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CHUSMERÍA EN LIMA Y SECRETISMO EN LA HABANA. Tercera parte.


                    ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                       Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

                         CHUSMERÍA EN LIMA Y SECRETISMO EN LA HABANA
                                                    Tercera parte.



               


La turba castrista hizo de las suyas al interrumpir y pretender boicotear los encuentros que se realizaban con verdadero sentido democrático, algo a lo que no están acostumbrados los "representantes" de la sociedad civil cubana.

Silencios sibilinos en La Habana

Aparentemente, a Raúl Castro no le alcanzaron las hormonas para irse a Lima, aunque se alegará que no estuvo presente en solidaridad con el narco-presidente venezolano que no fue invitado a la reunión por sus acciones vandálicas contra las elecciones de su país, entre otros delitos. Por lo tanto, el general sin batallas no quiso utilizar la oportunidad de esta Cumbre para despedirse de los gobernantes del continente ni para tratar de exponer lo que serían sus argumentos finales para intentar justificar su mediocre legado después de doce años de dictadura. Pero hubiera sido utópico esperar de él algo más que lo que ha hecho.

Tampoco fue el flamante y actualmente en el centro de atención Vicepresidente primero, Miguel Díaz-Canel, quien sería supuestamente el designado presidente dentro de unos cuantos días. Y hay que decirlo así, sin una certeza absoluta, porque en aquella democracia que dicen que es la más completa y perfecta del mundo mundial, de toda la historia histórica, y del universo universal, a pocos días de un supuesto cambio de cargos formales en el país -nunca será cambio de poder, aunque así insisten en decir agencias de noticias como Sputnik, Associated Press, AFP y EFE, entre otras- ni siquiera los militantes del partido conocen exactamente quién será el nuevo presidente de los consejos de Estado y de Ministros del país, y mucho menos cuál sería su programa, si es que acaso tiene alguno.

De manera que tampoco se utilizó la Cumbre de Lima para “presentar en sociedad” a quien sería el nuevo y resplandeciente presidente cubano de los Consejos de Estado y de Ministros, cualquiera que fuese, y que debería estar actuando con todos esos gobernantes presentes en la Cumbre durante los próximos años; lo cual demuestra, entre otras cosas, el absoluto temor del régimen y su desprecio por eventos como la Cumbre de presidentes y jefes de gobierno democráticos.

Prueba de ello fue el desplante de la delegación oficialista cubana, que al comenzar la inauguración oficial de la Cumbre se retiró del salón donde se desarrollaba el evento, y se lanzó con todo su odio contra el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), alegando los manidos pretextos de siempre cuando el régimen pretende crear crisis sobre cualquier tema:

«Estuvimos prestando atención y escuchando con mucha seriedad el discurso del presidente del Perú, Martín Vizcarra, a quien deseamos éxitos en su nueva gestión», dijo el representante del régimen. «Pero cuando se anunció el uso de la palabra por parte del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, hemos decidido retirarnos de la sala». Según ese esbirro porque Almagro había pronunciado el día anterior palabras «muy ofensivas sobre Cuba y sus autoridades», y «la delegación cubana no tenía por qué admitir esas declaraciones y sencillamente en un acto de dignidad nos hemos retirado».

Resulta que, dicen, tienen dignidad los representantes de la dictadura. Interesante noticia esa. Si fuera cierta sería maravilloso. Pero todos sabemos que no lo es.

No se sabía todavía en esos momentos si quedaría pendiente algún otro gran show circense por parte de la delegación oficial castrista antes del final de la Cumbre de Lima, o si el discurso oficial se limitaría a las cantaletas que se repiten siempre y continuamente sobre “el criminal bloqueo imperialista”; la “solidaridad absoluta con el pueblo de Venezuela” (es decir, con Maduro y su pandilla); el desprecio a todos “los que no tienen moral para juzgar a Cuba” (que son todos los que se atrevan a criticar a la dictadura).

Así como sobre el futuro luminoso que espera a los cubanos de la isla con el así llamado “perfeccionamiento” del sistema para lograr un “socialismo próspero y sustentable”; el ejemplo de democracia que representará la siguiente semana la designación a dedo de un nuevo presidente no electo por el pueblo; el supuesto legado eterno de Fidel Castro y su visión de la unidad latinoamericana y antimperialista de los pueblos de “nuestra América” (que excluye, naturalmente, a Estados Unidos y Canadá); y cualquier otra cosa que se les pueda ocurrir y que ya venga escrita en el discurso que le aprobaron en La Habana antes de salir rumbo a Lima.

Evidentemente, el discurso oficial finalmente presentado fue precisamente de este tenor, con lo que el canciller castrista perdió una magnifica oportunidad de haberse quedado callado, pues hubiera reproducido una grabación de cualquier discurso de cualquier funcionario del régimen durante las últimas décadas, que hubiera dicho lo mismo.

Mientras tanto, la “genuina sociedad civil cubana” enviada por el régimen a boicotear los eventos paralelos, aprovechará los pocos ratos que le queden libre para escaparse -si es que los dejan alejarse del control de los “segurosos”- hasta tiendas como La Quinta, Gamarra, Polvos de Higuereta, Surprice, Polvos Azules, o cualquier otra en Lima donde oferten productos a precios relativamente económicos, para “pacotillear” y obtener un poco de ropa, zapatos, sencillos electrodomésticos, o cualquier otro producto de primera necesidad que nunca podrían conseguir dentro de la isla esclava en la que supuestamente viven tan felices, y que consideran que se han ganado merecidamente el derecho a comprarlos con los escándalos y chusmerías que ejecutaron como se les ordenó durante toda la semana.

Futuras Cumbres

En cuanto a los encargados de organizar las próximas Cumbres de las Américas -si en definitiva se fueran a mantener, lo que no puede darse por absolutamente seguro- deberán pensar seriamente si para los próximos encuentros continentales tendrían que establecer un reglamento bastante definido para regular la participación de las delegaciones de “la sociedad civil” de cada país en eventos de ese tipo, y tomar medidas preventivas de orden y seguridad para cuando surjan casos de actitudes delincuenciales, como las provocadas por los esbirros del régimen en los eventos paralelos a esta Cumbre de Lima, que sean controladas y restringidas como quiera que sea necesario para garantizar el éxito y los objetivos reales de tales eventos y no permitir por ninguna circunstancia que se impongan las intenciones de los pandilleros cubanos enviados para sabotearlos y boicotearlos.

Estados Unidos, por su parte, debería estar en condiciones de tomar decisiones concretas y no dejar pasar las cosas como esta vez, cuando su aparato de relaciones exteriores está incompleto y todavía en formación. Washington tendría en sus manos opciones muy concretas para actuar en caso de que cuando llegue la fecha de la Novena Cumbre, donde quiera que se vaya a realizar, la esencia, o al menos la conducta del régimen cubano, no se haya modificado y pretenda sabotear nuevamente la próxima reunión:

Tiene ante sí dos modelos de actuación: como hizo el presidente Barack Obama, considerando que la contemplación y las concesiones harán reaccionar positivamente a la dictadura cubana y enmendar su conducta, y que ese gesto de Washington sería realmente admirado y agradecido por los demás países de América Latina.

O como hizo el presidente Ronald Reagan, y decir, sencillamente, que la Cumbre de las Américas es un evento solamente para naciones democráticas del continente, y que si se invitara a participar a la dictadura cubana en un cónclave donde no tiene razón de estar, entonces Estados Unidos no participaría.

Y ya veremos lo que sucede en un caso así.

 
Fuente:
Cubanálisis.
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/EUGENIO%20-%20CHUSMER%C3%8DA%20EN%20LIMA%20Y%20SECRETISMO%20EN%20LA%20HABANA.htm