Forofilo
Julio 07, 2015, 12:58:06 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas Martianos.

                                      MARX Y EMERSON POR MARTÍ.
                            Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Guayas, Ecuador.


Dos figuras cimeras de la filosofía y de la historia fueron contemporáneas de Martí: Marx y Emerson.  El autor de "Versos Libres" los analiza, hace valoraciones críticas y los elogia  conmovido por sus muertes, ocurridas en 1882,  la de Emerson y en 1883, la de Marx.  Admiró a Carlos Marx, al que llamó <el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo>. En su ensayo dedicado al gran sabio alemán, con extrema delicadeza es capaz de señalarle lo que consideró el punto débil de su doctrina, a pesar de admirarlo y al igual que el difusor del materialismo histórico, situarse al lado de los desposeídos: <como se puso al lado de los débiles  merece honor>.  En el artículo antes citado, expresa:

“Estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos, pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen  viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”.
 
Por el hecho de haber respetado y admirado al líder del proletariado mundial, <aquel alemán de alma sedosa y mano férrea>,  no significa que Martí sea marxista. Tal vez,  por sus ideas en el terreno político y sobre todo social,  encontremos alguna similitud entre las doctrinas que teóricamente expusiera el pensador alemán y las enseñanzas martianas. Ambos se ponen al lado de los desposeídos, lo que reconoce Martí y expresa en su escrito dedicado a Carlos Marx: <como se puso al lado de los débiles  merece honor>.  Se ha intentado explicar el hecho de que Martí no fuera el socialista que los comunistas cubanos de estos tiempos hubieran querido, a través de la poco posible idea, de que el líder cubano no conociera de las doctrinas socialistas presentadas por Marx. José Martí estuvo al tanto de todos los grandes acontecimientos del mundo, tanto en el orden científico, como espiritual, económico y social.

No podemos  afirmar categóricamente que estudiara la obra de Marx; pero sí, que al menos, tuviera referencias y tal vez revisara algunos de sus escritos. Hemos de considerar que los primeros escritos filosóficos de Marx datan de 1844: “Manuscritos filosóficos y económicos”, que no se publicaron,  hacia 1845, apareció “La Sagrada Familia”, en 1846, “La ideología alemana”, y un año después “Miseria de la Filosofía”.  Ya en 1848 se publicó el “Manifiesto Comunista”, y en 1871, año en el que Martí comienza sus estudios universitarios, Marx escribió “La guerra civil en Francia”. La primera parte de su obra cumbre. “El Capital”, se publicó en 1867, y la segunda y tercera parte en 1885 y 1894 respectivamente. Es poco probable que nuestro héroe conociera de la tercera parte; por cuanto, en 1894 se encontraba en Nueva York, entregado completamente a la organización de la gesta independentista cubana; pero tuvo que haber conocido de la existencia de las dos primeras partes, así como, del “Manifiesto Comunista”, entre otras obras de Marx.

Si no comentó sobre estas obras es porque no resultaron de su interés o porque no estuvo de acuerdo con sus planteamientos. Téngase presente que el Apóstol de la independencia cubana fue partidario de que <en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo>.  Y luego profundiza y desde su visión profética nos advierte del peligro de aquellos pueblos, en los que el socialismo impera como sistema social:

“Preocupar a los pueblos exclusivamente en su ventura y fines terrestres, es corromperlos, con la mejor intención de sanarlos. Los pueblos que no creen en la perpetuación y universal sentido, en el sacerdocio y glorioso ascenso de la vida humana, se desmigajan como un mendrugo roído de ratones”. 

Veneró a  Ralph Waldo Emerson, a quien  dedicó uno de sus más ejemplares ensayos,  con una prosa envidiable y un estilo inigualable hasta nuestros días. Martí destacó el aspecto creador de Emerson a partir de una concepción inicial de su proceso creacional, que luego se transforma en virtud de una ideación, para culminar en la expresión de la idea, idea devenida, cual  experiencia mística. Como trasfondo sustentador de todo el proceso creacional está la naturaleza y la divinidad expresada en ella, lo que recuerda, en cierta medida, el carácter panteísta de la filosofía martiana, no obstante, Emerson está considerado como un trascendentalista , de los primeros – junto a el predicador Theodore Parker, el pedagogo Bronson Alcott y el escritor  y naturalista Henry David Thoreau-, en los Estados Unidos de Norteamérica.

Hacia 1836 de forma casi simultánea en Inglaterra y Estados Unidos se establece el trascendentalismo como corriente filosófica, a la vez que literaria; por el hecho de incursionar sus más relevantes figuras en el campo de la literatura. El trascendentalismo de Norteamérica tuvo sus matices muy distintivos al reaccionar frente a ciertas doctrinas racionalistas del siglo XVIII, aunque con una fuerte influencia del deísmo, que tenía rasgos  racionalistas, así como por el romanticismo en su vertiente literaria.

En el citado ensayo Martí afirmó:

“Vivió faz a faz con la naturaleza, como si toda la tierra fuese su hogar, y el sol su propio sol, y él patriarca. Fue uno de aquellos a quien la Naturaleza se revela, y se abre, y extiende los múltiples brazos como para cubrir con ellos el cuerpo todo de su hijo. Fue de aquellos a quienes es dada la ciencia suma, la calma suma, el goce sumo. Toda la Naturaleza palpitaba ante él, como una desposada.”

Por  la lectura y análisis de este ensayo sabemos que Martí se identificó con las enseñanzas del legendario filósofo, poeta y ensayista norteamericano, y por lo tanto con esta corriente filosófica. El colosal ensayo dedicado a Emerson y el pequeño; pero de gran valor  histórico y filosófico que dedica a la muerte del también trascendentalista Bronson Alcott constituyen testimonios convincentes en este sentido. De este último artículo citado es la siguiente idea de José Martí, en la que podemos encontrar su apreciación del movimiento trascendentalista:

Escribió ideas que parecen luces en aquel histórico Dial, donde la filosofía trascendental quedó más bella cuando él la dotó – refiriéndose a Alcott – con sus Versículos Orféicos; al filósofo ilustre entre los trascendentalistas, que quisieron conformar los accidentes del mundo a su esencia, el hombre al Universo y la vida a su fin”.

La frase final del siguiente fragmento del ensayo dedicado a Emerson, nos ilustra el sentido de la grandeza de Emerson, percibida por Martí: 

“No obedeció a ningún sistema, lo que le parecía acto de ciego y de ciervo; ni creó ninguno, lo que le parecía acto de mente flaca, baja y envidiosa. Se sumergió en la naturaleza, y surgió de ella radiante. Se sintió hombre, y Dios, por serlo. Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo. Sintió gozos divinos, y vivió en comercios  deleitosos y celestiales. Conoció la dulzura inefable del éxtasis. Ni alquiló su mente, ni su lengua, ni su conciencia. De él, como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano.” 

 *Tomado de su polémico escrito: La futura esclavitud de la humanidad, en el que critica al sistema socialista. Martí, J. Obras Completas. T. 15. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1975. pp.387-392.

A 0 personas le gusta este mensaje


*****

 Mensajes: 1057
 Temas en blog: 1278

    

 Categorias


 Vistas

278545