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Día Mundial de la Filosofía. ¿Filosofía para las multitudes? Segunda parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                                                                       Día Mundial de la Filosofía.
                                                             ¿Filosofía para las multitudes? Segunda parte.
                                                                        Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


 La filosofía: una contribución fundamental al bienestar humano, al análisis de la complejidad y al fomento de la paz.

Fort Pierce. Estados Unidos. Las concepciones respecto a la paz tendrían un sentido diferente si se vieran desde una visión fundamentada en las enseñanzas de la filosofía. El concepto filosófico acerca de algo mucho más allá de lo comprensible y concebible para el hombre; pero que constituye la fuente y origen de todo lo expresado a través de la materialidad de las formas,  debe conducirnos a una apreciación diferente en relación con nuestras actuales ideas sobre las diferencias entre los hombres. 

La existencia de tipos, subtipos, razas, subrazas, etnias, tipos de religión, sistemas filosóficos, corrientes de pensamiento, diferencias sociales, entre otras tantas cosas que nos conducen a la reafirmación de la separatividad entre humanos, llegara a asumirse de una forma completamente diferente a como lo estamos enfocando desde hace siglos, si se interiorizara -no como simple elemento conceptual teórico, sino como algo que pueda realmente vivenciarse-, ese capital y trascendente concepto que a través del tiempo se pierde en nuestros orígenes mismos.

Por supuesto me refiero a la existencia del Absoluto, concepto que  adquiere una extraordinaria dimensión desde la perspectiva del idealismo absoluto de Hegel (1770-1831), quien parte del concepto de que sólo el «Todo», o la totalidad, es decir, el Absoluto en sí, tiene sentido y que esta totalidad no es sino dialéctica, a saber, en cuanto se la concibe que es y no es al mismo tiempo, porque le es consustancial estar en devenir y existir como proceso, de modo que sólo es verdaderamente al final, o considerada como resultado. Estar en devenir resulta pues la manifestación, la expresión de todas las cosas en el existir desde la manifestación, lo que ha denominado el resultado, es esta la esencialidad de la idea de lo Absoluto en su filosofía, algo que resulta imprescindible para los conceptos en relación no solo con la igualdad entre los hombres; sino entre todas las criaturas vivientes.
 
En su Fenomenología del Espíritu expresó: “Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se completa mediante su desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es esencialmente resultado, que sólo al final es lo que es en verdad, y en ello estriba precisamente su naturaleza, que es la de ser real, sujeto o devenir de sí mismo”.

Así pues, lo Absoluto es el devenir de la idea y, es consecuencia, es resultado y final, es espíritu absoluto desarrollado a lo largo del tiempo: arte, religión y filosofía. Hegel parte de una primera intuición, la del espíritu. El espíritu está dotado de diferencias, o mejor dicho se diferencia en sí mismo. Se va desarrollando merced a una propia autoactividad en todas estas diferencias, y de esta manera produce toda la realidad. Solo al final de todo ese proceso llega a ser el espíritu absoluto. Pero este espíritu viene a ser una hipóstasis, como un individuo universal en quien está englobada toda la diferenciación de la realidad. Las diversas manifestaciones de este espíritu son los fenómenos, los que resultan ser diferentes en la apariencia, pero esencialmente son solo reflejos, propuestas de esa inconmensurable diferenciación de la Realidad Última o Primaria.

Existe por lo tanto un sentido unitario entre todas las almas, si se llegara a comprender el concepto de un Alma Universal, cuyas almas en el orden individual son tan solo proyecciones o reflejos de esa Superalma del Universo, algo que magistralmente quedó expresado por la mística rusa Helena Blavatsky (1831-1891), en su monumental obra Doctrina Secreta, en la que se refirió a:  La identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria para todas las Almas, destellos suyos, a través del Ciclo de Encarnación, o de Necesidad, conforme a la Ley Cíclica y Kármica, durante todo el término de aquél.”

Lo que amplía en el Proemio de la obra antes citada, insistiendo en esa idea de la identidad entre todas las criaturas, lo que intentamos buscar y que hemos de predicar a las multitudes si es que queremos contribuir a la paz mundial:

“En otras palabras: ningún Buddhi puramente espiritual (Alma Divina) puede tener una existencia consciente independiente, antes que la chispa que brotó de la Esencia pura formas elementales pertenecientes al mundo fenomenal de aquel Manvántara, y adquirido la individualidad, primeramente por impulso natural, y después por los esfuerzos propios conscientemente dirigidos y regulados por su Karma, ascendiendo así por todos los grados de inteligencia desde el Manas inferior hasta el superior; desde el mineral y la planta al Arcángel más sano (Dhyâni-Buddha). La Doctrina fundamental de la Filosofía Esotérica no admite en el hombre ni privilegios, ni dones especiales, salvo aquellos ganados por su propio Ego, por esfuerzo y mérito personales a través de una larga serie de metempsicosis y reencarnaciones. Por esto dicen los indos que el Universo es Brahman y Brahmâ; porque Brahman está en todos los átomos del Universo, siendo los seis principios de la naturaleza la expresión, o los aspectos diversamente diferenciados, del Séptimo y Uno, única Realidad en el  Universo, sea cósmico o microcósmico; y también porque las permutaciones psíquicas, espirituales y físicas del Sexto (Brahmâ, el vehículo de Brahman) en el plano de la manifestación y de la forma, se consideran por antífrasis metafísica, como ilusorias y mayávicas. Pues aunque la raíz de todos los átomos individualmente, y de todas las formas colectivamente, es este Séptimo Principio o la Realidad Una, sin embargo, en su apariencia manifestada, fenomenal y temporal, todo ello es tan sólo una ilusión pasajera de nuestros sentidos.”

Muchas abstracciones y demasiadas especulaciones, un conocimiento,  sin duda, superior y edificante; pero muy distante para poder ser asimilado por las mayorías, para quienes se pretende que la filosofía pueda llegar con su mensaje, y a través de ella  fomentar “una contribución fundamental al bienestar humano, al análisis de la complejidad y al fomento de la paz”, según ha previsto Irina Bokova, la directora general de la UNESCO, en esta ocasión. 

Por lo tanto, nos enfrentamos a una gran limitación, algo que ya precisé antes: para que la filosofía pueda lograr un lugar importante en la vida de los hombres debe tener un sentido más práctico; pero cómo podemos hacer de una abstracción algo práctico.

No veo otra salida que no sea la de dosificar el conocimiento, lo que no significa una simplificación o adulteración para poder llegar a todos. Es preferible reservar un conocimiento antes de presentarlo de una manera simplificada que pueda ser motivo de una interpretación inadecuada. No son los filósofos o maestros de estas materias los que han de descender a las masas, sino por el contrario, les corresponde a las masas intentar elevarse hasta alcanzar la posibilidad de comprender las abstracciones de la ancestral sabiduría de las edades, la que ha permanecido inaccesible a través de las edades para aquellos que no están preparados para recibirlo; aunque si nos corresponde motivarles, tratar de despertarles, enseñarles, como diría el sabio cubano José Martí: Edúquese lo superior del hombre, para que pueda, con ojos de más luz, entrar en el consuelo, adelantar en el misterio, explorar en la excelsitud del orbe espiritual.” No obstante, estaba convencido de que: “todo es orden en las almas ya libres, cuya acción superior, e influjo directo, sienten confusamente en esta vida las almas irredentas”, a  las que hemos de estimular para que se esfuercen en su cultivo y puedan llegar algún día a abrazar el conocimiento filosófico, lo que les hará libres en espíritu.   

                                     (Continuará)

En espera del Día Mundial de la Filosofía y por la entrada del lector número 25 000 a mi Blog, - faltan tan solo 24 - algo que no esperé nunca, pues no pretendo escribir para las multitudes, ni para complacer los gustos de muchos que prefieren escritos de cierta factura facilista y repletos del sensacionalismo de estos tiempos. No obstante, si algunos me leen, pues agradecido. He continuado por ustedes, pero partiendo también de una premisa muy bien definida: escribo por una necesidad expresiva. En otros tiempos y en otro país, algunos acudían a escuchar lo que enseñaba.

Mi salida definitiva de Cuba - al menos mientras esté la dictadura comunista- determinó mi aislamiento en cierto país de América; sin embargo la existencia de este sitio y la posibilidad de tener mi Blog acá, - lugar privilegiado y solo para algunos interesados en estos temas, y no de perfil bajo, como al parecer un amigo consideró hace poco- me dio la posibilidad de continuar la labor que pretendo mantener hasta el fin de mis días; ahora de una forma diferente, tal vez acorde a las nuevas posibilidades de comunicación de estos tiempos.

A quien le corresponda ser el lector número 25 000 puede dirigirse a mi a través de: albertorot65@gmail.com, no se trata de ninguna compensación material, vivo en la humildad y recién llegado a un nuevo país, se trata de algo puramente simbólico y espiritual. Tal vez charlemos sobre el Absoluto o sobre Aquel Saber que solo Sabe lo Divino.