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PRESENCIA DE GUILLÉN EN LA MÚSICA DE ALEJANDRO GARCÍA CATURLA. II PARTE.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                         PRESENCIA DE GUILLÉN EN LA MÚSICA DE ALEJANDRO GARCÍA CATURLA. II PARTE.
                                                                     Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


                A la memoria del más extraordinario de los músicos cubanos: Alejandro García Catrula, en el aniversario de su nacimiento.

La carta dirigida a Guillén, el 5 de abril de 1931, desde Remedios resulta esclarecedora en este sentido:

“Tuve ayer la poco grata nueva de que Roldán ha terminado la adaptación musical suya a tus 8 motivos de son que yo también comencé a musicalizar (…) yo solo tengo terminado Bito Manué el que se encuentra editando en mi casa editora de París. (…) decido suspender la confección del resto ya que no quiero que se repita el lamentable caso de la Boheme de Puccini. Bito Manué quedará editado como poema afrocubano para voz y piano y nosotros trabajaremos juntos en cualquiera otra obra tuya lo suficiente inédita y expresamente hecha, para que esto no vuelva a suceder”. 

He de aclarar aquí para que pueda comprenderse el sentido de la carta, la frase: << no quiero que se repita el lamentable caso de la Boheme de Puccini>. Sucede que existen dos óperas llamadas “La Boheme”, ambas de compositores italianos, una de Rugiero Leoncavallo, el autor de “I Pagliacci”, la otra de Giacomo Puccini, el autor de “Tosca”. Sin embargo nadie escucha la Boheme de Leoncavallo, esta partitura jamás se representa, ha quedado totalmente en el olvido desde que se conoció la otra Boheme, la de Puccini, obra que fuera estrenada en 1896, en el teatro Regio de Turín. Caturla no quiere decir con esto que su versión eclipsaría la de Roldán, reitero la idea de que ellos no fueron rivales y a pesar de no tener una intimidad grande en su amistad, ambos se sintieron respeto y admiración; pero siempre se corría el riesgo de que una de las dos versiones quedara en el olvido tras la existencia de la otra. No obstante, el músico se muestra enérgico cuando expresa: <<trabajaremos juntos en cualquiera otra obra tuya lo suficiente inédita y expresamente hecha, para que esto no vuelva a suceder>>. Finalmente, ninguna de las musicalizaciones que hicieron estos músicos de los versos de Guillén ha trascendido hasta nuestros días; en cambio los cubanos de todos los tiempos y de todas las edades hemos cantado el “Sóngoro Cosongo” y el “Negro Bembón”, de Eliseo Grenet y el “Tú no sabe inglé”, de su hermano Emilio Grenet.

Estos músicos también, - como Caturla y Roldán- se sintieron atrapados por la magia del ritmo de los versos del poeta nacional cubano y los musicalizaron. Alcanzaron gran popularidad en los años treinta, se ponían por las emisoras radiales, se utilizaban altoparlantes en las calles y esquinas habaneras. Cuenta el propio Guillén que a veces transitaba por la calle de Obispo y tenía de fondo su Negro Bembón interpretado por un tal Collazo - se trata del cantante Fernando Collazo -. Estas obras se han mantenido en el repertorio de todos los coros cubanos y en el de numerosos cantantes líricos como los barítonos Ramón Calzadilla y Ángel Menéndez y los bajos: Nelson Ayoub e Israel Hernández. Eliseo Grenet musicalizó: “Negro Bembón”, “Sóngoro Cosongo” (Si tú supiera) y “Tú no sabe inglé”. Por su parte, su hermano Emilio Grenet trabajó con: “Hay que tené boluntá”, “Búcate plata”, “Mi chiquita” y “Tu no sabe inglé”. Muy pronto otro compositor de la música popular cubana musicalizó también varios de los poemas afrocubanos de Guillén. En 1931 en su primera presentación en público como pianista, Jorge González Allué estrenaba de su autoría, “Mulata” y “Negro Bembón”. Mas tarde, en 1933 compuso la música para: “Hay que tené boluntá” y “Mi chiquita”.

Amadeo Roldán musicalizó todos los poemas y fueron editados. No se estrenaron en su totalidad en Cuba, hasta Marzo de 1959; no obstante se interpretaron de forma aislada algunos de ellos como: “Negro Bembón”, “Mulata”, y “Sigue”, en el Town Hall, por la soprano Judith Litante con acompañamiento de la orquesta de cámara y grupo de percusión de la Pan American Association, en su temporada de 1933-34, así como: “Sigue” y “Negro Bembón”, por la soprano Lolita Pérez Moreno con la Filarmónica de La Habana, en 1937. Fueron interpretados en Venezuela por la soprano Lydia de Rivera según refiere el propio Guillén en sus “Páginas Vueltas”.

Caturla musicalizó además del citado Bito Manué, (1930) Mulata (1933). Todos estos poemas pertenecen al poemario “Motivos de Son”. Con frecuencia se escuchan “Yambambó” (Canto Negro), Kirino, etc. que también son poemas de Guillén de la línea afrocubana; pero no pertenecen a este poemario, sino al que salió publicado al año siguiente, con el nombre de “Sóngoro Cosongo”, a pesar de que este poema pertenece al primer libro, es decir, a Motivos de Son. De este segundo poemario Caturla musicalizó en 1933, el “Canto Negro”, al que tituló “Yambambó”. La musicalización de esta obra fue sugerida por Guillén. En carta desde La Habana, el 10 de mayo de 1930, el poeta dice a Caturla:

“He hecho otro motivo y un <<canto negro>> que espero sean de su agrado. Estoy retocándolos no más para dárselos a conocer, a ver si tienen la suerte, también de llevar música suya”. [/b]*

Los hermanos Grenet, además de los ya citados poemas pertenecientes al primer cuaderno de Guillén – dentro de la línea afrocubana-, musicalizaron: “Canto negro” (Yambambó), “Quirino” (Quirino con su tres) y “El secuestro de la mujer de Antonio”, del poemario Sóngoro Cosongo, de 1931, todos por Emilio Grenet. Eliseo solo musicalizó los ya mencionados pertenecientes al primer poemario.

De cualquier forma, los poemas de Guillén revolucionaron no solo las letras cubanas de su tiempo, sino la música. La grandeza rítmica de la poesía del genial poeta nacional cubano es utilizada inteligentemente por estos hábiles compositores que trabajaron al unísono sin saber que lo hacían. El resultado fue, la creación de verdaderas joyas para el patrimonio musical de todos los tiempos, y aunque un tanto olvidadas las obras de Roldán y Caturla, no por esto son obras menores. En su tiempo fueron interpretadas, editadas y ante todo muy queridas por sus autores. A través de la correspondencia de Caturla podemos percibir su preocupación constante por la edición de su “Bito Manué” (Tú no sabe inglé) y su proyecto frustrado de una gran suite para voz y orquesta con las obras de Guillén. Los sones de los Grenet, constituyen verdaderos paradigmas de este género en nuestro país, todavía se siguen cantando y sobre la base de lo creado por ellos han aparecido versiones corales con “Quirino”, “Tú no sabe inglé” y sobre todo con “Negro Bembón”. La cultura cubana ganó con las creaciones de todos estos compositores. Caturla tenía que haber terminado la musicalización de todos los poemas, tal vez, la frustrada suite hubiera sido otra de sus obras maestras junto a “La Rumba” o la “Obertura Cubana”. Pero estaba el precedente de Puccini y Leoncavallo con sus Bohemias, hecho que determinó la retirada de Caturla. No obstante, a pesar de su enérgica determinación expresada a Guillén: <<trabajaremos juntos en cualquiera otra obra tuya lo suficiente inédita y expresamente hecha, para que esto no vuelva a suceder>>, tres meses después, Caturla le dice a Carpentier que trabaja en cosas nuevas; aunque no se refiere al conjunto de   poemas; sino solo a Bito Manué:

“Después de Bembé hay muchas cosas más que me parecen hechas con adelanto. Pronto te enviaré mi nuevo poema – se refiere a Bito Manué- que Senart ha terminado de imprimir hace poco. Te va a gustar sobremanera.”  **

¿Qué cosas hizo Caturla después de “Bembé”? Trabajó intensamente en una de sus más grandes obras “Yamba-O”, sobre el poema Liturgia de Carpentier. En septiembre de 1931, Caturla le comenta a Carpentier que dicha obra había sido revisada por la ilustre maestra Nadia Boulanger. Caturla le hizo múltiples cambios, tanto de carácter formal como en su instrumentación, instrumentación tan novedosa en cuanto a los aspectos rítmicos que en la interpretación deben intervenir un total de once percusionistas. En Mayo de 1931 Caturla se refiere a < la reinstrumentación de “Yamba-O”, ampliándolo para solo, (debe ser recitante) coros (doble coro masculino) y orquesta.>

Además durante todo este año, Caturla trabajó en la instrumentación de una nueva obra para siete instrumentos de viento y piano, se trata de su extraordinaria “Primera Suite Cubana”, que en realidad en su versión final es para ocho instrumentos de viento y piano ya que Caturla agrega un clarinete bajo a los primeros siete instrumentos. Estas obras, son indudablemente las cosas hechas <<con adelanto>> que Caturla le comenta a Carpentier, y lo afirmo considerando el grado de ultramodernismo de estas piezas, prácticamente inentendibles para el público y de muy difícil ejecución para los instrumentistas. No creo que pequeñas piezas para voz y piano fueran para Caturla cosas <<con adelanto>>. No obstante, existe una carta dirigida a Carpentier, seis meses después de la escrita a Guillén comunicando su retirada de la musicalización de los poemas, en la que si se hace referencia al conjunto de poemas de Guillén de “Motivos de Son”.

“Tampoco quiero dejar de terminar todos los motivos de son de Guillén del que ya salió el primero, habiéndote enviado hace semanas un ejemplar. Dame tu opinión cuando me escribas sobre ese Bito Manué. Espero que Guillén te haya enviado su libro Sóngoro Cosongo que me parece estupendo”.  ***

No es hasta 1933, que aparecieron en versiones para voz y piano los Lieder “Mulata” y “Yambambó”, este último editado en 1937 por New Music, y en 1937, en la plenitud de su madurez como creador “Sabás”, del poemario West Indies, LTD., de 1934., en su versión para voz y flauta, oboe, clarinete, viola, cello y para voz y piano. La prematura muerte del músico, en plena labor creadora, aquel infausto 12 de noviembre de 1940, con solo treinta y cuatro años, dejaba frustrados múltiples proyectos. Esas cosas interesantes que Guillén quiso hacer, esa obra de Guillén << lo suficiente inédita y expresamente hecha>> para Caturla y esa << posibilidad de obras grandes >> entre ambos nunca llegaron a realizarse, solo quedaron las buenas intenciones en un nivel de ideación, pero al menos nos ha servido para darnos cuenta de la admiración y el respeto que se profesaron estos dos grandes artistas. Guillén siempre quiso que sus obras fueran musicalizadas por Caturla. La música cubana se vio privada de la “Gran Suite para voz y orquesta sobre los “Motivos de Son”, de Guillén – “porque Caturla interrumpió su tarea muy dolido y contrariado- cuando supo que Roldán se le había adelantado”  ****– y de otras grandes obras, que el compositor pretendía hacer a partir de <<un poema racial con seis u ocho cantos>>, en esta obra intervendrían solistas y masas corales.

Roldán trabajó con los poemas de los “Motivos”, sin que su autor lo supiera. El poeta afirma en sus memorias, que Roldán: “se lanzó sobre mis versos como sobre res nullius, y me enteré de que les había puesto música sólo cuando leí la noticia en los periódicos”  . Con García Caturla, ocurrió todo lo contrario, por cuanto, Guillén le envió un ejemplar del libro de los Motivos, esto motivó la histórica carta de Caturla a Guillén en la que el músico afirma:

“A Ud. le sucedió conmigo lo que a mí con Ud., con la añadidura por mi parte, de que Ud. no me necesita y yo lo necesito a Ud., ya que en nuestra patria abundan tan poco los verdaderos poetas incorporados al movimiento nuevo y especialmente dedicados al afrocubanismo: que tanto en música como en arte nuestro en general, lo considero y seguiré considerando, como la parte más poderosa y rica de las fuentes de producción”. *****

 * Alejandro García Caturla. Carta dirigida por Nicolás Guillén. La Habana, 10 de Mayo de 1930. Alejandro García Caturla. Correspondencia. P.228.
**  Alejandro García Caturla. Carta dirigida a Alejo Carpentier, La Habana, 17 de septiembre de 1931. Alejandro García Caturla. Correspondencia p. 221.

 *** Alejandro García Caturla. Carta dirigida a Alejo Carpentier, La Habana, 17 de septiembre de 1931. Alejandro García Caturla. Correspondencia

 **** Nicolás Guillén. Páginas Vueltas: Memorias. P 84-85.

 *****Nicolás Guillén. Páginas Vueltas: Memorias. P 84-85.