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TRUMP-CUBA: REALISMO, PRINCIPIOS, SENTIDO COMÚN, ESTRATEGIA ELECTORAL

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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TRUMP-CUBA: REALISMO, PRINCIPIOS, SENTIDO COMÚN, ESTRATEGIA ELECTORAL
                                                  Por: Dr. Eugenio Yáñez.

                   

Miami. Estados Unidos.- Después de semanas y meses de expectativas, se produjo finalmente el viernes 16 de junio el anuncio del presidente Donald Trump sobre su nueva política frente a la dictadura cubana, que se encontraba en un proceso de “revisión” prácticamente desde el momento mismo de la toma de posesión el 20 de enero del 2017.
 
En un discurso de 39 minutos en un abarrotado teatro “Manuel Artime” sin aire acondicionado, en La Pequeña Habana, zona emblemática de Miami desarrollada por los cubanos exiliados a partir de 1960, Trump declaró: “A partir de ahora, estoy cancelando completamente el acuerdo unilateral con Cuba”, dejando sin efecto las directivas políticas establecidas por su predecesor Barack Obama desde diciembre del 2014, fecha oficial del inicio del “deshielo” en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, después de un prolongado proceso de negociaciones secretas durante más de 18 meses entre ambos gobiernos, propiciadas y estimuladas por el Papa Francisco desde El Vaticano.
 
Quedaron sin efecto directivas que el entonces presidente Obama pretendía que resultaran “irreversibles”, padeciendo del mismo mal de todos los “iluminados” del mundo que consideran que después de ellos solamente es posible el diluvio. Y de esta manera quedó sin efecto la absurda estrategia del anterior Presidente, que a pesar de basarse en enfoques inteligentes y efectivos que a largo plazo hubieran sido demoledores para el castrismo, pecó de la grandísima debilidad de ofrecerlo prácticamente todo sin exigir nada a cambio, llegando hasta absurdos como el de abstenerse en una votación en la ONU propiciada por la dictadura cubana, condenando a Estados Unidos por “el bloqueo” contra la isla. ¿Hasta dónde se pueden hacer concesiones al adversario -en este caso al enemigo- cuando desde la otra parte ni siquiera dan las gracias por los gestos amistosos que ofreció Barack Obama?
 
GAESA entra en escena
 
A partir de este discurso del Presidente Trump, prácticamente todo el mundo informativo, político y académico, ha comenzado a hablar de “GAESA” (Grupo de Administración de Empresas, Sociedad Anónima), holding monopólico controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) castristas, y a hurgar desesperadamente en informaciones que permitan desentrañar sus detalles y sus principales características, después que el Presidente Trump dejara claro que sus medidas de recrudecimiento y aumento de los controles del embargo iban encaminadas a golpear a las organizaciones empresariales del régimen controladas por los militares: “No deseamos que dólares estadounidenses respalden a un monopolio militar que explota a los ciudadanos de Cuba y abusa de ellos.
 
Esta novísima hornada de autoproclamados “expertos” y “especialistas” sobre el tema cubano no debería pasar demasiados trabajos para encontrar la tan necesaria información fidedigna sobre el tema: bastaría con que revisaran los últimos diez años de “Cubanálisis” en su sección “Todo lo publicado en El Think-Tank” para encontrar varios documentos detallados sobre GAESA y las diversas empresas que lo conforman, sus estructuras y sus mecanismos de funcionamiento. Y, de paso, aunque es cierto que el holding militar castrista controla en Cuba casi tantas habitaciones de instalaciones turísticas como el consorcio norteamericano Disney en todo el mundo, evitarían hablar sinsentidos tales como proclamar que GAESA controla el 80% de la economía cubana.
 
Porque, de acuerdo a como se han venido desarrollando los acontecimientos alrededor del tema cubano en los últimos tiempos, ya no basta con hablar de “El Tuerto” para referirse al hijo de Raúl Castro, o de “El Cangrejo” para mencionar al nieto-escolta que siempre le acompaña en los últimos tiempos, para así poder posar como profundo conocedor de la realidad del castrismo y sus engranajes, ya sea ante las academias o los medios de prensa en Estados Unidos, Europa o América Latina.
 
Y así como Donald Trump planteó una “nueva” política hacia Cuba que mantiene muchos elementos de la de su antecesor, pero que fue “cancelada” a partir del “Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional”, introdujo determinados aspectos que van mucho más allá de lo simbólico, y que en ningún caso pueden verse solamente como que  el Presidente “le está tirando un hueso a los cubanos del exilio para que se entretengan”, como señaló un académico en Miami tras el discurso de Trump.
 
Llamando las cosas por su nombre
 
De entrada, el hecho de referirse al gobierno cubano como lo que es, una brutal dictadura que oprime y martiriza a su pueblo desde hace casi sesenta años, es completamente diferente al enfoque inconsistente del Presidente Obama, absolutamente incapaz de llamar dictadura al régimen castrista.
 
“Durante seis décadas el pueblo cubano ha sufrido bajo el dominio comunista. Hasta el día de hoy los cubanos son gobernados por los mismos que dieron muerte a decenas de miles de sus ciudadanos y que intentaron propagar su ideología represiva y fracasada por todo el hemisferio, y que una vez emplazaron armas nucleares enemigas a 90 millas de nuestras costas. El régimen de Castro ha enviado armas a Corea del Norte y sembrado el caos en Venezuela. Mientras encarcelaba a personas inocentes, albergaba a asesinos de policías, secuestradores y terroristas. Ha apoyado el tráfico humano, los trabajos forzados y la explotación alrededor del mundo entero. Esta es la cruda verdad del régimen de Castro. Mi gobierno no la esconderá, no la excusará ni la hará glamorosa, y nunca, nunca, nos haremos los que no la vemos. Sabemos lo que está pasando y recordamos lo que pasó”.
 
En segundo lugar, identificar a las estructuras militares del régimen -y no solamente a GAESA- como los oportunistas beneficiarios de las relaciones económicas con Estados Unidos, y designarlas como los objetivos a golpear con las nuevas medidas, modifica  sustancialmente no solamente la retórica, sino también la forma de pensar y actuar de la administración Trump con respecto a los enfoques en tiempos de Barack Obama.
 
Y en tercer lugar, y no por eso menos importante, declarar claramente que se mantienen todos los elementos de la anterior política que puedan beneficiar a los negocios privados y la población en general, pero no a la dictadura, es otra muestra más de los cambos estratégicos y tácticos que supone la nueva política hacia el régimen por parte del Presidente Trump.
 
Se podrá estar de acuerdo o no con las más recientes decisiones presidenciales, y se podrá pretender clasificarlas como realismo basado en principios o jugarretas electorales para la galería de Miami, pero lo que no cabe duda es que, aunque tengan un gran peso simbólico dentro del escenario geopolítico en general, y se relacionen con medidas prácticas de mayor o menor alcance como las que fueron anunciadas por Trump, van mucho más allá de simplemente lanzarle “un hueso a los cubanos del exilio para que se entretengan”.
 
Resulta muy interesante que el análisis de este discurso del Presidente, en muchas ocasiones, se base más en las simpatías preliminares de los “analistas” hacia las políticas y la figura de Donald Trump que en los elementos objetivos y concretos expresados en la alocución en La Pequeña Habana. De manera que quienes ya rechazaban al presidente prácticamente en todo lo que hiciera o dijera, ahora rechazan también su política hacia Cuba recientemente proclamada, en ocasiones sin haberla analizado o siquiera leído con seriedad y profundidad, aunque a veces eso implique -deseándolo o no, ¿quién sabe?- ponerse del mismo lado del espectro político que La Habana, repitiendo argumentos y temas que ya cansan por lo gastado y lo falseado de los razonamientos.
 
Sin embargo, por otra parte, porque arcángeles no sobran en estos temas, quienes ya venían apoyando al presidente prácticamente en todo lo que hiciera o dijera sobre cualquier tema, han salido a apoyar abiertamente el reciente discurso presidencial, en ocasiones sin haberlo leído o escuchado y analizado con seriedad y profundidad, aunque a veces eso implique ponerse del lado del espectro político más “duro” y recalcitrante de la Calle Ocho y el Parque del Dominó, repitiendo argumentos y temas que ya cansan por lo gastado y lo falseado de los guiones.

 Lo novedoso a partir de ahora
 
En realidad, el “Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional”, que con efecto inmediato eliminó “el trato completamente unilateral de la administración previa con Cuba”, contiene básicamente dos elementos nuevos, que en realidad pueden afectar muy seriamente los ingresos monetarios del régimen, pero al mismo tiempo mantiene casi intactas muchas de las regulaciones anteriores establecidas por la administración Obama, sutilmente encaminadas a debilitar las estructuras del régimen.
 
Las novedades fundamentales en la nueva directiva presidencial proclamada por Donald Trump son:
 
1) restringir muy fuertemente las posibilidades de que pueda circular el flujo de dinero de Estados Unidos hacia instituciones controladas por las fuerzas armadas castristas, y
 
2) establecer restricciones específicas al relajo del turismo americano hacia la isla bajo el disfraz de programas educativos “pueblo-a-pueblo”, que en realidad eran el pretexto de muchos americanos para irse de vacaciones a la isla prohibida sin violar las disposiciones establecidas, gracias a la laxitud implantada por el anterior presidente al autorizar 12 categorías de supuestas justificaciones para materializar viajes de “pueblo-a-pueblo”.

 
Con excepción de estas dos disposiciones que pueden dañar las arcas castristas mientras en La Habana no se adapten a las nuevas realidades -y posteriormente comentaremos sobre esto- , muchísimas de las anteriores se mantienen tal y como fueron dictadas durante la era Obama, no solamente por su eventual utilidad estratégica a favor del pueblo cubano, sino además porque su eliminación o cancelación provocarían infinidad de problemas legales y reclamaciones contra Washington por parte de compañías de Estados Unidos que ya funcionan bajo autorización de licencias aprobadas por la política del anterior presidente.
 
Y aunque a partir de ahora ya no sea prácticamente posible emprender nuevas aventuras en esas direcciones ya establecidas, las existentes serán respetadas y no serán motivo de ninguna penalización o represalias bajo las nuevas directivas, ni siquiera aquellos emprendimientos que se basan en relaciones comerciales o de colaboración, o en acuerdos, con las fuerzas armadas y los organismos represivos del castrismo.

     (Continuará)

Eugenio Yañez es un destacado profesor y analista político, de los de verdad, autor de numerosos libros, y director y editor del sitio CUBANÁLISIS, interesante propuesta que trabaja aquellos escritos de opinión destinados a perdurar en el tiempo, es decir, los que más allá de la inmediatez de la noticia pueden ser revisados y releídos garantizando al lector una verdadera información con un enfoque de análisis, y no un simple entretenimiento.

Recientemente le expresé a Yañez a propósito de este contundente escrito que hoy publico en mi Blog: "He leído detenidamente su excelente escrito dedicado a los cambios de la política de Trump en relación a Cuba, es un escrito que necesita segundas y terceras lecturas para ir a detalles, dada su extensión y profundidad, así como por los subtemas que se van derivando del tema eje. Muy interesante la forma que ha utilizado, muy directa, pero sin herir, algo que no nos corresponde, pero es necesario a veces situar a la gente. Me refiero a su posición en relación a decir cosas concretas y precisas a partir de hechos y dejarnos de especulaciones - las que muchas veces se hacen para engrandecer el ego mas que para contribuir a la difusión de un hecho- sin sentido.
Lamentablemente  se ha llegado a un punto en el que todos quieren escribir, comentar, decir... aunque no conozcan a profundidad sobre un asunto.

Un místico de la India le dijo a una pensadora de este mismo país en una ocasión que si ella sabía de ese tema como para tratarlo en una convención internacional, algo que fue una verdadera enseñanza para ella, y esto es algo que he tenido siempre en cuenta, de ahí que me limite a ciertos temas, aunque tal vez el espectro sea poco amplio, pero debe ser así. En algunos medios han aparecido cosas sobre el asunto Trump y Cuba que dan risa y al propio tiempo pena, incluso de ciertos "personajes" considerados dentro de los cánones de los de palabra autorizada.

Este escrito se publicó inicialmente en:
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/EUGENIO%20-%20TRUMP-CUBA%20REALISMO%20PRINCIPIOS%20SENTIDO%20COM%C3%9AN....htm