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Adiós a Mario Bunge: un gran filósofo argentino

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Adiós a Mario Bunge: un gran filósofo argentino
« en: Marzo 17, 2020, 04:27:57 am »

Fallece el filósofo argentino Mario Bunge a los 100 años de edad
Distinguido con 16 doctorados honoris causa y cuatro profesorados honorarios, ha fallecido el pasado 24 de febrero de 2020.


“La ciencia y la filosofía, de hecho, están unidas. La investigación científica tiene supuestos filosóficos y consecuencias filosóficas”, Mario Bunge.

Breve reseña de su vida

Nació en Buenos Aires, pero se refugió en 1966 en Montreal cuando “La noche de los bastones largos” expulsó a científicos de la Universidad de Buenos Aires que entendían que se debía trabajar con libertad de pensamientos.
Ejerció docencia en filosofía en Argentina, Uruguay, México, EE.UU., Alemania, Dinamarca, Suiza y Australia. Ocupó también la Cátedra Frothingham de Lógica y Metafísica en la Universidad McGill, de Montreal, Canadá.

Difícilmente se puede imaginar una carrera más prestigiosa y prolífica que la de este filósofo argentino canadiense que escribió sobre filosofía de la ciencia y epistemología, sobre física teórica, psicología, matemáticas y ontología.

Bunge escribió decenas de libros además de centenares de artículo. Su libro más conocido es La ciencia, su método y su filosofía, publicado en 1960, en el que explica las bases del método científico. Y también los ocho volúmenes de su Tratado de filosofía básica.

Su primer libro, Causalidad (1961), publicado por primera vez en inglés en 1959, fue probablemente el primer trabajo latinoamericano regularmente citado internacionalmente. Bunge luego se convertiría en una inspiración para generaciones de académicos latinoamericanos.

Su libro 'Filosofía de la psicología' (2002, primera edición en inglés 1987), con el presente autor, fue precedido por su obra The mind-body problem (1980) y por numerosos artículos en revistas científicas de varios países y varios idiomas, y también en publicaciones dirigidas al público general.

Mario Bunge publicó alrededor de 70 libros e innumerables trabajos científicos y filosóficos y obras de divulgación. Su libro La ciencia, su método y su filosofía (1959) ha servido para iniciar a varias generaciones de estudiantes en muchos países del mundo, en asuntos de filosofía de la ciencia, metodología.

Otro libro muy central en la obra de Bunge es: Causalidad, el principio de causalidad en la ciencia moderna (primera edición en inglés, 1959; primera edición en español, 1961).

También su obra La investigación científica (primera edición en inglés, 1969; primera edición en español, 1983). Su Treatise on basic philosopy (1974-1989) en 8 volúmenes, es su aporte fundamental a la filosofía y al conocimiento humano, y lo coloca a la altura de los principales pensadores de todos los tiempos.

Bunge estaba casado con la matemática italiana Marta Cavallo y tenía cuatro hijos, todos ellos profesores universitarios (su hija Silvia es una reconocida neurocientífica), 10 nietos y otros tantos biznietos

El rigor metodológico

La característica central de los trabajos de Mario Bunge fue su insistencia en el rigor metodológico y el énfasis en que los conocimientos deben estar fundamentados científicamente.

Afirmó que el mejor conocimiento sobre la realidad es el que se obtiene a través del método científico.

Su teoría sobre el emergentismo considera que los sistemas físicos poseen propiedades globales sistemáticas o emergentes que las partes componentes no poseen y no pueden por lo tanto ser reducidas a propiedades de niveles de organización inferiores.

Diversos artículos de homenaje en su honor coinciden en señalar que Mario Bunge luchó incansablemente durante toda su carrera contra las pseudociencias.

La ciencia no es verdad revelada, inmutable, puede cambiar ante nuevas evidencias rigurosamente obtenidas analizadas e interpretadas y esa aparente fragilidad es su fortaleza. A eso dedicó Mario Bunge su vida, a explicar qué es la ciencia y cómo se diferencia de aquello que pretende serlo, pero que no somete a su rigor lo que proclama.
La definición de Bunge sigue siendo una de las más claras y completas: “Conocimiento racional, sistemático, verificable y, por consiguiente, falible”.

Un amigo en Montreal


Alberto Rabilotta, periodista argentino canadiense tuvo una relación muy cercana con Bunge. Nos dijo que recibió con mucho dolor la noticia de la pérdida de un  “gran cómplice en esa gran aventura que es el desarrollo de la inteligencia y de la percepción de la realidad del filósofo Mario Bunge”.

Bunge vivió los últimos 60 años en la ciudad de Montreal, ciudad señala Rabilotta, “que tanto para él, como para mí y otros argentinos,  fue su tierra de exilio para escapar a las dictaduras que asolaron nuestro país”.

Lo interesante de conversar con alguien que conoció de cerca a Bunge es descubrir un lado que muchas veces no reflejan las entrevistas con carácter científico y que abundan por cierto en el caso de Bunge

Alberto Rabilotta le había solicitado una de esas entrevistas en los años 90, “durante la cual en buena parte y por las preguntas que le iba haciendo me di cuenta que fui yo el entrevistado, lo que encausó un diálogo que aún recuerdo y que sentó la base de una “complicidad” entre el gran filósofo de las ciencias y este humilde autodidacta que comenzó a formarse en una ciudad de Buenos Aires que en los años 60 era un maravilloso hervidero intelectual donde se alimentaba la curiosidad sin límites, en las aulas –que no frecuentaba pero a la que asistían amigas y amigos-, en los cafés que casi todos frecuentábamos en la calle Corrientes, donde bastaba pedir un café con leche para compartir la mesa y el “conversatorio” con profesores y alumnos, intelectuales y autodidactas, o en esas librerías que no dormían y con libros tan baratos que cada minuto libre podía ser dedicado a la lectura, y por supuesto con el siempre presente fermento intelectual propio de las luchas sociales, sindicales y políticas en un país entonces amenazado por dictaduras militares”.

Rabilotta describe de esa manera el ambiente en el cual vivió y se desarrolló el pensamiento de Mario Bunge, además de haber sido influenciado fuertemente por las ideas de sus padres, como él mismo lo señaló muchas veces, un hogar donde predominaba un pensamiento socialista.

Respeto por la verdad

“Otro componente filosófico de la ciencia es el respeto por la verdad, por ejemplo, que es un mandamiento moral o ético para los científicos”, explica el pensador. Aunque se muestra de nuevo pesimista porque hemos “llegado a un punto en el que la verdad no importa y solo importa el éxito”.

Edición genética, inteligencia artificial, física de partículas... ¿Cree Bunge, desde su perspectiva de cien años, que se está acelerando el avance científico en nuestros días? “No sabemos medir la velocidad de la ciencia, pero lo que sí sabemos es que los recortes a los gastos científicos equivalen a recortes del cerebro y benefician solo a los políticos que medran con la ignorancia”.

A su juicio “las neurociencias están desplazando a la psicología, porque explican lo que antes solamente se podía describir, sirven para desmentir ideas que muchas veces damos por sentadas. Por ejemplo, muchos economistas daban por sentado que los seres humanos somos perezosos por naturaleza, pero un experimento muy interesante demostró que la gente que no hace nada sufre: prefiere trabajar a quedarse sin hacer nada, de modo que refutó uno de los axiomas tácitos de la teoría económica dominante. Preferimos trabajar si podemos. No somos naturalmente perezosos (…)”.

Obras principales

Temas de educación popular (1943); La edad del Universo (1955); Causalidad: el principio de causalidad en la ciencia moderna (1959); La ciencia, su método y su filosofía (1959); Ética y ciencia (1960); Intuición y ciencia (1962); El mito de la simplicidad (1963); La ciencia (1963); La investigación científica, su estrategia y su filosofía (1967); Los fundamentos de la física (1967); Teoría y realidad (1972); Filosofía de la física (1973); Semántica (1974); Tecnología y filosofía (1976); Epistemología (1980); El problema mente-cerebro (1980); Ciencia y desarrollo (1980); Materialismo y ciencia (1981); Economía y filosofía (1982); Lingüística y filosofía (1982); Controversias en física (1983); Intuición y razón (1986); Filosofía de la psicología (1987) y Mente y sociedad. Ensayos irritantes (1989).

Su sistema filosófico está expuesto en los ocho volúmenes que integran su Tratado de filosofía básica (1974-1989), titulados respectivamente Sentido y referencia (1974); Interpretación y verdad (1974); El mobiliario del mundo (1977); Un mundo de sistemas (1979); Explorando el mundo (1983); Comprendiendo el mundo (1983); Filosofía de la ciencia y la tecnología (1985) y Ética: lo bueno y lo justo (1989).

Entre sus ensayos más destacados cabe citar Racionalidad y realismo (1985), en el que, desde una perspectiva cientificista y proclamando la supremacía de la ciencia sobre todos los demás tipos de conocimiento, Mario Bunge se propone defender el ámbito de la racionalidad y del realismo científico de los ataques siempre renovados de que fueron objeto durante siglos. Bunge arremete contra el fenomenismo de filósofos y científicos, oponiéndoles un contundente realismo gnoseológico inherente a la investigación científica y técnica, que consiste en estudiar y modificar el mundo real y no en crear mundos imaginarios.

En Seudociencia e ideología (1985), Bunge traza un mapa general de la cultura de nuestro tiempo, en cuyo centro sitúa la investigación científica, delimitando las áreas de trabajo genuinas (ciencia y tecnología­, a las que se debería favorecer por ser motores del desarrollo) de las áreas ilegítimas (seudociencia y seudotecnología, que deberían ser abandonadas por su carácter de estafa, que lleva, en el mejor de los casos, al despilfarro). También deberían ser objeto de delimitación las actividades puramente ideológicas, que no por inevitables deben dejar de ser claramente distinguidas de la actividad científica y tecnológica.

En la segunda parte del libro, "Falsificaciones", se definen la seudociencia y la seudotecnología y se dan ejemplos: mentalismo, psicoanálisis y parapsicología, los cuales, aparte de sus distintos modos de proceder anticientíficamente, coinciden en el error de afirmar la realidad de entidades inmateriales. Otras manifestaciones de seudociencia son el sociologismo, el historicismo, la pseudoepistemología y, finalmente, la economía escolástica. La exposición acerca de esta última gira en torno a la polémica entre el autor y J. C. García-Bermejo sobre el libro Economía y filosofía, en la que Mario Bunge pretende revelar el carácter no científico de la mayor parte de los estudios actuales de economía.

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