Forofilo
Noviembre 22, 2023, 09:24:51 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

       La majestuosidad del gótico en la única catedral Patrimonio de la Humanidad de España
                                                    Por: TRINIDAD RODRÍGUEZ


En nuestro país solo hay una catedral declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO de forma independiente, esto es, sin necesidad de incluirse en el centro histórico de la ciudad.


Catedral de Santa María de Burgos, ejemplo del estilo gótico más puro en Europa.
Foto del editor.


Si hay algo de lo que no cabe duda es que a lo largo y ancho de la geografía de España se unen arte e historia en forma de majestuosos monumentos, como lo son las catedrales. Sin embargo, en nuestro país solo hay una única catedral declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de forma independiente en 1984, es decir, sin necesidad de incluirse en el centro histórico de la ciudad. Esto se debe a que este templo fue uno de los primeros en recibir esta distinción.

Esta es, como no podría ser de otra manera, la Catedral de Santa María de Burgos, ejemplo del estilo gótico más puro en Europa, especialmente en la construcción inicial de las portadas y naves. Su construcción se inició en 1221 a instancias del rey Fernando III el Santo y el obispo Mauricio sobre un anterior templo románico. De lo que no cabe duda es que desentonan las portadas de la fachada principal, que fueron transformadas en 1790, en marcado contraste con el cuerpo central que se alza sobre ellas, abierto por un rosetón y, más arriba, por elegantes ventanales calados dispuestos a modo de galería a la que se asoman las efigies de ocho reyes castellanos.


La sillería del coro se encuentra entre sus más preciados tesoros. Foto del editor.

Remata, eso sí, una imagen de la Inmaculada en hermosa crestería con la leyenda Pulchra es et decora (Eres hermosa y pura). Destacan también las dos torres caladas, de 84 metros de altura, equivalente a la longitud del templo, que se elevan a ambos lados coronadas por esbeltas agujetas de base octogonal. En este caso, fueron construidas por Juan de Colonia a mediados del siglo XV, por encargo del obispo Alonso de Cartagena, y siguen el modelo del gótico renano.

La historia de la Catedral de Burgos, un tesoro del gótico

La Catedral de Santa María de Burgos fue declarada Patrimonio de la Humanidad y, a través de la visita por el templo, se pueden contemplar diferentes tesoros arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, tales como la Capilla del Condestable, el gran cuadro sobre tabla La Sagrada Familia de Sebastiano del Piombo o la sillería del coro, entre otras muchas.


Detalle del Altar Mayor de la catedral de Burgos. Foto del editor.

En cuanto a su historia, la Catedral de Burgos fue, anteriormente, una catedral románica que se construyó entre los años 1080 y 1095, en el lugar que ocupó el palacio de los Reyes de Castilla, donado por el Rey Alfonso VI al obispo, D. Jimeno. Fue en este lugar donde se celebró la boda del Rey de Castilla, Fernando III el Santo, con Beatriz de Suavia, hija del emperador Federico II de Suavia.

Sin embargo, Burgos y su conexión con las novedades europeas y en constante expansión a través de las alianzas políticas y del Camino de Santiago, requería la creación de una nueva catedral que representase verdaderamente la importancia de la ciudad, la capital del Reino Castellano-Leonés, tal y como indican desde la web oficial de la Catedral de Burgos.


Interior de la catedral de Burgos, un ejemplo del más puro arte gótico de España y de Europa.

De este modo, fue el rey Fernando y el obispo D. Mauricio los que deciden levantar una nueva catedral de estilo gótico, un nuevo estilo que ya se estaba expandiendo por Europa. La primera piedra fue colocada en el año 1221. El obispo, que había estudiado en París, trajo a arquitectos y maestros franceses, iniciándose la primera construcción siguiendo el modelo de Notre Damme se inicia la primera construcción, que sigue el modelo de Notre Dame, en París, convirtiéndose esta en la primera catedral gótica de la península.





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Noviembre 05, 2023, 08:05:28 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

  ¿Qué provincia española tiene la mayor concentración de Arte Románico de toda Europa?

Cuenta con un total de 234 monumentos

El Arte Románico surgió en la región francesa de Borgoña, a finales del siglo X como un forma de construir de la Orden Benedictina que tiene su casa madre en la abadía de Cluny (Francia). Este nuevo estilo se extendió a través de los caminos de peregrinación, especialmente el de Roma y el Camino de Santiago.



Situada en pleno Camino Jacobeo, Frómista es referente obligado en el románico palentino y español merced a su iglesia de San Martín. Es la iglesia del monasterio benedictino que fundara doña Mayor, condesa de Castilla y viuda de Sancho III el Mayor rey de Navarra. Existen documentos de 1066, "mandas testamentarias", en las que la citada doña Mayor legó fondos para su edificación.

El arte románico fue el primer gran estilo claramente cristiano y europeo que agrupó a las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media (romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguió formular un lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas.​ No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió de manera paulatina y casi simultánea en España, Francia, Italia, Alemania y en cada uno de esos países surgió con características propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.


Surgió como consecuencia de la prosperidad material y de la renovación espiritual que inspiró la construcción de gran número de iglesias y de edificios religiosos. Las primeras construcciones​ se hicieron en Lombardía, Borgoña y Normandía. Desde allí se difundió por toda Europa, debido a: -Expansión de las órdenes religiosas (Cluny y Císter) que construyen monasterios. Estos son fuente de riqueza y centro cultural y urbano de la sociedad.

-Las peregrinaciones (en España el románico se introduce a través del Camino de Santiago).

-Aumento de la influencia de la iglesia.

Debido a las relaciones entre religiosos y nobles, los reyes, nobles, obispos y abades de los monasterios impulsaron la construcción de las grandes iglesias y a veces eran aldeanos quienes las costeaban y construían. Las obras las realizaban artesanos especializados como arquitectos, picapedreros, pintores, etc. El Arte Románico fue sobre todo un arte religioso, que reflejaba los valores de la nueva sociedad feudal, que a la vez era guerrera y cristiana.

En España adquiere sus propias peculiaridades dejándose influir tanto por las modas que le llegan desde el exterior a través de Italia y Francia como por la tradición y recursos artísticos antiguos en la Península Ibérica.

Mientras en el siglo VIII se pudo sentir en la Europa cristiana occidental la restauración carolingia, la España cristiana siguió apegada a la cultura tradicional hispanorromana y goda, sin dejarse influir por los movimientos culturales europeos, hasta la llegada del románico.

La arquitectura románica se extendió en España en la mitad norte llegando hasta el río Tajo, en plena época de Reconquista y repoblación, en especial tras la conquista de Toledo (1085) que aseguró la paz al norte del Duero y favoreció en gran medida su desarrollo. Entró tempranamente en primer lugar por tierras catalanas de los condados de la Marca Hispánica donde desarrolló un primer románico y se extendió por el resto con la ayuda del Camino de Santiago y de los monasterios benedictinos.

Pero nuestro país adquirió mucho protagonismo en este arte, hasta el punto que una provincia española es la que cuenta con la mayor concentración de Arte Románico de toda Europa.

La provincia de Palencia cuenta con 234 monumentos de estas características. Todos ellos tienen en común el ofrecer al visitante una completísima lección de historia, de arte y de cultura. Desde las pequeñas ermitas que parece que siempre formaron parte del paisaje, hasta grandes conjuntos monásticos, pasando por todo tipo de motivos arquitectónicos o decorativos, los monumentos románicos palentinos son una de las mejores y más agradables formas de conocer este estilo artístico, puesto que en ellos podemos encontrar todos sus rasgos distintivos.


Existen tres zonas fundamentales en torno a las cuáles la concentración es mayor: - Siguiendo el Camino de Santiago.

-En el Sur, alrededor de la ciudad de Palencia.

-En la zona Norte, en una amplia comarca de la que Aguilar de Campoo es cabecera.

Románico en el Camino de Santiago

Siguiendo el trazado que emplean los peregrinos, arranca así un recorrido por el Románico del Camino por el que llegaron a tierras palentinas otras formas de componer las claves de este arte.

Frómista

En esta población es visita más que obligada el templo de San Martín de Tours (B.I.C.). Esta iglesia es uno de los ejemplos siempre citados del arte románico. Construida en el siglo XI, consta de tres naves y crucero destacado en planta y rematado por una bella linterna. Sus capiteles merecen una atenta y reposada visita. Está considerado este edificio arquetipo y síntesis del estilo románico. Solo con la presencia de San Marín de Tours el viajero estaría al alcance de comprender cual es el significado que se encierra tras la escala, el espacio y los volúmenes de una arquitectura hecha para el recogimiento.

Población de Campos

En este municipio se puede disfrutar de la sencilla Ermita de San Miguel del siglo XIII, a la entrada del pueblo junto al cementerio de la localidad y, ya a la salida del mismo, junto al río y al Camino, el turista se encuentra con la pequeñita Ermita del Perpetuo Socorro siglo XIII.

Villalcázar de Sirga

Sobre el paisaje terracampino sobresale, por encima del caserío de la villa, la monumental fábrica de su iglesia parroquial de Santa María la Blanca. Es Monumento Histórico Artístico desde 1919 y se fecha su construcción en el siglo XIII, edificada en el más puro estilo gótico. Su planta consta de tres naves, separadas por pilares y cubierta de crucería.

La puerta principal, se abre al mediodía, precedida de un pórtico con arquería apuntada y cubierto con bóveda de crucería, que cobija dos portadas de arquivoltas apuntadas, con columnas acodilladas y figuras de santos y apóstoles. Sobre la puerta principal figura un doble friso con esculturas de los Apóstoles, presididas por la imagen de Cristo y la Virgen bajo arquería.

En el interior, sobresalen su soberbio retablo mayor del siglo XVI, cuyo centro lo ocupa la imagen pétrea de la Virgen Blanca (siglo XIII) y donde el maestro Alejo narra con sus pinturas sobre tabla, la vida de Cristo completándola con diversos santos. En la capilla funeraria de Santiago, se pueden admirar los dos afamados y bellos sepulcros de piedra policromada de la primera mitad del siglo XIII, en los que yacen el Infante don Felipe, hijo del rey Fernando III el Santo y hermano de Alfonso X el Sabio y el de la que hasta hoy, se creía de su segunda esposa doña Leonor Ruiz de Castro y que según las últimas investigaciones, realmente pertenece a su cuarta esposa, doña Inés Téllez Girón. Asimismo, en esta misma capilla, hay que hacer notar la presencia del retablo renacentista de Santiago (siglo XVI) y una bella imagen sedente de la Virgen de Villasirga..

Carrión de los Condes

La localidad más grande que el peregrino y el turista encontraran en el trazado de la Ruta Jacobea a su paso por Palencia. La iglesia de Santa María de las Victorias y del Camino (B.I.C.), románica del siglo XII con reformas posteriores, posee una bella portada con la Adoración de los Reyes Magos.

La Iglesia-museo de Santiago (B.I.C.), románica del siglo XII, con una portada magnifica; un espectacular Pantocrátor y su tetramorfos, preside junto a los 12 apóstoles, la portada de acceso decorada con una arquivolta historiada que representa a diversos oficios.

El Monasterio de San Zoilo (B.I.C.), construido en el siglo X, conserva una portada románica del siglo XI, que da paso a la iglesia donde en el espacio del sotocoro se encuentran los sepulcros románicos y góticos de hombres ilustres y de los famosos infantes de Carrión, supuestamente casados con las hijas del Cid Campeador.

Románico Sur

Aunque el Románico Palentino se concentra principalmente en el norte de la provincia, en su parte sur también pueden admirarse algunos monumentos singulares. Obligado punto de arranque es la cripta de la Catedral de Palencia, primera construcción de la región castellana que utiliza las técnicas constructivas románicas y que fue edificada en torno 1035, apoyándose en un antiguo edificio visigótico, cuando fue restaura la diócesis de Palencia en tiempos del Rey Sancho el Mayor.

Villamuriel de Cerrato

Se trata del antiguo lugar de descanso de los prelados palentinos. Su parroquia de Santa María la Mayor, es una bella y a la vez sobria construcción de comienzos del siglo XIII cuya torre es una de las más altas de la provincia. Destaca en el conjunto su cimborrio y la portada norte, que nos recuerda al foco del románico zamorano.

Dueñas

Destaca el Monasterio Cisterciense de San Isidro, conocido como la Trapa. Fue fundado por los benedictinos en el siglo IX, conservando de esa época su portada de ingreso a la iglesia abacial. También en la iglesia parroquial de la Asunción de Dueñas veremos algunos restos románicos que nos recuerdan su antiguo origen, aunque mucho de lo que allí veremos ya es de tiempos góticos.

Comarca del Cerrato palentino

En esta zona se puede visitar la Basílica visigótica de San Juan de Baños, en Baños de Cerrato, y desde allí el visitante visitará Cevico Navero, donde su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz conserva restos románicos del siglo XII. Otro tanto se puede observar en Villaconancio, donde su iglesia de San Julián y Santa Basilisa nos mostrará dos bellos ábsides del románico lombardo. También Castrillo de Onielo conserva vestigios románicos en su iglesia de Nuestra Señora de la Paz, así como Vertavillo en la de San Miguel. La iglesia de Alba de Cerrato fue muy reformada en el siglo XVII, pero en su cabecera se conserva su ábside románico-mudejar.

Tierra de Campos

En esta zona se puede visitar la ermita de Grijota, la portada de la iglesia de San Pedro en Becerril de Campos, la soberbia torre románica de Torremormojón, y ya cerca de Ampudia la iglesia de San Fructuoso en Valoria del Alcor.

Románico Norte

En el curso alto del Pisuerga, las comarcas de Cervera de Pisuerga y Aguilar de Campoo hasta los límites con Cantabria y Burgos ofrecen tal concentración de edificios y restos románicos que deberemos dividir nuestro viaje en tres rutas para ver al menos lo más destacable.

Aguilar de Campoo

El municipio acoge la ruta de los monasterios, ya que partiendo de Santibáñez de Ecla se puede visitar el Monasterio de San Andrés de Arroyo, típico monasterio cisterciense fundado a fines del siglo XI, que es una verdadera joya del arte palentino en el que destaca su claustro, iglesia y sala capitular.

También resaltan los restos de San Andrés, la iglesia de Santa Cecilia situada a los pies del castillo, y para finalizar visita obligada será el monumental monasterio de Santa María la Real, que fue fundado en el siglo IX.



Moarves de Ojeda recibe al visitante orgullosa de enseñar su bien más preciado, la iglesia románica de San Juan Bautista. Junto a la carretera que une Herrera con Cervera, ambas de Pisuerga y en la equidistancia de esta bella localidad de la comarca de al Ojeda, se emplaza el espectacular templo de San Juan, cuya fachada meridional asombrará al visitante por su espectacular pórtico románico, armoniosamente labrado.

Moarves de Ojeda

En este pueblo se puede admirar la "encendida encarnación" cómo describiría Unamuno, del friso de la portada de su iglesia parroquial de San Pedro, donde quedan representadas las cotas de elegancia que puede alcanzar el románico norteño palentino.

Olmos de Ojeda

Acoge la iglesia del que fuera monasterio femenino de Santa Eufemia de Cozuelos. Este templo fue edificado en el siglo XII, mostrando la influencia de los talleres canteros de Frómista y San Andrés de Arroyo.

Perazancas

Es uno de los pueblos más representativos del románico palentino. La iglesia parroquial, comenzada a construir de forma suntuosa, conserva una bella portada románica y su ábside. Pero lo más llamativo de esta villa es la ermita de San Pelayo, primor del románico lombardo con pinturas murales del siglo XII.

Vallespinoso de Aguilar

En este pueblo se puede descubrir sobre un alto la esbelta ermita de Santa Cecilia, y bordeando el pantano de Aguilar el turista llegará a Barrio de Santa María, donde rodeada de casas blasonadas se levanta su iglesia parroquial, que conserva el ábside románico, y a las afueras la ermita de Santa Eulalia, pequeña joya del románico palentino.

Lomilla

Esta localidad cerca de Aguilar, es un ejemplo de las pequeñas iglesias del Norte, y siguiendo la Autovía de la Meseta en dirección Palencia, el visitante encontrará las iglesias de los dos últimos monasterios: la de San Vicente en Becerril del Carpio y Santa María de Mave. Su iglesia fue construida a principios del siglo XIII, y es uno de los más completos edificios románicos de la región.

Románico Norte II
Matalbaniega


Su iglesia de San Martín domina el pueblo desde una loma. Debió de pertenecer a un conjunto monacal y su colección de canecillos así lo corrobora.

Cillamayor

Cuenta con una parroquia está dedicada a Santa María la Real, y en ella también sobresale la interesante colección de canecillos que la adornan. Dominando sobre un agradable paisaje se construyó la iglesia de Villanueva de la Torre. De corte popular, a diferencia de otras de la zona que llevan espadaña, ésta se embellece con una sencilla y sobria torre. También es aconsejable visitar la bella, esculturada y bien conservada portada de Revilla de Santullán, los restos de la iglesia de Brañosera y el pintoresco caserío de Salcedillo con una iglesia de sabor popular.


Románico Norte III
Cervera de Pisuerga


La localidad acoge multitud de pequeños pueblos donde siempre se encuentran algún vestigio románico.

La primera parada del recorrido es la iglesia de San Cornelio y San Cipriano en San Cebrián de Mudá, con reformas góticas e importantes obras de arte, que muestra una típica espadaña, elemento frecuente en las iglesias norteñas.

Cervera de Pisuerga, mantiene aún el empaque de su hidalguía en sus fachadas blasonadas, los aleros tallados y su plaza porticada de columnas de piedra, así como toda la magia del paisaje que la rodea.

San Salvador de Cantamuda

Cabecera del Valle de Pernía, como nos lo recuerda su rollo jurisdiccional del siglo XVI. Su iglesia formó parte de un antiguo monasterio y se construyó en 1181 por la condesa doña Elvira. La unidad del conjunto, al que se une su airosa espadaña, la convierten en uno de los monumentos más representativos del románico montañés.

Pisón de Castrejón

En este pueblo destaca su bello templo románico de transición al gótico, en el que destaca su friso con apostolado bajo doseletes, que es muy parecido al que se puede contemplar en la cercana población de Traspeña.

Tomado de:
https://www.larazon.es/




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Noviembre 05, 2023, 06:55:22 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

Cuatro claves para conocer la Valencia de Sorolla en el centenario de su muerte



La ciudad natal de Joaquín Sorolla se suma a las conmemoraciones por el centenario de su muerte. Recorremos Valencia siguiendo sus pinceladas, el recorrido artístico –y vital– de uno de los más grandes pintores de la tradición española reciente

Es uno de los artistas más destacados de la pintura española del siglo XIX y principios del siglo XX. Joaquín Sorolla nació en Valencia, una ciudad que tuvo una gran influencia en su vida y obra, que este 2023 conmemora, como toda España, el centenario de su muerte.

1. El barrio de los Pescadores

Joaquín Sorolla y Bastida nació el 27 de febrero de 1863 en la calle de las Mantas, en pleno corazón del barrio de la Seu, en el casco antiguo de Valencia. Sin embargo, por entonces era el barrio de los Pescadores porque por allí pasaba el Turia, y no era un barrio especialmente pudiente. Fue el mayor de ocho hermanos y desde muy joven mostró un gran talento para el dibujo y la pintura.
Su familia se mudó a la calle Barcelona, pero sus padres murieron por la epidemia de cólera y su hermana Conchita y él fueron adoptados por sus tíos, que tenían un taller de cerrajería sobre el que vivían. En esa misma calle estaba la Escuela de Artesanos, el Teatro Apolo y la sede del periódico El Pueblo, de Blasco Ibáñez, con quien Sorolla acabará trabando una gran amistad.

A los 15 años dejó la Escuela de Artesanos, donde alternaba sus estudios con el trabajo de cerrajero, e ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, donde comenzó su formación artística seria. En 1900 ganó el premio nacional de la Exposición de París con Triste herencia (antes llamado Los hijos del dolor, pero Sorolla le cambió el título por consejo de Blasco Ibáñez). Ese mismo año ganó también el escultor Benlliure, razón por la que el Ayuntamiento de Valencia los nombró Hijos Predilectísimos y Meritísimos y les dio una calle y una plaza en su ciudad, convirtiéndose en dos de los primeros artistas en tener una calle en vida.


Triste herencia (1900), cuadro con el que Joaquín Sorolla ganó el premio nacional de la Exposición de París

2. La Malvarrosa, el Turia, el mar

La obra de Sorolla refleja la luz y el color de Valencia y de su entorno mediterráneo. Sus paisajes y escenas costumbristas están impregnados de la luz cegadora del sol valenciano y de los reflejos del mar. La ciudad de Valencia aparece en muchas de sus obras, como en La vuelta de la pesca, donde se puede ver el puerto y la playa de la Malvarrosa, o en La fiesta del pan y del vino, donde se representa una tradicional fiesta valenciana.


La vuelta de la pesca (1894), de Joaquín Sorolla

3. Clotilde y el amor

Joaquín Sorolla se enamoró rápidamente de Clotilde, con cuya familia mantuvo siempre una excelente relación. El padre de ella, Antonio García Peris, tuvo una gran importancia en su formación artística y en su carrera profesional: fotógrafo y pintor, formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos (la misma institución en la que Sorolla se formó), entendía mucho mejor el gusto de Sorolla por el arte que su tío, quien continuaba empeñado en que heredara su taller de cerrajería.
García Peris se convirtió en el mentor de Sorolla y lo introdujo en el mundo de la fotografía, enseñándole técnicas y métodos de trabajo que luego el artista aplicaría en su pintura. Sorolla comenzó siendo mozo de luces de su suegro, que fue quien le compró su primer cuadro, un bodegón datado en 1878.

Además, García tuvo un papel importante en la promoción de la carrera de Sorolla. En 1884, organizó una exposición conjunta en la que presentaron sus obras junto a otros artistas valencianos. Esta exposición llamó la atención del crítico de arte Teodoro Llorente, quien reconoció el talento de Sorolla y le recomendó que viajara a Roma para seguir formándose.

Antonio García también influyó en el estilo de Sorolla, que se caracterizó por la luminosidad y la vibrante paleta de colores. El propio Sorolla reconoció la influencia de García en su obra y afirmó: «Fue mi guía, mi amigo, mi maestro».

4. El Museo de Bellas Artes

Inaugurada en marzo de 2023, la exposición del Museo de Bellas Artes de Valencia, que en su momento acogió la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en la que Joaquín Sorolla inició su formación artística, reúne un amplio conjunto de obras del artista, pertenecientes tanto a la colección del museo como a préstamos de otras instituciones.

Entre las obras expuestas destacan algunos de los cuadros más emblemáticos de Sorolla, como La vuelta de la pesca, Paseo a orillas del mar o La hora del baño. Pero la exposición también ofrece la oportunidad de descubrir obras menos conocidas del artista, como los retratos que realizó durante su estancia en Roma o las pinturas de pequeño formato que realizaba como apuntes para sus obras de mayor tamaño.


Paseo a orillas del mar, de Joaquín Sorolla

La muestra no solo permite contemplar la obra de Sorolla en toda su riqueza y diversidad, sino que también ofrece una visión de su proceso creativo y de su evolución artística a lo largo del tiempo.
Con esta exhibición se cumple en parte la voluntad expresada por el artista de que toda su obra descansara en Valencia tras su muerte, ya que es «parte del capital cultural de sus paisanos». En 1919 Joaquín Sorolla pintó en su jardín la efigie del conde Amalio Gimeno: la entonación clara de la vegetación armoniza con el elegante atuendo del célebre político y médico. La luz y composición de este retrato nos remiten a dos de los últimos trabajos de Sorolla, los protagonizados por Ramón Pérez de Ayala y su mujer. El último de ellos quedó inacabado al sufrir el pintor un ataque de hemiplejia que lo apartó de los pinceles tres años antes de su muerte, acaecida el 10 de agosto de 1923.

Tomado de:
https://www.eldebate.com/


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Noviembre 05, 2023, 06:36:49 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.


                   El “revolucionario” Robert Gerhard: el compositor exiliado del franquismo
                                    que fue pionero de la música electrónica


Figura poco conocida en España a pesar de ser clave en la historia de la música contemporánea, Gerhard legó unas cintas que permanecían ocultas en Cambridge y que le sitúan también al frente de la eclosión de los sonidos electrónicos


Robert Gerhard al final de su vida comenzó a interesarse por los sonidos electrónicos

Pau Rodríguez

“Uno de los grandes compositores del siglo XX, un gigante”. “No hay un compositor en la historia de la música occidental con una evolución tan grande”. “Un vanguardista”. “Un revolucionario”. Así describen algunos musicólogos a una figura poco conocida –y mucho menos escuchada– en España, la del músico catalán Robert Gerhard. Este creador de dimensión internacional se exilió en Reino Unido tras la Guerra Civil y, quizás por ello, y también porque parte de su obra quedó enterrada entre archivos, nunca ha obtenido en su país natal el reconocimiento que los expertos le atribuyen.

Más de 50 años después de su muerte en 1970, el legado de Gerhard emerge de la mano de un talentoso cuarteto de cuerda de Tarragona, el Cuarteto Gerhard, y del documental Revolutionary Quartet, el enigma Gerhard, que pone la obra del compositor catalán en su sitio. Desde sus cuatro sinfonías, sus piezas más destacadas, hasta la búsqueda de nuevos sonidos experimentales que lo sitúa como uno de los precursores de lo que con el tiempo se conocería como música electrónica. Su obra influenció a pioneros de los 60 como Delia Derbyshire –autora de la música de la serie Doctor Who– o el dúo Silver Apples.

Nacido en Valls, Tarragona, en 1896, de padre suizo y madre francesa, Robert Gerhard Ottenwaelder se formó con los mejores. Su padre, que se dedicaba al comercio del vino, quería que siguiera la tradición familiar, y por ello lo envió a estudiar a Lausana (Suiza), pero él se decantó por los estudios musicales, que inició en Munich. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, justo cuando entraba en la adultez, se vio obligado a regresar a Catalunya. Y allí comenzó sus estudios de piano, con el leridano Enric Granados, y de composición, con Felip Pedrell –maestro de otros genios como Isaac Albéniz o Manuel de Falla.

El documental, que se estrena esta semana en el Festival In-Edit de Barcelona, rescata un episodio que define la determinación de Gerhard para convertirse en un compositor de primer nivel. Con 27 años, y tras un primer período formativo, le escribe una larga carta al compositor vienés Arnold Schönberg, padre del dodecafonismo, pidiéndole que le acoja como alumno. “Es uno de los documentos musicales más importantes del siglo XX, sinceramente. Es un alegato musical, casi un testamento curiosamente cuando empieza la carrera”, sostiene el compositor y musicólogo Carlos Duque.

En la misiva, Gerhard confiesa estar en un estado de depresión, le describe sus trabajos hasta la fecha y se muestra seguro de que en Schönberg encontrará la exigencia que necesita para lograr su potencial. Y tal debió ser el impacto de la carta en el músico vienés que no solo lo aceptó como pupilo, sino que al tener que huir años después de la Alemania nazi, puesto que era judío, se llevó con él solo unas cuantas partituras y el manuscrito que le había mandado Gerhard. 

Implicación en la República y exilio a Reino Unido

A su regreso a España, en 1929, Gerhard se propuso convertir Barcelona en una capital musicalmente vibrante como otras ciudades europeas, pero chocó con la dictadura de Primo de Rivera. En esa época, su estilo ya era una mezcla entre la música culta de Schönberg y la popular de Pedrell, con adaptaciones de sardanas o incluso de los balls de bastons (danza de bastones). Durante la Segunda República, se identificó políticamente con el Gobierno y trabajó para instituciones como la Escuela Normal. Pero el estallido de la Guerra Civil le llevó al exilio en Varsovia, primero, y en París, después, antes de aceptar la invitación de la Universidad de Cambridge.

Sin trabajo estable y en plena Segunda Guerra Mundial, Gerhard “sobrevivió haciendo música para teatro y para la radio, haciendo programas de folclore” en la BBC, relata en el documental el músico y profesor Gregorio García Karman. “Eran trabajos que daban para lo que daban”, añade Oriol Pérez Treviño, que recuerda que el compositor de Valls también recibió la ayuda económica desde Barcelona del ingeniero y melómano Ricard Gomis.

Aunque regresó de visita a España en muchas ocasiones, Gerhard permaneció en el exilio británico y sus composiciones desaparecieron del panorama musical español. Fuera del país, y a pesar de su precaria situación, vivió hitos notables, como la publicación de sus sinfonías. Desde la primera (1952-1953), financiada por Gomis y estrenada con éxito en el Festival Sociedad Internacional de Música Contemporánea en Baden Baden, hasta la cuarta (1966-1977), encargada por Leonard Bernstein para el 150 aniversario de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, una de las más importantes del mundo.

“Esa sinfonía [la cuarta] es el compendio final de su trayectoria como explorador; es una sinfonía que ralla la abstracción, que no olvida sus orígenes, y sobre todo esa capacidad de síntesis donde todos los elementos fundamentales reflejan la naturaleza de la música de su última época”, describe en la película el director de orquesta Edmon Colomer.

El legado electrónico de Gerhard

Al avanzar hacia la vejez, Gerhard todavía tuvo tiempo y energía para entregarse a la búsqueda de nuevos sonidos. Un viaje hacia la música electrónica cuya dimensión no se llegó a conocer hasta que los estudiosos de su obra se adentraron en el archivo que había legado su familia a la Universidad de Cambridge. “No se le conoce como uno de los pioneros de la música electrónica, como tampoco se le conoce como el compositor que más desarrolló el serialismo en la historia, porque su obra ha quedado inédita, encerrada en un cajón”, constata Duque.

Este musicólogo fue uno de los profesionales que consultó la documentación y la colección de cintas que había dejado Gerhard en Cambridge. “Nos dejaron unos equipos de bobina abierta en la universidad, escuchamos algunas cintas durante un par de días y lo que escuchamos nos dejó sorprendidos”, relata el musicólogo. “Estábamos escuchando parte de la historia de la música electrónica en Europa. Como descubrir El Dorado”, cuenta.

En una época en la que solo existían los sonidos orquestales y los de la naturaleza o de la calle, Gerhard empezó a usar las nuevas tecnologías incorporando sonidos como podían ser el de un abrir y cerrar de puertas o unos platos rompiéndose. “Si eliminas los experimentos de Gerhard y los del laboratorio de la BBC, quizás hoy no existirían Debora Derbyshire, Silver Apples o incluso los Beasty Boys o el sampleado”, concluye el artista y compositor de electrónica Colin Benders.

Tomado de:
https://www.eldiario.es/


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Noviembre 05, 2023, 06:08:56 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                     Curiosidades de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia

Inaugurada en 1998 y diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava, la Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha convertido en un punto turístico imprescindible de Valencia



Diseñada por Santiago Calatrava y Félix Candela, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, se ha convertido en uno de los puntos turísticos más populares de la ciudad desde su inauguración en 1998 con la apertura del Hemisfèric.

El complejo incluye un planetario, un museo de ciencias, un teatro y un acuario. Hoy te contamos algunas curiosidades sobre la historia y los edificios de este gran complejo arquitectónico.

1. Algunas polémicas

Una de las polémicas que se desató durante su construcción fue el gran coste que alcanzó levantar todo el complejo. Inicialmente tenía un presupuesto de 164 millones de euros, que se transformó en la cifra astronómica de más de 1.240 millones de euros debido a varios sobrecostes y diversos rediseños.

Otra de las polémicas giró en torno a la lentitud de las obras. En abril de 1998 abrió sus puertas al público L'Hemisfèric. Once meses después, fue inaugurado el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, aunque las obras no estaban terminadas. El museo se abrió al público veinte meses después.

El 12 de diciembre de 2002 se abrió L'Oceanogràfic, el mayor acuario construido en Europa. Y el 8 de octubre de 2005 la obra total se culminó con la apertura del Palacio de las Artes Reina Sofía, que perdió su condición inicial de sede de la Filmoteca valenciana para convertirse en el teatro de la ópera de Valencia.

Y, para terminar, probablemente la polémica más sonada a nivel popular fue el hundimiento de una de las partes del Palau de las Arts (que costó 382,5 millones de euros) en 2006. El coste de la reparación ascendió a 540.000 euros. Posteriormente, en 2007, tras unas lluvias torrenciales el edificio quedó anegado y hubo que invertir otros 16,7 millones en la reparación de desperfectos.



2. La sala de proyecciones más grande de España y el punto más alto de Valencia

El Hemisfèric integra en su interior una pantalla cóncava de 900 metros cuadrados que es la más grande de España. Los amantes del cine pueden disfrutar de sistemas de proyección IMAX Dome, Cine digital 3D y proyecciones digitales. Con forma de ojo, el edificio dispone de una superficie aproximada de 13.000 metros cuadrados.



En el complejo podemos encontrar otro récord. Oficialmente llamado puente Assut de l’Or, y conocido como el jamonero o el puente del arpa, esta estructura tiene 125 m de altura (127 si se cuenta su pararrayos), y es el punto más alto de la ciudad. Un total de 29 cables salen de la parte delantera del mástil y otros cuatro más de retenida. El tablero del puente, de 180 m de longitud por 34 m de anchura, cubre un vano de 155 metros. Para sostenerlo, un total de 72 costillas, de 21 toneladas de peso cada una.



3. Plantas autóctonas en el paseo

L'Umbracle es el paseo ajardinado y mirador de más de 17.500 m2 desde el que se puede contemplar la globalidad del complejo. En él se han integrado especies vegetales autóctonas de la Comunidad Valenciana como jara, lentisca, romero, lavanda, madreselva, buganvilla o palmeras.

En su interior, alberga el Paseo de las Esculturas, una galería de arte al aire libre con esculturas de autores contemporáneos como Miquel Navarro, Francesc Abad y Yōko Ono, entre otros. Alberga también el Jardín de Astronomía.

4. Agua de río con muchas posibilidades

Una de las curiosidades de este complejo es que todo el agua presente en el recinto es dulce. La razón es porque es más clara y porque Calatrava buscaba ese reflejo típico de los lagos. Es también un recuerdo del pasado de esta parte de la cuidad de Valencia, pues la Ciudad de las Artes y las Ciencias está situada al final del viejo cauce del río Turia que fue transformado en jardín en los años 1980, tras el desvío del río por la gran riada de Valencia en 1957.



5. El acuario más grande de Europa

Con 110.000 m2 y 42 millones de litros de agua, el Oceanográfic es el acuario más grande de Europa. Su cubierta en forma de nenúfar es obra del arquitecto valenciano Adrián Peláez Coronado. El diseño estructural de las cubiertas es de los ingenieros Alberto Domingo y Carlos Lázaro.

En su interior, se representan los principales ecosistemas marinos del planeta. Cada edificio se identifica con los siguientes ambientes acuáticos: Mediterráneo, Humedales, Mares Templados y Tropicales, Océanos, Antártico, Ártico, Islas y Mar Rojo, además del Delfinario, con 24 millones de litros de agua y una profundidad de 10,5 metros. El Restaurante Submarino y el Edificio de Acceso que da la bienvenida a los visitantes, destacan por sus cubiertas diseñadas por Félix Candela.

6. Edificios que no se llegaron a construir

Las Torres de Santiago Calatrava formaban parte de un proyecto de 2004 en el que se había proyectado la construcción de cuatro rascacielos de 280, 260, 240 y 220 metros de altura. Posteriormente, el proyecto se redujo a tres rascacielos de 308 m, 266 m y 220 m, denominados Valencia, Castellón y Alicante. El coste de construcción de los edificios se cifró en 450 millones, cantidad que frenó la iniciativa.

También estaba prevista la construcción de una torre de telecomunicaciones de 382 metros de altura cuya construcción fue adjudicada en febrero de 1995, con un presupuesto de 84,3 millones de euros, pero fue cancelada en 1996.



7. Deportes, bodas y mucho más

La Ciudad de las Artes y las Ciencias es un destino no solo turístico. Muchas parejas eligen casarse en el entorno y, algunos de sus edificios, como el Museo de ciencias, está disponible para eventos y celebraciones. Además, es uno de los lugares predilectos de los valencianos para hacer deporte el aire libre. Así que, si te acercas a pasear es normal encontrarse con gente caminando o haciendo footing en el recinto. Si te gustan los deportes, hay segways, barcas y kayaks para alquilar y, algunos de ellos incluyen guía turístico.

Tomado de:
Arquitectura de Diseño:
https://lh3.googleusercontent.com/ZFNBGnZRHpmF8Uq1fWY7rSTTQM0PTcgTL1nzAwt8gDYnI0H7uiQ2jrSVip-uhcKusHQMKlgLmK1vEpbTffpYcU662KFonJBCYJ8o7GsEvkTii477pvW5=h60


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Septiembre 18, 2023, 05:34:10 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                                LA MARGINACIÓN CULTURAL EN EL CASTRISMO:
                "DENTRO DE LA REVOLUCIÓN, TODO; CONTRA LA REVOLUCIÓN, NADA”

                                               Por: Dr. Alberto Roteta Dorado


Para el paradigma del “hombre nuevo” se necesitaba una “cultura” adoctrinadora, capaz de destruir lo que el comunismo castrista consideró “rasgos pequeñoburgueses del pasado”, cual copia fiel del realismo socialista de los soviets.

Santa Cruz de Tenerife. España.- En la década de los sesenta, a pocos meses del comienzo de la etapa castrista en Cuba, se inició la persecución a los artistas e intelectuales que, de una u otra forma, y en mayor o menor medida, se apartaban un tanto de los cánones establecidos por los encargados de controlar la cultura del pueblo cubano. Para el paradigma del “hombre nuevo” se necesitaba una “cultura” adoctrinadora, capaz de destruir lo que el comunismo castrista consideró “rasgos pequeñoburgueses del pasado”, cual copia fiel del realismo socialista de los soviets.

El famoso discurso conocido como “Palabras a los Intelectuales”,* del dictador Fidel Castro, constituye el arquetipo de lo que un régimen totalitarista es capaz de imponer a los creadores e intelectuales, independientemente de géneros, estilos o tendencias. Recordemos una de las frases más conocida de dicho discurso; pero hagámoslo en su contexto, esto es, la frase en su totalidad, lo que nos ofrecerá una mejor comprensión en relación con el fenómeno de la marginación, el aislamiento y el ostracismo presentes en la cultura cubana desde 1961.**

En este sentido Castro expresó: "Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.  Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.  Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie —por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera—, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella.  Creo que esto es bien claro (...) ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho".

Idea que resulta bien precisa y no merece comentario, toda vez que es lo suficientemente categórica y totalitaria para añadir explicaciones innecesarias; excepto precisar que dicha sentencia fidelista se mantuvo durante la larga vida del dictador, y aún, en el presente se mantiene como pilar de la política del régimen en relación con la actividad creadora de los intelectuales y artistas y la difusión cultural.   

La censura fue y sigue siendo aplicable a todos por igual. Músicos y actores, pintores y escultores, poetas y ensayistas, novelistas y dramaturgos han sido víctimas de las más crueles medidas represivas. El único "delito" cometido ha sido, y sigue siendo, no pensar o actuar según los intereses del régimen comunista de la isla. Ya lo dijo Fidel Castro: "contra la Revolución, ningún derecho".

De modo contrario a la “casería de brujas” empleada como método coercitivo por parte de  la dictadura castrista, se alzaban triunfantes muchos que, con o sin talento, se situaron del lado de los represores. Para ellos se abrían nuevos caminos, libres de los habituales obstáculos a los que se han tenido que enfrentar los que decidieron no doblegarse. Para ellos estaba el eslogan castrista: "Dentro de la Revolución, todo".

Hacer mención a todos los que fueron marginados y hasta llevados al ostracismo haría interminable este escrito que pretende evocar, al menos por ahora, a los artistas dentro del ámbito de la música, ya sean compositores, músicos instrumentistas o cantantes. Las prohibiciones de algunas figuras que muy pronto se fueron de Cuba por no estar de acuerdo con el nuevo orden establecido, en medios como la radio y la televisión, es un ejemplo concreto de lo que han sido capaces de hacer. Borrarlos para siempre, como si no hubieran existido, fue la solución que encontraron los encargados de decidir lo que era o no conveniente. Unos pocos ejemplos serán suficientes para demostrar la maldad del comunismo cubano a través de varias décadas.

La bolerista Olga Guillot, quien está considerada una de las figuras más importantes y emblemáticas en la historia del bolero y de la música romántica del siglo XX, sufrió las diabólicas consecuencias del régimen dictatorial de la isla. Para la gran dama del bolero fue aplicable la sentencia castrista: "contra la Revolución, ningún derecho". Su “pecado”, como el de tantas figuras notables del arte y de las letras cubanas, fue no situarse del lado de naciente socialismo y marcharse definitivamente del país. Olvidada por la dictadura pero reconocida sobremanera en el mundo. Sus 10 Discos de Oro, 2 de Platino y 1 de Diamante, así como el premio Grammy Latino a la trayectoria, en 2007, así lo demuestran. No obstante, su total prohibición en la radio y la televisión cubanas después de su partida, hicieron que la afamada cantante sea desconocida por varias generaciones de cubanos.
 
Igual destino que la Guillot tuvo otra de las grandes intérpretes de la isla que hizo una fecunda carrera internacional. La llamada “revolución cubana” decidió dejar a un lado a la también bolerista Blanca Rosa Gil. La considerada “voz femenina de la radio” en Venezuela en los años iniciales de los sesenta fue incluida en la lista de los traidores. La “muñequita que canta” fue censurada al no retornar a Cuba durante una gira por México en 1961, en plena efervescencia del “proceso revolucionario” de la isla.

La baladista Martha Strada, con una destacada trayectoria en la década de los sesenta, cuando triunfó en los principales centros nocturnos del país, amén de sus habituales presentaciones en el Teatro de la Comunidad Hebrea, en La Habana, y otros importantes escenarios del centro de Cuba, es prácticamente desconocida por varias generaciones. La intérprete de “Abrázame fuerte” fue marginada desde siempre. Luego, cuando tomó la determinación de irse de Cuba, el castrismo decidió sepultarla por la eternidad. La plataforma oficialista cubana EcuRed solo le dedica un párrafo. 



Celia Cruz, la más universal de las cantantes cubanas de música popular tradicional,
su caso constituye el ejemplo más ilustrativo de lo que una dictadura totalitaria es capaz
de hacer en detrimento de la cultura.


La salsera Celia Cruz, tal vez la cantante cubana de mayor trascendencia internacional, al menos en Latinoamérica, fue censurada y castigada con la prohibición de retornar a su tierra. Su historia es bien conocida para detenernos en detalles. No obstante, merece precisar que su sonado caso es el más emblemático de todos, no solo por la gran popularidad de la artista; sino por la dureza del tratamiento dado por el régimen castrista. No obstante, Celia Cruz es identificada en el mundo hispano como cubana, como la gran cantante de música popular y tradicional de la mayor de las Antillas. El comunismo cubano la prohibió en su tierra, pero el mundo le abrió las puertas que la llevaron al triunfo y a su consagración como artista.



Meme Solís, el autor de “Sin un reproche”, sufrió como nadie las terribles persecuciones por el hecho de no simpatizar con el régimen comunista de Cuba y apartarse de sus cánones establecidos.
 
José Manuel Solís, conocido artísticamente como Meme Solís, pianista, compositor, repertorista y director de agrupaciones vocales de pequeño formato, es otro de los casos que merecen mención. Meme no tuvo la misma "suerte" de las artistas antes citadas, toda vez que fue retenido en Cuba y llevado al ostracismo extremo. Primero fueron dejando en segundo plano al afamado cuarteto que fundó y dirigió hasta su disolución en 1969. Farah María, Héctor Téllez y Miguel Ángel Piña – los integrantes, junto a Meme, del más popular cuarteto de todos los tiempos en Cuba–, por aquellos años muy jóvenes y preocupados sobremanera por sus imágenes en la escena, amén de sus cualidades vocales indiscutibles, no cumplían con los cánones del realismo socialista. La elegancia y el hecho de estar a la moda no estaban bien visto por los bolcheviques caribeños encargados de mostrar al público lo que era o no conveniente. Primero los alejaron de la radio y la televisión, y luego de los teatros hasta dejarlos limitados al cabaret.

Cuando se les presentó la posibilidad de salir al extranjero junto a la vedette Rosita Fornés, con quien habían trabajado el repertorio durante un buen tiempo, fueron sustituidos por el cuarteto Los Modernistas, los que, independientemente de su calidad, no estuvieron en la preferencia del público como Los Meme, aunque se diga o se pretenda decir lo contrario. Finalmente Solís disuelve el cuarteto y determina marcharse de Cuba, algo que logró luego de casi dos décadas de castigo. Su historia es también conocida, aunque menos que la de Celia Cruz. De ahí que insistiera un poco más en algunos aspectos relacionados con el autor de obras como "Otro amanecer", "La orquídea" – compuesta para ser estrenada por Farah María como voz solista del cuarteto–, "Ese hastío", "Sin un reproche" – estrenada valientemente por Rosita Fornés, quien dijo el nombre del autor en público en los tiempos en que era un delito pronunciarlo– y muchas más.

Pero al menos estas figuras que he mencionado lograron dejar su impronta en muchos cubanos de su tiempo, los que contribuyeron a mantener su presencia en otras generaciones, aunque, como es lógico, de manera muy limitada. Si se aplicara una encuesta de manera aleatoria, sin duda, la mayoría de los cubanos de diferentes generaciones no tendrían la menor idea de estas figuras del arte cubano, exceptuando el caso de Celia Cruz.



Mike Porcel, autor de “En busca de una nueva flor”, popularizado por la cantante Argelia Fragoso,
es otro de los tantos que sufrió la marginación de la cultura por el efectos del castrismo.


Sin embargo, por desgracia, hay un trovador, cuyo fugaz paso por los medios de Cuba, impidió que su imagen quedara, aunque fuera de modo sutil, entre los amantes del buen arte. Mike Porcel no es un compositor para ser comprendido y admirado por las multitudes, y si aún así se le prohíbe por la eternidad en la tierra donde nació y pasó una parte de su vida, entonces el autor de "Diario" (intérprete Amaury Pérez) y "¡Ay! del amor" (intérprete Jesús del Valle) tiene todas las de perder, si de popularidad se trata.

Gracias a las grabaciones que realizaron dos destacadas intérpretes cubanas que permanecieron en la isla, al menos, dos de sus canciones se siguieron escuchando en la radio. Beatriz Márquez, con su maestría y excelencia vocal, inmortalizó "Diálogo con un ave", una de las primeras composiciones de Mike Porcel. Pasadas dos décadas de su primera grabación la “musicalísima” tuvo la valentía de retomarla y hacer una nueva versión. Una orquestación de lujo, amén de la voz extraordinaria de la intérprete, ahora en la plenitud de su madurez artística, convierten a la obra en una verdadera joya.

La otra intérprete que contribuyó a la permanencia de Porcel es Farah María, quien con su musicalidad exquisita, su fraseo sinigual, y la ternura de su voz, logró hacer de "Paloma", otra de las obras maestras de Porcel, una verdadera creación. Hasta el presente ningún cantante cubano, ya sea de la isla o de la diáspora – hasta donde se–, se ha atrevido a interpretar dichas canciones. Después de todo, sería lo mejor. Lo logrado por Beatriz Márquez y Farah María jamás podrá ser igualado, y menos aún, superado. Farah María, a pesar de no haber abandonado definitivamente el país, también sufrió la marginación del sistema, aunque de modo más sutil – fue quien fue: la artista cubana más premiada internacionalmente–. Después de más de dos décadas de triunfos y de extrema popularidad en Cuba, la intérprete de “El recuerdo de aquel largo viaje” se estableció por casi dos décadas en España. Contratos permanentes en la red de teatros de la Comunidad de Extremadura, amén de sus grandes conciertos “Noches de boleros”, en el teatro Alcázar de la capital española, la mantuvieron más tiempo en España que en Cuba.

Los cubanos dejaron de saber del ícono de la belleza, la clase y la elegancia en la escena, a pesar de que cada año asistía al Festival Boleros de Oro, ya fuera en La Habana o en Santiago de Cuba. Jamás se supo de sus presentaciones en el Gran Teatro de Cáceres, en el Palacio de la Diputación o en el Teatro López de Ayala de Badajoz, ni de los dos discos grabados en la madre patria, y mucho menos de su distinción como Miembro Honorario de la  Asociación Amigos del Bolero Maestro García Morcillo. Alguien se encargó de que no se supiera: “dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”.

Lo que casi nadie sabe es que Mike Porcel es coautor, junto a Ireno García, del himno del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Cuba en 1978. La gran cantante Argelia Fragoso – por aquellos años muy joven, pero siempre en plenitud de madurez vocal–  fue la encargada de cantarla y de realizar la única grabación que existe de "En busca de una nueva flor", el mítico tema que los cubanos de aquellos tiempos corearon, y que, hoy, lamentablemente, está olvidado.*** El emblemático himno, junto a su autor, un extraordinario compositor, pasaron al enorme arsenal de figuras olvidadas por no situarse del lado de los cánones establecidos para la cultura por el castrismo.

Así las cosas, como dijera el dictador Fidel Castro: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada” (…) “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho", lo que se ha cumplido y se ha ratificado en el último congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, una institución, como es de esperar, al servicio del régimen y en contra de la libertad de expresión y de creación de los intelectuales y artistas de Cuba.  

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* Discurso pronunciado por el dictador Fidel Castro, como conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos, efectuadas en la Biblioteca Nacional los días 16, 23 y 30 de junio de 1961.
 
** No se pone 1959, el año exacto en que se estableció Castro en el poder, toda vez que se utiliza como referencia la primera reunión con los intelectuales cubanos, en la que hace referencia a lo que se debía o no hacer en la esfera del arte y la cultura: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada (…) “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho", algo que tuvo lugar en junio de 1961. El propio dictador en su discurso de clausura reconoce que, entre tantas cosas que se debía hacer en los tiempos iniciales de la llamada revolución, se había priorizado asuntos de vital importancia, sobre todo en el ámbito económico y social. No obstante, el tema de la creatividad artística y el trabajo de los intelectuales fueron tratados con rigor y siempre bajo la amenaza desafiante de Fidel Casto.   

*** “En busca de una nueva flor” de los autores Mike Porcel e Ireno García, a diferencia de lo que muchos pudieran creer, por tratarse de la canción tema del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, no contiene en su texto – de belleza inigualable– contenido de tipo “revolucionario” al estilo de los cánones del engendro del realismo socialista caribeño. Eso fue demasiado polémico en su tiempo, aunque ya la suerte estaba echada, y el jurado había premiado la obra de Mike Porcel.



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Febrero 12, 2023, 07:40:34 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                              39º FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA DE CANARIAS,
                                EL “MUNDIAL” DE LA MÚSICA CLÁSICA. Segunda parte.
                                                   Dr. Alberto Roteta Dorado.


Un ejemplo concreto que demuestra la represión del régimen comunista de la extinta URSS es la censura que sufrió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”, que fue interpretada brillantemente este sábado por la Orquesta Sinfónica de Kiev.


La Orquesta Sinfónica de Kiev, encargada de cerrar el 39º Festival Internacional de Música de Canarias. Cada concierto de esta agrupación constituye un emocionante viaje a través de diferentes estilos y épocas. Su repertorio abarca obras desde el siglo XVI hasta el presente.

Santa Cruz de Tenerife. España.- El 39º Festival de Música de Canarias acaba de finalizar este sábado, 11 de febrero, en Santa Cruz de Tenerife, una de las capitales musicales del Archipiélago Canario, junto a su hermana Las Palmas de Gran Canaria. En la primera parte de este trabajo, dedicado a comentar algunos puntos de dicho evento, hice mención a los participantes para dar una idea general de la magnitud del festival, así como a dos de sus primeros conciertos: el de la Orquesta Filarmónica de la BBC, del Reino Unido y el de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, España, destacando en ambos el repertorio seleccionado para la ocasión, toda vez que se presentaron obras del siglo XX de compositores como el español Robert Gerhard (1896-1970), de quien la primera de las agrupaciones citadas interpretó sus “Danzas de Don Quixote”, el inglés Benjamín Britten (1913-1976), con su “Concierto para violín, op.15”, así como del francés Maurice Ravel (1875-1937) con su “Pavana para una infanta difunta”, “La Valse” y “Bolero”; así como de los franceses Francis Poulenc (1899-1963) con su “Concierto para dos pianos y orquesta en re menor”, Oliver Messian (1908-1992), del que se interpretó “L’Ascension, quatre méditations symphoniques”, y del alemán Paul Hindemith (1895-1963) con la “Sinfonía Matías El Pintor"; estas tres últimas obras a cargo de la Sinfónica de Tenerife, una de las mejores formaciones de su tipo en España.

La jornada final del evento contó también con la interpretación de obras compuestas en la primera mitad del siglo XX, exceptuando la Primera Sinfonía de Maksym Berezovsky correspondiente al siglo XVIII. Es por esto que en la segunda parte de este escrito haré referencia al concierto de clausura del festival, toda vez que guarda una estrecha relación con los ofrecidos al inicio del evento – por la presencia de partituras contemporáneas–; aunque en una tercera parte retome el tema del festival para hacer mención a los intérpretes solistas y otros aspectos. Para el cierre se escogió a la Orquesta Sinfónica de Kiev, no solo por la calidad interpretativa de esta prestigiosa agrupación sinfónica europea, sino por las circunstancias cruciales de esta gran nación en el presente. Las siguientes palabras tomadas del programa de este último concierto nos permiten tener una idea precisa de lo que pretendo exponer:

“En las actuales y terribles circunstancias con la guerra producida por la invasión rusa del territorio ucraniano, formaciones como la Orquesta Sinfónica de Kiev se alzan como bastiones de civilización, de dignidad colectiva frente al odio, la barbarie y el oscurantismo de un conflicto bélico y sus intolerables abusos. Y su presencia entre nosotros lanza una señal al mundo de que la música en particular, y la cultura en general, son elementos esenciales para la convivencia”.

Nada de discursos, organizaciones pacifistas, pancartas y banderas, exaltados gritos de “viva Ucrania”, “abajo la guerra”, etc. No hizo falta – tampoco el lugar y el contexto de un festival de este tipo y de esta magnitud eran escenarios apropiados para expresar con palabras nuestros buenos deseos hacia el pueblo ucraniano–, el misterio del buen arte y la sutileza del lenguaje de la música de compositores ucranianos bastaron para que este último concierto fuera un acto de apoyo total a Ucrania, y de manera particular a su extraordinaria formación sinfónica que se encuentra refugiada en Alemania.

La primera de las obras interpretadas es del compositor ucraniano Maksym Berezovsky (1745-1777), músico poco habitual en las temporadas tradicionales de concierto. Berezovsky escribió numerosas obras de música sacra para la iglesia ortodoxa, siendo uno de los primeros compositores ucranianos en obtener gran reconocimiento en el continente europeo. Lamentablemente,  buena parte de su música se ha perdido. Nacido en Hlukhiv, que entonces era la capital del cosaco Hetmanate, Berezovsky tuvo una formación muy ecléctica, y de impronta italiana, concretamente en Bolonia; también formó parte como cantante de la corte de Pedro III en San Petersburgo. En Bolonia, ciudad en la que residió seis años, alcanzó el éxito con sus creaciones, entre ellas la ópera “Il Demofoonte”.

Afortunadamente, la “Sinfonía número 1, en do mayor” fue recuperada por el director sinfónico Steven Fox en los archivos del Vaticano en el año 2002. Esta obra del siglo XVIII, entre los años 1770-1772, está considera como la primera sinfonía compuesta en Ucrania y como una pequeña joya del clasicismo musical de esta nación. Es una obra breve, estructurada en tres movimientos: Allegro molto, Andante y Presto, que fueron ejecutados sin pausa entre movimientos, lo que unido a su extrema brevedad le dio una connotación de obertura operática más que de una sinfonía propiamente dicha.

Las dos obras que siguieron a la sinfonía de Berezovsky fueron escritas durante la etapa del dominio comunista de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS; aunque no tuvieron la misma suerte, como tampoco la tuvieron sus autores. Reinhold Glière (1875-1956), ucraniano, aunque de origen germano-polaco, a diferencia de Boris Liatoshynsky (1895-1968), no fue marginado, ni perseguido por el régimen comunista soviético. Glière se adaptó a las exigencias de los cánones del realismo socialista impuesto por las autoridades de la cultura de los duros tiempos de la era de los soviets.


Katrin Mair Williams fue la intérprete invitada para interpretar el “Concierto para arpa, op. 74 en mi bemol mayor”. Ha actuado con orquestas como la Royal Liverpool Philarminic, Orquesta de Cadaqués, Sinfónica de Varsovia, entre otras formaciones prestigiosas del mundo.

Así las cosas, Reinhold Glière, fue presidente del Comité de Organización de la Unión de Compositores de Moscú, entre 1938 y 1948, escapando a la censura del periodo de posguerra. Recibió múltiples honores por parte del régimen soviético, entre los que se destaca la condición de Artista del Pueblo de la URSS, en 1938. Recibió tres premios Stalin –el primero en 1946 por su único Concierto para soprano coloratura y orquesta–.

Nacido en Kiev y formado entre su ciudad natal, Berlín y Moscú, se sitúa dentro de un estilo musical postromántico, algo fuera de contexto teniendo en cuenta la época de su actividad creacional bien distante del romanticismo musical como corriente artística. Es autor de numerosas óperas, ballets, conciertos y obras sinfónicas, muchas de ellas por encargos oficiales para conmemoraciones relacionadas con la política soviética.

El “Concierto para arpa, op. 74 en mi bemol mayor” se escribió en 1938 atendiendo a una petición de la también compositora e instrumentista Katerina Erdeli, profesora de arpa en el Conservatorio de Moscú, sitio donde se estrenó la obra. El estilo del concierto es enérgico, de enorme fluidez melódica, y rico desde el punto de vista expresivo. El primer movimiento tiene forma de sonata con el arpa muy presente acompañada por la orquesta en el tema inicial y por el clarinete en el segundo que deja paso a la cadenza ubicada antes del desarrollo que cierra la primera parte. El segundo es un Tema con variaciones, melódicamente influido por la música folclórica que, a lo largo de las seis variaciones, permite explorar a fondo las posibilidades técnicas del instrumento. La obra se cierra con un Allegro giocoso, expansivo y colorista. Para esta ocasión se contó con la presencia de la arpista de Gales Catrin Mair Williams, solista de dicho instrumento con una brillante carrera que incluye presentaciones con prestigiosas formaciones europeas, amén de reconocimientos y participaciones en importantes festivales.   

Para el final se escogió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”. Su autor, Boris Liatoshynsky, fue alumno de Reinhold Glière en el conservatorio de Kiev. A diferencia de este último, su obra fue censurada por los parte de los encargados de imponer el nuevo orden del realismo socialista dentro del arte en la desaparecida URSS. No obstante, está considerado uno de los más importantes compositores ucranianos del siglo XX y de los que sentaron las bases del modernismo y del expresionismo musical en el país. Su relación con el maestro fue duradera y se conservan más de quinientas cartas entre ellos del máximo interés musicológico. Liatoshynsky influyó sobremanera en el desarrollo musical de Ucrania e impulsó la siguiente generación de la vanguardia de Kiev con autores como Vitaly Godziatsky, Leonid Grabovsky o Valentin Sylvestrov entre otros. Autor de dos óperas, un concierto para piano, obras para coro, canciones, música de cámara, así como cinco sinfonías y poemas sinfónicos.


Luigi Gaggero, quien no solo es el director titular de dicha formación, sino percusionista y profesor de címbalo en el Conservatorio de Estrasburgo, el único profesor de este instrumento en Europa occidental.

Un ejemplo concreto que demuestra la represión del régimen comunista de la extinta URSS es la censura que sufrió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”, que fue interpretada brillantemente este sábado por la Orquesta Sinfónica de Kiev. Fue estrenada en Kiev en 1951 con un gran éxito. No obstante, a pesar de la exitosa acogida inicial, fue etiquetada por el comunismo soviético como “basura formalista que merece ser quemada”.

La “Sinfonía número 3 en si menor” fue compuesta poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El régimen soviético percibió en su autor a “un pacifista burgués” y no al “patriota soviético” que se pretendía ofrecer como paradigma del llamado realismo socialista. Liatoshynsky tuvo que modificar el final de su obra con una nueva versión más optimista, esto es, con algo mejor visto y aceptado por los soviets de la “nueva cultura”.

La tercera sinfonía no es precisamente una obra programática en sentido estricto, pero sí podemos encontrar a través de sus cuatro movimientos una idea clara de lo que el compositor trató de transmitir. En el primer movimiento se puede percibir la contraposición de dos ideas: la de la guerra, algo que logra mediante las secciones de cuerdas (tumultuosa y expresiva) y la de la paz (más lírica y popular, evocando cantos eslavos). En el segundo movimiento, Andante con moto, los espantos de la guerra estarían en primer plano: la desolación que los ejércitos llevan a la batalla. Según las notas al programa de mano: “Todas las secciones orquestales van adquiriendo un tono sombrío del que es difícil evadirse, una atmósfera desolada que ya apreciamos desde el arranque del arpa y en el que algún tema lírico en su desarrollo apenas logra emerger”. Temas violentos y enérgicos, con ritmos irregulares y música disonante, son los protagonistas antes de dejar paso a un vals que acaba de manera repentina y una marcha vigorosa. El cuarto movimiento, Allegro resoluto ma non troppo mosso, escrito en forma sonata, intenta expresar que la paz es la que vence al final a través de temas solemnes con aires de himnos.

La actuación de la Orquesta Sinfónica de Kiev superó las expectativas de quien escribe este comentario. Se con certeza – porque lo he comprobado al escuchar en vivo a numerosas agrupaciones sinfónicas, directores y solistas de Europa del Este– que la calidad de los profesionales europeos, y de manera muy especial los de la Europa Oriental, es extraordinaria. Una impecable formación académica, unida a una tradición legendaria, hacen a los profesionales de estos países verdaderos virtuosos. La Orquesta Sinfónica de Kiev no es la excepción. Lo ha demostrado con creces durante este reciente concierto de despedida del 39º Festival Internacional de Música de Canarias, de manera muy especial en la interpretación de la “Sinfonía número 3 en si menor” de Boris Liatoshynsky.

La fuerza expresiva tan necesaria para lograr las pretensiones del autor se hizo patente con las destacadas intervenciones de los vientos metales (trompas, trombones y trompetas), amén de un cuerpo de percusión de elevado nivel y sensibilidad exquisita, incluido el toque de campanas hacia la apoteosis final de la obra; lo que alternó con las cadencias más mesuradas de la sección de vientos de madera, arpas y de manera general las cuerdas. Téngase presente que la versión que se escuchó este sábado en Tenerife es la original, esto es, la que fuera censurada por los soviets durante la etapa comunista que, lamentablemente, estuvo en la larga espera hasta que Ucrania alcnzara su independencia en 1991. Esta primera versión original es que se interpreta en la actualidad.

La Orquesta Sinfónica de Kiev fue fundada hace 40 años. Es todo un referente de la música clásica de Ucrania y de Europa. Posee un amplio repertorio que abarca obras desde el siglo XVI hasta la generación más joven de compositores actuales. Su actual director es el músico italiano Luigi Gaggero, quien no solo es el director titular de dicha formación, sino percusionista y profesor de címbalo en el Conservatorio de Estrasburgo, el único profesor de este instrumento en Europa occidental. Antes de dedicarse a la dirección orquestal trabajó por más de 25 años como percusionista con las más importantes orquestas sinfónicas de Europa.

La obertura de la ópera “Taras Bulba”, del también compositor ucraniano Mykola Lysenko, como bis ante el reclamo del público, y un enérgico Himno Nacional de Ucrania cerraron por todo lo alto este 39º Festival Internacional de Música de Canarias.

Continuará



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Febrero 12, 2023, 05:41:05 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

39º FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA DE CANARIAS, EL “MUNDIAL” DE LA MÚSICA CLÁSICA. Segunda parte.
Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.
Un ejemplo concreto que demuestra la represión del régimen comunista de la extinta URSS es la censura que sufrió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”, que fue interpretada brillantemente este sábado por la Orquesta Sinfónica de Kiev.
Imagen de la Orquesta de Kiev debe decir:
La Orquesta Sinfónica de Kiev, encargada de cerrar el 39º Festival Internacional de Música de Canarias. Cada concierto de esta agrupación constituye un emocionante viaje a través de diferentes estilos y épocas. Su repertorio abarca obras desde el siglo XVI hasta el presente. 
Santa Cruz de Tenerife. España.- El 39º Festival de Música de Canarias acaba de finalizar este sábado, 11 de febrero, en Santa Cruz de Tenerife, una de las capitales musicales del Archipiélago Canario, junto a su hermana Las Palmas de Gran Canaria. En la primera parte de este trabajo, dedicado a comentar algunos puntos de dicho evento, hice mención a los participantes para dar una idea general de la magnitud del festival, así como a dos de sus primeros conciertos: el de la Orquesta Filarmónica de la BBC, del Reino Unido y el de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, España, destacando en ambos el repertorio seleccionado para la ocasión, toda vez que se presentaron obras del siglo XX de compositores como el español Robert Gerhard (1896-1970), de quien la primera de las agrupaciones citadas interpretó sus “Danzas de Don Quixote”, el inglés Benjamín Britten (1913-1976), con su “Concierto para violín, op.15”, así como del francés Maurice Ravel (1875-1937) con su “Pavana para una infanta difunta”, “La Valse” y “Bolero”; así como de los franceses Francis Poulenc (1899-1963) con su “Concierto para dos pianos y orquesta en re menor”, Oliver Messian (1908-1992), del que se interpretó “L’Ascension, quatre méditations symphoniques”, y del alemán Paul Hindemith (1895-1963) con la “Sinfonía Matías El Pintor"; estas tres últimas obras a cargo de la Sinfónica de Tenerife, una de las mejores formaciones de su tipo en España. 
La jornada final del evento contó también con la interpretación de obras compuestas en la primera mitad del siglo XX, exceptuando la Primera Sinfonía de Maksym Berezovsky correspondiente al siglo XVIII. Es por esto que en la segunda parte de este escrito haré referencia al concierto de clausura del festival, toda vez que guarda una estrecha relación con los ofrecidos al inicio del evento – por la presencia de partituras contemporáneas–; aunque en una tercera parte retome el tema del festival para hacer mención a los intérpretes solistas y otros aspectos. Para el cierre se escogió a la Orquesta Sinfónica de Kiev, no solo por la calidad interpretativa de esta prestigiosa agrupación sinfónica europea, sino por las circunstancias cruciales de esta gran nación en el presente. Las siguientes palabras tomadas del programa de este último concierto nos permiten tener una idea precisa de lo que pretendo exponer:
“En las actuales y terribles circunstancias con la guerra producida por la invasión rusa del territorio ucraniano, formaciones como la Orquesta Sinfónica de Kiev se alzan como bastiones de civilización, de dignidad colectiva frente al odio, la barbarie y el oscurantismo de un conflicto bélico y sus intolerables abusos. Y su presencia entre nosotros lanza una señal al mundo de que la música en particular, y la cultura en general, son elementos esenciales para la convivencia”.
Nada de discursos, organizaciones pacifistas, pancartas y banderas, exaltados gritos de “viva Ucrania”, “abajo la guerra”, etc. No hizo falta – tampoco el lugar y el contexto de un festival de este tipo y de esta magnitud eran escenarios apropiados para expresar con palabras nuestros buenos deseos hacia el pueblo ucraniano–, el misterio del buen arte y la sutileza del lenguaje de la música de compositores ucranianos bastaron para que este último concierto fuera un acto de apoyo total a Ucrania, y de manera particular a su extraordinaria formación sinfónica que se encuentra refugiada en Alemania.
La primera de las obras interpretadas es del compositor ucraniano Maksym Berezovsky (1745-1777), músico poco habitual en las temporadas tradicionales de concierto. Berezovsky escribió numerosas obras de música sacra para la iglesia ortodoxa, siendo uno de los primeros compositores ucranianos en obtener gran reconocimiento en el continente europeo. Lamentablemente,  buena parte de su música se ha perdido. Nacido en Hlukhiv, que entonces era la capital del cosaco Hetmanate, Berezovsky tuvo una formación muy ecléctica, y de impronta italiana, concretamente en Bolonia; también formó parte como cantante de la corte de Pedro III en San Petersburgo. En Bolonia, ciudad en la que residió seis años, alcanzó el éxito con sus creaciones, entre ellas la ópera “Il Demofoonte”.
Afortunadamente, la “Sinfonía número 1, en do mayor” fue recuperada por el director sinfónico Steven Fox en los archivos del Vaticano en el año 2002. Esta obra del siglo XVIII, entre los años 1770-1772, está considera como la primera sinfonía compuesta en Ucrania y como una pequeña joya del clasicismo musical de esta nación. Es una obra breve, estructurada en tres movimientos: Allegro molto, Andante y Presto, que fueron ejecutados sin pausa entre movimientos, lo que unido a su extrema brevedad le dio una connotación de obertura operática más que de una sinfonía propiamente dicha.
Las dos obras que siguieron a la sinfonía de Berezovsky fueron escritas durante la etapa del dominio comunista de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS; aunque no tuvieron la misma suerte, como tampoco la tuvieron sus autores. Reinhold Glière (1875-1956), ucraniano, aunque de origen germano-polaco, a diferencia de Boris Liatoshynsky (1895-1968), no fue marginado, ni perseguido por el régimen comunista soviético. Glière se adaptó a las exigencias de los cánones del realismo socialista impuesto por las autoridades de la cultura de los duros tiempos de la era de los soviets.
Foto de la arpista debe decir.
Katrin Mair Williams fue la intérprete invitada para interpretar el “Concierto para arpa, op. 74 en mi bemol mayor”. Ha actuado con orquestas como la Royal Liverpool Philarminic, Orquesta de Cadaqués, Sinfónica de Varsovia, entre otras formaciones prestigiosas del mundo.
Así las cosas, Reinhold Glière, fue presidente del Comité de Organización de la Unión de Compositores de Moscú, entre 1938 y 1948, escapando a la censura del periodo de posguerra. Recibió múltipls honores por parte del régimen soviético, entre los que se destaca la condición de Artista del Pueblo de la URSS, en 1938. Recibió tres premios Stalin –el primero en 1946 por su único Concerto para soprano coloratura y orquesta–. 
Nacido en Kiev y formado entre su ciudad natal, Berlín y Moscú, se sitúa dentro de un estilo musical postromántico, algo fuera de contexto teniendo en cuenta la época de su actividad creacional bien distante del romanticismo musical como corriente artística. Es autor de numerosas óperas, ballets, conciertos y obras sinfónicas, muchas de ellas por encargos oficiales para conmemoraciones relacionadas con la política soviética. 
 El “Concierto para arpa, op. 74 en mi bemol mayor” se escribió en 1938 atendiendo a una petición de la también compositora e instrumentista Katerina Erdeli, profesora de arpa en el Conservatorio de Moscú, sitio donde se estrenó la obra. El estilo del concierto es enérgico, de enorme fluidez melódica, y rico desde el punto de vista expresivo. El primer movimiento tiene forma de sonata con el arpa muy presente acompañada por la orquesta en el tema inicial y por el clarinete en el segundo que deja paso a la cadenza ubicada antes del desarrollo que cierra la primera parte. El segundo es un Tema con variaciones, melódicamente influido por la música folclórica que, a lo largo de las seis variaciones, permite explorar a fondo las posibilidades técnicas del instrumento. La obra se cierra con un Allegro giocoso, expansivo y colorista. Para esta ocasión se contó con la presencia de la arpista de Gales Catrin Mair Williams, solista de dicho instrumento con una brillante carrera que incluye presentaciones con prestigiosas formaciones europeas, amén de reconocimientos y participaciones en importantes festivales.   
Para el final se escogió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”. Su autor, Boris Liatoshynsky, fue alumno de Reinhold Glière en el conservatorio de Kiev. A diferencia de este último, su obra si fue censurada por los parte de los encargados de imponer el nuevo orden del realismo socialista dentro del arte en la desaparecida URSS. No obstante, está considerado uno de los más importantes compositores ucranianos del siglo XX y de los que sentaron las bases del modernismo y del expresionismo musical en el país. Su relación con el maestro fue duradera y se conservan más de quinientas cartas entre ellos del máximo interés musicológico. Liatoshynsky influyó sobremanera en el desarrollo musical de Ucrania e impulsó la siguiente generación de la vanguardia de Kiev con autores como Vitaly Godziatsky, Leonid Grabovsky o Valentin Sylvestrov entre otros. Autor de dos óperas, un concierto para piano, obras para coro, canciones, música de cámara, así como cinco sinfonías y poemas sinfónicos.
Foto del director debe decir:
Luigi Gaggero, quien no solo es el director titular de dicha formación, sino percusionista y profesor de címbalo en el Conservatorio de Estrasburgo, el único profesor de este instrumento en Europa occidental.
Un ejemplo concreto que demuestra la represión del régimen comunista de la extinta URSS es la censura que sufrió la “Sinfonía número 3 en si menor, op. 50, La Paz vence a la Guerra”, que fue interpretada brillantemente este sábado por la Orquesta Sinfónica de Kiev. Fue estrenada en Kiev en 1951 con un gran éxito. No obstante, a pesar de la exitosa acogida inicial, fue etiquetada por el comunismo soviético como “basura formalista que merece ser quemada”.
La “Sinfonía número 3 en si menor” fue compuesta poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El régimen soviético percibió en su autor a “un pacifista burgués” y no al “patriota soviético” que se pretendía ofrecer como paradigma del llamado realismo socialista. Liatoshynsky tuvo que modificar el final de su obra con una nueva versión más optimista, esto es, con algo mejor visto y aceptado por los soviets de la “nueva cultura”.
La tercera sinfonía no es precisamente una obra programática en sentido estricto, pero sí podemos encontrar a través de sus cuatro movimientos una idea clara de lo que el compositor trató de transmitir. En el primer movimiento se puede percibir la contraposición de dos ideas: la de la guerra, algo que logra mediante las secciones de cuerdas (tumultuosa y expresiva) y la de la paz (más lírica y popular, evocando cantos eslavos). En el segundo movimiento, Andante con moto, los espantos de la guerra estarían en primer plano: la desolación que los ejércitos llevan a la batalla. Según las notas al programa de mano: “Todas las secciones orquestales van adquiriendo un tono sombrío del que es difícil evadirse, una atmósfera desolada que ya apreciamos desde el arranque del arpa y en el que algún tema lírico en su desarrollo apenas logra emerger”. Temas violentos y enérgicos, con ritmos irregulares y música disonante, son los protagonistas antes de dejar paso a un vals que acaba de manera repentina y una marcha vigorosa. El cuarto movimiento, Allegro resoluto ma non troppo mosso, escrito en forma sonata, intenta expresar que la paz es la que vence al final a través de temas solemnes con aires de himnos.
La actuación de la Orquesta Sinfónica de Kiev superó las expectativas de quien escribe este comentario. Se con certeza – porque lo he comprobado al escuchar en vivo a numerosas agrupaciones sinfónicas, directores y solistas de Europa del Este– que la calidad de los profesionales europeos, y de manera muy especial los de la Europa Oriental, es extraordinaria. Una impecable formación académica, unida a una tradición legendaria, hacen a los profesionales de esta parte del mundo verdaderos virtuosos. La Orquesta Sinfónica de Kiev no es la excepción. Lo ha demostrado con creces durante este reciente concierto de despedida del 39º Festival Internacional de Música de Canarias, de manera muy especial en la interpretación de la “Sinfonía número 3 en si menor” de Boris Liatoshynsky.
La fuerza expresiva tan necesaria para lograr las pretensiones del autor se hizo patente con las destacadas intervenciones de los vientos metales (trompas, trombones y trompetas), amén de un cuerpo de percusión de elevado nivel y sensibilidad exquisita, incluido el toque de campanas hacia la apoteosis final de la obra; lo que alternó con las cadencias más mesuradas de la sección de vientos de madera, arpas y de manera general las cuerdas. Téngase presente que la versión que se escuchó este sábado en Tenerife es la original, esto es, la que fuera sensurada por los soviets durante la etapa comunista que, lamentablemente, estuvo en la larga espera hasta que Ucrania alcnzara su independencia en 1991. Esta primera versión original es que se interpreta en la actualidad.
La Orquesta Sinfónica de Kiev fue fundada hace 40 años. Es todo un referente de la música clásica de Ucrania y de Europa. Posee un amplio repertorio que abarca obras desde el siglo XVI hasta la generación más joven de compositores actuales. Su actual director es el músico italiano Luigi Gaggero, quien no solo es el director titular de dicha formación, sino percusionista y profesor de címbalo en el Conservatorio de Estrasburgo, el único profesor de este instrumento en Europa occidental. Antes de dedicarse a la dirección orquestal trabajó por más de 25 años como percusionista con las más importantes orquestas sinfónicas de Europa.
La obertura de la ópera “Taras Bulba”, del también compositor ucraniano Mykola Lysenko, como bis ante el reclamao del público, y un enérgico Himno Nacional de Ucrania cerraron por todo lo alto este 39º Festival Internacional de Música de Canarias.
Continuará 

El vídeo debe decir:
La Orquesta Sinfónica de Kiev en el Auditorio de Tenerife cerró por lo alto el 39º Festival Internacional de Música de Canarias. Un exigente público conocedor de la buena música colmó el magestuoso santuario de la música culta. Un final con la interpretación del Himno Nacional de Ucrania como muestra de los anhelos de libertad del pueblo ucraniano y de la solidaridad de Canarias, España y el mundo con la causa de este hermano país. 
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Febrero 05, 2023, 05:30:13 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                      39º FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA DE CANARIAS, EL “MUNDIAL”
                                         DE LA MÚSICA CLÁSICA. Primera parte.
                                              Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.




Santa Cruz de Tenerife. España.- Las Islas Canarias no son solo exotismo, playas y vistas paradisíacas, el famoso carnaval de Tenerife, su inmenso volcán, grandes roques y sus vinos, quesos y guachinches. Ya me he referido en otras ocasiones a la inmensidad histórica, artística, arquitectónica y folclórica del Archipiélago Canario, amén de haber publicado muchas imágenes que hacen referencia a su Festival Internacional de Música. Es precisamente a este evento al que me voy a referir en esta ocasión.

Parece algo surrealista, pero es una realidad; aunque algo difícil de comprender y aceptar. ¿Cómo es posible que en unas minúsculas islas que se pierden en las inmensidades del Atlántico tenga lugar uno de los más grandes festivales de música clásica del mundo? Nunca he podido responder esta interrogante. Tampoco es de interés para quien escribe este comentario encontrar una explicación lógica y coherente a tan inusual fenómeno cultural. Al fin de cuentas el público que colma las principales salas de concierto de las islas lo disfruta y están a la expectativa de su festival – es importante precisar que la mayoría de los asistentes no son canarios, sino extranjeros de las diversas comunidades de europeos que viven en las islas o que de una u otra manera se encuentran de paso por estos lejanos parajes–.
 
Una rápida mención a las diferentes agrupaciones orquestales, directores y solistas invitados en esta 39º edición del festival nos permitirá tener una idea precisa de la magnitud del festival de Canarias, evento que durante un mes tiene lugar en todas las islas. Para dar inicio se escogió nada menos que a la Orquesta Filarmónica de la BBC de Inglaterra bajo la dirección de uno de los más afamados directores españoles del momento: el maestro Juanjo Mena. Luego se presentó la Orquesta Sinfónica de Bamberg conducida por el gran director checo Jakub Hrusa, artista invitado de las más extraordinarias agrupaciones sinfónicas del mundo. El festival contó además con la presencia de la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino bajo la batuta del austríaco Ingo Metzmacher, la Orquesta de Cámara de Europa dirigida por el colombiano, residente en Viena, Andrés Orozco-Estrada, la Orquesta de Cámara de Escocia conducida por el ruso Maxim Emelyanychev, la Orquesta Sinfónica de Kiev bajo la dirección de su titular, el maestro ucraniano Luigi Gaggero, así como la Orquesta y Coro Barrocos de Ámsterdam dirigidos por Ton Koopman. Dejo para el final – no por el hecho de que su calidad sea inferior a las agrupaciones invitadas, sino por cortesía hacia aquellos que nos visitan– a las dos grandes formaciones musicales sinfónicas de Canarias, me refiero a la Orquesta Sinfónica de Tenerife, una de las tres mejores formaciones de su tipo en España*, y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, cuyo nivel profesional actual sorprendió a todos en este festival, dirigidas respectivamente por los maestros Michael Boder, de Alemania, y Karel Mark Chichon, de Inglaterra, su actual director titular.   

A estas prestigiosas formaciones sinfónicas y de cámara se unen el afamado Cuarteto de Cuerdas Casals (España), los ensembles Orthemis Orquesta (España) que dirige Jordi Purtí y el Afecto Ilustrado (España) con la dirección de Adrián Linares, la agrupación coral Gabrieli Consort (Reino Unido) conducidos por Paul McCreesh, entre otros artistas locales hasta logar conformar una nómina de más de 800 músicos de diversas partes del mundo, fundamentalmente de Europa. 

LA CONTEMPORANEIDAD JUNTO A OBRAS TRADICIONALES DE LOS GRANDES CLÁSICOS

Este 39º festival se ha caracterizado no solo por la diversidad de orquestas, directores y solistas invitados; sino por la presencia de obras de compositores del siglo XX junto a los grandes maestros clásicos, barrocos y románticos tan preferidos siempre por el público. Obras de, Bach, Haydn, Mozart, Weber Beethoven, Malher, Shubert, Dvorak, Wagner, Berezovsky, Gliére, Liatoshynsky, Shostakovich, Tchaikosvky , Shumann, Scriabin, Mendelssohn, Palestrina, Howells, Victoria, Scarlatti, Piazzola, entre otros, junto a autores del siglo XX como Gerhard, Poulenc, Ravel, Hindemith, Britten, Messiaen y Stravinsky, han sido y serán interpretadas durante el evento que se extenderá hasta el 11 de febrero.

Vale destacar que, además de las dos principales salas de Concierto de Canarias: los Auditorios de Tenerife y de Gran Canaria, se han hecho presentaciones en catedrales, iglesias, conventos y salas de cámara de las capitales de Tenerife y Gran Canaria, así como conciertos en el resto de las islas, en las que no solo han participado solistas y grupos de cámara, sino las dos grandes orquestas sinfónicas canarias, además de la Sinfónica de Kiev, que lo hará en la isla de Fuerteventura, además de Gran Canaria y Tenerife.   

Imposible hacer mención, al menos con detalles y análisis crítico, a todos los conciertos presentados en esta ocasión. No obstante, merecen ser destacados dos conciertos de manera particular en la primera parte de este escrito. Me refiero a los ofrecidos el jueves 12 y el viernes 13 de enero por la Orquesta Filarmónica de la BBC, una de las orquestas de referencia de Reino Unido, bajo la dirección de Juanjo Mena, una de las batutas españolas con mayor relevancia internacional. La presencia de dicha orquesta es per se todo un acontecimiento, toda vez que está considerada como todo un referente de la música clásica del Reino Unido. Esta agrupación realiza más de 100 conciertos anuales, en su mayoría transmitidos  por la BBC Radio 3, amén de su asiduidad en el Bridgewater Hall de Manchester y todo el norte de Inglaterra.


Juanjo Mena, una de las batutas españolas con mayor relevancia internacional. Ha sido nombrado director titular de la BBC Philharmonic durante siete temporadas, director invitado de la Filarmónica de Bergen y del Teatro Carlo Felice, en Génova, entre otras tantas importantes formaciones sinfónicas del mundo.

El repertorio seleccionado para la ocasión estuvo integrado por obras del español Robert Gerhard (1896-1970), de quien se interpretaron sus “Danzas de Don Quixote”, Benjamín Britten (1913-1976), con su “Concierto para violín, op.15”, así como de Maurice Ravel (1875-1937) con su “Pavana para una infanta difunta”, “La Valse” y “Bolero”.

Insisto en la idea del repertorio seleccionado, toda vez que estamos acostumbrados a que en los programas habituales de conciertos aparezcan casi siempre obras de los períodos clásico y romántico, independientemente de que se incluyan a autores contemporáneos. No obstante, no es habitual un programa dedicado solo a la música de compositores del siglo XX, algo que no solo tuvo lugar al inicio del festival, sino que se reiteró los días 24 y 25 de enero cuando la Orquesta Sinfónica de Tenerife asumió un extraordinario programa solo con música de autores del siglo XX.

El músico español Robert Gerhard está prácticamente olvidado por los españoles. Estudió piano bajo la dirección de Enrique Granados y composición bajo la de Felipe Pedrell, maestro también de Albéniz, Falla y el propio Granados. A la muerte de Pedrell, buscó sin éxito la tutela de Falla, para terminar bajo la de Arnold Schönberg, con el que pasó varios años en Viena y Berlín. De vuelta a Barcelona en 1928, dedicó todo su esfuerzo a la promoción de la música nueva a través de conciertos y también de sus artículos ensayísticos y de crítica musical. Del año 1940 es la primera versión del Ballet “Don Quijote”, cuyas danzas abrieron el programa de la BBC Philarmonic.

El programa continuó con el “Concierto para violín Op.15” de Benjamín Britten, en esta ocasión interpretado por la virtuosa violinista germano-coreana Clara Jumi-Kang, una artista de impecable elegancia y equilibrio que ha forjado una carrera internacional con las principales orquestas y directores de Asia y Europa. Britten fue un pianista virtuoso, y a menudo realizó interpretaciones de música de cámara o acompañando lieder. Además de su música sinfónica, Benjamin Britten ha destacado por su obra escénica, siendo de los pocos compositores posteriores a la Segunda Guerra Mundial que han conseguido introducir algunas de sus óperas en el repertorio habitual de conciertos.

Para el cierre del programa nada mejor que una trilogía de obras del francés Maurice Ravel, cuya obra, frecuentemente vinculada al impresionismo, muestra además un audaz estilo neoclásico y, a veces, rasgos del expresionismo, y es el resultado de una asimilación y hallazgos musicales que revolucionaron la música para piano y orquesta. Reconocido como un notable maestro de la instrumentación, así como por ser un verdadero artífice del arte creacional musical.

La Orquesta Filarmónica de la BBC fue ovacionada por el exigente público del Auditorio de Tenerife, lo que fue determinado no solo por su alto nivel interpretativo, sino por el atrevido repertorio escogido para la ocasión. La apoteosis devino durante la interpretación de dos de las obras maestras para orquesta del compositor Maurice Ravel: “La Valse” y muy especialmente el conocido “Bolero”, una de las obras maestras del siglo XX.

LA SINFÓNICA DE TENERIFE ENTRE LAS MEJORES DE ESPAÑA


El “Concierto para dos pianos y orquesta en Re menor” de Francis Poulenc fue brillantemente interpretado por Pallavi Mahidhara, estadounidense de origen hindú, y Mario Marzo, español. Ambos jóvenes con carreras brillantes en ascensión. (Foto del autor)

A solo una semana de la tenida con la Orquesta Filarmónica de la BBC, con su repertorio de música contemporánea, se presentó la Orquesta Sinfónica de Tenerife con una propuesta similar. En esta ocasión un atractivo programa integrado por obras Francis Poulenc (1899-1963) con su “Concierto para dos pianos y orquesta en re menor”, Oliver Messian (1908-1992), del que se interpretó “L’Ascension, quatre méditations symphoniques”, así como de Paul Hindemith (1895-1963) con la “Sinfonía Matías El Pintor".

El espíritu de la profunda religiosidad Messian fue lograda por una orquesta en la plenitud de su madurez. No obstante, la hermosa obra de Poulenc, esto es, su “Concierto para dos pianos y orquesta en Re menor” le quitó protagonismo ante el derroche de virtuosismo de los dos solistas escogidos: Pallavi Mahidhara, estadounidense de origen hindú, y Mario Marzo, español. Ambos jóvenes con carreras brillantes en ascensión. Presentaciones con las más importantes orquestas del mundo y participaciones en los más exigentes festivales son el común denominador de dichos artistas.

Un cierre por todo lo alto se impuso en el gran Auditorio de Tenerife. La ejecución de la “Sinfonía Matías el pintor” del compositor, violista y musicólogo alemán, Paul Hindemith, uno de los compositores más influyentes de la primera mitad del siglo XX, devenida en modelo arquetípico de lo que una agrupación de la altura de la Sinfónica de Tenerife puede lograr. De la brillantez a la apoteosis y de esta última al éxtasis. Un concierto para recordar y una de las más conmovedoras interpretaciones de las agrupaciones presentadas, solo comparable a la Sinfónica de Bamberg. 

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* Bajo el título 'La periferia suena mejor' el diario La Vanguardia publicó un reportaje sobre los resultados de una encuesta realizada a diez expertos según los cuales, las mejores orquestas españolas son la Orquesta Ciudad de Granada, la Orquesta Sinfónica de Galicia y la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Los diez expertos consultados fueron: el compositor Benet Casablancas, director además del Conservatorio Superior del Liceu de Barcelona, el violinista y director de la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc) Gerard Claret, Mariano Lambea, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director de la Revista de Musicología, Jordi Roch, presidente de Juventudes Musicales de España y asesor de la Unesco; así como periodistas musicales (Alfredo Aracil de Radio Clásica, Pere Burés de Catalunya Música, José Luis García del Busto de ABC y Juan Ángel Vela del Campo de El País) y los programadores musicales José Antonio Echenique, director de la Quincena Musical de San Sebastián, y Luis López de Lamadrid, director del Festival de Peralada.



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Febrero 14, 2021, 05:13:48 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

        LA NECESARIA FORMACIÓN Y EL PASO POR LA ACADEMIA EN EL ACTO DE LA CREACIÓN.
                                           Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.




Santa Cruz de Tenerife. España.- Los conceptos, concepciones, y lo peor, LAS PERCEPCIONES E INTERPRETACIONES ACERCA DE LO QUE ES EL ARTE, RESULTAN SOBREMANERA CONTRADICTORIOS – como también resultan contradictorios los análisis historiográficos y filosóficos, y hasta la información científica–.

La llegada del siglo XX rompió con una serie de cánones considerados como patrones ideales si de arte se trataba. Una serie de movimientos, de los que actualmente han trascendido el cubismo y el surrealismo –sin que olvidemos el maquinismo y el futurismo italiano–, proliferaron desde la moderna Francia hacia diversas partes del mundo, al menos del mundo desarrollado cuyas naciones tenían un “arsenal” de gente con inquietudes artísticas y estéticas de vanguardia.

En lo adelante el arte adquirió otras dimensiones, sobre todo las modalidades de la pintura y la escultura, así con estos términos, como siempre se les llamó, independientemente a la pedantería actual de los pseudointelectuales encaprichados en poner nombres excesivamente técnicos a todo y a todos.
 
El vanguardismo, que en cierta medida se opone a lo tradicional dentro del arte de la creación, no significa que cualquiera se convierta en un “creador”, esto es, en un artista, como lamentablemente vemos en la actualidad, DE MANERA MUY PARTICULAR EN DETERMINADOS PAÍSES BIEN DISTANTES DEL PRIMER MUNDO EN LOS QUE CADA DÍA SURGEN PERSONAJES DESDE LOS ESTRATOS MÁS BAJOS DE LA SOCIEDAD, CARENTES DE LOS MÁS ELEMENTALES CONCEPTOS DE LO QUE EN REALIDAD ES EL ARTE, Y DE MANERA GENERAL LA CULTURA, Y SE AUTOPROCLAMAN “ARTISTAS”.

Antes de ser un creador en el sentido más estricto del término – que es lo que desconocen esos “creadores” –  es necesario el estudio de manera formal, esto es, el paso por la academia. Téngase presente que los grandes artistas de la plástica moderna, entre los que podemos mencionar a Picasso, Miró, Dalí, y otros tantos, pasaron por la academia, tuvieron una formación rigurosa y dejaron obras correspondientes a las etapas iniciales de sus carreras caracterizadas por el respeto y el apego a la academia, algo que he podido comprobar al ver y analizar directamente obras originales de estos artistas en algunos museos y galerías de España.
 
LA IDEA DE CREADORES DE FORMACIÓN AUTODIDACTA CONSTITUYE UN VERDADERO SACRILEGIO AL ARTE. De ahí tanta mediocridad reunida en estos duros tiempos en que se utiliza cualquier tontería a la que se le llama obra de arte para intentar expresar una idea que bien pudieran lograr de otra manera; pero como algunos ni siquiera saben expresarse es lógico que no se sientan cómodos con el lenguaje, ya sea mediante el discurso o a través de la escritura.

ANTE ESTA LIMITACIÓN ES PREFERIBLE MANTENERSE AL MARGEN, COMO SIMPLES ESPECTADORES, SIN PRETENDER ESE ANHELADO PROTAGONISMO DEL QUE ESTÁN TAN NECESITADOS.

LO PEOR EN TODO ES QUE ESTOS “ARTISTAS” ESTÁN CONVENCIDOS DE QUE LO SON, Y ADEMÁS, CON FRECUENCIA LOS MEDIOS DE PRENSA, CUYOS IGNORANTES E INCULTOS “PERIODISTAS” LES DAN EL TRATAMIENTO DE ARTISTAS, SOLO CONTRIBUYEN A LA DESINFORMACIÓN Y A LA TERGIVERSACIÓN DE CONCEPTOS ESTÉTICOS Y ARTÍSTICOS.


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Septiembre 22, 2020, 09:16:22 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                   TRES MULATAS CUBANAS: CECILIA, MARÍA LA O Y AMALIA.
                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.



Santa Cruz de Tenerife. España.- La zarzuela española echó raíces en Cuba, tal vez como en ningún otro país de la América Hispana. En La Habana hacia el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX se representaron infinidades de títulos de lo más representativo del repertorio español; pero no solo brilló la zarzuela española, sino que varios compositores cubanos fueron creadores de obras de este género teatral y musical, los que, siguiendo los cánones que muy bien establecieron los grandes músicos españoles, crearon verdaderas obras dignas de ser representadas en cualquier parte y de aparecer entre los títulos más significativos de dicho género.

Como este comentario no pretende ser un ensayo crítico sobre la zarzuela cubana y las influencias de la música española en esta modalidad lírica me limitaré a unos pocos ejemplos en este sentido, dejando para un futuro trabajo aquellos aspectos de orden más teórico que puedan sustentar de manera irrefutable lo que afirmo.

De modo que solo citaré los tres nombres imprescindibles de aquellos músicos ejemplares que más aportaron al arte lírico en esta expresión musical. Por supuesto que me refiero a Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, creadores de obras emblemáticas con un común elemento: su personaje protagónico es una preciosa y apasionada mulata en medio de frustraciones amorosas, sinsabores de la vida, pasión extrema, rencores y venganzas, que cual paradigma del melodrama, trascendieron hasta el presente, y no precisamente por lo dramático, sino por la música en sí.

Los tres fueron capaces de crear grandes partituras asumiendo la esencia del género español desde el punto de vista formal o estilístico con sus salidas, sus duetos, y sobre todas las cosas, sus grandes romanzas, para entregarnos obras capaces de igualarse a sus "madres" españolas. No voy a distinguir entre uno u otro maestro, toda vez que corro el riesgo de dejarme llevar por mi gusto personal, con lo que pudiera ser injusto con alguno de los que supieron situar el género en el lugar que le corresponde dentro de la música cubana.

Comienzo por el menos universal de los tres – tratando de hacer justicia–, lo que no significa que su obra sea inferior, sino menos difundida. Rodrigo Prats (1909-1980) es el creador de Amalia Batista. ¿Qué cubano no ha repetido el estribillo: “Amalia Batista, Amalia Mayombe, que tiene esta negra que amarra a los hombres”? ¿Quién no bailó – aún sin saber que Prats era su autor– alguna vez un buen danzón que toma como referencia la línea melódica de alguna parte de la zarzuela Amalia Batista? Sin duda, Amalia Batista es una obra popular que se ha mantenido viva gracias a la brillante música de Prats. Esta mulata sufre el conflicto pasional entre Don Alberto y Julio, quienes son rivales ante el desenfreno de la preciosa mujer que repite una y otra vez: "y yo no tengo la culpa de que se mueran por mi".

La partitura de Prats, la más reciente de la trilogía a la que hago referencia (su estreno tuvo lugar como sainete lírico en 1936, en el teatro Martí y su última versión fue realizada en 1979 y representada en el Gran Teatro de La Habana), es auténticamente cubana de principio a fin. Su obertura en un brillante danzón a lo Romeu, a la que le sigue la electrizante "Salida de Amalia", pieza que requiere una soprano lírica capaz de mantenerse todo el tiempo en los tonos altos y lograr vencer un final que parece imposible de alcanzar. No menos extraordinaria es la "Romanza de Amalia", pieza que le permite sobresalir a la soprano dadas sus grandes exigencias, amén de una entrega pasional, y a la vez enérgica, en lo dramático. Por cosas del karma o del destino, o por lo que sea, es la menos trascendente dado que su arraigo queda limitado a territorio cubano hasta el presente, y hasta donde conozco, a diferencia de María la O y Cecilia Valdés, nunca se ha representado fuera de Cuba.
Amalia Batista en su versión definitiva fue grabada en Cuba en 1979 por la Orquesta del Gran Teatro de La Habana y el Coro del Teatro Lírico Gonzalo Roig, bajo la dirección de su propio autor. Como solistas las sopranos Susy Oliva, Lázara María Lladó y Marta Cortiñas, el tenor Adolfo Casas, el barítono Angel Menéndez, y los actores-cantantes Rafael Suárez y Ramón Zamorano; aunque ya estaba el precedente de la grabación de la CMQ-TV de 1962 con la  Orquesta CMQ dirigida por Gonzalo Roig y David Rendón en la parte coral, y como solistas Blanca Varela, Armando Pico, Berta Sandoval, Ramón Veloz, Aníbal de Mar y Concha García.

CECILIA VALDÉS CONVERTIDA EN MARÍA LA O. 

La apasionante historia de la mulata habanera Cecilia Valdés del escritor cubano Cirilo Villaverde (1812-1894) llamó sobremanera la atención de Ernesto Lecuona y de Gonzalo Roig, quienes casi al mismo tiempo y sin ser rivales, pretendieron llevar a la escena teatral musical el melodrama de Villaverde. Si los descendientes de este último no se hubieran opuesto a la negociación de los derechos de autor con Lecuona, la Cecilia hubiera sido creación de Lecuona y no de Roig; pero no fue así, y creo que para bien, toda vez que esto permitió que existieran dos obras líricas, justamente las dos más representativas y universales del repertorio zarzuelístico cubano, con una temática casi idéntica; aunque en este caso no ocurrió lo de La Boheme de Leoncavallo, obra que quedó eclipsada completamente cuando Puccini estrenó su inmortal Boheme, la que se sigue cantando en nuestros días. En Cuba ambas obras, la María la O de Lecuona y la Cecilia de Roig son famosas, Cecilia más que María la O, lo que no significa que se deje a un lado la colosal partitura de Ernesto Lecuona.

Ante la negativa de los derechos de autor a Ernesto Lecuona (1895-1963) no le quedó otra opción que modificar  su ambicioso proyecto. La solución fue utilizar un texto de Gustavo Sánchez Galarraga que cuenta la historia pasional de la mulata María la O – bella y sensual como la Amalia de Prats y la Cecilia de Roig–, quien se enamora de "Niño" Fernando, de posición social acomodada, comprometido con Niña Tula, con quien se casa (como el Leonardo y la Isabel Ilincheta de Villaverde). El desenlace amoroso es casi idéntico al de la historia de amor frustrado de Cecilia.

María la O fue estrenada en el teatro Payret de La Habana, Cuba, en 1930. La música de Lecuona es extraordinaria y tan cubana como sus famosas danzas. La salida de María la O es el paradigma de la sensualidad femenina de las mulatas cubanas: "otra no hay como yo quien se iguale a mi cuando por la calle camino así, soy mulata no lo niego...."; su romanza, la pieza más conocida y tal vez la de mayor relieve desde el punto de vista musical de toda la partitura, es un monumento dentro del panorama musical cubano. Como en Amalia Batista y en Cecilia, hay grandes dúos, coros, escenas folclóricas de bailes, y también pasión, traiciones y engaños, aunque su final es menos trágico que la Cecilia de Roig.

La María la O de Lecuona fue grabada en 1956, en España, por la Orquesta de Cámara de Madrid y Coros de Radio Nacional de España, bajo la dirección musical del maestro Félix Guerrero, teniendo como solistas a Dolores Pérez, Luisa de Córdoba, Luis Sagi Vela, José Granados y Maño López. La grabación cubana de 1995 estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro del Estudio Lírico de las Artes Escénicas, bajo la dirección del maestro Gonzalo Romeu (la orquestal) y Zenaida Castro Romeu (la coral). Como solistas la soprano Alina Sánchez y el tenor Rodolfo Chacón, entre otros.

SOY BAILADORA FINA, SOY BAILANDO LA MEJOR, LA DANZA A MI ME FASCINA.



Ante el éxito de la María la O de Lecuona, cuyo argumento no es otro que el de Cecilia Valdés con algunas modificaciones y otros nombres para sus personajes, la familia de Villaverde autorizó a Gonzalo Roig (1890-1970) en su empeño de componer la partitura que lo consagró como compositor. Surge así la zarzuela cubana más universal.

La Cecilia Valdés de Gonzalo Roig ha permitido que la Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde no fuera una obra de museo, toda vez que la Cecilia se conoce mucho más por la bella música de Roig que por el texto de Villaverde. ¿Qué cubano no es capaz de repetir la célebre frase: "Cecilia Valdés me llaman, me enamora un bachiller, mis amigos me reclaman..."? ¿Quién no se ha sentido emocionado al escuchar el famoso Po-po-po, el tango-congo de Dolores Santa Cruz, la pobre negra desgraciada a la que le roboraron su dinero?   

Pero la grandeza de la partitura de Roig no queda limitada a las partes más conocidas. La obra es un verdadero monumento que engrandece el catálogo musical de Cuba. Su "Prólogo Orquestal", a modo de las tradicionales oberturas operáticas, constituye un ejemplo del saber hacer del maestro Gonzalo Roig. Su habilidad para manejar los detalles de la orquestación resulta patente en esta parte introductoria de la obra. El uso insistente de los instrumentos de viento, de manera muy especial la sección de vientos-madera, amén de una percusión muy a la medida, demuestran su pasión por la música de banda sinfónica, algo que luego se reitera en toda la obra, aunque de manera mucho más significativa en la "Escena y Contradanza". Un aparte para el "Aria del amor" y "Canción de cuna", correspondientes al personaje protagónico, así como la famosa romanza "Dulce Quimera", para la tesitura de barítono del personaje José Dolores Pimienta, sin olvidar el "Gran dúo de Cecilia y Leonardo" y la “Marcha Habana” para tenor, correspondiente a Leonardo Gamboa.   



Cecilia Valdés fue grabada en Cuba en 1950 por la mezzosoprano Martha Pérez, el tenor Francisco Naya, la contralto Ruth Fernández y la soprano Aída Pujol, con orquesta y coros bajo la dirección del propio maestro Gonzalo Roig. La última grabación fue realizada en 1990 con las sopranos Alina Sánchez (Cecilia) y Lucy Provedo (Isabel), el tenor Adolfo Casas (Leonardo), el barítono Ramón Calzadilla (José Dolores), la mezzosoprano María Julia García, entre otros, con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y el Coro Nacional bajo la dirección del maestro Félix Guerrero y la asesoría para la parte coral de la profesora Cuca Rivero. En España fue grabada en vivo durante una versión para concierto realizada en 2011 en el Palacio de la Ópera de La Coruña con la gran soprano española María Bayo, Alejandro Roy, Carlos Bergasa y Ana Ibarra, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por Víctor Pablo Pérez.     

Cecilia Valdés con música de Gonzalo Roig y libreto de Agustín Rodríguez y José Sánchez-Arcilla se estrenó en el teatro Martí de La Habana en 1932. Se ha representado en Cuba más de un centenar de veces y ha sido llevada por el Teatro Lírico Nacional de este país a varias naciones de Europa en los tiempos del socialismo europeo, así como a México. Fue recientemente representada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (del 24 de enero al 9 de febrero de 2020) bajo la dirección musical de Óliver Díaz, dirección de escena de Carlos Wagner, escenografía de Rifail Ajdarpasic. En su reparto: Elisabeth Caballero / Alaine Álvarez (sopranos); Martín Nusspaumer / Enrique Ferrer (tenores); Homero Pérez-Miranda / Eleomar Cuello (barítonos); Linda Mirabal (soprano, invitada especial); Cristina Faus; Yusniel Estrada, entre otros, acompañados por la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.*

Y así las cosas, entre mulatas preciosas, sensuales y apasionadas, aunque desdichadas y vengativas, se desarrollaron las tramas melodramáticas de las tres obras cumbres de la zarzuela cubana. Amalia Batista, María la O y Cecilia Valdés son los vivos ejemplos de la influencia de la música española en Cuba, donde dejó, para bien de todos, su impronta de manera particular en este género que se resiste al paso del tiempo. Da igual que sea María la O, Cecilia o Amalia. Más allá de un nombre, ya sea el de sus lindas y trágicas mulatas o el de sus inspirados autores, está la esencia de una cubanía exquisita que sus creadores supieron ofrecer al dar vida, mediante la música, a personajes emblemáticos de lo más autóctono de la mayor de las Antillas.

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*Cecilia Valdés es la primera zarzuela cubana que se representa en su versión completa en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Con anterioridad se había representado en otros escenarios españoles varias zarzuelas de Ernesto Lecuona y la propia Cecilia de Roig se presentó en versión para concierto; aunque no en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.





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Agosto 22, 2020, 09:17:21 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                                        UNA "ÚNICA" NO TAN ÚNICA.
                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


             


Santa Cruz de Tenerife. España.- Cuentan que la gran mezzosoprano cubana Alba Marina se resistía al asumir el rol protagónico de la ópera La Médium, del compositor italo-norteamericano Gian Carlo Menotti. El motivo de su rebeldía era - según supe directamente de sus colegas de la ópera Nacional de Cuba- que se le aparecía sentada en el público la imagen espectral de Rita Montaner, artista cubana que un día como ayer 20 de agosto, pero de 1900 nació en Guanabacoa, La Habana, y quien asumió hacia el final de su carrera el rol titular de La Médium. Con exactitud se que esta fue su única incursión en el género operístico, al menos si de óperas completas se trata, y no de arias de ópera, que es algo diferente, esto es, la interpretación de algún fragmento breve de una obra de este género, algo que si hizo la Montaner de modo ocasional en los inicios de su carrera.

Llama la atención que el personaje protagónico de la médium, madame flora, está concebido por su autor para ser asumido por una contralto, o en su lugar una mezzosoprano como es el caso de alba marina, pero jamás por una soprano, y hasta donde se sabe, y se sabe bien, Rita Montaner ha sido clasificada como soprano. De ahí la imposibilidad de interpretar a Madame Flora como Dios manda, o como quiso el músico italiano, nacionalizado luego como estadounidense.

¿Qué hizo la Montaner con su Madame Flora? Nadie lo sabe, y lo poco que se dice de esta actuación que tuvo lugar en La Habana, en 1956, en la Sala Hubert de BlaNk, si no falla mi memoria, es lo mismo de siempre, toda vez que unos copiaron de otros y otros de otros, y como es lógico, tratándose de "la única" - que era de armas tomar y le armaba un escándalo a cualquiera- los pocos comentarios la favorecieron; aunque nunca he leído ninguna valoración exacta donde se haga referencia al desempeño vocal de la artista en esta obra.

De cualquier modo, esta fue su única incursión en la ópera, y en una ópera de cámara, esto es, una obra breve, en solo dos actos que se puede representar con un acompañamiento de pequeña orquesta o solo a piano, independientemente de las exigencias vocales y dramáticas de sus personajes.



Esto no justifica la afirmación de que Rita Montaner se desempeñara como cantante de ópera. La Montaner fue una artista muy versátil, aunque jamás superó a la gran diva cubana Rosa Fornés, pero no puede decirse que fuera una cantante de ópera, sino que asumió algunos pocos roles en zarzuelas cubanas (algo muy diferente), y tuvo un repertorio de canciones tradicionales cubanas, principalmente. en esto último jamás se le puede acercar a la verdadera dama de la canción cubana, que es Esther Borja y no la Montaner.

Pero ya sabemos como suelen ser los cubanos. No se conforman con creer que tienen buenos deportistas, artistas o médicos, sino que tienen que sentirse reafirmados en una grandeza imaginaria que les hace ver, y afirmar, que tienen los mejores deportistas, artistas y médicos del mundo. La Montaner no ha podido escapar a esta estereotipación y el sobrenombre de "la única", acuñado por el periodista Augusto Ferrer de Couto, ha trascendido más allá de su real dimensión.

Grande fue la soprano Zoila Gálvez, quien triunfó en la Escala de Milán, Italia, la cuna de la ópera mundial, y los cubanos no tienen la menor idea de quien fue. Grande y única de verdad fue la soprano Margarita Díaz, quien murió en el olvido a pesar de haber viajado el mundo entero y de haber cantado para reyes, príncipes, emperadores, mandatarios, y empresarios de lo más selecto de la política y el arte de la primera mitad del siglo XX. Más grandes que la Montaner fueron las ya mencionadas Rosita Fornés, quien triunfó en el género lírico (operetas y zarzuelas) en Cuba y España, la cuna de la zarzuela, considerada la mejor Viuda Alegre de Cuba y parte de América, y Esther Borja, un verdadero ejemplo de saber cantar, de dominar el arte de la impostación vocal y de la emisión, la verdadera dama de la canción cubana.

Un cantante lírico no se prueba interpretando canciones populares, afros, negro spiritual, etc., sino óperas y zarzuelas, y esto no lo demostró la artista que han querido considerar como "la más grande", "la única", lo que no significa que niegue sus virtudes en el arte, su versatilidad, su imagen impecable, su belleza, y hasta alguna que otra bien lograda interpretación; pero hasta un punto.

Rita Montaner una excelente artista, aunque no la única, ni la más grande.












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Octubre 07, 2018, 06:01:14 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                              NOEL NICOLA: LA SUERTE DE UN TROVADOR.
                                           Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
             A propósito del aniversario 72º del natalicio del destacado músico cubano.


           


La casa de las Américas. El primer gran concierto. Su estilo y sus preocupaciones estéticas.

El dieciocho de Febrero de 1968 en la sala “Che Guevara” de la Casa de las Américas tuvo lugar el primer recital – devenido en verdadero acontecimiento histórico y al propio tiempo símbolo para la nación cubana– que uniría por vez primera a los jóvenes: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola.

Tal vez este hecho determinó esa postura estética en el arte de Nicola, esto es, su preocupación permanente por lo más autóctono del saber latinoamericano y sus incursiones en el estudio del folklore más genuino de nuestra isla; aspectos muy poco abordados por los que han comentado o escrito sobre Noel Nicola, una figura imprescindible de la música cubana que debe ser valorada en su real dimensión. 

Su comprensión por el sentido de la praxis latinoamericana la demostró con sus profundos estudios de la obra del gran poeta peruano César Vallejo. A la musicalización de su poesía dedicó parte de sus años. El disco que grabó en Lima, Perú, en 1986, “Noel Nicola canta a César Vallejo” es solo el resumen coloquial de sus estudios en este sentido.

Al escuchar y repasar estas obras – recordemos que la obra de Nicola necesita repasarse, volver a escucharla y familiarizarse para poder comprenderla, de ahí su poca popularidad si se le compara con otros trovadores de su generación– percibimos los aires del sur del continente a través de las formas musicales empleadas, del estilo adoptado en el rasgueo tan sui generis de su inseparable  guitarra, y en ciertas cadencias, que si bien resultan peculiares en Noel, se hacen más evidentes en este grupo de obras.

Noel Nicola es capaz de llevarnos sur adentro a través de un viaje por nuestro continente. Su canción Laura, milonga y lejanía lo logra a través de su lirismo: “Laura, yo me pregunto: ¿si nuestro breve encuentro fue un llegar a una orilla o un viaje Sur adentro, regalo o semilla?” Por su parte Llueve en Agosto de 1981 resulta ser más recia y enérgica, toda vez que pretende llevarnos a un Salvador y una Guatemala ensangrentados: “Llueve un Cono Sur, cruz retorcida, cruz gamada, sombra chinesca de traición, gran contramarcha, y un apartheid que es como un tajo en las entrañas…”

Por otra parte, sus estudios de nuestro folklore lo conducen hasta el maestro Argeliers León, del cual fue discípulo y a su trabajo como auxiliar de investigación en el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba entre 1967 y 1969.

La diversidad de géneros en la extensa obra del músico demuestran no solo el dominio desde el punto de vista técnico, sino la preocupación estética y la visión abarcadora que lo motivaron a incursionar en formas que recuerdan la trova tradicional cubana, el cha-cha-cha-, el sucu-sucu, el son, el songo, la canción de cuna, la conga, el danzón, la tonada y otros tantos géneros y formas musicales, de lo que su disco Tricolor, con poemas para niños de Vivien Acosta y Olga Marta Pérez, nos da la medida de su altura en este sentido.

Dedicado a varias personalidades de la cultura musical cubana,  el compositor nos va acercando a la peculiar forma de cada una de estas figuras a través del género o del estilo que los identifica. De esta forma, dedica el songo “Doña lechuza” a los principales exponentes de esta forma musical: Juan Formell y José Luis Quintana (Changuito), el cha-cha-chá “Excursión a la playa” a Jorrín, Lay y Rosendo Ruíz, el son “Don gallo” a Pedro Luis Ferrer, el son “La paloma enamorada” a Miguel Matamoros e Ignacio Piñeiro, y la canción “Molino” a la trovadora y pedagoga Teresita Fernández.


Su formación musical. Compositor, cantante y guitarrista extraordinario.

Nieto de Clara Romero de Nicola, la precursora de la escuela cubana de guitarra, guitarrista de depurada técnica y notable pedagoga. Hijo de Isaac Nicola Romero, el decano de la enseñanza de la guitarra en Cuba y concertista destacado, y de Eva Reyes, violinista de la Orquesta Filarmónica de La Habana. Sobrino de Clarita Nicola Romero, pedagoga y creadora de un “Método de guitarra folklórica”.

Noel se formó bajo la influencia de estas notables figuras de la música cubana. Heredó de su padre la forma de colocar su mano izquierda y la posibilidad de tocar con uñas y con yemas – como lo solía hacer Isaac Nicola–. De su madre el lirismo y la ternura adquiridos en la ejecución del violín, y de su tía Clarita el dominio de los ritmos populares y de la ejecución de la guitarra popular.

Estas influencias tan diversas que van desde lo más académico de su padre, el afamado maestro Isaac Nicola, hasta la gracia de Clarita, incidieron en el trabajo creacional de Noel. Su obra está llena de complejidades técnicas que la hacen indudablemente más depurada – influencia de lo académico y de lo clásico– , pero al mismo tiempo incursiona en un son o va hacia los inicios de la canción trovadoresca cubana – influencia de lo popular y autóctono de las tradiciones musicales de nuestro país–.

El maestro Leo Brouwer al comentar sobre la música de Noel Nicola  se refirió a ese grado de complejidad que no es exactamente popular en las armonías, letras y melodías en su obra. Frank Fernández expresó que “tuvo la suerte de ser completo”, y su hermano en el arte, Silvio Rodríguez afirmó que era uno de los sonidos más depurados y que “podía cantar tan fuerte y sostenido que le pedíamos dar las notas más agudas en los coros”*.

Esas melodías complejas, que resultan difíciles de interpretar por un artista y de poderse memorizar para ser cantadas por el público en general; esas letras complejas que nos narran un acontecimiento político, un suceso social, una epopeya o un diálogo amoroso, ya sea mediante el símil, la metáfora o la imagen; estas creaciones que jamás caen en lo fácil que acaricia el oído demandante de las multitudes, han determinado que este compositor notable y músico de depurada técnica no sea precisamente un hombre popular.

Cuando se hace referencia al gran suceso cultural que es la nueva trova cubana hay nombres imprescindibles: Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Pablo Milanés y Vicente Feliú, sus fundadores y al propio tiempo sus figuras emblemáticas. Si le preguntaran al público – y me refiero al público que pudiéramos considerar promedio, y no precisamente a los intelectuales o entendidos en materias musicales o artísticas en general– acerca de las obras de estas notables figuras, todos podrán responder y darnos una extensa lista de títulos, sobre todo de Silvio y de Pablo, que son al mismo tiempo los que han alcanzado una notoriedad internacional y los que llenan grandes plazas, estadios y enormes teatros en cualquier lugar del mundo.

De Noel Nicola solo algunos podrán mencionarnos: “Es más, te perdono” o “María del Carmen” (Para una imaginaria María del Carmen). Esa complejidad de texto y de música lo aparta de la popularidad. Sin embargo esto lo engrandece y lo envuelve en cierto aire de misterio que nos invita a un descubrimiento o a un redescubrimiento de su grandeza.

Lo descubrí siendo muy joven cuando aprendí, y también canté –como la mayoría de los jóvenes con inquietudes intelectuales de mi generación– su ejemplar “Comienzo el día”, su original “Calma y algo más”, o las imprescindibles “Es más, te perdono” y  “Para una imaginaria María del Carmen”.   

Ahora que han pasado trece años de su prematura muerte lo intento redescubrir, pero como una necesidad de volver con una óptica diferente – y como es lógico con la madurez que se alcanza con más de medio siglo de existencia– a aproximarme a la inmensa obra de este genial hombre que pensó, y llegó a estar convencido, de que no tenía suerte.

Sus canciones “Animo trovador” y “Trovador sin suerte” recogidas en una de sus últimas producciones discográficas así lo demuestran. Los versos de “Ánimo trovador” que cito a continuación hablan por sí: “Hay cantos que nacen con buena fortuna y otros que traen su espina, como la flor, ánimo trovador, ánimo” (…) “Si en cada canción va un pedazo de vida, de la misma vida nace la canción a veces es beso, a veces mordida, y a veces te va la vida en la canción”.

No importa Nicola que canten “Es más te perdono”, y no sepan que te pertenece, o que durante meses repitieran el tema de presentación de la telenovela cubana  “Pasión y prejuicio” interpretada por Miriam Ramos y te ignoraran. La gente ha cantado durante sesenta o setenta años “Negro Bembón” y “Sóngoro Cosongo” con la música de los Grenet y han ignorado y  sepultado para siempre las magníficas musicalizaciones que hizo Amadeo Roldán a pesar de la genialidad de este último.

El nombre de Noel Nicola es imprescindible en la historia de la música cubana, no solo en la llamada trova o nueva trova, sino en la música cubana en su generalidad. Si solo nos hubiera entregado “Es más, te perdono” – su más emblemática canción, según la cantante Miriam Ramos– pasaría a la lista de las obras imprescindibles de la música cubana junto a “Tu, mi delirio” y la “Canción de un festival” de César Portillo, “Novia mía” de José Antonio Méndez, “Palabras” y “Llora” de Marta Valdés, “Imágenes” de Frank Domínguez, “Ella y yo” de Oscar Hernández, “Ojala” de Silvio Rodríguez, “Créeme” de Vicente Feliú o “Yolanda” de Pablo Milanés.

Su extensísima producción no está limitada a la canción trovadoresca; aunque sin duda es la fundamental. Nicola compuso para múltiples obras de teatro. Fue un conocedor de los secretos de la llamada música incidental. Sus vínculos con varios grupos teatrales, y ante todo, con Teatro Estudio y la sala Hubert de Blank serán agradecidos siempre por los artistas  de este medio.

Al final de los ochenta y principios de los noventa se destacó en este tipo de trabajo; pero ahora para la televisión. Así, aparecieron sus colaboraciones una tras otra en series de este medio como: “Papaloteros”, “Hermanos”, “Pasión y Prejuicio” y “El eco de las piedras”, esta última en coautoría con Sergio Vitier.


Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. La guía de Leo Brouwer.

La experiencia dentro del Grupo de Experimentación Sonora, del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, ICAIC, fue extraordinaria para todos sus integrantes. Convocados por el intelectual Alfredo Guevara y asesorados por el maestro Leo Brouwer se fundó en 1969. De nuevo Silvio, Pablo y Noel aparecen unidos, junto a ellos la cantante Sara González, los guitarristas Eduardo Ramos y Sergio Vitier, y el pianista Emiliano Salvador, entre otros.
 
Noel ya traía la base musical de sus primeros estudios con sus padres, además de los que realizó entre 1954 y 1956 con el profesor Douane Voth, de quien aprendió la ejecución del flautín o picolo, y con Martín Quiñones, solfeo y otras disciplinas teóricas. Ahora llegaría la sabiduría del maestro Leo Brouwer, el genio cubano de la guitarra y la composición, además de las clases que ofrecían los músicos: Juan Elósegui, Federico Smith y el propio Sergio Vitier.

La labor del grupo fue extraordinaria. Dejando a un lado los fines y matices eminentemente políticos del nuevo cine, vale recordar títulos emblemáticos de la filmografía cubana de ese tiempo como: La primera carga al machete, Columna juvenil del centenario, El hombre de Maisinicú, Girón, entre otros tantos que están respaldados por la música compuesta y ejecutada por el grupo.

De esta etapa son obras muy relacionadas con lo social; aunque Noel Nicola jamás se apartó de su condición de cantor comprometido con su tiempo, pero sí hay un tratamiento especial en los textos en correspondencia con la época. “Cuba va”, en conjunto con Silvio y Pablo, “A otra vuelta del mundo”, “Con las letras la luz”,”Exámenes y naranjas”, “Comienzo el día”, “Para una imaginaria María del Carmen” entre otras, son exponentes de esta experiencia de trabajo grupal.

En el grupo se aprendía de Leo, Elósegui, Smith y  Vitier, los de mayor formación académica; pero se nutrían también de lo que cada uno de ellos ofrecía. El lirismo y la inspiración permanente de Silvio, la influencia del feeling a través de Pablo, amén de su exquisitez interpretativa ganada durante su estancia en agrupaciones vocales, amén de la orientación siempre sabia del maestro Luis Carbonell, las ideas renovadoras y el poder de improvisación del Jazz a través de Emiliano Salvador.

Pero el grupo fue además la segunda casa para todos. La primera había sido la Casa de las Américas: la semilla germinal. Ahora el ICAIC  ofrecía esa posibilidad de transformación a través del perfeccionamiento, del estudio, de la dedicación y del trabajo grupal. Esta verdadera escuela experimental de música, unida al talento indiscutible del trovador y a sus estudios musicales académicos durante su niñez y juventud  determinaron la versatilidad de Nicola y su grandeza como compositor, intérprete, guitarrista y también arreglista e instrumentista de muchas de sus obras.

Epílogo. Un trovador sin suerte.

Un tanto alejado de presentaciones públicas, de entrevistas, de filmaciones y grabaciones, y ahora refugiado en las oficinas de la editora Atril de los estudios de grabación Abdala, este trovador sin suerte, como el se autollamó, seguía aportando su sabiduría. Su experiencia organizativa como parte del ejecutivo del naciente movimiento de la nueva trova, – movimiento del cual llegó a ser su primer presidente– fue volcada hacia la producción y organización discográfica.

Su prematura muerte aquel verano de 2005 en La Habana nos sorprendió a todos los que, de cierta manera, también imaginamos como el a una María del Carmen, a una Laura, a una Nadia, o a una Alina; a los que aprendimos junto a el a perdonar, aún cuando no se nos amaba (“en fin, te perdono no amarme”); a  aquellos que si supimos amar a la "luna llena" para que diera “la luz a nuestros compañeros”; o a levantarnos día a día y rodar "en un beso cama abajo" (“rodamos en un beso cama abajo y siento que estás viva de milagro”). 

*Noel Nicola es de esos pocos compositores que al propio tiempo son excelentes intérpretes, algo muy poco usual entre los trovadores cubanos, incluyendo a los más altos exponentes del filin, quienes fueron o son excelentes compositores y guitarristas precisos, pero no precisamente buenos intérpretes. Nicola sabía impostar su voz como ninguno de sus contemporáneos, con lo que lograba exquisitos agudos. Escúchese el final de su emblemática obra Para una imaginaria María del Carmen donde demuestra su excelencia como cantante, por solo citar un ejemplo. 

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Este trabajo-homenaje a Noel Nicola fue escrito el 29 de Agosto de 2010, y recién revisado hoy, 7 de octubre de 2018, día que justamente estamos recordando el aniversario 72 de su natalicio. 


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Octubre 23, 2017, 05:46:15 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                         Nuestra gran música desconocida por los propios cubanos.
                                                  Segunda parte.
                            A propósito del 20 de octubre, día de la Cultura Cubana.
                                              Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


Naples, Estados Unidos.-  También se ha sepultado para siempre a Gaspar Villate (1851-1891) quien se dedicó casi exclusivamente a la ópera, dejando dentro de este género obras como: Richelieu, que no se estrenó jamás, Zilia, estrenada en el Teatro Italiano de París, con un elenco estelar encabezado por el famosísimo tenor Enrico Tamberlicky, La Zarina, su ópera más lograda, estrenada en el Teatro Real de la Haya, Holanda, el 2 de Febrero de 1880, en función exclusiva para la familia real, el cuerpo diplomático, los invitados de la prensa holandesa, belga y francesa, así como  los abonados del teatro, Baltasar, estrenada en el Teatro Real de Madrid en 1885, con la intervención de los mejores artistas de la época y con grandes comentarios de la prensa de la época, no solo en España, sino en Italia, Francia y Cuba. Su producción musical se completa con varias composiciones de cámara, entre las que resalta una Misa nupcial ejecutada en la capilla del Palacio Real de Madrid por motivo del casamiento del rey Alfonso XII de España con María de las Mercedes de Orleáns, y un Ave María para voz, coro y orquesta.

Otro de nuestros grandes músicos olvidados es el santiaguero Laureano Fuentes (1825-1898), notable violinista desde casi niño, quien obtuvo por oposición la plaza de primer violín en la Capilla de Música de la Catedral de Santiago de Cuba. Con gran influencia del clasicismo musical vienés y de la ópera italiana logra obras de verdadera inspiración romántica, aunque su estilo se aproxima más al clasicismo. Lo mejor de su producción musical está en sus múltiples obras de carácter religioso, así como en aquellas de inspiración popular. Su producción religiosa es la más importante, comprende un gran número de Himnos, Invitatorios, Salves y Lecciones, además de una Misa de difuntos, a tres voces y orquesta, un Responso, a cuatro voces y orquesta, dos Misas de Réquiem, un Líbrame Domine, para coro y orquesta, un Stabat Mater, entre otras. Compuso la ópera La hija de Jefté, estrenada en el Teatro Reina, de Santiago de Cuba en 1874.

Procedente de Holanda, llegó a La Habana el maestro Hubert de Blanck, (1856-1932), compositor, pianista y pedagogo. Con exquisita formación musical ya a los trece años se presentaba en un concierto ante la familia real de Brucelas. Ofreció recitales en Rusia, Suecia, Alemania, Suiza, Noruega, Dinamarca, Brasil, Argentina y Estados Unidos, en este último país como solista de la Orquesta Sinfónica de Nueva York. En 1885 fundó el conservatorio de música y declamación, en el que desarrolló una notable labor como pedagogo. Su obra permanece en el olvido, sin interpretarse. Una sala teatro de la capital lleva su nombre; aunque los cubanos no sepan quien fue realmente Hubert de Blanck. Nos dejó obras para orquesta sinfónica: Canto fúnebre, Capricho cubano, Concierto para piano y orquesta, Suite Sinfónica, Obertura, entre otras. Obras de cámara: Danza infernal, Escena campestre, Trío para violín, cello y piano, numerosas obras para piano y las óperas: Hicaona, Los hijos de los peregrinos, Patria, la más conocida e interpretada, y Actea.

Nacido en Cienfuegos, el flautista, compositor y musicólogo Guillermo Tomás (1868-1933), fue uno de nuestros músicos que tuvo una mejor formación. El conservatorio de música adscrito a la Universidad de Nueva York le otorgó el grado de Doctor en música en 1911. Se presentó con su esposa, la soprano dramática Ana Aguado y el pianista Rafael Navarro en el Hardman Hall en un concierto organizado por nuestro José Martí en 1890, en Nueva York. En este país fue nombrado director de la orquesta sinfónica de la Clioniam Musical Society, de Brooklyn. Desde su regreso a Cuba en 1899 su trabajo fue desarrollado en la Habana al frente de Bandas de música de concierto. Dio a conocer en nuestro país en los primeros años del siglo veinte las obras de los más grandes compositores europeos desde Haydn y Mozart hasta Wagner, en arreglos para el formato de Banda de Conciertos. Compuso sobre todo para banda: Serenata cubana, Himno de gloria, Un viaje a una plantación cubana, Un viaje a un ingenio cubano, Gran fantasía cubana, Tres Danzas Cubanas, Danzas Íntimas, Hoja de mi breviario, entre otras.

El siglo veinte se inicia en nuestro país, desde el punto de vista musical, con una reunión social con intereses artísticos en casa de los señores Sell y Guzmán. Críticos y periodistas de la época escucharían a fines de 1900 la primera audición privada, y solo ejecutada al piano, de la ópera El Náufrago del maestro Eduardo Sánchez de Fuentes. Dicho acontecimiento tuvo además de la oportunidad del estreno de la partitura de Sánchez de Fuentes, la posibilidad de apreciar a uno de nuestros grandes pianistas: Ignacio Cervantes, quien fuera el pianista acompañante. Meses más tarde se representaba dicha ópera en el antiguo Teatro Tacón por una compañía extranjera.


                   


El maestro Sánchez de Fuentes solo es recordado por dos o tres obras populares, entre ella la mundialmente conocida Habanera “Tú”, sin embargo, es autor de varias óperas, y de cantatas y oratorios de elaborada factura.

Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944) fue discípulo de Ignacio Cervantes y de Carlos Anckerman, además estudió en el conservatorio Hubert de Blanck. Su catálogo es bien amplio, comprende numerosas obras vocales en los géneros: habanera, lied, canción, bolero y criolla, obras sinfónicas: Bocetos cubanos, Pequeña suite para orquesta, Rapsodia cubana, Temas del patio, la cantata Anacaona, el oratorio Navid y  las óperas: Yumurí, El Naúfrago, Dolorosa, Doreya, El caminante y Kabelia, todas estrenadas en Cuba, y Dolorosa también fue interpretada en el Teatro Balbo de Turín, Italia en 1911. Considerado junto a Guillermo Tomás el músico más representativo del primer cuarto del siglo veinte. Su mundialmente conocida habanera Tú, además de Corazón y Quiéreme así, han pasado a formar parte de las obras necesarias dentro de la música cubana de todos los tiempos.
 
José Mauri, (1855-1937) es el autor de la ópera La Esclava, considerada una verdadera obra de carácter nacional, su propio autor declaró días antes de su estreno que: “dicha partitura es esencialmente cubana, de una inconfundible factura criolla basada en los ritmos de nuestras quejumbrosas melodías”.   Su estreno tuvo lugar en La Habana, en el Teatro Nacional – hoy Gran Teatro de La Habana-  los días 6 y 7 de Junio de 1921. Mauri compuso música sinfónica: Sinfonía en la mayor, Sinfonía en si bemol, Adagio para gran orquesta, obras de cámara, numerosas obras religiosas y varias zarzuelas. Este olvidado músico nuestro llegó a dirigir la Orquesta Sinfónica de Bogotá y ocupó un atril en la orquesta del Teatro Real de Madrid.
 
El cubano Joaquín Nin Castellanos (1879-1949), se dedicó durante varios años al estudio y la investigación de la música antigua española. Con sus brillantes investigaciones España tuvo la dicha de poder conocer una serie de obras del siglo XVII y de principios del XIX. En este sentido realizó la edición en este país  de: Dieciséis sonatas antiguas de autores españoles, Siete cantos líricos antiguos españoles,  Siete canciones picarescas  españolas  antiguas, Diecisiete  sonatas y piezas antiguas de autores españoles y Diez piezas de José Herrando. Como pianista ofreció recitales en España, Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, Austria, Dinamarca, Holanda, Suiza, Hungría, Checoslovaquia, Argentina, Brasil, Uruguay y Cuba. Como compositor, su música no es cubana, estaba muy identificado con la cultura europea, especialmente con la música francesa y la española, de ahí que esencialmente se perciba la influencia del folklore de estas regiones, influencias adquiridas luego de sus estudios en este sentido. Su catálogo es pequeño, lo integran algunas obras para piano y otras para violín y piano, en este último formato sobresalen sus: Diálogo en el Jardín de Lindajara y Suite española.


               


Alejandro García Caturla está considerado junto a Heitor Villalobos, de Brasil, y Silvestre Revueltas, de México, dentro de los músicos clásicos más importantes de América en el siglo XX.
 
Durante las primeras décadas del pasado siglo, lograban abrirse paso en países de Europa y Estados Unidos dos jóvenes talentos que intuitivamente supieron apropiarse de la magia de los ritmos africanos arraigados en Cuba y llevarlos al terreno del sinfonismo. Amadeo Roldán (1900-1939) –violinista y director de orquesta que representa lo más depurado de la vanguardia musical cubana de la primera mitad del siglo veinte– y Alejandro García Caturla (1906-1940) –uno de los más grandes músicos que ha dado Cuba y América, de sólida formación musical, quien llegó a ocupar plaza dentro de los violines segundos de las orquestas Sinfónicas y Filarmónica de la Habana, fue también pianista; pero ante todo compositor– iniciaron un movimiento de marcada contemporaneidad conocido como afrocubanismo. Obras como La Rumba, Bembé, Obertura Cubana, Tres Danzas Cubanas y Primera Suite, de García Caturla, y La Rebambaramba, Tres Pequeños Poemas y Rítmicas, de Roldán, alcanzaban el reconocimiento de la crítica especializada y del público.

De esta forma, desde la composición musical, aunque algunos fueron, en primer lugar, y otros en menor medida, excelentes intérpretes, cada una de estas figuras desde su perspectiva, desde su concepción estética del arte y desde su visión de la nacionalidad, contribuyó a la conformación de nuestra identidad nacional; aunque lamentablemente están muy olvidados en estos tiempos, en los que el buen gusto, el verdadero sentido de nuestra identidad y la necesidad de cultivar la inteligencia han cedido el paso al facilismo y al sensacionalismo.

El rescate  de las citadas obras de estos compositores cubanos, desde el siglo XVIII hasta la primera mitad del XX a través de su interpretación, grabación y edición constituye un reto para que la verdadera cultura cubana pueda ser apreciada en el mundo, y no se nos siga identificando con ciertas corrientes y “artistas” que, lejos de aportar a la cultura cubana, la están situando en las profundidades abismales de la mediocridad, la superficialidad y hasta la ridiculez.




 



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Octubre 23, 2017, 05:34:12 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Sobre Arte.

                      Nuestra gran música desconocida por los propios cubanos.
                                                 Primera parte.
                         A propósito del 20 de octubre, día de la Cultura Cubana.
                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


Naples. Estados Unidos.- La imagen que se tiene en el mundo sobre la cultura cubana, y específicamente sobre su música, es solo parcial, es decir, existe una información acertada acerca de una parte de nuestra música, la que más suerte ha tenido en lograr una difusión como para poder llegar a todas las latitudes, al menos, en aquellos sitios donde existe interés por conocer nuestra música.
 
Ha sido la música popular la que ha logrado insertarse en el panorama mundial, no solo en nuestros días, en los que los representantes de ciertos géneros –en mi opinión bien distantes de la autenticidad musical cubana y de dudosa calidad, por no decir categóricamente de pésima factura– han invadido los escenarios y las disqueras de varios países, sino desde el pasado siglo XX, en el que figuras de gran profesionalidad y de demostrada calidad se dieron a conocer en América y parte de Europa.
 
Dámaso Pérez Prado, Benny Moré, Enrique Jorrín, Ignacio Piñeiro, Miguel Matamoros, Eliseo Grenet, entre otros creadores y difusores de ritmos arrolladores, hicieron historia en los más afamados centros nocturnos de varios países. Rita Montaner, Esther Borja, Rosa Fornés y Margarita Díaz, cantantes líricas, aunque con incursión en lo popular, se destacaron sobremanera como intérpretes que pudieron competir con las más famosas de su tiempo.
Ernesto Lecuona, con un estilo más próximo a lo clásico, pero con un marcado acento de nuestras auténticas raíces – recordemos sus Danzas afrocubanas y su Rapsodia negra para piano y orquesta, por solo citar dos ejemplos–  siendo un joven fue reconocido ante el mundo como un extraordinario músico, y hoy se le considera el más universal de nuestros compositores, cuyas obras se siguen interpretando.
   

                     


El maestro Ernesto Lecuona no solo fue un destacado compositor, sino un excelente pianista concertista. Escogido como solista para el primer concierto que ofreció la Orquesta Filarmónica de La Habana fundada por el maestro Gonzalo Roig en 1922.
   
No obstante,  la llamada música clásica, culta o de concierto, se fue quedando rezagada en relación con las variantes populares, algo que es lamentable, por cuanto, Cuba ha dado músicos geniales dentro de esta variante, los que pueden situarse junto a los más representativos compositores e intérpretes de estas modalidades a escala internacional.

El mundo desconoce que un músico clásico cubano del siglo XIX fue admirado por el compositor operático italiano Rossini y por el pianista y compositor austríaco  Franz Liszt, que un virtuoso pianista de Cuba era reconocido por el gran compositor alemán Richard Wagner, que una partitura de un cubano, olvidado en nuestros días, era escogida para el casamiento del rey Alfonso XII de España con María de las Mercedes de Orleáns, y que actualmente un guitarrista cubano es profesor de la Robert Schumann University Düsseldorf, en Alemania. Sin embargo, han alcanzado una popularidad extrema músicos de una precaria formación y otros que no la han tenido, pero con ciertos ritmos que “peguen”, independientemente de su formato facilista y la vulgaridad de sus textos, se han insertado en el monopolio que es hoy día la música.

Detengámonos pues, en algunos de estos grandes y olvidados músicos cubanos, los que merecen un mejor lugar, y por encima de todas las cosas, ser recordados un día como hoy, día de la cultura cubana. 

Cuando apenas se habían fundado villas en el territorio cubano, ya Santiago de Cuba era nuestra capital musical. En su histórica catedral, durante el siglo dieciocho, Esteban Salas (1725-1803) había compuesto una infinidad de obras, principalmente de carácter sacro, comparables a las de sus contemporáneos barrocos europeos. Misas, Villancicos, Antífonas, Salmos, Invitatorios e Himnos se interpretaban diariamente en la capilla de música de dicha catedral, todos compuestos por el tenaz músico.  A Esteban Salas debemos el germen de nuestra música culta.

Después de más de medio siglo de la muerte de Salas la capilla de música de la catedral de Santiago de Cuba volvió a contar con un talentoso organista, el maestro Cratilio Guerra (1834-18969), quien influenciado por la ópera italiana y por el clasicismo nos dejó una extensa obra, sobre todo dentro de la temática religiosa, varias misas para voces y orquesta, numerosas Antífonas, Letanías, Lecciones e Himnos completan su catálogo. Dentro de la poca música profana que se conservó de este autor, se destacan sus Danzas para piano.

Mientras, en La Habana se gestaba durante la segunda mitad del siglo diecinueve nuestro nacionalismo con figuras de la altura de Cervantes y Saumell. Aunque parezca increíble, Ignacio Cervantes (1847-1905) fue admirado por los compositores Rossini y Liszt, y logró obtener un premio especial como pianista en el renombrado conservatorio de París ante un jurado integrado, entre  otros, por el compositor Charles Gounod, y más tarde en el mismo conservatorio conquistó premios de armonía, fuga y contrapunto. Como concertista tuvo un amplio y exquisito repertorio integrado por obras de Bach, Beethoven, Schumann, Liszt, Chopin y Mendelssohn. Su Scherzo caprichoso constituye una verdadera joya dentro de nuestra  música sinfónica y sus Danzas para piano continúan ejecutándose por nuestros más prestigiosos pianistas. Dejó importantes obras como: Sinfonía en do menor, las óperas: Maledetto y Los Saltimbanquis, la zarzuela El submarino Peral, varias obras para piano y sus exquisitas danzas, que constituyen lo mejor de su producción musical, y junto a las contradanzas de Saumel y las Danzas de Lecuona, lo más representativo de nuestra música para piano. 


               


Las danzas de Ignacio Cervantes constituyen lo mejor de la composición pianística cubana. Quien no sea capaz de sentirse atrapado por su encanto ese no es un cubano de verdad.

Contemporáneo de Cervantes, Manuel Saumell (1818-1870) se considera el iniciador de nuestro nacionalismo musical, a diferencia de Cervantes, permaneció siempre en Cuba con una vida muy agitada para lograr su sustento. Pianista, compositor, ejecutaba además el cello y el órgano. Trabajó como organista en varias iglesias de la Habana e intervino como concertista en la interpretación de obras de Beethoven.  Nos dejó un  Concierto para cello y orquesta que jamás se interpreta, algunas obras de cámara, y para voz y piano; no obstante, la grandeza de este músico como compositor radica en sus múltiples Contradanzas que aún; aunque en menor medida que las danzas de Cervantes, se siguen interpretando.

Otro de los músicos cubanos del siglo XIX que tuvo una carrera llena de éxitos como intérprete en Europa  fue el pianista y compositor José Manuel Jiménez (1851-1917), conocido como Lico Jiménez. Este eminente pianista hizo presentaciones en diversas ciudades europeas. Estudió en Alemania, en el Conservatorio de Hamburgo y luego en el Conservatorio de Leipzig, fue discípulo del destacado pianista Ignaz Moscheles. Recibió elogios de destacados músicos como Wagner y Liszt por su arte interpretativo como pianista. Obtuvo un primer premio en un concurso en París ante un jurado integrado por: Gounod, Saint-Saëns y Massenet, entre otros. Ejerció la docencia en Hamburgo hasta su muerte. Su producción musical no es extensa, está integrada fundamentalmente por obras para piano y voz y piano. Compuso un Estudio Sinfónico, para orquesta, un Concierto para piano y orquesta, Rapsodia cubana, entre otras obras.

En la vida cultural del siglo XIX cubano, jugó un papel determinante el pianista Nicolás Ruíz Espadero (1832-1890), quien fue capaz de asumir la interpretación con gran seriedad y se le consideró un pianista de primera categoría. Participó en muchas de las veladas y reuniones culturales de la Habana de su tiempo, se presentó en actuaciones junto a Ignacio Cervantes, quien fuera su alumno. Tuvo gran amistad con el compositor y pianista norteamericano Louis Moreau Gottschalk y sus obras fueron editadas en Nueva York. Como compositor dejó una gran cantidad de obras para piano, voz y piano, diversas combinaciones instrumentales y muchas de carácter pedagógico. Sus contradanzas para piano son comparables por su riqueza rítmica y melódica a las de sus contemporáneos Cervantes y Saumell.

Matanzas nos daba un notable violinista, compositor y ante todo pedagogo. José White (1835-1918) obtuvo el primer premio de violín en el conservatorio de París, centro del que fuera profesor durante varios años. Considerado un notable intérprete de su instrumento, recibió los más grandes elogios de la crítica europea de la segunda mitad del siglo diecinueve. Su repertorio como intérprete era extenso y abarcaba disímiles estilos y épocas, desde Bach y Beethoven hasta sus contemporáneos. Como compositor sobresale su Concierto en fa sostenido menor para violín y orquesta, obra que estrenara en la Sala Herz de París, considerado en su tiempo dentro de las mejores composiciones para dicho instrumento. Nos dejó obras como: Misa, Bolero para violín y orquesta, Cuarteto de cuerdas op.17, Seis  estudios brillantes para violín, numerosas obras para violín y piano, y su única obra recordada en nuestros días: La bella cubana, para dos violines y orquesta.
 
(Continuará)



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