenes de extrema izquierda, con carácter dictatorial y con un marcado secretismo, lo que, sin duda, presupone que cualquier especulación acerca de tan álgido asunto sea creíble. El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

Cuba tiene la mayor tasa de la región del Caribe y una de las más altas del continente. La explosión repentina de la pandemia y la saturación de su precario sistema sanitario.   



El caso de Cuba merece un escrito aparte; no obstante, para no hacer demasiado extenso este ciclo dedicado al álgido tema de la política y el coronavirus, he preferido abordarlo en esta tercera y última parte de esta serie; aunque en otro momento profundicemos de manera puntual en la difícil situación sanitaria de esta nación.   

Una dirigente comunista en un programa de televisión, haciendo gala de la inmodestia y la excentricidad que, lamentablemente, caracteriza a muchos cubanos, fue capaz de hacer una campaña propagandística al presentar un panorama de la isla muy parecido a un paraíso terrenal. En la invitación de la mandataria no faltó la opción de que los turistas fueran a vacunarse contra el coronavirus, amén de disfrutar de las supuestas ventajas de un sistema de salud, según ella, fortalecido, organizado y ejemplar.

Pero de un día para otro el paraíso terrenal se les vino abajo. La desmedida apertura de la actividad turística – ya se sabía perfectamente lo que esto podía representar como riesgo de contagios, toda vez que muchas naciones europeas habían pasado por la experiencia y habían cerrado sus fronteras para proteger a sus poblaciones–, unido a las precarias condiciones socioeconómicas por las que pasa Cuba en la actualidad, amén de las carencias de medicamentos e insumos médicos, entre otras causas, fueron los elementos desencadenantes de una explosión sin límites que han convertido a la llamada potencia médica en el epicentro de la región del Caribe y uno de los países de América con mayor tasa de infectados por coronavirus; aún cuando ya se sabe de las imprecisiones estadísticas que reporta el oficialismo.

Para ser objetivo, y nadie pueda acusarme de hacer comparaciones con naciones del primer mundo, analizaremos el comportamiento de la totalidad de sus casos contagiados y sus muertes en el contexto del área del Caribe y en relación con un grupo de países de América Latina.

Según los informes del oficialismo cubano (Ministerio de Salud Pública y medios de prensa) la totalidad de casos contagiados desde el inicio de la pandemia es de 761.060, esto es, en cuanto a números absolutos. Esto significa que es el país caribeño con el mayor número de casos contagiados si se compara con los informes de naciones como: Jamaica con 76.987 casos, República Dominicana con 353.887, Haití con 21.271, Bahamas con 19.601, Trinidad y Tobago con 47.363 y Santa Lucía con 9.971.

Un comportamiento similar ocurre cuando comparamos en términos de números relativos, esto es, respecto a tasa por cada 100.000 habitantes. La tasa de Cuba sigue siendo la más elevada de la región con 6.719. Mientras que la de Jamaica es de 2.600, República Dominicana 3.262, Haití 187, Bahamas 4.984, Trinidad y Tobago 3.384 y Santa Lucía 5.430. Recordemos que Puerto Rico no se tiene en cuenta de manera independiente, sino basado en las estadísticas de Estados Unidos. De modo que Cuba duplica la tasa de República Dominicana y triplica la Jamaica, lo que, sin duda, debe ser bochornoso para el régimen de La Habana, toda vez que se han pasado más de medio siglo con su eslogan de que Cuba es la gran potencia médica y su premisa de que cuentan con el mejor sistema de salud de América Latina.

Téngase presente que estos reportes, como sucede con los de Venezuela y Nicaragua, deben ponerse en duda. Hay cientos de casos que se internan en hospitales o se aíslan en sus hogares con sintomatología característica, o al menos sospechosa, de infección causada por coronavirus y no son informados de manera oficial como positivos al no poder realizarse exámenes de test rápidos y de PCR porque no se dispone de suficientes test para poder asumir el desastre epidemiológico de la isla.

Por otra parte, los diagnósticos de las certificaciones de defunción están manipulados para informar menos muertes por coronavirus. El exceso de neumonía atípica como causa de muerte en estos últimos meses sugiere que se oculta la verdadera causa de muerte. En sí se trata de la muerte por SARS-CoV-2, esto es, por el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS, por sus siglas en inglés), una forma grave de neumonía originada por el coronavirus, caracterizada por dificultad respiratoria extrema y en muchas ocasiones, lamentablemente, la muerte. 

Hasta el día 14 de septiembre el régimen de La Habana ha reportado un total de 6.449 muertes por coronavirus, lo que representa una tasa por cada 100.000 de 57, o sea, una tasa relativamente baja si se le compara con otras naciones del contexto caribeño como Jamaica 59, Bahamas 118, Trinidad y Tobago 99 y Santa Lucía 72; aunque por encima de las de República Dominicana 37, Haití 5; aunque ya expliqué antes lo que ocurre con el reporte de las muertes por coronavirus en Cuba.

No debe ser, bajo ningún concepto, una coincidencia que el régimen de Cuba, junto a sus “hermanos”, los de Venezuela y Nicaragua, aparezcan ante los ojos del mundo como países con unas envidiables tasas de mortalidad por el coronavirus. Esto es inadmisible. Tarde o temprano se conocerá la realidad del comportamiento de la pandemia en estos países dominados por regímenes totalitarios, en los que el secretismo constituye una poderosa arma defensiva.

Y así las cosas, entre realidades, tergiversaciones, ataques y manipulaciones  anda el mundo. A la terrible diseminación del coronavirus con sus devastadores efectos sobre la población mundial, se une una oleada de campañas mediáticas, en las que, la desinformación está causando tanto daño como el propio virus.   

*Datos del 15.09.2021 | Actualización 11:04 horas. Por DatosRTVE

-------------------

Los datos referenciales de este trabajo han sido tomados de Mapa del coronavirus en el mundo: casos, muertes y los últimos datos de su evolución. RTVE (https://www.rtve.es/noticias/20210902/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml), del 15/09/2021, con actualizaciones de datos correspondientes al 14/09/2021.