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EL CORONAVIRUS Y LAS CALUMNIAS DEL CASTRISMO (II)

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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EL CORONAVIRUS Y LAS CALUMNIAS DEL CASTRISMO (II)
« en: Febrero 18, 2020, 08:32:16 am »
                 EL CORONAVIRUS Y LAS CALUMNIAS DEL CASTRISMO (II)
                                         Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-


                 


Santa Cruz de Tenerife. España.- El número de infectados por el coronavirus en China asciende a 70.550, solo en China; mientras que las muertes se han incrementado a 1.700 personas en el mundo, según los más recientes reportes de este lunes 17 de febrero.

La neumonía de Wuhan, COVID-19 o 2019-nCoV, es la infección respiratoria originada por una clase de virus perteneciente a la familia Coronaviridae, algunos de los cuales pueden ser causa de diversas enfermedades en humanos, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales, incluyendo a domésticos como el gato.

En la primera parte de este trabajo traté el tema de la manipulación que se hace desde el seno del castrismo respecto a esta enfermedad desde la postura política de un reportero del oficialista diario Granma, quien de manera inescrupulosa hizo un derroche de idolatría al ya desaparecido dictador cubano Fidel Castro, a la vez que ponía en tela de juicio al gobierno de Estados Unidos respecto a la posible creación de la nueva modalidad vírica en laboratorios estadounidenses.

Nada más alejado de la realidad toda vez que se acaba de confirmar que un laboratorio de San Diego asegura estar ya muy cerca de la obtención de una vacuna contra el terrible virus; lo que pudiera aplicarse al inicio del verano, una  vez que se pase de la fase experimental con animales de laboratorio a su aplicación en humanos.

En esta segunda parte veremos el controversial asunto acerca de un medicamento que la propaganda castrista presenta como un verdadero milagro. Dicho medicamento es el interferón alfa-2b, el cual se produce en Cuba y se utiliza en el tratamiento de algunas enfermedades de origen viral.

En primer lugar es necesario precisar que este fármaco no es una invención o descubrimiento cubano, algo que con frecuencia se deja entrever. El interferón alfa 2b se descubrió originalmente en el laboratorio de Charles Weissmann en la Universidad de Zúrich. Fue desarrollado en Biogen, y finalmente comercializado por Schering-Plough bajo el nombre comercial Intron-A; aunque ya desde 1957 se había comenzado las investigaciones del Interferón por Alick Isaacs y Jean Lindenmann, en el Instituto Nacional para la Investigación Médica en Londres.

No fue hasta 1986 que los laboratorios cubanos desarrollaron en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) el interferón alfa 2b humano recombinante, es decir, cuando ya en el mundo desarrollado se había aplicado con relativo éxito en varias enfermedades de origen vírico y en diversos tipos de cáncer, aún cuando no se conoce con exactitud en muchos casos la esencia de su mecanismo de acción como agente antiviral e inmunomodulador.
 
En esencia que este fármaco que ahora, en medio de la epidemia del coronavirus, el régimen de La Habana presenta como la panacea del momento porque China lo ha utilizado en algunos casos de infección por coronavirus, no es en modo alguno un descubrimiento cubano, sino una obtención en laboratorios de lo que ya hacía décadas se había logrado en el mundo.
   
El asunto comenzó cuando el propio presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, hizo referencia desde las redes sociales, a las que es tan aficionado, a que China utilizaba el producto “cubano” en el tratamiento de la infección respiratoria por coronavirus; lo que resulta cierto dado que existe un convenio de colaboración y una transferencia de tecnología hecha por el CIGB a China cuando se creó en 2003 la empresa mixta chino-cubana ChangHeber, con sede en la ciudad de Changchun. Luego de diez años fue inaugurada una planta para la fabricación de productos biotecnológicos de creación cubana, incluyendo el citado interferón alfa 2b recombinante.

Es cierto que el fármaco es empleado en China; aunque no se conoce con exactitud si está siendo empleado de modo protocolar en todos los casos o de manera aleatoria o según criterios médicos en algunos pacientes. Donde comienza la propaganda castrista – siempre con sus tendencias egocéntricas y megalomaníacas heredadas del viejo dictador cubano– es cuando presentan dicho fármaco como el milagro del momento.

No es cierto que China salvara a miles de casos por el empleo de dicho fármaco. El interferón alfa 2b es solo una posibilidad más que puede ayudar a personas infectadas por virus, por cuanto, según la Información Española de la Droga, tiene propiedades antivíricas, antiproliferativas e inmunomoduladoras; aunque inespecíficas, esto es, no constituye un fármaco de elección frente al coronavirus, aunque si puede ser empleado frente a la presencia de enfermedades causadas por múltiples virus, dentro de los cuales se encuentran los coronavirus.

No obstante, las indicaciones principales de este medicamento, de acuerdo a MedlinePlus e Institutos Nacionales de la Salud/Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, están limitadas a: infección crónica de hepatitis C, infección crónica de hepatitis B, leucemia de células pilosas, verrugas genitales, sarcoma de Kaposi, melanoma maligno y linfoma no Hodgkin folicular, entre otras pocas enfermedades. 

Dichos estudios advierten que el interferón no puede curar las formas de hepatitis citadas antes, ni se conoce con exactitud cómo funciona para curar las verrugas genitales y el cáncer; aunque precisan que puede utilizarse en el tratamiento de la hepatitis D, cáncer de células basales de la piel, y cáncer renal.
   
Luego de revisar detenidamente un grupo de publicaciones científicas médicas comprobé que en ninguna se hace mención al “milagro cubano” conocido como interferón alfa 2b, y si pude precisar que se insiste en que, hasta el presente no hay ningún tratamiento médico efectivo o vacuna contra el virus actual del coronavirus; excepto la vacuna que acaban de obtener científicos estadounidenses, y no chinos, ni cubanos, en laboratorios de San Diego, aunque como ya precisé antes, aun no se encuentra en fase de disposición para ser empleada en humanos.

La tergiversación de la información y la presencia de mensajes subliminales resultan extremadamente nocivas. Esto lo conocen los defensores del decadente régimen castrista, quienes son verdaderos expertos en el arte de engañar con la creación de falsas noticias, o al menos, con titulares sugerentes que luego no terminan por definirse con exactitud. En este sentido el medio oficialista Cubadebate publicó con el título: “Antiviral cubano es utilizado en China para contrarrestar el coronavirus”, lo que, sin duda, da la imagen ideal para que los lectores se crean que el fármaco cubano está haciendo milagros por el mundo, cuando en realidad solo se ha empleado de manera paliativa y experimental sin que se puedan demostrar los resultados de la “panacea” cubana.     
 
En dicho espacio digital se afirma que el Interferón alfa 2b es uno de los fármacos usados por China en los tratamientos aplicados a enfermos de la epidemia, siendo uno de los 30 medicamentos escogidos por la Comisión Nacional de Salud de este país “por su potencial para curar la afección respiratoria”, citando las palabras del embajador Carlos Miguel Pereira; aunque en su más reciente entrevista, de este 17 de enero, decidió hacer un derroche de palabrería comunista: altruismo, abnegación, esfuerzos mancomunados, vencimientos de batallas, combates de epidemias, etc. y dejar a un lado al interferón – tal vez a modo de corregir sus desatinadas afirmaciones anteriores respecto al empleo de dicho fármaco–.

De cualquier modo, todo parece indicar que el interferón cubano usado en China no está dando los resultados tan poderosos que resaltan los medios de la isla, esto es, “contrarrestar el coronavirus” como se dijo en Cubadebate, por cuanto, el número de muertos se incrementa cada día, excediendo en China (según reportes del 17 de febrero) los 1.770, al propio tiempo que el número de casos infectados asciende a los 70. 548 (solo en China). En Hubei han extendido a 24 millones las personas con restricción de movilidad y se prevé el cierre de unas 200.000 comunidades rurales.

Y así las cosas, una vez más el régimen castrista haciendo de las suyas en medio de una epidemia que pone en riesgo la estabilidad mundial según lo dispuesto por la Organización Mundial de la Salud ante la amenaza que representa la infección por el coronavirus COVID-19 o neumonía de Wuhan. Primero difamando del gobierno de los Estados Unidos respecto a una posible creación in vitro de la nueva variante vírica (consúltese la primera parte de este escrito), luego a través de la difusión del empleo de un fármaco de producción cubana que no cura, ni “contrarresta” dicha infección como aseveraron autoridades del régimen y replicaron los medios oficialistas de prensa.

A un sistema que ha conducido a su pueblo a la miseria más espantosa poco puede interesar la propagación de una enfermedad que promete seguir expandiéndose en el mundo.

El único fin del castrismo es vender su “producto mágico” para que sigan en ascenso las arcas del régimen a partir de lo que se han empeñado en llamar “logros” de la medicina cubana.