FOROFILO

LA “SOLIDARIDAD” CUBANA Y SU PRETENDIDA EXPANSIÓN DEL COMUNISMO POR EL MUNDO.-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

  • *****
  • 754
  • ¡Usuario Nuevo!
          LA “SOLIDARIDAD” CUBANA Y SU PRETENDIDA EXPANSIÓN
                                       DEL COMUNISMO POR EL MUNDO.-
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


           


Santa Cruz de Tenerife. España.- El temor a la no existencia es algo inherente a toda criatura viviente. Esto se pudiera interpretar desde distintas perspectivas, sobre todo, desde la filosófica y religiosa. Sin embargo, mis lectores quedarán sorprendidos cuando comprueben que esta sentencia filosófica resulta aplicable también a la esfera sociopolítica. 

Cuando un gobierno, una dictadura o un régimen saben acerca del inevitable fin de su existencia acuden a mecanismos que les permitan un mínimo de  posibilidades de sobrevivir para extenderse un tanto más en el tiempo, aunque para esto tengan que acudir a las más miserables formas en pos de lograr su objetivo.

Los ejemplos más concretos en este sentido, al menos en América Latina, son los fracasados sistemas de Venezuela y Cuba, cuyos gobernantes en medio de las mas grandes crisis de sus respectivos países hacen gala de un sinigual absurdo con sus slogan de ser ejemplos ante el mundo, de “ir por más”, o cualquier idea estrafalaria e inconcebible que resultan risibles al ser escuchadas por aquellos que aun no han perdido la posibilidad de pensar, algo que con frecuencia sucede como consecuencia de los constantes adoctrinamientos políticos.

Por estos días en que mueren miles de personas cada día como consecuencia de una terrible enfermedad que, en unos pocos meses, ha logrado diseminarse por el mundo entero, el régimen cubano ha hecho un derroche de propaganda política encubierta bajo la falsa imagen de una humanidad, solidaridad y altruismo, virtudes que desde hace mucho se les disiparon en la inmensidad de la nada; y esto es, justamente, una muestra más de esa necesidad de sobrevivencia ante el temor de desaparecer.

La venta de los servicios médicos, incluidos trabajadores sanitarios fundamentalmente, es en este crucial momento la principal coraza del desacreditado régimen comunista de la isla caribeña. Y no es que sus médicos y enfermeros no prediquen los valores del altruismo y la solidaridad humanas, condiciones demostradas, al menos en la mayoría de los profesionales, sino la desfachatez del desgobierno cubano en hacer creer al mundo que ese altruismo y sentido solidario se deben a la llamada revolución cubana y a su régimen socialista, con lo que el protagonismo de sus galenos, enfermeros, técnicos y asesores se deja en un segundo plano, toda vez que la propaganda política castrista se adueña de lo que consideran una gloriosa hazaña.

Pero los tiempos han cambiado demasiado desde la década del sesenta del pasado siglo XX, cuando Cuba comenzó sus llamadas misiones médicas,  hasta estos convulsos días en que constituyen una de las mayores entradas de divisas para el sustento de la dictadura. El mundo entero sabe en lo que anda el régimen castrista y lo que en realidad se esconde bajo la falsa imagen del “humanismo” y el “altruismo”, esto es, uno de los principales negocios de estos tiempos, por no ser demasiado agresivos y acudir a la bien fundamentada hipótesis de la trata de personal calificado como nueva modalidad de esclavitud.   

El régimen de La Habana sabe con exactitud la necesidad urgente de sanitarios en el mundo para poder enfrentar, contener y eliminar la terrible pandemia del coronavirus. Asesores, consejeros y espías no les faltan. Ellos se encargan de explorar  lo que sucede en cada nación que está resultando afectada por la terrible enfermedad originada por la nueva modalidad de virus de la familia Coronaviridae.

En estas circunstancias se crean las condiciones favorables para la exportación de sus sanitarios toda vez que el fármaco que pretendieron lanzar al mundo, aun cuando sabían perfectamente de su limitado uso y su ineficacia – aunque algunos se aferran a seguir promoviendo el supuesto invento cubano– ha sido un fracaso.

                   


La injerencia castrista queda prácticamente limitada a unas pocas naciones Caribeñas, amén de Nicaragua, Surinam, Argentina y Angola.

No se puede hablar de una presencia a escala internacional de los profesionales cubanos para enfrentar la pandemia de coronavirus. Es más propaganda comunista que hechos concretos.

Analicemos a qué países Cuba envía sus médicos, lo que nos permitirá tener una visión más completa acerca del polémico asunto de la trata de médicos. Esto lo hacemos teniendo en cuenta las circunstancias actuales relacionadas con el coronavirus, por lo que se descartan las “colaboraciones” anteriores a la aparición de la pandemia. 

Dejando a un lado el caso de Venezuela, que como ya sabemos es una dependencia política del castrismo, y donde de manera permanente existen misiones médicas con finalidad, más que humanitarias, políticas, propagandísticas, y adoctrinadoras; así como la escasa y transitoria presencia de médicos cubanos en China y la supuesta utilización en medio de la pandemia de esta nación del Interferón alfa 2B recombinante, la presencia de profesionales de la isla está limitada a un grupúsculo de naciones, cuyos lazos políticos con Cuba son bien conocidos.

España, Alemania, Francia, Corea del Sur, Irán y Estados Unidos, países fuertemente golpeados por el coronavirus no han aceptado las ofertas de la nación caribeña. El caso de Italia es muy sui generis, por cuanto se trata de una localidad específica que con autonomía solicitó los servicios de Cuba. Me refiero a Lombardía, la ciudad del norte de Italia más afectada y donde solo laboran 52 profesionales, 35 médicos, 15 enfermeros, y se sobrentiende que los dos restantes sean jefes de misiones para vigilar todos y cada uno de los pasos de sus subordinados. 

“Los médicos de Cuba vienen en apoyo al pueblo de Italia para combatir el coronavirus”, es la propaganda politiquera que hace José Carlos Rodríguez, el embajador de Cuba en Italia, y no precisamente las grandes cadenas de televisoras ocupadas de otros asuntos mayores en este momento; e insiste con la acostumbrada retórica comunista cubana en que "aquí están, en Lombardía, nuestros médicos y enfermeros. Vienen de Cuba, solidarios y comprometidos con hacer bien a los necesitados, sin distinción”, lo que recuerda una clase mediocre de marxismo-leninismo para lavar cerebros a educandos jóvenes, algo que se fortalece con la declaración de Carlos Pérez, el jefe de la brigada, para quien los sanitarios “traen a Italia amor, solidaridad y altruismo”, “virtudes” por las que el gobierno italiano tendrá que pagar bien.
 
No podemos excluir la injerencia castrista en España toda vez que, lamentablemente, este país tiene ahora un Gobierno de tipo socialista, cuya mala gestión y sus convocatorias comunistas por el día de la mujer han sido determinantes en su crisis epidemiológica. Por el momento Pedro Sánchez no ha aceptado las propuestas de Cuba a pesar de que intentan vender a sus profesionales como ya lo hicieron en Italia. España tiene un excelente sistema de salud y médicos, y ante todo, enfermeros muy capacitados científicamente y con sobradas condiciones humanas para enfrentar su enorme crisis, lo que, insisto, no excluye que su presidente, motivado por razones políticas se deje atrapar por el negocio cubano.

Ante su fracaso con las naciones del primer mundo el régimen cubano se apodera entonces de las pequeñísimas y olvidadas islas del Caribe, a las que ha intentado arrastrar al socialismo mediante su incorporación a la fracasada Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA). Así las cosas enviaron a 12 enfermeras y 4 médicos a San Vicente y las Granadinas, una nación, cuya isla principal, San Vicente, posee 344 km², contando con una población de alrededor de 110.000 habitantes, y que solo tiene 10 casos positivos.
     
Por si fuera poco, el pasado jueves, 26 de marzo, envió nada menos que a 200 profesionales (entre médicos y enfermeros del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias) a Antigua y Barbuda, Dominica y Santa Lucía, con el objetivo de apoyar la lucha contra la COVID-19. Solo que estas pequeñas islas apenas tienen casos diagnosticados, a saber – según datos de la mañana del sábado 28 de marzo–, Antigua y Barbuda, cuyos territorios son de 280 y 161 kilómetros cuadrados, respectivamente, y su población de 96.286 personas, solo 7 casos, Dominica, con una población actual de 74.268 habitantes en una extensión no mayor de 754 km², con 11 casos positivos, y Santa Lucía, con 191 540 habitantes, en un  área 616 km², con 26,por lo que cada paciente contará con cuatro profesionales para su atención.

Recordemos además que ya hay “misiones” médicas en Nicaragua, cuyo anciano presidente se anticipó a pedir ayuda cubana antes de que apareciera el primer caso, y que actualmente solo tiene 4 pacientes positivos con coronavirus. Desde el 18 de marzo se encuentra una brigada de especialistas cubanos en este país con el objetivo de presentar los “protocolos exitosos ya probados en China”, según declaraciones de la vicepresidente Rosario Murillo, quien además agradeció a Cuba por sus medicamentos “sumamente efectivos contra el coronavirus”. La señora Murillo se atrevió a declarar en público que de presentarse algún caso sería tratado con el interferón “cubano”, la hidroxicloroquina y otros retrovirales.

Y así las cosas, y aunque no sea este un escrito para el análisis específico del negocio de salud cubano en tierras centroamericanas, sino de manera general por cualquier parte del mundo, merece la pena detenernos en estas palabras de la excéntrica vicepresidente de Nicaragua. No sé si es desinformación, fanatismo, incultura, mediocridades o mezcla de todas estas cosas; pero lo cierto es que no logro comprender como los líderes políticos de la izquierda regional pueden repetir sin cesar semejantes disparates. ¿Acaso no sabe la señora Murillo que el interferón no es cubano, que además no es para nada efectivo contra el coronavirus, y que, además, no existen tales protocolos exitosos en China, excepto en la imaginación de la política cubana y de su prensa oficialista encargada de promover cualquier posible invención en pos de ganar los terrenos perdidos en el mundo – por lo del fracaso de las “misiones” en Bolivia, Brasil y Ecuador, con la consiguiente pérdida de grandes sumas de dólares para el castrismo–.
 
La presencia de los médicos y enfermeros cubanos en Argentina era de esperar, como podrá ocurrir en México también. Téngase en cuenta que los gobiernos de estas dos naciones tiene orientación de tipo socialista a pesar de las ambigüedades constantes de López Obrador, y en menor medida de Alberto Fernández, quien tiene a su lado ocupando el puesto de vicepresidente a la mujer política más degradada de América Latina, Cristina Fernández de Kirchner, una maléfica influencia para la presidencia de esta nación, quien ya aceptó a 500 profesionales, hasta el momento, la mayor cifra de trabajadores de la salud del presente frente al coronavirus. Argentina tiene alrededor de 700 casos diagnosticados con 17 fallecidos.

También han llegado a Surinam, pequeña nación que hasta el presente solo cuenta con 8 casos, y a Granada, que solo tiene 8, aunque este dato se ofrece junto a Haití y Guadalupe. Pero donde al régimen castrista se la fue la mano es en Angola, país con lazos muy fuertes desde hace décadas, y donde laboran cientos de médicos y maestros de cuba. A esta nación africana el gobierno cubano ha enviado un total de 256 especialistas a pesar de que solo reportan a 4 personas contagiadas de coronavirus.

La Organización de la Naciones Unidas advierte a Cuba mediante una carta de su relatora.

Hemos de recordarle a la dictadura cubana que deberá analizar detenidamente las opiniones expresadas y enviadas a Cuba por parte de Urmila Bhoola, Relatora Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias, y de Maria Grazia Giammarinaro, Relatora Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, las que sostienen que:

• Si bien la participación en las misiones de internacionalización es oficialmente voluntaria, muchos médicos se sienten presionados para acogerse a dichas misiones y temen represalias por parte de Gobierno de Cuba si no participan;

• En muchos de los países que se benefician de una misión de internacionalización, los médicos cubanos no recibirían un contrato de trabajo o si los tuvieran no siempre recibirían una copia del mismo;

• El Gobierno de Cuba recibiría una suma de dinero de los gobiernos anfitriones y pagaría a los trabajadores una parte de dichos fondos. Sin embargo, el Gobierno de Su Excelencia retendría un porcentaje significativo del salario que los países anfitriones pagan por los profesionales cubanos que hacen parte de una misión de internacionalización. En los países donde el gobierno anfitrión paga directamente al trabajador cubano, éste debe devolver al Gobierno de Cuba un porcentaje de su salario que aumentaría al 75% o hasta el 90% de su salario mensual. En muchos casos, el salario entregado a los trabajadores médicos no permitiría vivir dignamente; Además, el Gobierno de Cuba estaría “congelando” una parte del salario que los médicos pueden acceder únicamente tras su regreso al país pero, según información recibida, muchas veces no reciben de la totalidad del monto que les corresponde;

• Los médicos trabajarían 48 horas por semana más 16 adicionales de guardia, lo cual aumenta a un total de 64 horas semanales, muchas veces incluyendo sábados y domingos. El exceso de horas trabajadas ilustra la explotación laboral a la cual estarían sometidos los médicos cubanos en el exterior;

• La libertad de movimiento de los trabajadores cubanos en el país de destino estaría restringida y bajo vigilancia por funcionarios del Gobierno;

• El derecho a la privacidad estaría limitado por el control y seguimiento efectuado a los médicos, incluyendo la comunicación y las relaciones sostenidas con personas nacionales y extranjeras durante las misiones de internacionalización;

• En principio, los profesionales podrían regresar a Cuba de vacaciones una vez por año pero que dicho viaje sería muchas veces considerado como premio o según las circunstancias, podría ser negado como una forma de castigo;

• Si un profesional decide retirarse del trabajo en el exterior, se califica como “abandono de misión de trabajadores civiles” bajo del Código Penal de Cuba (…)

• Muchos profesionales reportaron recibir amenazas regulares por parte de funcionarios estatales de Cuba en los países de destino y mujeres médicas han sufrido acoso sexual mientras se encontraban participando en misiones de internacionalización.

A dónde llegará el Castrismo con su negocio no lo sabemos. Solo podemos afirmar que en los últimos tiempos se les ha visto estremecerse ante la expulsión de sus “misiones” de Brasil y Bolivia, así como la retirada paulatina de Ecuador, tres importantes plazas en América Latina.

Tarde o temprano se pondrá freno a esta nueva esclavitud.