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Abril 13, 2015, 11:18:04 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas filosóficos.

                  La idea del Logos Creador en José Martí.
                                  (Tercera parte y final)
                           Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
              Azogues, capital de la provincia El Cañar, Ecuador. 13/4/2015.

       La substancia creada y la esencia creadora. La idea poderosa y fecunda que no ha de morir.

En el escrito anterior llegamos al análisis de algunos aspectos y concepciones respecto a la visión del  Logos por José Martí. La última de las citas es la siguiente:

“El Dios Conciencia, que es el hijo del Dios que creó, que es el único lazo visible unánimemente recibido, unánimemente adorado, que une a la humanidad impulsada con la divinidad impulsadora.- (…) Este Dios, y el Dios Patria, son en nuestra sociedad y en nuestra vida las únicas cosas adorables.”(5)

Pero en Martí el concepto de Logos o Verbo, no queda limitado a una visión puramente creacional, es decir, como el Principio Cósmico, como la fuente de todo cuanto existe en el Universo. En José Martí está presente y ocupando un lugar cimero esta concepción de generador del Universo; por cuanto es la <Vida Creadora>; pero el apóstol va más allá de una Cosmogonía para ir tan lejos, como para llegar a afirmar que: “todas las verdades van a una verdad, todos los mundos van, en el universal sublime armónico sintético conjunto, a Dios” (6). En este sentido, Dios es la Verdad de las verdades, es la reunión de todo el conocimiento y de la sabiduría, es la Razón de las razones, o como diría Leibniz  la “fuente de toda realidad”, y también la “fuente de las esencias posibles y de las verdades eternas”  (18)  y aún más, la Mónada de las mónadas. Esta idea de lo máximo o lo supremo en la Deidad y ante todo la enseñanza de la suprema verdad en esta Deidad ya había sido esbozada desde los inicios de la era cristiana por uno de sus más ilustres pensadores: San Agustín (354 - 430), el que intenta ofrecer un sentido ontológico a la verdad,  identificándola con Dios. Para Aurelio Agustín, Dios es la verdad subsistente y es también la verdad de las cosas, porque éstas son creadas de acuerdo con las ideas divinas, esto es, las ideas en la mente divina de todas las cosas que pueden existir, y que son las causas ejemplares de todas las cosas, tanto de las que Dios crea con el tiempo, como de las que crea en el tiempo, en las razones seminales, a modo de entidades futuras inspiradas en la noción de emanación sucesiva de Plotino  y sus Hipóstasis, así como con la enseñanza de  los logoi spermatikoi de las corrientes estoicas y hasta con las concepciones acerca de las ideas de Platón. La grandeza filosófica de Martí respecto a la concepción del Logos como Verdad la resume magistralmente en su segundo cuaderno de apuntes donde expresa: “Hay un ser en quien todo reside, y en él se asienta y se resume toda verdad: él es el ser  generador de las verdades: no la  verdad en él encerrada y creada por él.” (7)

En su cuaderno de apuntes número uno aparece además, la siguiente idea, que merece nuestra atención:

“Pero lo creado, real es;- el creador, pues, ha de ser y ha de ser real.                                              Creamos, pues, en esto. Más creamos en absoluto; porque la proposición en absoluto es aquí lo único demostrable.   Algo hace lo que existe, pero ¿podemos personificar este algo?-                                    No ¿cómo probamos que es persona.  ¿Es algo o es alguien?                                                                                       
Es alguien, es ser inteligente, libre y sensible, puesto que nos dio inteligencia, sensibilidad y voluntad.                                                                                                                                                   
Ya nos había enseñado a través de la idea de substancia creada y esencia creadora, ahora nos intenta reafirmar la enseñanza desde la óptica de la realidad del creador; por cuanto lo creado es real. La frase encierra desde lo más íntimo de su ser y más profundo de su pensamiento su reafirmación en torno a la negación de toda idea antropomórfica de la Deidad. No podemos personificar lo que no es una persona, no podemos caracterizar con nuestros términos, virtudes y cualidades a Aquello que va más allá de toda virtud, cualidad o atributo personal. Martí nos invita a la reflexión cuando se cuestiona: ¿Es algo, o es alguien? Pero sea algo o alguien, lo esencial es que se trata de una realidad, de algo más allá de nuestro entendimiento que nos ha creado y nos ha traído a la manifestación. Este despojar de todo aire antropomórfico a la Deidad es antiquísima. Recordemos que hacia el final del siglo VI  y principios del V el poeta, filósofo y reformador religioso  Jenófanes, en sus obras satirizaba con inteligencia las creencias politeístas de los primeros poetas griegos y de sus contemporáneos. Ridiculizaba sus deidades como dioses creados a imagen de los mortales que los adoraban. Hoy se sigue evocando su   famoso pasaje, en el que al parecer llegó a  afirmar que si los bueyes, los caballos y los leones tuvieran manos, o pudieran pintar y esculpir, pintarían dioses que parecerían bueyes y caballos. (Clemente, Strom.V 109,3 DK 21 b 15.,). * Jenófanes se pronunció contra todo antropomorfismo y consideró que los hombres debían rechazar dicho antropomorfismo politeísta y reconocer en su lugar una única deidad no humana oculta y unificadora de todo fenómeno universal. Mas tarde, el sistema especulativo de Orígenes nos ofrecía la idea de que Dios está mas allá de todas las cosas, con lo cual rechazó por completo todo el antropomorfismo del Antiguo Testamento y las ideas del hebraísmo. Dios es superior a la misma sustancia y no participa de ella; en cambio la sustancia si participa de Dios. Si lo que está expresado en el mundo de la manifestación es una realidad, lo que ha creado a todas las criaturas es una realidad, una realidad que ha llevado a efecto a través de su potencia todo su plan creacional; por lo tanto no podemos aceptar según la enseñanza martiana la negación de Dios, lo que lo aproxima a Descartes cuando se refirió a la potencia infinita de Dios y la expresión de éste por su propia noción: “decir que no existe, equivaldría a decir  que había una potencia no realizada en él, o sea, que no era absolutamente perfecto, lo que es contradictorio. A ese respecto, Dios es causa de sí, potencia que produce su propia existencia.”

De esta forma nuestro apóstol; aunque no utiliza el término Logos, como tampoco lo emplearon muchos filósofos y teólogos de la antigüedad, nos ofrece definiciones conceptuales precisas acerca de la Deidad manifestada que rige los designios del Universo o Logos. Negar la postura filosófica martiana en este sentido sería negar también la creencia de la existencia de Dios en él. En el pensamiento especulativo de José Martí se presenta la enseñanza del Logos de manera análoga a las concepciones de Platón, del Neoplatonismo, de Orígenes, de San Agustín, de Bruno, de Leibniz y de Descartes. Hablar de posibles influencias de estos autores y tendencias sería motivo para otra investigación, no tenemos la certeza de que Martí necesariamente haya estudiado con profundidad a todos los autores que han abordado en mayor o menor medida el tema del Logos en la filosofía. La finalidad de este artículo es, ante todo, presentar la enseñanza martiana en torno a este abstracto concepto de la filosofía. Sus principales ideas respecto a la Deidad o Verbo se basan en su planteamiento de la  substancia creada y de la esencia creadora; así como, en vislumbrar en el Dios creador la ley irreformable,  soberana, poderosa y fecunda que no ha de perecer. Bastan estos elementos para considerar el pensamiento martiano cuando hagamos referencia a la evolución del concepto de Logos, a través de la historia de la filosofía.
         
                (Final)







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