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BENNY MORÉ, EL MÚSICO EJEMPLAR. A MODO DE HACER JUSTICIA.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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BENNY MORÉ, EL MÚSICO EJEMPLAR. A MODO DE HACER JUSTICIA.
« en: Septiembre 15, 2020, 07:33:03 am »
            BENNY MORÉ, EL MÚSICO EJEMPLAR. A MODO DE HACER JUSTICIA.
                                            DR. ALBERTO ROTETA DORADO.




Santa Cruz de Tenerife. España.- Benny Moré, el mítico músico cubano, quien no solo fue un sonero mayor – como se le ha estereotipado sobremanera y con sobradas razones–, sino un excelente cantante de boleros, es noticia por estos días en que se le ha recordado por el por el aniversario de su nacimiento (Santa Isabel de Las Lajas, Cienfuegos, Cuba, 24 de agosto de 1919-La Habana, Cuba, 19 de febrero de 1963); algo que merece, toda vez que, sin duda, constituye una de las figuras más importantes de la música popular cubana y también una de las más queridas, tan querida que los cubanos no pueden olvidar, y aunque se crea lo contrario, en estos duros tiempos de invasiones de reguetoneros indecentes al bárbaro del ritmo – como también se le denomina con toda autoridad–no lo pueden eclipsar.
 
Lo bueno es imperecedero y no tiene que imponerse. Su presencia es un necesario advenimiento en el mundo musical, en el verdadero mundo musical de una isla que ha dado grandes músicos que han alcanzado la universalidad, toda vez que han sobrepasado las barreras delineantes del tiempo y del espacio. Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez es un ejemplo en este sentido.

A raíz de la evocación del onomástico del gran sonero el polémico guitarrista y compositor cubano Descemer Bueno hizo algunas declaraciones con un matiz demasiado politizado acerca de un posible olvido de la figura de Benny Moré, lo que atribuyó  a sus estrechos vínculos con políticos del gobierno de Fulgencio Batista. Esa es su opinión, independientemente de que podamos o no estar de acuerdo con su hipótesis, que en sí es una opinión personal con la que no coincido, por cuanto, si algún músico ha sido difundido sobremanera en Cuba, es Benny Moré.



Descemer Bueno, compositor cubano radicado en Estados Unidos, figura contradictoria por sus posiciones políticas ambiguas acaba de hacer declaraciones de aspectos poco conocidos sobre Benny Moré.

Recordemos la recopilación de sus múltiples grabaciones que allá por la década del ochenta se reunieron en numerosos volúmenes que fueron puestos en venta por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), amén de los espacios de la radio cubana en los que aún, a pesar del paso de varias décadas se le sigue difundiendo, o la realización del evento musical de carácter nacional con su nombre en la ciudad de Cienfuegos, donde también tiene más de un monumento y hasta una escuela de arte con su nombre. 

Al fin de cuentas, Descemer Bueno, a quien conozco personalmente por los grandes lazos que me unen a su tía, la multipremiada internacionalmente cantante Farah María, es un músico con estudios realizados y concluidos en conservatorios de la isla antillana, y sabe apreciar la grandeza de gran sonero desde la perspectiva musical, algo que tiene en cuenta al referirse a Benny.



Chocolate, excéntrico reguetonero involucrado en graves conflictos judiciales desde que llegó hace unos años a Estados Unidos. Ahora dice ser el Benny Moré de estos tiempos, lo que constituye un sacrilegio a la imagen del venerado músico cubano.

Lo que resulta inadmisible es que un delincuente que se hace llamar “Chocolate” y se autoproclama como “Rey de reparteros” sea capaz de afirmar que el es el Benny Moré de estos tiempos. No se trata de sobredimensionar la imagen del gran músico cubano como para negar que pueda surgir alguien capaz de aproximarse o incluso superar su calidad artística.

Benny Moré no realizó estudios musicales formales en academias como pudo hacer Descemer Bueno y otros tantos músicos de estos tiempos, y también del pasado, lo que no le impidió componer sones extraordinarios y boleros memorables, o interpretar adecuadamente bellas melodías que aún en nuestros días son recordadas por aquellos que sabemos y podemos apreciar la grandeza y el talento de los grandes.

Sin haber estudiado música fue capaz de dirigir su orquesta, llamada la Banda Gigante, no por el número de integrantes que tenía, sino por la grandeza de sus músicos; una orquesta de tipo Jazz-Band según su formato (saxofones, trompetas, trombones, percusión cubana, contrabajo y piano). Tenía el don del oído musical, esto es, la capacidad de saber escuchar y percibir un mínimo error musical cometido por alguno de sus músicos, los que si tenían estudios hechos y aún así lo respetaban y reconocían esa agudeza musical auditiva del Benny. Sus cualidades como cantante son dignas de destacar. Poseedor de una voz de barítono con capacidad para impostar, aunque a veces lo traicionaba la nasalidad, y dominar el registro central para apoderarse de los tonos graves – cuando lo requería y exigía la partitura que jamás leía porque no sabía, pero si intuía–.

En fin, estamos ante un músico ejemplar, aunque no precisamente un genio como algunos que, dejados arrastrar por el fanatismo y la emoción excesiva del temperamento latino y caribeño, lo han afirmado de modo categórico.

De ahí que resulta inadmisible que un reguetonero del más bajo estrato social y de la más degradante conducta ética y moral, amén de la carencia de todos aquellos atributos de aquel, que como antes expresé, no fue genio, pero si un extraordinario músico, se autoproclame como el Benny Moré de estos tiempos.

El "Bárbaro del ritmo" fue un hombre decente, educado, y hasta donde se conoce no se vio involucrado en graves escándalos – ya se sabe que santo no fue, y que su muerte por una cirrosis hepática fue causada por el exceso de alcohol–, a diferencia del reguetonero delincuente de origen cubano y radicado en la Florida, Estados Unidos, donde algún día encontrarán su cadáver  –como ya ocurrió con otro músico cubano en un pasado relativamente reciente, cuyo nombre omito por respeto–, ya sea como resultado de una sobredosis, o de un balazo salido del arma de alguien que le quiera reajustar las cuentas.

Respeto para Benny Moré, alguien que hasta el presente no ha tenido quien se le pueda igualar.

Honor a quien honor merece. Al César lo que es del César y al Benny lo que es del Benny.