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SÁNCHEZ E IGLESIAS, LA DESVERGÜENZA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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       SÁNCHEZ E IGLESIAS, LA DESVERGÜENZA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA.
                                      Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.


             


Santa Cruz de Tenerife. España.- El biólogo francés Alexis Carrel (1873-1944), premio Nobel en Fisiología y Medicina, 1912, se refirió a la expresión del rostro como reflejo de las cualidades, virtudes y limitaciones del ser humano. Analicemos detenidamente la expresión facial de este par de señores a ver si somos capaces de poder descifrar el sentido de sus vidas, sus aspiraciones, pretensiones y frustraciones.

El señor de la primera foto es Pedro Sánchez, el líder del Partido Socialista Obrero Español, y por desgracia, el presidente del gobierno de España.

               


Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno español, luego de largos meses de intentos fallidos para completar votos en el Congreso y poder establecerse como primer mandatario del Gobierno, no le quedó otra opción que unirse al maléfico líder de Podemos, Pablo Iglesias, con lo que traicionaba sus propias declaraciones de formar pacto con dicho organismo.  

Siguiendo la idea del biólogo Alexis Carrel, este señor refleja en su rostro la ineptitud, la irresponsabilidad, la indiferencia, la manipulación y la burla hacia los que le rodean. Los rasgos de su rostro se han estado modificando a lo largo de estos meses, pasando a ser extremadamente significativos sus pliegues ante una pérdida de peso que logra disimular tras el escudo de su impecable traje, tal vez lo único que vale de este personaje que, cual estereotipo de Balzac, tiene la desvergüenza de permanecer en el poder a toda costa. Sánchez es la representación del oportunismo más rancio, quien luchó encarecidamente por usurpar el poder del gobierno español.

La segunda foto corresponde al líder de Unidas Podemos, el señor Pablo Iglesias, su vicepresidente. Con una imagen muy a lo guevariano, todo desaliñado, con una cabellera de cola fuera de contexto, y esa sonrisa irónica que jamás puede ocultar – ni le interesa hacerlo– se nos presenta el líder comunista Pablo Iglesias, unido a Sánchez, aunque en el fondo quisiera deshacerse de este último para ocupar su lugar, y desde su vicepresidencia lo manipula y se interpone en todo el accionar del desatinado presidente, quien tuvo que utilizarlo como aliado para lograr conformar un gobierno después de varios meses de tensiones extremas y de debates sin soluciones.

             


Acudiendo a los planteamientos del reconocido biólogo francés Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina y Fisiología, el rostro del siniestro político español es el reflejo de su caduca y tergiversada ideología marxista, algo que intenta imponer en una nación europea en pleno siglo XXI, cuando ya muchas naciones de este continente pasaron por la amarga experiencia del comunismo marxista y quedaron destruidos como consecuencia de sus efectos devastadores

             


Pablo Iglesias, el vicepresidente de España, con sus mensajes populistas ha desatado el pánico entre los grandes ahorradores, quienes buscan refugio para su dinero en el extranjero. Varias entidades admiten que en las últimas semanas se han incrementado las consultas de los clientes de banca privada para trasladar sus ahorros o inversiones fuera de España ante el temor de que el Gobierno cumpla con las pretensiones del vicepresidente de nacionalizar empresas y socializar ahorros  para afrontar la crisis del coronavirus.

La crisis sanitaria ha sido el punto más álgido dentro del terrible contexto sociopolítico español, y lo que, sin duda, los llevará a su hundimiento total. Ya una considerable parte del pueblo español quiere la dimisión de Sánchez, el joven que, cual personaje de Balzac no va a dimitir porque como "buen" socialista no tiene vergüenza.

Esperemos que su majestad el rey, el verdadero jefe de estado, interceda ante el desastre político de un país que se estremece ante la terrible situación sanitaria – 204.178 contagiados y más de 21.000 muertes, lo que le hace el primer país del mundo en cuanto a número de muertos por habitantes, superando a Italia, Estados Unidos, Francia y China–.

La pandemia no es en sí el móvil para deshacernos de estos maquiavélicos personajes, es solo un elemento más, aunque de gran peso toda vez que los propios líderes lanzaron a los españoles a un indetenible contagio tras convocarlos a sendos actos políticos (8M), aunque algunos simpatizantes, izquierdistas y acéfalos se niegan a admitirlo. El hecho de que se instaurara en el poder un gobierno socialista ya es per se determinante para que se haga todo tipo de intentos para desaparecerlos de la escena política española.

Demasiado tarde. La incultura política y la indiferencia de una nación que no acaba de olvidarse del franquismo – de ahí su desatinada afición por una izquierda que en el fondo no conocen, o al menos en su verdadero sentido– los condujo a la toma del poder.

Ahora es el momento de sacarlos si es que los españoles quieren preservar sus tradiciones, su identidad y su nacionalismo, entre los que se encuentra la lealtad a una monarquía, algo que es inconsistente con la existencia de un gobierno de izquierda, cuyo vicepresidente, un acérrimo marxista y aberrado comunista, odia al rey y aspira a desaparecerlo de la escena de la otrora poderosa nación peninsular.