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Algunas ideas sobre Aquello que llamamos Absoluto o Realidad Primaria. Parte II.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                   Algunas ideas sobre Aquello que llamamos Absoluto o Realidad Primaria.
                                                                  (Segunda parte).
                                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


Naples. Estados Unidos.- Modos de expresión del Absoluto no significa pues, formas de expresión, puesto que no podemos atribuirle formas que en realidad no tiene, lo que supone su no manifestación en lo material; aunque todo lo que se encuentra expresado en los mundos de la manifestación y en todos los planos del existir, desde los más diminutos átomos, las más sencillas formas de vida, hasta las excelsitudes de los arcángeles son el fruto de su bondad absoluta, no así de su creación, porque no crea, sino emana, saca de si sin fraccionarse, sin modificarse, sin perder jamás la esencia de su razón de ser, que es justamente ser Absoluto y permanecer siendo Absoluto por la eternidad.

A estos dos modos primarios se añade la Eterna Actividad o la Eterna Acción, a través de la cual, el Ser Absoluto en sí siembra gérmenes incipientes en el regazo del No Ser Absoluto. Parabrahman y Mûlaprakriti no son elementos estáticos, sino en movimiento. Parabrahman o el Ser Absoluto en sí emite un rayo de luz divina hacia Mûlaprakriti o el No-Ser Absoluto en sí, esto es, siembra gérmenes, por decirlo de algún modo, que son los arquetipos monádicos que se gestan en el regazo del No-Ser para ser emanados cuando llegue su hora, y una vez lanzados asuman su travesía a través de los diversos planos de la manifestación, siendo asumidos como unidades de vida-conciencia o mónadas por la Gran Mónada o Logos Solar, que se supone pasó por un eónico proceso dual de involución u obscurecimiento y de evolución o esplendor ulterior, interpretados también como descenso monádico y su consiguiente espiritualización.

Estos conceptos no solo han sido el fruto de siglos de especulación de las filosofías del lejano oriente, especialmente de la India, Tíbet, Nepal, Bután y parte de la China, sino que los vemos en las enseñanzas de la Filosofía Clásica Alemana, de manera particular en Hegel que se refirió a una espiritualización de la materia como resultado final de la razón de ser del Absoluto. Muchos se  cuestionarán si el Absoluto es el Dios de las religiones. La respuesta categórica es no, sin embargo no podemos ver el Dios o Deidad que predica la iglesia aislado de esta Realidad.
 
Esto ya dependerá en el actual contexto del tipo de iglesia, pues lamentablemente, las sectas protestantes derivadas de la reforma han llegado a ridiculizarlo a partir de esa simplificación extrema que lo aproxima tanto a los hombres y a la cotidianeidad al extremo de haber afirmado que es un hombre, con lo que le devuelven aquel sentido antropomórfico que tuvo en el pasado a través de mitos y ciertas motivaciones religiosas de arraigo popular muy distantes de la concepción de la filosofía. Recordemos la reevaluación conceptual de Jenófanes respecto al Dios en su visión antropomorfizada, según lo interpretaron las multitudes en la antigua Grecia.
 
De igual modo las tendencias protestantes han decidido asumir de manera literal todos los planteamientos bíblicos, dejando atrás lo que en forma de símbolos, números, símiles e imágenes se expresa en las escrituras, las que pretenden explicar e interpretar de manera muy errónea y simplista. Si bien dicha Realidad no es la Deidad en sí; aunque no lo podemos ver aislado del todo de esa Realidad, si hemos de admitir que es independiente de ella, esto es, en su condición de Absolutidad permanece de manera independiente a la Deidad, a quien le ofreció su independencia a través de la autolimitación de esta última y de su expresión como entidad manifestada.
 
No obstante, esta Deidad tiene sus raíces en Aquella Realidad, y por lo tanto, esta Realidad está más allá de esta Deidad o Dios que los antiguos griegos llamaron Logos, en cuyas dimensiones, por muy extraordinarias que nos parezcan hay límites puesto que se ha manifestado para crear y dar lugar a un universo, un sistema solar, un sistema de mundos, y a todas sus criaturas que viven en el, las que tuvieron un comienzo y han de tener un fin, como también tendrá fin la propia Deidad que los ha traído a la manifestación. La Deidad es la gran mónada universal o la máxima conciencia de nuestro sistema solar, lo que presupone la idea de su evolución hasta haber alcanzado ese grado de desenvolvimiento espiritual.

La siguiente propuesta expresada por la autora de la Doctrina Secreta en el Proemio de su capital obra tal vez pudieran ayudar al lector a percibir de manera un tanto organizada, aunque sin perder la complejidad propia de estos temas lo que intento explicar: “1. Lo ABSOLUTO: el Parabrahman de los vedantinos o la Realidad Una, Sat, que es, como dice Hegel, al mismo tiempo, Absoluto Ser y No-Ser. 2. El Primer Logos: el Logos impersonal, y en filosofía, no manifestado, el precursor del Manifestado. Ésta es la “Primera Causa”, lo “Inconsciente” de los panteístas europeos. 3. El Segundo Logos: Espíritu-Materia, Vida; el “Espíritu del Universo”, Purusha y Prakriti. 4. El Tercer Logos: la Ideación Cósmica, Mahat o Inteligencia, el Alma Universal del Mundo; el Nóumeno Cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes de la Naturaleza, llamado también Mahâ-Buddhi. La REALIDAD UNA; sus aspectos duales en el Universo condicionado”.
 
El hecho de que algo que es Absoluto pueda dar lugar a todo lo relativo que se expresa en el Universo, constituye una de las más grandes abstracciones metafísicas, que sin duda, hace aún más complejo, el concepto del Absoluto. Esta complejidad se torna aún mayor cuando tratamos de explicarnos como esa Absolutidad mantiene siempre y por siempre ese estado o condición de Absolutidad a pesar de dar lugar a todo lo relativo, y cómo lo relativo es expresión de Aquella Realidad que permanece intacta, sin fraccionarse, sin dividirse, sin relativizarse, por cuanto, si esto ocurriera dejaría de ser una Absolutidad y se perdería su estado de conciencia-integrada, lo que le es inherente por la eternidad. Hegel en su Lógica, trata de acercarnos a la comprensión de la complejidad conceptual cuando expresó: “Así el contenido de la idea absoluta es también el desenvolvimiento entero de los momentos que tenemos ante nosotros hasta aquí”. De esta forma,  el gran mérito del hombre que a través de la especulación filosófica es capaz de sondear en las profundidades de su existir,  y descubrir que fraccionadamente carece de valor, sin embargo, desde una apreciación como elemento integrador del Uno Ilimitado y Absoluto adquiere ya un valor como parte de ese Todo, y “como momento de la idea”.