Forofilo
Abril 23, 2015, 07:45:18 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas filosóficos.

                                         LAS LEYES DIVINAS EN LA DOCTRINA SECRETA.
                                           Por:  MSc. Alberto Roteta Dorado.
                                                 Quito. Ecuador. 23/4/2015.

El Universo está regido por leyes, leyes físicas, químicas, biológicas, las cuales pueden ser percibidas por todos en nuestro diario vivir en contacto con la naturaleza; pero de la misma forma que existen leyes para el mundo material, por decirlo de algún modo, existen leyes para el mundo del espíritu, las cuales también pueden ser percibidas por nosotros. La existencia de estaciones, de días y noches, de contracciones y dilataciones, etc. sin duda son evidencias dentro de lo material; pero hemos de cuestionarnos si detrás de esa perfección de un ciclo de sístole  y diástole, de días y noches, de inviernos y veranos, existe una inteligencia colosal que guía y conduce todo,  para mantener el equilibrio y la armonía del Universo, es decir, ese orden jerárquico del que tanto he hablado a través de los años. La Deidad, como afirmara la mística Blavatsky, es un despliegue infinito y para su accionar  se basa en sus leyes espirituales o divinas, garantizando ese orden y simetría en todas las cosas.

De esta forma la sucesión de días y noches, de las estaciones del año, y otros tantos acontecimientos, que tienen lugar de manera cíclica,  ocurren en virtud de su ley de la Periodicidad; pero aún más, esa periodicidad, no es obra del azar, es por una necesidad de perfección, en la medida en que los ciclos tienen lugar, se produce una renovación de todas las cosas, de ahí que las leyes no se nos presenten de manera caprichosa e independientes las unas de las otras. La Ley de la Periodicidad hemos de verla en relación con la ley de la Constante Renovación y la doctrina de los constantes cambios. En fin, que en nuestra evolución estamos sujetos a cambios progresivos, no solo en el orden físico, sino en lo emocional, lo mental, y lo espiritual, y estos cambios tienen lugar en virtud de las leyes divinas.

La Doctrina Secreta, obra cumbre de madame Blavatsky, nos da la posibilidad de encontrarnos a nosotros mismos como entidades espirituales y también físicas, emocionales y mentales, y esto se logra con la asimilación de estas grandes leyes a través del estudio e interiorización de los contenidos de la obra. Propongo pues, un recorrido por los contenidos de la monumental obra de la maestra, tratando de mostrarles la existencia de estas leyes Universales y Divinas en el contexto de los procesos de formación del Universo y del desarrollo del hombre. Así, trataremos las siguientes leyes:

1. Ley de la Unidad Esencial de todas las cosas.
2. Ley del Magno Sacrificio.
3. Ley del Movimiento Incesante.
4. Ley Septenaria.
5. Ley de la Periodicidad o Cíclica.
6. Ley de la Constante Renovación.
7. Ley de Analogía y Correspondencia.

No pretendo entrar en polémica o discusiones con materialistas, religiosos, científicos, ateos, etc. No intento imponer una idea o un conjunto de ellas, ni siquiera hago una defensa de lo que os presento. Solo dejo que aparezca la enseñanza de la autora de “Isis sin Velo” de manera fiel a como lo expuso en sus obras. Si agrego algún comentario o explicación es con un fin didáctico, para que sea comprendido, es lo que he hecho a través de los años pues nunca me aparto de mi condición de maestro, que intenta hacer comprensible una abstracción. Lo presentado en estas obras no es la Verdad Absoluta, es tan solo una parte de la recóndita verdad acumulada a través de los siglos de investigación, estudio, experiencias de carácter místico y dedicación a la búsqueda de esa Verdad.

Con las numerosas investigaciones científicas realizadas después de la aparición de la “Doctrina Secreta” en 1888, tan solo se corrobra lo que ya había esbozado la <gran sacerdotisa>. Al leer en estos días, las ideas en torno a las teorías de la pluralidad de Universos,  acudía a mi mente lo dicho por Blavatsky acerca de la Eternidad del Universo, periódicamente escenario para que innumerables universos aparezcan y desaparezcan de forma cíclica. La idea planteada por la física contemporánea sobre el surgimiento del Universo a partir de un punto matemático, no es otra cosa que el nacimiento del mundo desde el Eterno Germen del Universo, desde el seno recóndito del Pensamiento Divino. Blavatsky se refirió al polvo cósmico, a los centros virtuales de fuerzas, a las expansiones y disoluciones del Universo, - manvántaras y pralayas-, al paso a través de la eternidad – despertar de la aurora manvantárica-,  todo desde una perspectiva filosófico-metafísica, como si ahondara en los orígenes mismos del pensamiento del Creador. Es una dicha que la ciencia actual exponga con claridad y precisión lo que este genial ser nos intentó enseñar a fines del siglo diecinueve.

                                    (Continuará)

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