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Farah María: cincuenta años de vida artística. La leyenda hecha realidad.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                               Farah María: cincuenta años de vida artística. La leyenda hecha realidad.
                                      Por: Dr. Alberto Roteta Dorado. Quito Ecuador. 22/12/2015.


La gacela de la escena cubana recibió un homenaje por sus cincuenta años de vida artística. El sábado 26 de diciembre, a las ocho y treinta de la noche, las puertas del Teatro América de la capital de Cuba se abrieron para recibir al público que la ha querido sobremanera por todos estos años. Farah María, el mito de la música popular cubana de los setenta ha pasado a la posteridad, cual leyenda hecha realidad y devenida en símbolo de verdadera nacionalidad.

Aclamada en escenarios de países tan disímiles como España o Italia, Alemania o Estados Unidos, Rusia o Bulgaria, la diva cubana ha retornado siempre a su patria, con los suyos, con los que la vieron crecer desde los legendarios tiempos del Cuarteto de Meme Solís, para luego destacarse en solitario y convertirse en la artista más premiada internacionalmente y en la única de su generación que triunfó en escenarios de España, donde permaneció por casi veinte años.

Su permanencia en el cuarteto y su vínculo con Meme Solís durante los sesenta fue determinante en su carrera. Allí aprendió –según afirma la propia cantante- los misterios de saber colocar la voz, la técnica vocal, el trabajo en grupo, los matices de la voz en grupo y en solitario, el desplazamiento escénico, en fin, todo lo que luego perfeccionaría en solitario con el maestro Juan Espinosa, el pianista del Teatro Lírico, que supo entrenarle para cantar como solista, aunque ya desde el cuarteto lo era, recordemos sus inigualables interpretaciones de “Mía la felicidad”, “Este hastío”, “La orquídea”, “No mires para atrás” o “El torrente”, en las que hace gala de sus cualidades histriónicas como solista, sin perder jamás la concepción del trabajo vocal del grupo. La sabia orientación del repertorista y pianista Luis Carbonell también le sirvió a la artista para su carrera.

Este trabajo inicial le preparó de igual forma para poder hacer dúos ocasionales u otros trabajos vocales, entre los que se destacan sus interpretaciones junto a figuras como: Oscar Quintana, Aurelio Reinoso, Héctor Téllez, Alfredo Martínez, Tito Gómez, Sergio Farías, Osvaldo Rodríguez, Edesio Alejandro, y de manera especial con Miguel Ángel Piña, con el que logró una de las más sorprendentes versiones del tema principal de “Los paraguas de Cherburgo”, de Legrand, y las más logradas interpretaciones de la música del maestro Adolfo Guzmán. Aún se le escucha en el cuarteto que hizo junto a Beatriz Márquez, Elena Burke y Amelita Frades para interpretar “La Lupe” de Juan Almeida.

En la década del setenta comienza no solo su carrera de solista, sino que logra su proyección internacional. Participaciones estelares en los más importantes festivales del mundo con grandes y primeros premios, entre ellos: primer premio de interpretación, festival de Dresde, Alemania, donde se le exigió cantar en alemán, primer premio de interpretación, festival de Yamaha, Japón, en el que compitió junto a José Luis Rodríguez, el Puma, gran premio, festival Orfeo de Oro, Varna, Bulgaria, hasta el presente la única cubana que logró el Grand Prix, primer premio de interpretación, festival de Sopot, Polonia, primer premio festival Lira de Bratislava, primer premio del festival del disco en Venezuela. Ha recibido además menciones y reconocimientos de los artistas plásticos y de la prensa en Alemania y Bulgaria.

Su repertorio es uno de los más extensos y variados. Lo integran más de 500 canciones grabadas en Cuba, dos discos grabados en España, grabaciones discográficas en Rusia y Bulgaria, así como una infinidad de boleros y piezas tradicionales cubanas no grabadas. Cuando en Cuba el cha cha cha era solo un género de museo, Farah María logró colocar su versión de “Tiburón en el malecón” en los primeros lugares de la popularidad. De igual forma grabó el tango “Adiós muchachos” e inmediatamente lo convierte en todo un éxito que le ha acompañado hasta nuestros días.

Farah María ha sido la intérprete ideal de la música del compositor Juan Almeida; obras como “Tiempo ausente”, “La Lupe”, “El gran día de enero”, “Esta vez”, “Este camino largo”, “Juventud y experiencia”, “Hilos largos”, “No me olvides amor”, entre otras, han formado parte de su repertorio. La nueva canción cubana también se enriqueció con su arte, canciones de Silvio Rodríguez como: “Canción del elegido”, “El Mayor”, “El día feliz que está llegando” u “Óleo de una mujer con sombrero”, y de Pablo Milanés “Para vivir” y “El tiempo el implacable el que pasó”, tienen en Farah a una inigualable intérprete. Su incursión en el filin pasa a su historia a través de “Canción de un festival”, “Noche cubana” y “Delirio”, de Portillo de la Luz, o sus interpretaciones de José Antonio Méndez, Frank Domínguez, Rosendo Ruíz, Oscar Hernández y Graciano Gómez.

En los noventa comienza su extenso recorrido por España, lo que inicialmente fue una presentación en un espectáculo de boleros cubanos, se convertiría en todo un acontecimiento. Farah María fue la revelación de un concierto de navidad de la televisión española, los madrileños quedaron envueltos en la magia de la intérprete al cantar “Mama Inés” y “La princesa y el pastor”.

Estando actuando en el teatro Alcázar de Madrid, en un espectáculo de Antología del Bolero, donde Farah era artista estelar de las temporadas 1993-1994, canta dos obras del famoso compositor García Morcillo. Además de la aceptación del público, el propio compositor estaba presente y quiso conocerla, de ahí surgió la propuesta de que Farah le grabara un disco con una selección de sus obras, considerado hasta ahora, como lo más representativo del bolero español. Temas como “María Dolores”, “Viajera” y “Vida mía”, que han cantado a través del tiempo, grandes artistas como: Libertad Lamarque, Sara Montiel y Pedro Vargas, aparecen junto a otras como: “Volveré”, “Ojos azules”, “Camino gris” y “Gritando”, de los cuales, la intérprete hace verdaderas creaciones.

Comienza así la historia de la Gacela de Cuba en España, país que la acogió y aclamó por casi veinte años, la hizo suya y la declaró <Dama del Bolero>. Sus cualidades fueron destacadas por la prensa española que le promocionó sus grandes conciertos y presentaciones:

La cubana Farah María es la última de una saga de grandes intérpretes de bolero. Farah María tiene una voz rotunda y al mismo tiempo permeable a la melancolía que recoge perfectamente la tradición de un género que en los últimos años han revitalizado muchas cantantes, pero ella es quien mejor ha sabido preservar la esencia clásica”.

Después del disco “Lo mejor del bolero español” y de varias presentaciones como figura invitada, comienza una serie de grandes conciertos en los principales teatros españoles, actuaciones que se repetían cada año exitosamente, destacándose los ofrecidos en 1994 en la Sala Grande del Centro Cultural de la Villa de Madrid, y el de la Plaza Mayor de Madrid con motivo de las Fiestas de San Isidro, hasta alcanzar notoriedad con la serie de conciertos “Noche de Boleros”, entre los días 5 y 16 de agosto de 2006 en el Teatro Alcázar de Madrid.

En 1996 actúa en el Palacio de Deportes de Madrid junto a consagradas figuras como: Carlos Cano, Caco Senante, Enrique Morente, Pepe Habichuela, Miguel Ríos, Joaquín Sabina, y Pablo Milanés. Este mismo año participa como jurado en el Festival Internacional de Benidorm. En 1998 repite actuaciones en la Plaza de las Ventas de Madrid con destacadas figuras como: Armando Manzanero, Dyango, Los Panchos, Moncho y María Dolores Pradera, la gran cantante con quien reiterara presentaciones por otras plazas importantes del sur de España.

Sus actuaciones, dentro de la Red de Teatro de Extremadura, serán recordadas. Participó como figura invitada en varios programas de la televisión de Valencia, Andalucía y Madrid, en este último, fue considerada como la revelación del concierto de navidad de 1994 de la televisión española:

“Fue un acontecimiento encantador, - destacó Farah María a la prensa- porque me abrió las puertas de lo que iba a ser mi actuación en el Liceo de Barcelona antes del incendio, y porque interpreté canciones étnicas de mi herencia afrocaribeña, que emocionaron, en contraste increíble con la música lírica. Fue muy lindo”.

Es una dicha para los cubanos tenerla entre nosotros aún activa. Farah María merece todos los homenajes del mundo, su público la sigue queriendo como el primer día, las nuevas generaciones le respetan, sus colegas le agradecen siempre su amistad, sus consejos y su ayuda. Felicitaciones para la multipremiada cantante y la gratitud a los organizadores del espectáculo-homenaje, de manera especial a su director Lázaro Caballero, por el gesto de recordar a la leyenda viva de la cultura cubana en sus cincuenta años de vida artística.