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Abril 25, 2015, 12:07:18 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas filosóficos.


                  ¿Catolicismo Vs. Protestantismo? Hacia un sentido unitario entre todas las denominaciones.
                                 Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.  Quito. Ecuador. 25/4/2015.

La futura visita del Sumo Pontífice de Roma a países de América como: Estados Unidos, Ecuador, Cuba, Paraguay y Bolivia origina siempre cierto sentimiento esperanzador por lo que esta figura representa para el mundo. Los que están amenazados por las crisis económicas creen que el Papa podrá encausarles, los que están bajo el yugo del totalitarismo y la violación de derechos humanos piensan igualmente que <el representante de Dios en la tierra> solucionará sus conflictos, los que han logrado la estabilidad económica y son ejemplos de democracia pues le piden para su progreso y estabilidad por lo logrado, pero todos ponen su esperanza en las bendiciones del sucesor de Cristo y los Apósteles del Cristianismo. Las  razones pudieran ser muchas, la más noble de todas es por lo que representa esta figura de universalidad probada, sus bendiciones, su poder espiritual y su don de sabiduría. No obstante, se conoce que a través de los siglos de Cristianismo, la iglesia ha jugado un papel determinante en los destinos de las naciones. Se sabe de la intervención de las autoridades eclesiásticas para aminorar y hasta suprimir ciertos conflictos de carácter político y social. La preocupación por la paz y el desarme ha estado presente en las labores de los últimos Papas. El Papa Juan Pablo II fue un verdadero ejemplo de hombre comprometido con los destinos de los pueblos independientemente de su ideología, su credo o su política. Al Papa actual se debe, en gran medida, el restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba después de medio siglo, y a Juan Pablo Segundo la puesta en libertad de muchos prisioneros políticos por parte del régimen comunista de Cuba.   

De cualquier modo, y sin intención alguna de situarme en una posición a favor o en contra de  las visitas papales, creo que siempre es gratificante para cualquier nación recibirle. Sus bendiciones y buenas intenciones serán recibidas por todos, pero las soluciones de los numerosos problemas de las naciones hemos de darlas nosotros, los cambios de nuestras actitudes podrán influenciar benéficamente a multitudes, la intención de hacer el bien – enseñanza presente en todas las religiones del mundo – debe estar presente en todos los monarcas, mandatarios, jefes de estado y gobernantes de cualquier nación, pero no solo en los que se supone, guíen nuestros destinos terrenales, sino en todos los hombres, los que somos copartícipes de dichos destinos.

Creo que uno de los aspectos que hemos de considerar en nuestras actitudes,  es el sentido de la unidad de todas las comunidades cristianas. El Sumo Pontífice está haciendo un llamado a  la unidad entre todas las religiones y ha estado encausando encuentros ecuménicos entre cristianos, musulmanes y judíos,  recientemente presidió oficios de la Iglesia Armenia en el Vaticano. Sin embargo, las divisiones y hasta odios entre los propios cristianos es algo que debe preocuparnos a todos, antes de pensar en las intervenciones papales en las cuestiones sociales, políticas y económicas de los pueblos.

Todas las religiones del mundo han tenido grandes conflictos que las han llevado a las divisiones y subdivisiones que hoy vemos en ellas. En el caso del Cristianismo resulta patente cuando revisamos las diversas ramas de la misma iglesia, todas partieron de un tronco común, pero la falta de unidad y las contradicciones las llevaron a esta diversidad. La existencia de las ramas Ortodoxa, Armenia, Copta, Vieja de Holanda, Anglicana, etc.,  son ejemplos en este sentido. Tal vez, el peor de los males se desató a partir de la llamada reforma encabezada por Lutero y seguida por Calvino, lo que originó ramas evangélicas o protestantes, autollamados en la actualidad iglesias cristianas, - como si los católicos u ortodoxos hubieran dejado de serlo - . Los reformadores y sus seguidores intentaron despojar a la religión cristiana de todo rito y forma de adoración, negaron la infalibilidad del Papa y creyeron ser los verdaderos sucesores de Jesús y sus discípulos.

La aceptación de los contenidos bíblicos como único conocimiento válido, trajo consigo la eliminación de la filosofía cristiana, de valor incuestionable, y de solidez y profundidad como cualquier otro sistema filosófico. Téngase presente que dicha filosofía se fue conformando a través del tiempo como resultante de las aportaciones que los líderes, místicos, y grandes pensadores en general fueron haciendo a lo que estaba plasmado en la escritura y a lo que se conocía de forma oral a través de la tradición. Los primeros defensores de la naciente fe cristiana, es decir, los llamados padres apologéticos, fueron creando todo un cuerpo doctrinal a partir de sus documentos defensivos contra los ataques de los adversarios de la fe cristiana, que serviría de apoyo a las enseñanzas dejadas por Pedro, Pablo, Juan, Marcos, Mateo, Lucas, Santiago y otros, que estuvieron con Jesús o muy cercanos en el tiempo a él. La negación de su legado es una verdadera ofensa a aquellos que supieron asumir con dignidad una actitud ejemplar en tiempos muy difíciles, tiempos de persecuciones, de negaciones y de hostilidad.

Por supuesto que las sectas protestantes de la actualidad desconocen la labor de los padres apologéticos, la de sus sucesores de la Escolástica, los místicos de la edad media y hasta los investigadores actuales del Cristianismo, ellos solo leen la Biblia y citan pasajes y versículos en todo momento, la idea de la infalibilidad del Papa fue sustituida por la infalibilidad de la Biblia,  se enfrentan a los católicos con grandes sentimientos de odio, y expresan con convicción su comunicación directa con Dios y sus <testimonios> , exageraciones y sensacionalismos de su asumida fe. 

La iglesia católica se ha mostrado abierta respecto a la demostración de ciertos aspectos científicos, ha sido tolerante y hasta ha aceptado ciertos puntos de la teoría evolucionista de Darwin, sin embargo, los evangélicos, a pesar de la demostración científica acerca de la antigüedad de la tierra se niegan a aceptarla, por cuanto, han hecho un esquema dogmático de lo que está escrito en las Sagradas Escrituras, que sin duda, contienen enseñanzas de extraordinario valor, pero cuando son asumidas al pie de la letra pueden resultar absurdas. Sabemos que detrás de cada símbolo, de cada leyenda, de cada tradición, de cada ideograma, papiro, jeroglífico o caracteres cuneiformes, se esconde una realidad. Tras el sufrimiento y agonía del redentor, expresados simbólicamente en la crucifixión,  se esconde un grandioso mensaje que los hombres de todo tiempo y lugar hemos de encontrar.  Tras la idea de la creación de la mujer a partir de la costilla del hombre, pudiera existir una enseñanza de carácter simbólico, visto de esta forma tendría sentido y hasta cierta belleza literaria, no olvidemos que se está narrando, se nos cuenta un suceso  y las escrituras cumplen con ciertas reglas y nomas estilísticas, que los que las redactaron conocían, pero vista literalmente caería dentro de la absurdidad.

Es inadmisible aceptar que el conjunto de textos que conforman la Sagrada Biblia fueran escritos por Dios, por cuanto, eso supone la aceptación de un Dios-hombre, lo que también resulta planteado por los llamados Cristianos. Si se considera la idea del Dios creador de los Cielos y la Tierra, se podrá intuir que un hombre no pudo haber logrado tan colosal creación y mucho menos en tan solo siete días, como también asumen literalmente los que creen tener la verdad, sin cuestionarse en sí lo que es la verdad y los que despectivamente se refieren a los católicos y a cualquier otra denominación, aunque en su total ignorancia desconocen la existencia de ramas ortodoxas, coptas, armenias, etc. que son tan cristianos como ellos y creen también tener la verdad.

La no aceptación y la crítica enérgica a la ciencia, limita el desarrollo de la filosofía y de las religiones. El Génesis hace referencia a los cielos y la tierra, la idea de cielos pudiera asumirse como el firmamento, el espacio, el universo, pero no se cuenta una verdadera, o al menos simbólica cosmogonía, es decir, la formación del Universo. El texto se limita a los acontecimientos en nuestra tierra. ¿Cómo negar entonces las teorías científicas de los multiuniversos a partir de un texto bíblico que no hace alusión a dichos procesos? ¿Cómo no prestar atención a la posibilidad de lo simbólico a través del siete en los días de la creación? Recordemos que los antiquísimos Puranas indos describen siete etapas creativas y que el texto secreto del Dzyan nos presenta una extraordinaria creación del Universo a partir de siete estancias, cual verdaderas etapas, coincidentes en muchos de sus aspectos tratados, con los descubrimientos e investigaciones de la ciencia actual.

Si no partimos de una actitud tolerante, de respeto, desprovista de odios y rencores, si no somos capaces de abrir nuestros corazones y ver la grandeza del prójimo en toda su magnitud, si no estamos dispuestos a descubrir la unidad en medio de la diversidad,  cualquier visita de un líder espiritual solo traerá a nosotros la parte externa, el significado social, pero no la verdadera trascendencia interna que esto representa. La verdadera espiritualidad y el camino hacia la transformación están en lo más recóndito de nuestros corazones. 





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