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De la derecha radical o de la extrema izquierda. Ser o No-Ser.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                        De la derecha radical o de la extrema izquierda. Ser o No-Ser.
                                                   Entre viejos y nuevos amigos.

                                                 Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


Naples. Estados Unidos.- Mi penúltimo escrito de temática política, y el último que ha sido publicado – en realidad el último escrito está próximo a salir y será un análisis acerca de la posible desaparición del llamado socialismo en Ecuador- ha sido motivo de algunos comentarios y opiniones muy serias, las que he tenido en consideración para trabajos posteriores. Hubo también quien decidió utilizar una frase que no pertenece en sí al artículo, sino que es parte de una respuesta que ofrezco a otro viejo amigo, y la ha puesto en su facebook entre la broma – algo que lo ha caracterizado desde su infancia, y de lo que al parecer no ha podido desprenderse con los años- y la seriedad que invita a la reflexión y también a que sigan los comentarios como el que ya han puesto acerca de la existencia de todo en la viña del señor.
 
Pues mi viejo amigo, cuya madre, maestra de profesión – de las que ya apenas quedan en la isla caribeña – fue la primera que con visión de futuro, quasi profética, algo que al parecer tenemos los que ejercemos el arte de la enseñanza, dijo que yo sería el doctor Dorado, refiriéndose a mi segundo apellido, lamentablemente ignorado ante la supremacía del primero, el que en realidad de dio cierta popularidad entre pacientes y educandos, decidió poner mi frase, lo que me llena de satisfacción, como ya le expresé, al saber que aquellos que desde hace ya casi medio siglo me conocen, ahora puedan leerme.
   
La frase en cuestión ha sido: Esto es, o se es un capitalista de verdad o se es un comunista convencido; aunque no nos guste esto último, pero lo indeterminado es lo peor, y este es el sentido de mi análisis”, es decir, del análisis que intenté hacer en: El “nuevo” modelo económico “socialista” cubano, vía definitiva hacia el capitalismo, que ha tenido la dicha de aparecer en medios como: Cuba libre digital, en Brasil, Cuba, democracia y vida, en Suecia, Baracutey Cubano, y Patria de Martí, en Estados Unidos, todos muy serios y bien distanciados del sensacionalismo actual, el que lamentablemente está prevaleciendo en una prensa que se aleja demasiado de su función edificante de los hombres y ennoblecedora de las almas para complacer las demandas de las superficialidades de aquellos que prefieren lo que en algunos sitios se le llama pacotilla, y de manera más refinada prensa amarilla.
 
Retomando la idea del viejo amigo veamos lo que precede a mis palabras: “Tomé prestada esta frase de mi amigo el Dr Alberto Roteta Dorado, y la pongo aquí en mi muro para ver si algunos indecisos determinan su situación jajajajajajajajajajaa”, de ahí la idea de la broma; pero una broma que va más allá de lo risible para conducirnos a la reflexión y sobre todo a determinar situaciones, esto es, a dejar a un lado estados intermedios, indeterminados, indiferenciados, lo que implica tomar partido y una posición para nada neutral en la vida y en un mundo que se mueve entre polaridades definidas. Recordemos la sucesión de días y de noches, la alternancia de veranos e inviernos, el sueño y la vigilia, la actividad y el reposo, lo que nos resulta bien familiar, y que a modo de reflejos de un ritmo cósmico del universo con sus ciclos de actividad y reposo, manifestación e inmanifestación, han mantenido durante, y por la eternidad su propia existencia y su razón de ser.

Así las cosas, y aplicando esta idea de las polaridades bien definidas en el universo al terreno de lo social y de lo político, pues se impone asumir una postura bien definida en este sentido, independientemente de que se sea o no un activista político, un líder social o un representante de determinado partido o movimiento político, de ahí la frase asumida por el amigo, y que, como le respondí – siguiendo su línea un tanto humorística- me corresponde como autor.
 
Este artículo tan publicado en estos días estuvo motivado por las palabras del octogenario presidente cubano actual, el también general de ejército, que no se sabe con certeza acerca de su capacidad en cuestiones estratégicas de naturaleza militar; aunque sí de su firmeza para fusilar sin cesar junto al Che Guevara, el malvado guerrillero argentino que lo acompañara en sus asesinas andanzas en los iniciales años de la llamada revolución cubana.
 
Las palabras con exactitud son: Estos fundamentos (…) reafirman el carácter socialista de la Revolución cubana y el papel del Partido Comunista como fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, y fueron pronunciadas durante su breve intervención – por suerte, como suele hacer Raúl Castro, a diferencia de su hermano con aquellos kilométricos discursos que se extendían hasta bien entradas las madrugadas y alteraban el curso normal de la pobre televisión cubana-  en la sesión extraordinaria del Parlamento cubano, y con las que ha pretendido defender la hipótesis de un sentido de continuidad para el socialismo impuesto por su predecesor, Fidel Castro, en 1961, al declarar el carácter socialista de la naciente revolución.

Esto resulta contradictorio en medio de un contexto caracterizado por una marcada diferencia de clases sociales, el restablecimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción, así como la participación e intervención del capital extranjero como vía de subsistencia para una economía devastada por más de medio siglo de dictadura comunista, todo lo cual contradice sobremanera las propuestas y las bases teóricas conceptuales de un sistema que promueve la desaparición de las grandes desigualdades dentro de la sociedad, lo que presupone la eliminación de clases, tal como lo teorizara Carlos Marx desde la Alemania del último tercio del siglo XIX.
 
El fenómeno político y económico cubano es en este sentido indeterminado. De ahí que afirmara en mi escrito que no se trata de modificar términos, ni de retomar lo que en realidad nunca existió bajo una perspectiva aparentemente diferente. La idea de una “conceptualización” de un “nuevo modelo socialista” es absurda, como es absurdo también cualquier intento de prolongación de un sistema que sabe de su agonía y se aferra a continuar existiendo. No hay nuevos modelos, no hay un socialismo del siglo XXI, no es admitida la presencia de estados indeterminados, o se es definitivamente socialista – lo que ya se ensayó y se ha comprobado que resulta ineficaz-, o se admite el capitalismo como nuevo orden político y económico para una nación necesitada de cambios verdaderos y no de simples enmiendas.

Otro viejo amigo – el de la mente prodigiosa quasi divina- comentaba una vez que consultara mi escrito: “este es un fenómeno que mientras más se estudia menos se entiende...”, a lo que respondí: no creas que es tan difícil, o se es brillante como tú, o se es pésimo como lo fueron muchos de los que nos rodearon en nuestros años de estudios. Los estados intermedios de unos no eran bien definidos pues, esos tenían la opción de esforzarse para al menos acercarse un tanto a donde tú, - algo que yo, al no tener tu inteligencia como don divino del que fuiste dotado, hacía a través de la dedicación y el estudio- o de lo contrario descender a las profundidades de la mediocridad. Esto es, o se es un capitalista de verdad o se es un comunista convencido; aunque no nos guste esto último, pero lo indeterminado es lo peor, y este es el sentido de mi análisis - la polémica frase que ha utilizado el otro amigo de la infancia-, que de más está decirte que lo he disfrutado mucho cuando lo escribía y fui retomando y desechando ideas, hasta que al final quedaba esto, donde creo logré expresar esencialmente mi humilde opinión y mi efímera contribución a la teorización de lo que tú has clasificado, con conocimiento de causa, como lo que es, esto es, un fenómeno, un fenómeno que más allá de las definiciones políticas contextuales se extiende a las inmensidades de lo social, toda vez que ha arrasado con las economías de aquellos países a los que se les ha impuesto como modelo político y económico, modelo que en el orden práctico es insostenible, aunque como ya sabes Marx hizo propuestas dignas de estudiarse; pero solo esto, estudiarse, dejarlo en lo especulativo de una sublimidad para nada práctica, en la que algunos como yo, nos tuvimos que refugiar y crearnos nuestro mundo, el mundo de lo sublime, del cultivo del intelecto y de la alimentación espiritual, que como todo un aristócrata bien distante del populacho que fuera engendrando un régimen que exalta la vulgaridad, que premia al deshonesto y promueve al indecoroso, permaneció ensimismado en un contexto en el que ha creído y sigue creyendo, por cuanto, es su mundo, el que asumió  para sobrevivir en medio de la adversidad que nos dejaba varias décadas de un socialismo que nunca fue socialismo; sino castrismo, y ahora neocastrismo, como último de los términos que logran caracterizar lo que nos dejó el despiadado ser, que utilizando el engendro comunista soviético en un acto de histeria colectiva, un mes de abril de 1961, se le ocurría decir en una céntrica esquina habanera que esa revolución era socialista, y utilizó su célebre frase de "Patria o Muerte", transmutada muchos años después en “Socialismo o Muerte”, hacia el final de sus disparatadas palabras.
 
Nada, que después de tanto teorizar, te digo que he sido muy feliz al ver como se les desmorona todo y ya no tienen a que aferrarse, y esto lo estoy disfrutando sobremanera, y me siento orgulloso de haber sido víctima de la marginación de un sistema asqueroso que detiene la creación, que frena el desarrollo individual, que te priva de las mínimas libertades, incluidas la de pensar y la de expresarte; como también me siento orgulloso de haber presenciado tu mano que se alzaba para que yo me quedara estudiando hacia el final de mi quinto año de los estudios de medicina, cuando estos comunistas malvados intentaron expulsarme a través de las maquinaciones de aquella organización corrupta* a la que yo nunca pertenecí.

Y el amigo de la prodigiosa inteligencia al instante y desde el viejo continente retomaba mis palabras para reafirmarme, una vez más, aquello que nos ha unido más allá de lo perceptible y comprensible, en otras dimensiones donde lo temporal se transmuta en la atemporalidad, donde cada imagen genera realidades inusitadas, y donde finalmente radica nuestro verdadero ser, “empezando por el final, sin que eso altere el orden, pues es más importante que "salvara mi alma" salvando a quien importaba y no dándole la razón a semejante despropósito y gran “hijeputada”. ¿Qué culpa tendrán las meretrices? El quítate tú, pa' ponerme yo criollo, ha engendrado una situación digna del fuego... ¡Un abrazo hermano! A eso también me refería al leerte, al reino de la mediocridad”.

Y si de amigos se trata, pues también desde el viejo mundo – y este es de los nuevos, no de los de antaño, y virtual como se usa ahora- este artista de la plástica que me permite sus imágenes para alimentar un tanto mis escritos, desde su visión y su sensibilidad artística me comenta que “todos respondemos desde un nivel de consciencia”, y es cierto, todos nos enlazamos de una u otra forma en las esferas de un mundo ideal, ese que Platón llamó el mundo inteligible, en el que permanecemos enraizados cual arquetipos, en tanto que ideas, y desde esa condición de espiritualidad jamás descendemos en nuestra cualidad de esencia monádica; aunque nos estemos expresando en otros niveles de consciencia, los que también son válidos al formar parte de esta nuestra gran evolución y del verdadero sentido del advenimiento a la existencia, advenimiento que tiene lugar en virtud de leyes espirituales, tan reales como las leyes de la vida física; pero como bien dice el nuevo amigo respondemos desde un nivel, y no todos estamos en el mismo nivel, de ahí la variabilidad tan extensa, a la vez que diversa, en nuestras respuestas, las que incluyen esa toma de decisiones tan necesaria y tan definitorias para encausar nuestras vidas. Las decisiones políticas pues, no están ajenas a esta no equidad de niveles de consciencia, acudiendo al término del amigo español.
 
Es justo en este gran advenimiento que se nos da la posibilidad de la toma de decisiones mediante el libre albedrío, independientemente a nuestro predeterminismo y a nuestro karma, a los que se subordina esta libertad del hombre para decidir y tomar decisiones, entre las que están no solo las llamadas reglas de moralidad, de conducta, los códigos éticos, etc., sino esa capacidad para distinguir entre el bien y el mal, entre lo útil y lo inútil, entre lo efímero y transitorio y lo eterno y perdurable, y también para poder situarnos a la derecha o la izquierda, en el capitalismo - que no será lo ideal como sistema social y político, por cuanto, la perfección solo se da en el seno de Aquella Recóndita Realidad, o como diría Carpentier, en el reino de los cielos; o en el asfixiante socialismo que conduce a la aniquilación progresiva del hombre.    


*Me refiero a la Unión de Jóvenes Comunistas, UJC, desde cuyo seno se organizó mi posible expulsión de la universidad en 1988, cuando cursaba el quinto año de la carrera de medicina, por ser contrarrevolucionario, algo que no lograron consumar como acto.