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ELECCIONES EN LA OEA. ¿QUIEN PROPUSO A LA CANDIDATA ECUATORIANA?

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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  ELECCIONES EN LA OEA. ¿QUIEN PROPUSO A LA CANDIDATA ECUATORIANA?
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-


Santa Cruz de Tenerife. España.- Durante una entrevista concedida en el mes de diciembre de 2019 al diario ecuatoriano El Universo, el canciller de Ecuador, José Valencia, precisó que su país estaba comprometido en apoyar a Luis Almagro, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para su nueva candidatura.
 
Esto visto de manera descontextualizada aparentemente carece de valor; sin embargo, resulta llamativo que dicha afirmación se hizo casi tres meses antes de que tuviera lugar la votación para que esta organización eligiera a su nuevo secretario, o lo ratificara, y aún más significativo si consideramos que una de las propuestas al cargo es una ecuatoriana, lo que resulta paradójico toda vez que cualquier representante de una nación cuya candidata sea una compatriota ofrecería, sin duda alguna, su voto.
 
Pero veamos quien es la candidata que los representantes de su propia patria rechazaron con tanta anticipación, y que, además, ratificaron su negativa este viernes, 20 de marzo, cuando en una apurada tenida se procedió a la elección de un nuevo secretario para un período de cinco años.

María Fernanda Espinosa, a diferencia de otros líderes y políticos latinoamericanos, no es una improvisada. Fue profesora asociada e investigadora en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Se le concedió una beca por la Asociación de Estudios Latinoamericanos, la Fundación Ford, así como por la Society of Woman Geographers de los Estados Unidos de América y la Fundación Rockefeller durante su trabajo de investigación sobre la Amazonía. También obtuvo reconocimientos de la Agencia Alemana de Cooperación Técnica y de la Natura Foundation por sus trabajos de investigación.

Pero no se conformó con estas distinciones y se anotó en su trayectoria un Ph D. de Rutgers University. Sin embargo, dicha universidad estadounidense lo niega por no figurar en sus archivos su disertación para la defensa de dicho título, quedando solo como referencia su permanencia en este centro entre 1994 y 2000 sin que alcanzara los requerimientos para alcanzar el doctorado.

               


La ecuatoriana María Fernanda Espinosa, aspirante a ser la primera mujer en dirigir la Organización de Estados Americanos (OEA), solo logró alcanzar 10 votos en la reciente reunión de dicha entidad.

Con este “aval” comenzó a incursionar en la política, y ¡de qué modo! Lo hizo vinculada al socialista Rafael Correa, expresidente ecuatoriano, actualmente buscado por la justicia de este país. Durante el mandato de Correa se desempeñó como Ministra de Relaciones Exteriores, Asesora Especial del Presidente de la Asamblea Constituyente, Ministra Coordinadora de Patrimonio Humano, Ministra de Defensa Nacional, hasta ser nombrada en octubre de 2014 Representante Permanente de Ecuador ante las Naciones Unidas en Ginebra, etapa durante la cual defendió el caso de Julian Assange, detenido en 2016. El 5 de junio de 2018 fue electa presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas durante el 73 periodo anual de sesiones. 

Todos estos cargos y distinciones fueron observados detenidamente por los escasos representantes que quedan de la izquierda regional, los que manipularon su candidatura a la Secretaría General de la OEA. Ya sabemos que el Gobierno de Ecuador no formuló la propuesta, ni la apoyó en la elección. Sin embargo, con tiempo suficiente, alguien o varios, tramaron un maquiavélico plan para que la también miembro activo del Partido Alianza PAIS, de marcada proyección izquierdista, apareciera como rival del uruguayo Luis Almagro.

Espinosa no podía ser propuesta por Cuba, por cuanto, como es sabido, dicha nación fue expulsada de la organización durante los años iniciales de la llamada revolución cubana (31 de enero de 1962) por haberse involucrado demasiado su naciente gobierno con sus aliados, tanto de China, como de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ambas de marcada militancia marxista-comunista, lo que la apartaba de la línea general de los gobiernos que por aquellos tiempos formaban parte de la entidad.
 
Tampoco podía hacerlo el representante del régimen chavista pues Nicolás Maduro ha sido cuestionado de manera reiterada por sus múltiples violaciones en el seno de esta organización, y aunque al final, no se lograron acciones concretas, el proceso de la activación de la Carta Democrática de la OEA fue aprobado por resolución, en junio de 2018, para intervenir a favor del pueblo venezolano y en contra del mandatario Nicolás Maduro y el régimen chavista.

De modo que había que acudir a otros recursos – de ahí lo de mi hipótesis del plan maquiavélico de modo anticipado, con premeditación y alevosía–, y los más interesados, que sin duda, son los castristas y los chavistas, cuyos desvergonzados líderes son el epicentro del mal en América Latina, implicaron a los Gobiernos de unas pequeñísimas islas que se pierden en las profundidades entre el Caribe y el Atlántico, para la formulación de la propuesta de María Fernanda Espinosa como aspirante al cargo de la OEA. 

Se trata de los gobiernos de Antigua y Barbuda, cuyos territorios son de 280 y 161 kilómetros cuadrados, respectivamente, y su población de 96.286 personas –densidad de población de 219 habitantes por Km2–,*  así como San Vicente y las Granadinas, cuya isla principal, San Vicente posee 344 km², contando con una población de alrededor de 110.000 habitantes.** Estas minúsculas islas caribeñas fueron incorporadas en la Séptima Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), celebrada el 24 de junio de 2009, en Maracay, a este engendro comunista, coincidiendo con la entrada de Ecuador a dicho organismo, que hoy es solo una entidad fantasma, perdida ante el viraje político radical que han experimentado las naciones de América Latina.
 
Nadie en el mundo, al menos con un mínimo de sentido común, podrá creer que a los representantes de estas islas se les ocurrió hacer la propuesta de una ecuatoriana correísta para ocupar el cargo de Secretaria General de la OEA.

               


Luis Almagro, se mantendrá al frente de la OEA, algo que contribuirá a la recuperación de la democracia venezolana, así como de su legitimidad constitucional, y el freno de los regímenes de izquierda en la región. 

La posibilidad de que el Rafael Correa esté detrás de todo este asunto queda descartada, por cuanto, considera que la postulación de “una persona que se prestó junto a su esposo a la traición de Moreno y a la persecución en Ecuador”, es una “puñalada” a la Revolución Ciudadana, eslogan correísta para referirse a su etapa como mandatario, imitando la idea de Revolución Bolivariana del chavismo.

De ahí que estrechemos el círculo para quedarnos con la opción de un plan ideado por el castrismo, por el chavismo, o mejor aún, una combinación de ambos con el objetivo de librarse de Almagro, quien ha mantenido desde su elección en 2015, pero sobre todo a partir de 2016, una enérgica actitud acusadora hacia el desgobierno de Nicolás Maduro, amén de las fuertes declaraciones contra la dictadura comunista cubana. 

De cualquier forma, y por suerte para la democracia de la región, a pesar de las aseveraciones del movimiento Alianza PAIS: "Más allá de las revanchas y odios, Espinosa es la mejor candidata para reconciliar a América Latina", a los castro-chavistas les salió mal la jugada toda vez que la señora de Ecuador, aspirante a ser la primera mujer en dirigir la OEA, solo obtuvo 10 votos contra los 23 que logró Luis Almagro – participaron 33 de los 34 miembros de la organización– ,*** quien se mantendrá a partir de ahora por un nuevo período de cinco años; y aunque ya se sabe acerca de su controversial postura política, nadie podrá negar que ha sido un incansable luchador contra la dictadura venezolana y por la restauración del orden democrático y constitucional de la patria de Bolívar. 

Así las cosas, y suponiendo que mi hipótesis sea correcta, el triunfo definitivo de Luis Almagro representa una nueva derrota para las pocas dictaduras que prevalecen en la América Latina, las que, como ya expuse antes, tal vez estuvieron implicadas en el montaje de una absurda propuesta por los representantes de unas pequeñísimas naciones más interesadas en su turismo caribeño que en tener a una comunista en la OEA. 

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*Datos de 2020, según, Datosmacro.com
**Según Countrymeters, datos del 2020.
***El peruano Hugo de Zela se retiró de la contienda unos pocos días antes de que tuviera lugar la cita para la votación.