Forofilo

LO ABSOLUTO: UN CONCEPTO ELEVADO DEL MUNDO DE LA MODERNIDAD Y DE LA RELIGIÓN

       LO ABSOLUTO: UN CONCEPTO ELEVADO DEL MUNDO DE LA MODERNIDAD
                                            Y DEL CAMPO DE LA RELIGIÓN.
                                                     (Segunda parte)
                                         Por Dr. Alberto Roteta Dorado.


El contenido de la idea absoluta es también el desenvolvimiento entero
de los momentos que tenemos ante nosotros hasta aquí (…)
Lo propio del pensamiento filosófico es entender cómo todo lo que es,
considerado separadamente, aparece como un ser limitado y que no tiene,
por lo mismo, valor sino como parte del todo y como momento de la idea.




Santa Cruz de Tenerife. España.- En el racionalismo de Descartes (1596-1650), lo Absoluto es la sustancia infinita, cuya bondad y perfección garantizan la solidez del criterio de verdad, lo que recuerda sobremanera a Heráclito (550-a.C.480 a.C.) con sus concepciones del Logos  – hace posible el orden y la justicia, como también el propio pensamiento humano–, aunque estemos tratando del Absoluto en sí. En Spinoza (1632-1677)  desaparece la trascendencia de lo absoluto y la sustancia infinita es a la vez naturaleza. En Kant (1724-1804), el Absoluto es una exigencia de la razón humana en un doble sentido: como incondicionado, que no es objeto de conocimiento objetivo y que sirve a modo de idea reguladora u horizonte inalcanzable, cual ideas trascendentales, del conocimiento por el entendimiento, y como noúmeno, o cosa en sí, inaccesible a la experiencia y al conocimiento teórico, pero exigida por la razón humana como condición última de la posibilidad de un conocimiento objetivo. La razón práctica sabe – por la experiencia de la ley moral–  que hay una conciencia incondicionada, que es la legisladora absoluta de toda moralidad; en esta subjetividad creadora toma su punto de partida el Idealismo Alemán.

Recordemos que la multiplicidad en los mundos de la manifestación pudiera explicarse si llegáramos a comprender los procesos de Ideación Cósmica e Ideación Divina, así como, la idea de los poderes Ideadores y Emanadores de aquella Realidad existente por sí misma, Realidad admitida por muchos de los hombres de ciencia de nuestros tiempos, y, al menos, cuestionada o especulada por otros tantos, que tratan de descubrir el verdadero significado de esa Inteligencia del Universo. Lamentablemente las doctrinas presentadas desde una perspectiva materialista o las que aparecieron bajo la óptica del fenómeno que se llamó filosofía marxista-leninista, algo inexistente en el terreno de la filosofía e inadmisible desde el punto de vista de los verdaderos conceptos y leyes filosóficas, sin duda, hicieron mucho daño a la interpretación del universo desde la óptica de la existencia de una Realidad Primaria o Última capaz de idear todo lo que ulteriormente tomará expresión en los mundos de la materialidad. El desarrollo científico de estos tiempos, tiempos de hipermodernidad, de difusión rápida de ideas y propuestas, está permitiendo reinterpretaciones desde una visión científica y filosófica. El hecho de que los hombres de ciencia hicieran referencia a un Universo Inteligente o admitieran la idea del surgimiento del Universo a partir de un punto matemático que se expande y se contrae, sin duda, contribuyó al reencuentro que está teniendo lugar entre la ciencia y la filosofía.

El punto virtual de la ciencia no es otro que el Eterno Mahabindu, punto o centro del cual surge misteriosamente todo el universo, centro de la Conciencia Divina, cuya vida está arraigada en la Realidad que subyace en la base del Universo manifestado y que lo energiza y lo guía en su evolución. Su expansión es el período de actividad o el día de Brahmâ, según las filosofías orientales. Es la llegada del período, donde la Voluntad Absoluta dilata naturalmente la Fuerza  dentro de sí, de conformidad con la ley, de la cual es la Esencia interna y última. La apreciación de un sinnúmero de fenómenos y hechos de la vida pudieran tener una visión diferente en la medida que os despojéis de los dogmas que os han impuesto a través de los años, ya sea por las absurdas corrientes materialistas o por las religiones, las que en su aspecto exotérico han simplificado tanto sus conceptos que resultan risibles en estos tiempos. Una aproximación a la Filosofía Clásica Alemana y de manera especial a la enseñanza de Hegel resulta necesaria para la asimilación del difícil problema del Uno en los muchos y de la multitud expresada desde Ain-Soph, desde la Ultérrima Realidad de lo Absoluto.

En el pensamiento de Hegel, lo Absoluto es el devenir de la idea y, porque es sobre todo resultado y final, es espíritu absoluto desarrollado a lo largo del tiempo: arte, religión y filosofía. Hegel parte de una primera intuición, la del espíritu. El espíritu está dotado de diferencias, o mejor dicho se diferencia en sí mismo. Se va desarrollando merced a una propia autoactividad en todas estas diferencias, y de esta manera produce toda la realidad. Solo al final de todo ese proceso llega a ser el espíritu absoluto. Pero este espíritu es algo así como una hipóstasis, como un individuo universal en quien está englobada toda la diferenciación de la realidad. Las diversas manifestaciones de este espíritu son los fenómenos, de ahí el título de su genial obra, esto es, Fenomenología del Espíritu, de cuyo prefacio he seleccionado la frase que nos está sirviendo de elemento conductor en este análisis acerca del porqué el Absoluto en sí es el concepto más elevado y pertenece a la modernidad y a la religión. 



Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831). A la intuición del espíritu añade Hegel otra intuición: la de la idea. No es el espíritu una realidad  del tipo de la cosa en sí, sino, que es un acontecimiento, una idea. El espíritu es la ciencia misma.

Hegel expresa con nuevos bríos lo que ya estaba esbozado desde los tiempos de Platón y plenamente establecido por los Neoplatónicos, al menos para la filosofía occidental. Lo que Hegel nos intenta describir parcialmente con su idea acerca de toda la diferenciación de la Realidad, algo inherente a la Ultérrima Realidad de lo Absoluto, ya ha sido reconocido en las filosofías hindúes como las diferenciaciones sucesivas de la Realidad Primaria, las que dan como resultante la aparición de las primarias polaridades: la raíz de la conciencia y la raíz del poder, Parabrahman y Mulaprakriti, y los grandes tattvas Shiva-Shakti, cuyas proyecciones o emanaciones originan en los niveles de la manifestación a Purusha y Prakriti, espíritu y materia, y así en escalas descendentes todo lo que potencialmente está contenido como imagen o idea arquetípica en el Pensamiento Divino y que resulta emanado desde su plenitud de conciencia, algo que Platón recrea formidablemente con sus concepciones en la teoría de las Ideas.

En su obra Fenomenología del espíritu hace la descripción del camino por donde va pasando el espíritu hasta llegar de nuevo a lo Absoluto. Pero a la intuición del espíritu añade Hegel otra intuición: la de la idea. No es el espíritu una realidad  del tipo de la cosa en sí, sino, que es un acontecimiento, una idea. El espíritu es la ciencia misma. En este sentido expresó:

“Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se completa mediante su desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es esencialmente resultado, que sólo al final es lo que es en verdad, y en ello estriba precisamente su naturaleza, que es la de ser real, sujeto o devenir de sí mismo”. *

“Lo real es lo mismo que su concepto simplemente porque lo inmediato, en cuanto fin, lleva en sí el sí mismo o la realidad pura. El fin ejecutado o lo real existente es movimiento y devenir desplegado; ahora bien, esta inquietud es precisamente el sí mismo, (...) porque es el resultado, lo que ha retornado a sí, pero lo que ha retornado a sí es cabalmente el sí mismo y el sí mismo es la igualdad y la simplicidad referida a sí misma”. **

En las concepciones de Hegel, lo Absoluto se opone a todo cuanto es relativo y se aplica a lo que sólo depende de sí mismo para ser pensado y para existir. Se le atribuye plenitud de sentido y no necesita más justificación que la que se da a sí mismo, mientras que todo lo demás, esto es, lo relativo, se justifica por relación a un Absoluto en sí. Cuando es entendido como una entidad que se considera perfecta en cualquier aspecto, se la identifica obviamente con la divinidad; pero dada su condición de Absolutidad ha de estar más allá de la propia Divinidad, toda vez que la Divinidad tiene límites definidos y limitados a un sistema de evolución determinado; aunque es al propio tiempo un reflejo o proyección de esa Realidad. Para Hegel la sustancia es esencialmente sujeto, y se expresa en la representación que enuncia lo absoluto como espíritu. Y precisa en su Fenomenología del espíritu:

“Sólo lo espiritual es lo real; es la esencia o el ser en sí, lo que se mantiene y lo determinado –el ser otro y el ser para sí– (…).Pero este ser en y para sí (...) es la sustancia espiritual”. **

¿Por qué se considera el concepto de lo Absoluto como el concepto más elevado de todos? Creo que el hecho de no poder llegar a comprenderse esencialmente lo que es y lo que representa el Absoluto, es lo que determina en gran medida el carácter tan elevado de su concepción. En su ensayo: La Seidad o la Ultérrima Realidad de lo Absoluto, redactado en septiembre de 1971, el señor Manuel Martínez Méndez expresó:

“La Seidad es una Realidad que en sí misma lo contiene todo en potencia, pero no en acto, por tanto emana lo relativo, lo individual, para poder expresar en acto sus propias potencias. Esta Seidad es a la vez trascendente e inmanente, es trascendente cuando está inactiva, e inmanente cuando surge a la actividad emanadora. Su inmanencia la lleva a efecto por medio de sus tres atributos: Acción, Ser y No-Ser”.  ***

El hecho de que algo que es Absoluto pueda dar lugar a todo lo relativo que se expresa en el Universo, constituye una de las más grandes abstracciones metafísicas, que sin duda, hace aún más complejo, el concepto del Absoluto. Esta complejidad se torna aún mayor cuando tratamos de explicarnos como esa Absolutidad mantiene siempre y por siempre ese estado o condición de Absolutidad a pesar de dar lugar a todo lo relativo, y cómo lo relativo es expresión de Aquella Realidad que permanece intacta, sin fraccionarse, sin dividirse, sin relativizarse, por cuanto, si esto ocurriera dejaría de ser una Absolutidad y se perdería su estado de conciencia-integrada, lo que le es inherente por la eternidad. Hegel en su “Lógica”, trata de acercarnos a la comprensión de esta complejidad conceptual cuando expresa:

“La idea absoluta puede compararse al viejo que expresa los mismos pensamientos religiosos que el niño, pero para el cual su significación abraza toda su vida. Aun cuando el niño entendiera el contenido de la doctrina religiosa, su vida entera y el mundo entero estarían, no obstante, aún fuera de este contenido. Se puede decir otro tanto de la vida humana en general y de los sucesos que la llenan. Todo nuestro trabajo es dirigido hacia un fin y cuando este fin es alcanzado, asombra no hallar otra cosa que lo que se quería. La importancia está en el movimiento entero. Cuando el hombre recorre con el pensamiento los hechos de su vida, el fin podrá parecer muy limitado. Sin embargo, en él viene a concentrarse entero el decursus vitae. Así el contenido de la idea absoluta es también el desenvolvimiento entero de los momentos que tenemos ante nosotros hasta aquí. Y que es este desenvolvimiento lo que constituye el contenido y lo esencial, éste es el último punto que nos queda por determinar. Hay que agregar que lo propio del pensamiento filosófico es entender cómo todo lo que es, considerado separadamente, aparece como un ser limitado y que no tiene, por lo mismo, valor sino como parte del todo y como momento de la idea.” ****

Lo que hace aún más complejo la asimilación de un concepto que ha sido el clímax de la abstracción desde los inicios mismos de la especulación filosófica, aún cuando solo se intentaba hallar un común origen a todo lo existente o una explicación ante la enorme diversidad de seres y formas expresadas en la multiplicidad de lo manifestado; pero todas con un substrato común como esencia. Todo análisis filosófico desde el punto de vista cosmológico, cosmogónico o antropológico debe partir de un intento de comprensión del concepto del Absoluto, por ser este la unidad primaria de la cual se deriva todo lo que se ha expresado en el Universo. En los inicios de los setenta del pasado siglo veinte Martínez Méndez nos expresó:

“La idea de que lo uno se exprese como múltiples sin que lo uno tenga que fragmentarse para dar existencia a lo múltiple constituye uno de los más profundos problemas metafísicos”. *****

Lo que sin duda, está en relación directa con la idea formulada por Hegel acerca del concepto más elevado de todos. Pero retomando la idea de la necesidad de partir desde lo Absoluto y no desde lo relativo para cualquier análisis, hemos de considerar que es en lo Absoluto donde todo tiene su raíz y en esta Realidad se halla contenida toda existencia y todo modo de ser relativo, transitorio y más o menos fugaz, de ahí que no puede haber nada “que no esté como envuelto por la Asediad Absoluta”.

Todo ha tenido que existir primero en el seno de dicha Realidad. La aproximación, al menos teóricamente, a estos conceptos trascendentales, nos permitirá tener una visión diferente de la vida, en tanto que de las formas que se expresan en los planos de la existencia. Su interiorización ya es otro paso en el vasto proceso del aprendizaje de estas abstracciones, y el llegar a la plenitud de su conciencia es algo que solo le corresponde al místico o al iniciado.

Negar la existencia de una Realidad como esta, significa negar la propia existencia de las cosas que ahora se expresan y que todos admitimos como realidades, que en el fondo no son tales, sino solo reflejos parciales, transitorios y fugaces de la ÚNICA REALIDAD EXISTENTE Y AUTOEXISTENTE POR SÍ MISMA. La negación del Absoluto es la negación de la propia vida, del devenir de la evolución cósmica y divina, lo que equivale a negarnos a nosotros mismos.

Hacia una comprensión de esta Ultérrima Realidad hemos de ir, a pesar de estar inmersos en la materialidad no solo de pensamiento, sino por la limitación material que implica nuestra propia expresión en lo manifestado; pero ir de cualquier forma, esto nos hará verdaderamente libres, que significa estar liberados en conciencia, en espíritu.

                                 
* Fenomenología del espíritu, Prólogo, FCE, México 1971, p. 16-19. Textos de Diccionario Herder de filosofía.
** Fenomenología del espíritu, Prólogo, FCE, México 1971, p. 16-19. Textos de Diccionario Herder de filosofía.
*** La Seidad o la Ultérrima Realidad de lo Absoluto. La Deidad o Logos Solar y el hombre”. Septiembre de 1971. Por Manuel Martínez Méndez. Sin editar. Obras al cuidado del Dr. Alberto Roteta Dorado.
**** Lógica, CCXXXVI, Zusatz, Ricardo Aguilera, Madrid 1973, p. 368. Textos de Diccionario Herder de Filosofía.
*****  Tomado de: La Aseidad Absoluta o la Ultérrima Realidad de lo Absoluto y sus tres atributos por medio de los cuales se expresa y actúa,  7 de enero de 1971. Sin editar y por muchos años al cuidado del autor.