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¿DESAPARECERÁ EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR? Segunda parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                         ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                      Dr. Alberto Roteta Dorado, Naples, Estados Unidos

                           ¿DESAPARECERÁ EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR
                                                    CON SU NUEVO PRESIDENTE?
                                                                Segunda parte.


         

Eliminación del enlace ciudadano, reforma para la ley de comunicación, inicio de una campaña anticorrupción y un gran diálogo nacional.
 
Al eliminar el llamado enlace ciudadano -conocido como las sabatinas de Correa, actos públicos que cada sábado, con carácter itinerante, tuvieron lugar durante toda la década correísta y en las que se estima se invirtieron cifras millonarias para alimentar el personalismo del exmandatario- ha dado otra muestra de su firmeza para romper definitivamente con un estilo de gobierno que dañó demasiado a los ecuatorianos. En su lugar Moreno da la posibilidad a los ministros y gobernantes para que ocupen un lugar protagónico y expongan los principales aspectos de sus comunidades con un especial énfasis en lo social y lo económico, y destacando acciones turísticas, ecologistas, folclóricas y tradicionalistas, con lo que el componente político pasa a un segundo plano, y de las ideas socialistas no se dice nada, al menos, durante su fraterno diálogo con los componentes de los medios de comunicación a solo unos días de comenzar su etapa de mandato, ni durante sus palabras en la ceremonia de toma de posesión presidencial, ni en ninguna otra intervención suya hasta el presente.
 
Ya los últimos espacios noticiosos difundidos presentan los reportajes de las comunidades de la provincia del Napo, ubicada en las inmensidades de las selvas de las llanuras amazónicas hacia el centro-sur de Ecuador, en cuyos comentarios se presentan resultados concretos y propuestas turísticas, según la idea del presidente, sin que se haga referencia a aspectos de naturaleza política, lo que contrasta con la tónica propagandística de la llamada revolución ciudadana emprendida en la etapa correísta.
 
Pero en el punto que se logra evidenciar con mayor énfasis su intención de eliminar cualquier vestigio del llamado Socialismo del siglo XXI es en el referente a su disposición de rectificar la prohibitiva ley de comunicación, que fuera establecida durante la dictadura de Correa y que termina siendo casi una Ley de Medios, según la opinión de Francisco Rocha, director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos, AEDEP, quien considera que es “sancionadora, que va en contra de los derechos humanos y, en especial, contra la libertad de pensamiento y de expresión, que están contemplados en los convenios internacionales; siempre se les ha hecho notar que aquellos están por sobre la Constitución. Y el Ecuador es suscriptor de todos”.
 
En la mañana del 29 de mayo, a solo cinco días de haber asumido la presidencia, durante un conversatorio con los periodistas de los diferentes medios de comunicación reunidos en el Palacio de Carondelet, sede del gobierno constitucional, en el centro histórico de Quito, Moreno se refirió al buen inicio de una “relación fluida, dúctil, fresca, dialogante”, lo que escuchado o leído desde la distancia que surge al no conocerse a profundidad las complejidades sociopolíticas de aquel país apenas significa nada; pero cuando se sabe de los insultos continuos hacia los periodistas, directivos y dueños de los medios de prensa por parte de Rafael Correa se puede percibir con claridad el real significado de los muy bien utilizados términos por parte de Moreno, quien en la propia reunión insistió en que “esta relación sea lo más fresca, refrescante, y que tenga como tónica, como práctica transversal, la tolerancia, el respeto de parte y parte”.
 
Pero no solo esto, sino que desde el estrado exhortó a los periodistas a lograr consensos mediante el diálogo con la finalidad de hacer las propuestas pertinentes para rectificar la ley de comunicación, insistiendo en que en lo adelante las autoridades de control de la información tendrán “un papel dialogante, orientador, promotor de los derechos”, y para sorpresa de todos los presentes precisó: “y no ya sancionador”; con lo que reafirmó su desacuerdo con la aplicación de dicha ley a los periodistas y trabajadores de los medios de prensa en general, la que fuera utilizada en conjunción con otras leyes para cerrar el diario Hoy, la revista Vanguardia y varias emisoras provinciales de radio.
 
Ya antes había expresado que él prefiere un pueblo que se ría del presidente, a un  presidente que se ría del pueblo. ¿Acaso se está refiriendo a Correa, quien desde la tribuna atacó a la oposición, a los medios de prensa, levantó calumnias contra unos, intentó desunir a otros, y también con su irónica y sarcástica sonrisa ofendía a todos? Todo parece indicar que sí: de ahí su idea de lo nuevo, refrescante y dúctil en esta nueva relación que se inicia de manera dialogada con los medios de comunicación. Esta frase “pone en la discusión el ejercicio del poder público frente a los derechos ciudadanos”, ha declarado Francisco Rocha, en representación de la  AEDEP.   
 
Otro importante elemento a tener en consideración en relación con los cambios en la política de gobierno de Lenín Moreno es la campaña anticorrupción que acaba de iniciar,  en la que están siendo analizados altos funcionarios que durante la década correísta se involucraron en acciones de este tipo, y esta actitud de denuncia y protección no es propia de los gobernantes de izquierda, quienes se han visto inmersos en grandes escándalos de corrupción. Recordemos los casos de la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, los exmandatarios de Brasil, Luiz Inácio (Lula) da Silva y Dilma Rousseff, y el propio Rafael Correa y Jorge Glas (vicepresidente durante el segundo mandato de Correa y actual vicepresidente de Ecuador), estos dos últimos propuestos para análisis al fiscal general de la nación, Carlos Baca, por parte de las organizaciones políticas Unidad Popular, CREO y Concertación, por presuntos cargos de corrupción e implicaciones en el caso Odebrecht, en la que la constructora brasileña supuestamente entregó unos 35 millones de dólares a Ecuador para lograr beneficios equivalentes a unos 116 millones.
 
Por su parte el Bloque CREO-SUMA, de la oposición, y los propios integrantes de Alianza PAIS, solicitaron la realización de un juicio político a Carlos Pólit Faggioni, contralor durante la década correísta, actualmente en Estados Unidos por “cuestiones médicas”, quien de no presentarse a dicho juicio será sentenciado con su destitución definitiva, lo que está siendo apoyado por los propios legisladores del oficialismo y representantes de la oposición.
 
El titular de la legislatura, José Serrano, precisó la noche del martes 20 de junio que el Consejo de Administración de la Legislatura dará a conocer la renuncia que Pólit ha enviado por escrito adjuntando un certificado médico emitido en Estados Unidos. Según Serrano, la renuncia irrevocable presentada por Pólit no afecta el proceso de juicio político iniciado en la Comisión de Fiscalización a petición del bloque de Alianza PAIS por incumplimiento de funciones.
 
De manera particular CREO-SUMA pidió que compareciera el vicepresidente Jorge Glas por posibles implicaciones en el caso Odebrecht. También los asambleístas del bloque del Partido Social Cristiano, de la oposición, son partidarios de armar un juicio político contra el vicepresidente, Jorge Glas, por lo que reclamaron su comparecencia en la Asamblea, algo que se concretó el jueves 22 de junio con su comparecencia ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional de Ecuador, así como con sus declaraciones en la Asamblea en las que ha negado toda posible implicación en el caso Odebrecht; aunque las últimas investigaciones aseguran que no todas las acciones fueron supervisadas por la contraloría. 
 
Además, las autoridades ecuatorianas tratan de establecer el paradero del exministro Walter Solís, quien durante el gobierno de Correa encabezó el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), y más recientemente el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), por sus posibles implicaciones también en el caso de Odebrecht.
 
El énfasis especial de Moreno en este aspecto lo ha llevado a establecer contacto personal con el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, ONU, para coordinar acciones por el tema de anticorrupción, lo que le ofrece un matiz de carácter internacional a su labor mediante el Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, instrumento de reciente creación bajo el mandato de Moreno, organismo que ya entró en acción tras la confirmación de diez de los trece integrantes directivos que lo deben conformar.
 
Justo en este punto se evidencia un distanciamiento con aquel sentido de autonomía generado por Rafael Correa, de ahí que ya este último hizo declaraciones muy provocativas a la idea de Moreno, que van mucho más allá de haberse sentido sorprendido ante la creación de dicho frente; sino por el hecho de haber pedido ayuda a organismos internacionales “claudicando en lo avanzado todos estos años en cuanto a institucionalidad y soberanía se refiere”, según las últimas declaraciones de Correa a través de un editorial publicado por el popular y respetado diario El Telégrafo. De igual forma refirió que “por la presión mediática la nueva comisión deberá estar en contra de la Revolución Ciudadana para ser autónoma y creíble”, lo que, sin duda, constituye el primer punto de confrontación público entre el exmandatario y el nuevo presidente. Con su habitual ironía Rafael Correa ofendió a los integrantes de la comisión anticorrupción a los que calificó de ilustres desconocidos llenos de vanidad y odio a la Revolución Ciudadana.
 
Pero más allá de la crítica abierta a la comisión anticorrupción -que no le conviene al exmandatario que siga ahondando en la génesis de los graves problemas de este tipo durante la década socialista-correísta, por cuanto, resulta evidente que si tantos de los funcionarios del anterior gobierno están involucrados, el presidente no debió estar ajeno a las violaciones cometidas- ahora Correa arremete directamente al cuestionar al propio movimiento por él fundado, Alianza PAIS (AP), por su postura frente al caso de corrupción Odebrecht,  dejando entrever “deslealtades” de sus miembros bajo los matices del nuevo gobierno, algo que ha sido motivado ante una orden de detención a Walter Solís, quien fue ministro de Vivienda y secretario del Agua en su administración.
 
En su cuenta de Twiter ha aparecido el comentario: “El frente externo no me preocupa, sí el interno, donde, por torpeza o deslealtad, se habla de marcar distancia con mi Gobierno. Mientras tanto, AP calla. Solo se han escuchado voces valientes desde la Asamblea”, y los culpó por estar siguiendo el discurso de la oposición, a la que, según él, no le interesa la lucha anticorrupción y si la búsqueda de trofeos políticos. 
 
De cualquier forma, Lenín Moreno está cargando ahora con la cruz del correísmo comunista, lo que incluye una millonaria deuda, cifras alarmantes de desempleo y subempleo, una economía devastada por el despilfarro, y lo peor, una inconformidad y malestar general de los “ecuatorianos de a pie” -porque también los hay por esos lares- que le resultará difícil poder encausar. Si a esto se suma la dudosa reputación de su gabinete de trabajo, en su mayoría altos funcionarios del anterior corrupto gobierno correísta, e ignorantes “socialistas” que desconocen en sí lo que es el socialismo, integrantes de Alianza PAIS, y de manera particular, su vicepresidente, a quien la oposición está exigiendo la dimisión de su cargo y la puesta en práctica de la correspondiente investigación judicial por complicidad en el escándalo de Odebrecht, no habrá dudas que será una etapa difícil para la asunción de los numerosos cambios necesarios. 
 
El martes 20 de junio el presidente Moreno firmó, en una reunión en Guayaquil, un decreto con el que da inicio al gran diálogo nacional que, según dijo, será un instrumento participativo para concretar acuerdos que permitan el fortalecimiento del mandato popular y la construcción de políticas estatales que mejoren la gobernabilidad. Entre los temas a tratar en esta nueva propuesta se encuentran: Consejo Consultivo Empresarial, Lucha contra la corrupción y Acuerdos plurinacional, por la unidad, por la información, por la educación, por el agro y por los sectores sociales.
 
En esta tenida del presidente con las autoridades del territorio no hubo alusiones a revoluciones ciudadanas, a tendencias socialistas, a continuidad política, ni nada que recuerde la terrible década correísta. Contrariamente se refirió a las posibles diferencias en medio de una democracia: “Caminaremos juntos y procesaremos las diferencias en el marco de la democracia y del entendimiento; no venimos a imponer agendas, venimos a construirlas, y que estas a su vez puedan ser analizadas por todos los sectores sociales para construir este país en donde todas la voces sean escuchadas pero valoradas por igual”.
 
Moreno sostuvo un encuentro con el alcalde Jaime Nebot, una de las figuras más queridas y respetadas por la comunidad de Guayaquil, quien jugó un importante rol en las últimas elecciones como líder de la derecha del país en pos de la democracia y por la eliminación total del correísmo, lo que demuestra la idea de la inclusión necesaria y de nueva apertura por parte del nuevo presidente.
 
El silencio sobre la dramática situación de Venezuela.
 
Al referirme a la prudencial distancia que se espera que mantenga el actual presidente de Ecuador con los sobrevivientes del Socialismo del siglo XXI de la región excluí a Nicolás Maduro entre estos mandatarios-dictadores de Latinoamérica, y es porque espero de Lenín Moreno algo más que un simple mantener a distancia. Ya expresé algo similar en un artículo publicado en este mismo sitio con el título: Ecuador, la consumación de un gran fraude electoral. Si Lenín Moreno fuera inteligente, y justo ahora en esta dura, crucial y definitoria etapa del continente, asumiría una actitud digna respecto al caos de Venezuela. Entiéndase por actitud digna tomar partido junto al pueblo venezolano, lo que lleva implícito una pronunciación contra el opresor Nicolás Maduro.
 
Si esto ocurriera Lenín Moreno sacudiría a toda la región, y ya no dejaría lugar para la duda respecto a sus posibles cambios y a su sutileza para salirse de la izquierda regional; pero el momento al parecer no ha llegado, y ojalá no sea demasiado tarde. El pedido de la canciller María Fernanda Espinosa el 19 de junio, en la reciente reunión de consulta sobre la situación de Venezuela, cita de la Organización de Estados Americanos, OEA, en Cancún, México, previo a la 47° Asamblea General de la OEA, parece ser un pretexto para no tomar partido en este sentido.
 
La nueva ministra solicitó a nombre del país la revisión de los procedimientos de la reunión, toda vez que los Estados participantes no habían conocido el texto presentado que será sometido a votación en el pleno. Ya en el encuentro previo en que Ecuador participó sin su actual canciller se insistió en la decisión del país de no intervenir en los asuntos internos de Venezuela, lo que no excluye la posibilidad de que Moreno recapacite y asuma una actitud consecuente con el duro momento por el que pasan los venezolanos.
 
A modo de epílogo. La sombra fantasmal de Correa.
 
El sociólogo y periodista Felipe Burbano, ex-director general del Diario Hoy, acaba de declarar al medio Infobae que “no está claro todavía en qué va a haber continuidad, pero sí en qué se va a distinguir. Lo dijo en su discurso inaugural, tiene un modo de entender la política que deja a la confrontación de lado, que plantea el diálogo como dinámica de acercamiento con los distintos sectores sociales. No cree que el presidente deba ser un protagonista constante y asfixiante, sino un facilitador de acuerdos y de entendimientos, que no busca imponer por la fuerza una agenda de gobierno". No obstante, Burbano acotó: “Correa es el fantasma que empieza a rondar la política ecuatoriana. Podemos no saber dónde está, pero vamos a sentir su presencia".
 
Esperemos que Rafael Correa sea solo esto, una sombra fantasmal que intentará desde su aislamiento hacer de las suyas -y todos sabemos de lo que es capaz-, pero al fin de cuentas, una sombra no cuenta para nada. ¿Un retorno para un nuevo período presidencial tras un corto receso? No lo creo, se quiere demasiado y pudo comprobar que la “misión” es extenuante, al extremo de salir directo del acto de toma de posesión de Moreno para un hospital, sitio donde permaneció internado varios días con una neumonía y una hipertensión arterial, además de haber envejecido en una década lo que en otros mortales sucede en veinte o treinta años.
 
Será mejor que se mantenga aislado, bien distante, en Bélgica -como tantas veces ha anunciado, aunque no acaba de marcharse-, apartado de sus indígenas raíces, sin el peligro de las erupciones volcánicas del gigantesco Cotopaxi y de los grandes sismos del Cinturón de Fuego del Pacífico, con su colección de doctorados honoris causa y sus múltiples condecoraciones y distinciones que recibió durante la década de las prohibiciones, del despilfarro, de la corrupción y de los grandes fraudes.
 
Para el bien de una nación que recién comienza una nueva etapa de su historia política y social, al parecer, para compensar a los ecuatorianos, y con la certeza de que la región perderá a otro aliado del engendro que han llamado Socialismo del siglo XXI, lo que depende en gran medida de la capacidad y del sentido visionario de Lenín Moreno, el nuevo presidente que recién comienza su mandato, así como del apoyo de su grupo de trabajo, cuyos integrantes ya comienzan a percibir el necesario cambio renovador que abrirá un nuevo camino a la nación andina. 
 
Escrito especialmente para la página CUBANALISIS que dirige el profesor y analista político Eugenio Yáñez, cuya opinión de dicho escrito reproducimos a continuación: "Alberto: muy bueno tu trabajo, excelente: objetivo, demostrativo, sutil, sin especulaciones o inferencias "sesudas" que no dicen nada, pero con evidencias muy específicas y amplio conocimiento del tema. Y, sobre todo, original. No he visto nada de este tipo en la prensa, y mira que me toca (o me impongo) revisar cientos y cientos de informaciones diariamente".

Publicado por:
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20DESAPARECER%C3%81%20EL%20SOCIALISMO%20DEL%20SIGLO%2021%20EN%20ECUADOR....htm