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LACALLE POU RECITÓ LA CANCIÓN “PATRIA Y VIDA” EN LA CARA DEL DICTADOR CUBANO ...
por Dr. Alberto Roteta Dorado - Septiembre 20, 2021, 05:10:04 pm
                          LACALLE POU RECITÓ LA CANCIÓN “PATRIA Y VIDA”
                                 EN LA CARA DEL DICTADOR CUBANO DÍAZ-CANEL

                                                            Yulier Suarez

El presidente uruguayo protagonizó un momento histórico en la cumbre de la CELAC cuando enfrentó al cubano, que estaba presente en la sala. “Que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente”, citó con tono firme.



Luis Lacalle Pou protagonizó dos momentos importantes en la tensa cumbre de la CELAC en México ante los dictadores de Cuba y Venezuela: en ambos casos exigió democracia.

“El presidente de Cuba utiliza argumentos de mi nación que, obviamente, no comparto ni son ciertos. Sí hay algo que es cierto: en mi país, por suerte, la oposición puede juntar firmas, la oposición tiene resortes democráticos para quejarse… Esa es la gran diferencia con el régimen cubano”, afirmó el uruguayo y recitó una estrofa de “Patria y Vida”, la canción que se transformó en una emblema de la lucha contra la dictadura cubana: “Quiero citar una canción muy linda que quienes la cantan se sienten oprimidos por el gobierno: ‘Que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente, quién les dijo que Cuba es de ustedes si mi Cuba es de toda mi gente’”.

La canción “Patria y vida”, abiertamente contraria al régimen de la isla y sus políticas, es una contraposición a la consigna revolucionaria cubana “Patria o muerte”. En ella se alude a acontecimientos recientes como la protesta en noviembre pasado del Movimiento San Isidro, que acabó con el desalojo y detención de artistas y activistas encerrados en huelga de hambre en protesta por la detención del rapero contestatario Denis Solís. Y, además, se transformó en un símbolo de las históricas protestas del 11 de julio pasado.

Tras el lanzamiento del tema, la dictadura sintió el impacto que tuvo en la sociedad cubana e incrementó la persecución contra algunos de los artistas que participaron del proyecto, como el caso de Luis Manuel Otero Alcántara, quien estuvo un mes recluido contra su voluntad en un hospital de La Habana tras iniciar una huelga de hambre, y es constantemente perseguido por las fuerzas de seguridad del régimen.

“¡Ya no gritamos Patria y muerte, sino Patria y vida!”, “el pueblo pide libertad, no más doctrina” y “Cuba es de toda la gente”, son varias de las frases que provocaron la reacción furibunda del régimen en los últimos meses.

En la popular canción también hay referencias a la dolarización parcial de la economía cubana en medio de la grave crisis que atraviesa el país, donde el Estado comercializa desde hace meses en divisas buena parte de los alimentos y productos básicos, pese a que la mayoría de la población no cobra en esa moneda ni puede adquirirla por vías oficiales. En la letra se menciona la irrupción de agentes de Seguridad del Estado el 26 de noviembre a la sede de la agrupación para reprimir a los acuartelados que leían poesía y participaban en una huelga de hambre para exigir la liberación del rapero contestatario Denis Solís. “Rompieron nuestra puerta, violaron nuestro templo y el mundo está consciente de que el Movimiento San Isidro continúa puesto”, cantan los intérpretes, todos ellos muy populares en Cuba y en Miami, donde está la mayor parte del exilio político y una gran comunidad de emigrados de la isla.

El impacto de la canción es indudable. Desde que salió a la luz, no hay marcha, tanto en Cuba como en el exterior, en la que se no se reclame libertad bajo la consigna “Patria y vida”.

Tras la intervención de Lacalle Pou, el dictador Díaz- Canel tomó la palabra sin permiso y acusó al uruguayo de tener “muy mal gusto musical”. Leyendo su respuesta y visiblemente nervioso, replicó: “Si el presidente Lacalle quiere discutir cosas con nosotros, le pedimos que nos propicie un espacio y los discutamos frente a frente sin tener que traer temas a la CELAC”.

El segundo momento impactante de la intervención del presidente uruguayo fue cuando identificó por su nombre a las dictaduras de la región y exigió democracia: “Participar de este foro no significa ser complaciente. Y con el respeto debido, cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando se utiliza el aparato represor para callar las protestas, cuando se encarcelan opositores, cuando no se respetan los DDHH, nosotros en voz tranquila pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”.

En la sala, además del dictador cubano, estaba el venezolano Nicolás Maduro que le tocó la palabra inmediatamente después. Enfurecido, comenzó su intervención con un desafío directo a quienes denunciaron la brutalidad de su régimen: “Que ponga Lacalle la fecha y el lugar. O usted López Obrador. Y Venezuela está lista para debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución y de lo que haya que debatir de cara a los pueblos, en transmisión en vivo y en directo, o en privado. Como ustedes quieran. Con respeto y sin exclusiones”.

Tomado de:
 https://newgenerationnews.eu/


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EL PRESIDENTE DE URUGUAY HUMILLA A LA DICTADURA CUBANA: "QUIÉN LE DIJO QUE ...
por Dr. Alberto Roteta Dorado - Septiembre 20, 2021, 04:48:39 pm
                 EL PRESIDENTE DE URUGUAY HUMILLA A LA DICTADURA CUBANA:
                                    "QUIÉN LE DIJO QUE CUBA ES DE USTEDES..."


Durante su intervención en una cita regional, Luis Lacalle utilizó palabras de una conocida canción anticastrista para arremeter contra la dictadura.



Durante este fin de semana, México fue anfitrión de la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) centrada en la integración política y económica para afrontar la crisis que ha dejado la pandemia por coronavirus y la urgencia de la solidaridad regional.

Además de los acostumbrados discursos llenos de buenas intenciones, una intervención destacó sobre las demás. El presidente de Uruguay hizo uso de su turno para asegurar que ve "con preocupación" la situación de países "en los que no hay democracia plena", refiriéndose a tres países de la región en particular.

Dijo que "participar de este foro no significa ser complaciente. Y con el respeto debido, cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando se utiliza el aparato represor para callar las protestas, cuando se encarcelan opositores, cuando no se respetan los Derechos Humanos, nosotros en voz tranquila pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela".



"La oposición puede juntar firmas, tiene resortes democráticos para quejarse, esa es la gran diferencia con el régimen cubano", expresó Luis Lacalle, presidente de Uruguay.

Luis Lacalle también señaló que en su país "la oposición puede juntar firmas, tiene resortes democráticos para quejarse, esa es la gran diferencia con el régimen cubano" y lo hizo para responder a unas palabras de Miguel Díaz-Canel, cabeza de la dictadura cubana, acusando al mandatario uruguayo de no escuchar a su pueblo, en referencia al proceso de recolección de firmas contra una ley sobre los precios de los combustibles.

Antes de acabar su intervención, Lacalle hizo un guiño a los movimientos opositores de Cuba representados por los artistas que compusieron la canción "Patria y Vida", convertida en todo un himno por la libertad en la isla: "Quiero citar una canción muy linda que quienes la cantan se sienten oprimidos por el gobierno: 'Que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente, quién les dijo que Cuba es de ustedes si mi Cuba es de toda mi gente'".

Como era de esperar, Nicolás Maduro respondió a Lacalle y lo desafió: "Que ponga Lacalle la fecha y el lugar. O usted López Obrador. Y Venezuela está lista para debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución y de lo que haya que debatir de cara a los pueblos, en transmisión en vivo y en directo, o en privado. Como ustedes quieran. Con respeto y sin exclusiones".

Otro momento destacado fue cuando el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, dijo que "mi presencia en esta cumbre en ningún sentido ni circunstancia representa un reconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro. Es de caballeros decirlo de frente". Esto también fue respondido por Maduro: "Le digo al presidente de Paraguay, ponga usted la fecha, el lugar y la hora para un debate sobre democracia, en Paraguay, en Venezuela, en América Latina y estamos listo para darlo, ponga usted el lugar".

Tomado de:
https://www.libertaddigital.com/


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EL RACISMO Y LO ECONÓMICO NO FUERON LAS CAUSAS DEL LEVANTAMIENTO CUBANO
por Dr. Alberto Roteta Dorado - Septiembre 18, 2021, 11:38:49 am
EL RACISMO Y LO ECONÓMICO NO FUERON LAS CAUSAS DEL LEVANTAMIENTO CUBANO
                                                     Por: JULIO M. SHILING

El factor racial es circunstancial y solo puede sostenerse a través de la lente
de la locura de la Teoría Crítica de la Raza




BBC News publicó recientemente, el 20 de agosto, un artículo sobre el levantamiento cubano del 11 de julio. La pieza se centraba en la opinión del historiador y profesor de Estudios Africanos y Afroamericanos de la Universidad de Harvard, Alejandro de la Fuente, sobre Cuba y los posibles desencadenantes de las citadas protestas populares en toda la Isla. La relevancia de este trabajo radica estrictamente en su argumento y en por qué debe ser revisado y cuestionado. El racismo y la economía no fueron las causas de las masivas manifestaciones.

El artículo titulado “Protestas en Cuba: ‘Los que protestaron el 11 de julio fueron los perdedores del capitalismo de Estado y entre ellos están los afrocubanos'”, presenta un punto de vista representativo de otros trabajos y opiniones que busca señalarnos una realidad alternativa cuando se trata de las razones generales de la rebelión cívica que se produjo en toda Cuba el 11 de julio. Intencionalmente o no, el artículo de la BBC News aporta una perspectiva que soslaya el claro propósito de las demandas del pueblo cubano. Los que están familiarizados con el trabajo de de la Fuente, conocen bien su comprensión monotemática y unidimensional de las relaciones raciales en Cuba. 

Una nación para todos: Raza, desigualdad y política en la Cuba del siglo XX, el libro más notable de, de la Fuente, es una obra monumental. Las notas copiosas de enorme valor histórico que incluye este libro son intelectualmente enriquecedoras. Por ello, de la Fuente es digno de elogio. Esta obra es un punto de referencia para la investigación sobre la Cuba republicana (1902-1958) y la ocupación americana del país (1898-1902) tras la Guerra Cubana-Hispano-Americana (1898). El volumen, cuantitativa y cualitativamente hablando, de citas y notas, de nuevo, es de lo más impresionante.   

La debilidad de, de la Fuente, no radica en su capacidad de investigación ni en su modo de redacción para argumentar su posición. El eslabón más débil del trabajo del profesor de Harvard, son las conclusiones que extrae de toda la investigación académica exquisita. Hay una premisa subyacente en la lectura que hace de la Fuente de los hechos relacionados con los negros cubanos y las relaciones raciales históricas en Cuba. Uno de los elementos defectuosos que prevalece en la Teoría Crítica de la Raza (TCR) y que propugnan los marxistas americanos, se encuentra en su racionalización. Aunque de la Fuente no es un castrocomunista, lleva la noción de las disparidades económicas y de otro tipo entre los negros y los blancos cubanos a un ámbito particular de pensamiento, y llega a sus conclusiones basándose en estos factores, omitiendo otras variables seminales que socavan su premisa.

Respondiendo a por qué creía que la desigualdad racial era fundamental para explicar las protestas, de la Fuente declaró para BBC News: “Porque los que salieron a protestar el 11 de julio son los perdedores del nuevo capitalismo de Estado que se ha desarrollado en Cuba en los últimos 30 años”. En efecto, lo que el historiador y prolífico escritor de origen cubano está diciendo es que las modificaciones económicas en Cuba tras el colapso del comunismo soviético, discriminaron a los negros cubanos y, en consecuencia, éstos protestaron masivamente para expresar su descontento. Para que quede claro, las “reformas” que siguieron a la desaparición de la URSS (y sus subsidios), antes de la llegada de Hugo Chávez al poder (1991-1999), consistieron en ampliaciones en numerosos proyectos de políticas.

Las modificaciones de la política estatal postsoviética en Cuba de la década de 1990 incluyen (1) permitir a los inversores extranjeros participar en asociaciones mixtas con el régimen de Castro; (2) ampliar las operaciones de las empresas estatales gestionadas por los militares; (3) ampliar el turismo con fines monetarios y propagandísticos; (4) ampliar la práctica neo-esclavista de arrendar personal cubano en los campos de la medicina, el deporte y otros a gobiernos extranjeros que pagan por ello; (5) fomentar un éxodo a Estados Unidos con la intención de desarrollar un orden económico dependiente del exilio cubano y de la diáspora; (6) acomodar los esquemas de remesas desde el extranjero; (7) permitir actividades económicas del sector no estatal a pequeña escala y limitadas selectivamente; (8) priorizar los intentos de reproche para negociar un acuerdo con Estados Unidos en sus términos dictatoriales; y (7) orquestar un nuevo modelo político socialista no democrático, con una metodología reformulada para alcanzar el poder político, con el propósito de expandir el socialismo en el continente americano (Foro de Sao Paulo 1990).



La variante del “socialismo con características cubanas” (descrita anteriormente), que fue la respuesta a la pérdida de las subvenciones soviéticas en la década de 1990, se reestructuró a mediados de la década del 2000, y ha continuado como un flujo constante de, a la vez, reversiones y coqueteos con campañas para atraer capital extranjero. La expropiación gigantesca de la riqueza venezolana y la profundización en el narcotráfico, no ha significado que la Cuba comunista vuelva a su orden económico anterior a los años ’90. Si bien las estadísticas sugieren que a los cubanos negros, en general, les ha ido menos favorablemente en términos económicos que a los blancos en los últimos 30 años, no explica el panorama completo, y mucho menos hace válidas las afirmaciones más amplias hechas por de la Fuente.

La cuestión del color de la piel para entender las “disparidades” es una variable sintomática, no causal. En el artículo citado de BBC News, de la Fuente afirma que, según el censo de 2012 (el último realizado), los no blancos constituyen el 36 % de la población. Si el 64 % de la población no es negra, claramente, los blancos son mayoría. El hecho de que la mayoría de los cubanos que han salido de la Isla sean blancos y puedan enviar remesas, puede explicar mejor el factor piel. Sin embargo, esto se queda corto con respecto a la verdad total.

Los dispositivos electrónicos móviles nos han permitido ser testigos de la evidencia. Las multitudes que salieron heroicamente a las calles ese domingo (11 de julio) en más de 50 localidades de toda Cuba eran de todos los colores de piel. Además, todas las reclamaciones expresadas por las multitudes que protestaban no estaban relacionadas con consideraciones económicas o raciales. No había consignas del tipo “Black Lives Matter” en ninguna parte.

Los regímenes totalitarios discriminan basándose en la idoneidad ideológica, la servidumbre al régimen y la conexión con la élite. La propuesta de que el racismo y la “injusticia” económica impulsaron las manifestaciones populares masivas es absurda. Es reduccionista en el mejor de los casos y evidencia una incomprensión colosal de la mecánica del régimen comunista cubano y su configuración sistémica.

El factor racial es circunstancial y solo puede sostenerse a través de la lente de la locura de la TCR. José Martí acertó cuando dijo: “No hay odio de razas, porque no hay razas” (“Nuestra América” 1891). En lo que insistió el héroe nacional de Cuba fue en que la identidad nacional cubana, servía para fundir todas las razas en una ciudadanía cubana compartida. Fiel a la creencia de Martí, el pueblo cubano del 11 de julio, en sus legítimos llamamientos a la libertad y al fin del comunismo, habló como uno solo. Son “cubanos”, no blancos ni negros.

Tomado de: https://elamerican.com/?lang=es


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SIN ETIQUETAS GANA VOX
por Dr. Alberto Roteta Dorado - Septiembre 18, 2021, 07:14:42 am

                                               SIN ETIQUETAS GANA VOX
                                               Por: Marcel Gascón Barberá


Vox debe tener presente que su aportación a la vida pública española con los 52 diputados que tiene ahora ha sido decisiva y tremendamente benéfica, y no dejaría de serlo aunque perdiera escaños en las elecciones que vienen.



A raíz de la denuncia (falsa) de Malasaña, Vox ha sido víctima de una nueva ola de calumnias patrocinadas por el Gobierno. Partiendo de la premisa, nunca justificada, de que los de Abascal promueven el odio a las minorías sexuales, el Ejecutivo y sus medios-altavoz han querido atribuir a Vox una suerte de autoría moral de la pretendida agresión.

La estrategia es clara: si la existencia de un partido está detrás de hechos tan abominables como las palizas homófobas, todo vale contra ese partido; desde las pedradas a la ilegalización.

Que la denuncia se haya demostrado falsa es un revés puntual para esa estrategia, pero no cambia nada sustancial a medio plazo. El Gobierno perseverará en la demonización de Vox, que le da justificación para seguir negándole un tratamiento justo en las instituciones y los medios.

Silenciar el discurso real de Vox y deformar la imagen del partido que llega al público es fundamental para el Gobierno y sus redes clientelares. Pero también para esa parte dominante del PP que vive atenazada por el miedo a que le llamen facha y se conforma con su papel en el guión que escribe la izquierda.

Una normalización del mensaje de Vox atraería a muchísimos más españoles a las tesis que defiende el partido, que son dinamita pura para los consensos y mentiras oficiales en que se sustentan estructuras de poder hasta ahora no cuestionadas. (Pienso, por ejemplo, en la idea, asumida también por el PP, de que CCOO y la UGT cumplen alguna misión social y representan a los trabajadores).

Aunque a algún lector u oyente de esta casa pueda parecerle raro, millones de españoles no han escuchado hablar a uno de Vox más que con los cortes, glosas y subtítulos maliciosos que les ponen periodistas hostiles. Y la realidad no tiene nada que ver con la caricatura que de los dirigentes del partido le llega a esta parte, quizá mayoritaria, de la población.

Escuchar una entrevista en que se deje hablar a Macarena Olona, Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal o cualquier otro líder nacional o diputado de Vox deja en muy mal lugar a la gran mayoría de dirigentes políticos del resto del arco parlamentario.

Por un lado, la gente de Vox está más preparada que casi todos los políticos de izquierda, por mucho que se insista en el cliché de Vox como partido de los estúpidos y los incultos. Luego está la claridad, de intenciones y opiniones. Por comparación, un PP que modula sus discursos según la cadena o la región en la que hable, o el viento que señale el anemómetro de las encuestas, queda como un partido de adolescentes con problemas de identidad en búsqueda perpetua de referentes (Merkel, a veces Macron e incluso, en las malas tardes, Alfonso Guerra).



Santiago Abascal, el líder de Vox, suele ser atacado constantemente por los políticos de la izquierda española, y lo peor, la prensa amarillista y parcializada de este país se dedica a tergiversar el verdadero mensaje de la tercera fuerza política de España.

Por si fuera poco, la realidad no deja de dar la razón a Vox, como se ha visto últimamente en inmigración (ver lo que decía y dice Ana Oramas de Canarias o la invasión migratoria de Ceuta) o sobre una creciente violencia en las calles, que ya reconocen los grandes medios y los expertos.

El problema para los de Abascal es que la mayoría de los electores nunca llegarán a saber lo que él y sus compañeros de partido han dicho de estos temas. ¿Qué debe hacer Vox, además de crear plataformas de comunicación propias como la Gaceta y seguir aprovechando las que tiene abiertas? En mi opinión, poca cosa. Sin renunciar a crecer, a liderar la derecha o incluso el Gobierno, Vox debe tener presente que su aportación a la vida pública española con los 52 diputados que tiene ahora ha sido decisiva y tremendamente benéfica, y no dejaría de serlo aunque perdiera escaños en las elecciones que vienen.

Con su intensa actividad en los tribunales y una red de organizaciones satélite que ya ha logrado ensanchar por la derecha el campo de juego de nuestra democracia, Vox es, más que un mero partido político, un fenómeno social. Su gestión debe pensarse a largo plazo, y sin exagerar la importancia de lo meramente aritmético.

Por ello creo que lo acertado es mantener a salvo de cálculos electorales el discurso de principios que hasta ahora ha definido al partido. Y atemperar, de cara a comicios venideros, una euforia preelectoral que ya ha empañado resultados que se habrían considerado excelentes de no haber venido lastrados por expectativas hinchadas.

Quienes sí hemos tenido la oportunidad, la curiosidad o el interés de escuchar sin prejuicios a Vox podemos hacer algo más: exponer, con exactitud y de forma desinteresada, los planteamientos del partido en los temas clave. Es sorprendente la cantidad de gente que se siente representada por un partido al que tenía por facha cuando el mensaje le llega sin etiquetas.



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LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES, MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES
por Dr. Alberto Roteta Dorado - Septiembre 15, 2021, 06:29:17 pm
                        LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES,                             
                                MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES (III)
                                            Dr. Alberto Roteta Dorado.-




Santa Cruz de Tenerife. España.- El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad COVID-19, avanza por todo el planeta sumando más de 4,6 millones de fallecidos y más de 225 millones de personas infectadas.*

A modo de recordatorio. La ira de la izquierda contra Estados Unidos se hace patente también con la manipulación, muy a su manera, de la información respecto a la pandemia.

En los escritos anteriores hemos analizado la situación de la pandemia en algunos países del continente americano, de manera particular en Estados Unidos de América, país que aporta el mayor número de casos si lo vemos desde el punto de visto de valores numéricos absolutos, elemento que ha sido utilizado de manera malintencionada por algunos regímenes de orientación izquierdista y de extrema izquierda, como es el caso del régimen comunista de Cuba, para desacreditar a la nación más poderosa del planeta.

Sin embargo si se analiza la situación de esta enorme nación basándonos en términos numéricos relativos, esto es, en tasa por cada 100.000 personas, las cosas toman un rumbo diferente, aunque su tasa sigue siendo la más elevada del mundo (12.497). El número de fallecidos como consecuencia de la enfermedad originada por el virus está por debajo de varias naciones de América Latina al presentar una tasa de 201, lo que representa en números absolutos un total de 663.929, lo que suele ocultarse por los medios de izquierda, que manipulados por sus líderes políticos, se han dedicado a destacar solo la excesiva cantidad de casos contagiados, sin hacer mención a la idea de que mueren poco en relación a la totalidad de diagnosticados con la COVID-19, a diferencia de muchos países del mundo con tasas muy superiores a las de Estados Unidos.

Las estadísticas de Nicaragua no son creíbles. El secretismo del régimen de Daniel Ortega es aplicable también a la situación epidemiológica del país.

De igual forma hice mención a las diferencias existentes entre subregiones de América Latina. Así las cosas, en el llamado Cono Sur se destacan Argentina y Uruguay respecto a sus elevadas tasas de contagiados por el coronavirus con valores de 11.572 y 11.142 por cada 100.000 respectivamente, lo que contrasta con la de Chile, que a pesar de ser también muy elevada, está por debajo de estas dos naciones al reportar 8.604 por cada 100.000.

Por último, retomando los aspectos fundamentales de los escritos anteriores, también hice referencia a los dudosos datos presentados por Nicaragua, un país donde cada día se encarcela a los opositores del régimen del binomio Ortega-Murillo. Llama poderosamente la atención que solo informen de la existencia de 13.025 casos contagiados (tasa de 197), así como 202 muertes (tasa de solo 3 por cada 100.000), algo que contrasta de modo significativo con las tasas de Honduras (3.571), Guatemala (2.879) y El Salvador (1.537), países muy cercanos geográficamente a Nicaragua, lo que, si bien, no puede demostrarse de manera objetiva, si podemos poner en duda los reportes estadísticos de esta nación centroamericana, ya sea porque ocultan la realidad o porque carezcan de un sistema de informatización y de estadísticas suficientes, sin descartar la idea del posible mal manejo de la pandemia con casos sin diagnosticar o confirmar mediante exámenes confiables.

El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

En este nuevo trabajo, tercera y última parte de la serie La política y el coronavirus, entre ataques, manipulaciones y tergiversaciones, vamos a centrar nuestra atención en dos países, Venezuela y Cuba, cuyos regímenes dictatoriales los asemejan sobremanera a Nicaragua.

Como ya comenté al referirme a Nicaragua, en el caso de Venezuela resulta imposible poder aceptar sus estadísticas. No se puede creer que un país con uno de los más elevados índices de pobreza y de extrema pobreza de toda la región, con un sistema sanitario extremadamente inestable, con colapso total de sus instalaciones sanitarias, así como una extraordinaria carencia de medicamentos e insumos médicos, pueda tener tan bajo número de casos diagnosticados con coronavirus.

El régimen de Nicolás Maduro solo reporta un total de 348.873 casos, lo que corresponde a una tasa de 1.227 por cada 100.000, la más baja de América después de Nicaragua, cuyos informes corresponden a 197 por cada 100.000. Algo similar ocurre con el total de casos fallecidos por coronavirus, cuya tasa es también la más baja de la región, solo superada por la de Nicaragua que es de 3. Según los informes oficialistas solo han muerto a causa del coronavirus 4.214 casos, lo que representa una tasa de solo 15 por cada 100.000.
 
Sin embargo, la Organización No Gubernamental, ONG, Médicos Unidos de Venezuela, MUV, alertó recientemente sobre la posible propagación masiva de la COVID-19 debido a que, según sus propias cifras – muy diferentes a las del oficialismo–, menos del 3% de la población está vacunada, y las clases están próximas a comenzar, al igual que la campaña electoral de los comicios regionales y locales del 21 de noviembre. Por otra parte, la OPS, confirmó hace una semana que solo 3.3 millones de personas han recibido la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus en Venezuela, lo que representa el 36% de la población, lo que no coincide con los reportes de la ONG Médicos Unidos de Venezuela.

Coincidentemente ambos países están dominados por regímenes de extrema izquierda, con carácter dictatorial y con un marcado secretismo, lo que, sin duda, presupone que cualquier especulación acerca de tan álgido asunto sea creíble. El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

Cuba tiene la mayor tasa de la región del Caribe y una de las más altas del continente. La explosión repentina de la pandemia y la saturación de su precario sistema sanitario.   



El caso de Cuba merece un escrito aparte; no obstante, para no hacer demasiado extenso este ciclo dedicado al álgido tema de la política y el coronavirus, he preferido abordarlo en esta tercera y última parte de esta serie; aunque en otro momento profundicemos de manera puntual en la difícil situación sanitaria de esta nación.   

Una dirigente comunista en un programa de televisión, haciendo gala de la inmodestia y la excentricidad que, lamentablemente, caracteriza a muchos cubanos, fue capaz de hacer una campaña propagandística al presentar un panorama de la isla muy parecido a un paraíso terrenal. En la invitación de la mandataria no faltó la opción de que los turistas fueran a vacunarse contra el coronavirus, amén de disfrutar de las supuestas ventajas de un sistema de salud, según ella, fortalecido, organizado y ejemplar.

Pero de un día para otro el paraíso terrenal se les vino abajo. La desmedida apertura de la actividad turística – ya se sabía perfectamente lo que esto podía representar como riesgo de contagios, toda vez que muchas naciones europeas habían pasado por la experiencia y habían cerrado sus fronteras para proteger a sus poblaciones–, unido a las precarias condiciones socioeconómicas por las que pasa Cuba en la actualidad, amén de las carencias de medicamentos e insumos médicos, entre otras causas, fueron los elementos desencadenantes de una explosión sin límites que han convertido a la llamada potencia médica en el epicentro de la región del Caribe y uno de los países de América con mayor tasa de infectados por coronavirus; aún cuando ya se sabe de las imprecisiones estadísticas que reporta el oficialismo.

Para ser objetivo, y nadie pueda acusarme de hacer comparaciones con naciones del primer mundo, analizaremos el comportamiento de la totalidad de sus casos contagiados y sus muertes en el contexto del área del Caribe y en relación con un grupo de países de América Latina.

Según los informes del oficialismo cubano (Ministerio de Salud Pública y medios de prensa) la totalidad de casos contagiados desde el inicio de la pandemia es de 761.060, esto es, en cuanto a números absolutos. Esto significa que es el país caribeño con el mayor número de casos contagiados si se compara con los informes de naciones como: Jamaica con 76.987 casos, República Dominicana con 353.887, Haití con 21.271, Bahamas con 19.601, Trinidad y Tobago con 47.363 y Santa Lucía con 9.971.

Un comportamiento similar ocurre cuando comparamos en términos de números relativos, esto es, respecto a tasa por cada 100.000 habitantes. La tasa de Cuba sigue siendo la más elevada de la región con 6.719. Mientras que la de Jamaica es de 2.600, República Dominicana 3.262, Haití 187, Bahamas 4.984, Trinidad y Tobago 3.384 y Santa Lucía 5.430. Recordemos que Puerto Rico no se tiene en cuenta de manera independiente, sino basado en las estadísticas de Estados Unidos. De modo que Cuba duplica la tasa de República Dominicana y triplica la Jamaica, lo que, sin duda, debe ser bochornoso para el régimen de La Habana, toda vez que se han pasado más de medio siglo con su eslogan de que Cuba es la gran potencia médica y su premisa de que cuentan con el mejor sistema de salud de América Latina.

Téngase presente que estos reportes, como sucede con los de Venezuela y Nicaragua, deben ponerse en duda. Hay cientos de casos que se internan en hospitales o se aíslan en sus hogares con sintomatología característica, o al menos sospechosa, de infección causada por coronavirus y no son informados de manera oficial como positivos al no poder realizarse exámenes de test rápidos y de PCR porque no se dispone de suficientes test para poder asumir el desastre epidemiológico de la isla.

Por otra parte, los diagnósticos de las certificaciones de defunción están manipulados para informar menos muertes por coronavirus. El exceso de neumonía atípica como causa de muerte en estos últimos meses sugiere que se oculta la verdadera causa de muerte. En sí se trata de la muerte por SARS-CoV-2, esto es, por el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS, por sus siglas en inglés), una forma grave de neumonía originada por el coronavirus, caracterizada por dificultad respiratoria extrema y en muchas ocasiones, lamentablemente, la muerte. 

Hasta el día 14 de septiembre el régimen de La Habana ha reportado un total de 6.449 muertes por coronavirus, lo que representa una tasa por cada 100.000 de 57, o sea, una tasa relativamente baja si se le compara con otras naciones del contexto caribeño como Jamaica 59, Bahamas 118, Trinidad y Tobago 99 y Santa Lucía 72; aunque por encima de las de República Dominicana 37, Haití 5; aunque ya expliqué antes lo que ocurre con el reporte de las muertes por coronavirus en Cuba.

No debe ser, bajo ningún concepto, una coincidencia que el régimen de Cuba, junto a sus “hermanos”, los de Venezuela y Nicaragua, aparezcan ante los ojos del mundo como países con unas envidiables tasas de mortalidad por el coronavirus. Esto es inadmisible. Tarde o temprano se conocerá la realidad del comportamiento de la pandemia en estos países dominados por regímenes totalitarios, en los que el secretismo constituye una poderosa arma defensiva.

Y así las cosas, entre realidades, tergiversaciones, ataques y manipulaciones  anda el mundo. A la terrible diseminación del coronavirus con sus devastadores efectos sobre la población mundial, se une una oleada de campañas mediáticas, en las que, la desinformación está causando tanto daño como el propio virus.   

*Datos del 15.09.2021 | Actualización 11:04 horas. Por DatosRTVE

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Los datos referenciales de este trabajo han sido tomados de Mapa del coronavirus en el mundo: casos, muertes y los últimos datos de su evolución. RTVE (https://www.rtve.es/noticias/20210902/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml), del 15/09/2021, con actualizaciones de datos correspondientes al 14/09/2021.



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