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El papa Francisco rompió el silencio sobre la crisis venezolana

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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El papa Francisco rompió el silencio sobre la crisis venezolana
Una de sus obligaciones con el tema es su condición de latinoamericano
Lunes, mayo 1, 2017 |  Alberto Roteta Dorado    |  10  comment count

Publicado originalmente por medios como:
 https://www.cubanet.org/colaboradores/el-papa-francisco-rompio-el-silencio-sobre-la-crisis-venezolana/
http://baracuteycubano.blogspot.com/2017/04/alberto-roteta-dorado-el-papa-francisco.html



NAPLES, Estados Unidos.- La frase de Donald Trump: “Venezuela es un desastre”, si bien no ha llegado a adquirir las dimensiones de lo que en estos tiempos se le llama “hacerse viral”, y pocos se han detenido a reflexionar —tal vez por el rechazo que muchos experimentan hacia el mandatario— en su significado más allá de la literalidad, sin duda, logra resumir la realidad de la megacrisis actual de la nación suramericana.

Más de dos semanas de manifestaciones pacíficas por parte del pueblo venezolano y de una oposición que ha contado con la presencia de sus principales líderes, centralizan el lamentable drama de la devastada patria de Bolívar. Un saldo de casi una treintena de muertos y múltiples lesionados como consecuencia de las acciones represivas de la dictadura demuestran la magnitud de los abusos por parte del régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

La mayoría de los países —no solo latinos, sino de todo el continente americano— se han pronunciado apoyando al pueblo venezolano y rechazando la actitud de sus gobernantes. Inicialmente lo hicieron varias naciones de la región: Colombia, Perú, Chile, Brasil, Argentina, Guatemala, Costa Rica, Honduras y Panamá —a los que se unieron organizaciones como la Unión Europea— y la Organización de Estados Americanos (OEA). Luego fueron México, Canadá y Estados Unidos, una vez que Nicolás Maduro pasó el poder de la Asamblea Nacional al Tribunal Supremo de Justicia, lo que ha sido considerado como un golpe de Estado y colmó los ánimos del pueblo, que se lanzó a las calles.

Luego se ha mantenido el apoyo solidario de la comunidad internacional hacia el pueblo venezolano, que permanece en son de protestas contra la dictadura chavista-madurista. Sin embargo, llama la atención el silencio de unos y la aprobación de otros respecto a la actitud del régimen venezolano, y de manera particular de su presidente Nicolás Maduro.

Entre los que se había mantenido de manera inexplicable en total silencio está el Papa Francisco. Se ha estado esperando con inquietud su mensaje por varios motivos.  En primer lugar por lo que representa una figura de esta naturaleza en todo conflicto de carácter mundial, además por sus dudosas posturas que lo han hecho merecedor del calificativo de comunista, pero de modo particular, por el hecho de ser un latinoamericano, su mensaje solidario a favor de los venezolanos y en contra del régimen no debió hacerse esperar.

El silencio con frecuencia es sinónimo de complicidad, y no creo que hacerse copartícipe del crimen desde el silencio sea digno de un representante de lo divino en la tierra, según los cánones del catolicismo.

Durante el 2016, el sumo pontífice se mostró muy interesado en el tema de Venezuela, llegando a intervenir como mediador —aunque la Santa Sede prefiere decir facilitador— en un fracasado diálogo entre el oficialismo y la oposición. En su mensaje navideño pidió a Venezuela —que en realidad fue un pedido a su presidente y a su gobierno dictatorial— que siga los pasos de Colombia en relación con el acuerdo de paz “para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera”.

De ahí que nos asombrara el silencio sepulcral que hasta el momento había tenido en la crisis actual, en la que se está exponiendo una considerable parte de la población venezolana que es diariamente atacada por las fuerzas militares del régimen.

Este sábado, durante su vuelo de regreso a Roma desde Egipto, al fin Su Santidad dejó entrever algunos puntos en relación con el tema de Venezuela; aunque se esperaba un rechazo enérgico hacia la política del régimen de Maduro y un mensaje de esperanza al pueblo venezolano.

La máxima figura de la Iglesia católica divagó un tanto y se dispersó en rememorar lo que ya se había hecho. Concretamente dijo: “Tiene que ser con condiciones, condiciones muy claras”, al ser interrogado sobre la posible intervención de la Santa Sede en la grave crisis de Venezuela.

De igual forma desvió la atención de los más de setenta periodistas presentes al referirse a divisiones dentro de la oposición, lo que, según él, constituye uno de los problemas para su acción pacificadora. Esto, sin duda, fue una justificación para evitar su intervención y explicar el silencio que hasta ahora había tenido.

“Todo lo que se pueda hacer por Venezuela, hay que hacerlo, pero con las garantías necesarias”, ha expresado igualmente el Papa. ¿A qué garantías se refiere el santo padre? ¿Acaso habrá que esperar por ciertas “garantías” cuando cada día se incrementan las muertes a pesar de ser manifestaciones pacíficas?

Tras su regreso del viaje apostólico a Egipto, el domingo 30 de abril, el papa Francisco se unió a la celebración de los 150 años de vida de la Acción Católica de Italia en la Plaza de San Pedro. Durante el rezo del Regina Coeli, el santo padre al fin dirigió un mensaje al pueblo venezolano manifestando su preocupación ante la situación de violencia que padece el país.

“Mientras me uno al dolor de las familias de las víctimas, a quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un sentido llamamiento al Gobierno y a todos los miembros de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está extenuando la población”, expresó el sumo pontífice.

De igual modo encomendó la intención de paz por esta nación a la Virgen María: “Confiemos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, de la reconciliación y de la democracia en ese querido país”.

El pueblo venezolano está dando muestras de una firmeza y una valentía ejemplares. La duración de esta contienda no podemos predecirla, pero es necesario que pronto llegue a su fin. No hemos de permitir que sigan ocurriendo más muertes como resultado de la ineptitud de un gobernante para definir la situación del país y aceptar que su final ha llegado.

Los venezolanos —en su mayoría practicantes del catolicismo— han estado esperando ansiosos el mensaje solidario del líder mundial de la Iglesia católica, así como su intervención inminente en pos de lograr la paz y la estabilidad de la nación.

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