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EL CASTRISMO, UN ETERNO PERÍODO ESPECIAL ( I )

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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EL CASTRISMO, UN ETERNO PERÍODO ESPECIAL ( I )
« en: Junio 04, 2019, 04:38:07 am »
            ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                       Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos.-

                            EL CASTRISMO, UN ETERNO PERÍODO ESPECIAL ( I )


"El así llamado “período especial en tiempo de paz” nunca fue una estrategia coherente para enfrentar una crisis económica evitable y superable con las medidas correspondientes, sino una maniobra de Fidel Castro para mantenerse en el poder, ganando tiempo a costa de las miserias y necesidades del pueblo cubano".

                 


A finales de los años ochenta del siglo pasado, cuando ya era evidente que el llamado campo socialista se desmerengaba irremediablemente, escuché en La Habana a una profesora, militante del partido comunista, decir que el día que se anunciara que había terminado el “período especial” iba a realizar una fiesta gigantesca en su casa.

No respondí nada, pero me llamó la atención que esa señora creyera que algún día se anunciaría en Cuba el final de aquella etapa de restricciones y racionamiento sin límite. Porque el así llamado “período especial en tiempo de paz” nunca fue una estrategia coherente para enfrentar una crisis económica evitable y superable con las medidas correspondientes, sino una maniobra de Fidel Castro para mantenerse en el poder, ganando tiempo a costa de las miserias y necesidades del pueblo cubano.

El concepto de “período especial” había surgido después de 1982, cuando en Moscú  Leonid Brezhnev comunicó oficialmente a Raúl Castro, entonces de visita, que la Unión Soviética no estaba en condiciones de defender a Cuba en caso de una conflagración con Estados Unidos y que, por tanto, el régimen castrista debería evitar a toda costa un choque con Washington en el que, inevitablemente, sería fulminado si llegara a producirse.

Comenzaron desesperados análisis buscado variantes de supervivencia para el castrismo, y se desarrolló por parte de la dictadura el concepto de “la guerra de todo el pueblo”, copiando las experiencias vietnamitas, lo que llevaría al país a un supuesto “período especial” en medio de la guerra “antiimperialista”, y dentro de ello un escenario con una situación extrema, donde no llegaría a la isla ni una gota de petróleo soviético, escenario que se conocería como “opción cero”

A pesar de la retórica romántica de la revolución cercada, lo que eso significaba verdaderamente era que el régimen no tenía opciones ante un enfrentamiento con Estados Unidos, porque al aferrarse al fracasado modelo comunista y al poder unipersonal de Fidel Castro no había posibilidades reales de resolver una situación de esa envergadura.

Pero como Estados Unidos no tenía interés en invadir militarmente a Cuba, y la economía castrista se desmoronaba producto de la barbarie del llamado “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas” comenzado desde 1986, Fidel Castro introdujo entonces ante la crisis del “campo socialista” y el desarrollo de la perestroika por parte de Mijail Gorbachov, el concepto de “período especial en tiempo de paz” para enfrentar una situación de crisis absoluta en el país sin que “los americanos” dispararan ni un solo tiro, pero que podría justificar medidas emergentes y extraordinarias y permitieran imponer a la población restricciones draconianas y limitaciones extremas en la alimentación y consumo.

El poder del castrismo sobre los cubanos siempre se ha basado en un estado de dependencia de la población hacia el Estado todopoderoso y de limitaciones materiales y escaseces artificiales que coloquen la lucha por la supervivencia más elemental en primer plano, de manera que pasen a segundo plano las preocupaciones políticas y sociales de la población ante las necesidades más elementales de obtener el sustento diario.

De manera que con los pretextos “antiimperialistas” de siempre y las políticas comunes para someter a la población -sistema que el castrismo aplica actualmente en la colonia venezolana- no se aplicaron reformas económicas racionales para enderezar la siempre moribunda economía castrista, sino medidas puntuales y muy específicas que permitieran dinamizar ligeramente la economía para evitar su parálisis total, pero sin verdaderamente transformar las relaciones de producción dándole una verdadera participación a los productores privados y por lo menos limitando al estado socialista, cuna de ineficiencias, corrupción e ineptitud.

Surgieron así los tiempos de limitaciones alimentarias tan significativas para los cubanos de a pie, como las que se divulgaron por aquel entonces: los ejemplos de cocimientos de cáscaras de plátano, el bistec de cáscaras de toronja, o el picadillo de gofio, y la aparición de peculiares productos como el llamado “chocolatín”. Aparte de eso, nunca se ha podido demostrar con evidencias suficientes el consumo de bistec de frazadas de piso o las pizzas con condones como sustituto del queso, que se comentaron abundantemente entre la población, aunque eso no significa que fueran realidades tangibles más allá de algún caso puntual aquí o allá, o quizás no fue más que la forma burlona de los cubanos de imaginar un “período especial” prolongado.

Pero más allá de las burlas, la historia y las estadísticas cuentan que aquellos fueron también los tiempos de la neuritis óptica y otras enfermedades producto de la subalimentación de la población, que trajeron como consecuencia déficits en las medidas biométricas de las personas nacidas en esa década de los noventa del siglo pasado, entre otros muchos males biológicos y antropológicos que debieron padecer los cubanos de a pie producto de la soberbia y la ambición de poder de Fidel Castro.*

A este panorama de miseria hay que sumar otras restricciones significativas, como los cortes de fluido eléctrico de hasta doce horas diarias y más, con todo lo que eso implica no solamente en iluminación y refrigeración sino también en limitaciones a la utilización de maquinarias, equipos tecnológicos y aires acondicionados. A lo que habría que sumar la reducción al mínimo del transporte público urbano, intermunicipal e interprovincial, y el despliegue masivo de bicicletas chinas de mala calidad como medio fundamental de traslado para los cubanos de a pie, con la consiguiente pérdida de movilidad de la población y todo lo que ello significa para la dinámica social, además de la multiplicación de accidentes de tránsito.

No hay que extenderse demasiado: bastan los números del producto interno bruto de esos años para cuantificar la magnitud de la crisis. Números que el régimen se ha cuidado mucho de hacer demasiado claros y comprensibles, pero que en realidad representan una caída entre el 33 y el 40% del PIB. Y no debe olvidarse que actualmente, treinta años después, todavía la economía castrista no ha logrado recuperar los niveles de 1989.

Para los que tienen mala memoria, o los ignorantes que nunca se limitan para opinar, debe tenerse en cuenta que Hugo Chávez asume la presidencia de Venezuela en 1999, y que su ayuda económica masiva a la dictadura castrista solamente comienza en el presente siglo 21.

Por lo que en realidad toda la década de los noventa del siglo pasado fue bajo las peores condiciones para los cubanos de a pie, y a pesar de las versiones edulcoradas de la historia que se publican en estos momentos por parte de apologistas del régimen o por supuestos investigadores objetivos, las cosas no mejoraron significativamente para la población cubana durante todos esos años.

Hay preguntas muy sencillas, que no requieren ser economista ni politólogo para responderlas. Entre ellas, ¿cuánto hace que la inmensa mayoría de los cubanos no come un poco de carne res? ¿Cuántos cubanos nunca en su vida han comido langosta ni camarones, o pescados con un mínimo de calidad como pargos, chernas, biajaibas, o rabirrubias? ¿Qué cantidad de jugos de frutas cubanas consumen regularmente los cubanos de a pie? ¿Cuál es el consumo real per cápita de carnes, vegetales y viandas para los cubanos en la isla?

Y más importante todavía: ¿Cuándo terminó el período especial en Cuba? ¿Cuándo se volvió a normalizar la economía castrista después del desmerengamiento de la Unión Soviética y el llamado campo socialista?

Entonces, ¿Cómo puede hablarse de un retorno o una segunda parte del período especial cuando en realidad nunca hubo una primera parte que hubiera terminado?

Resulta elemental destacar que simplemente mencionar que puede haber o no haber un segundo período especial es algo que solamente le conviene al castrismo, pues ese régimen continúa y continuará en período especial y crisis permanente hasta su último día.

¿Cuándo se comenzaría, según esta lógica absurda, en un “segundo período especial”? ¿Cuándo ya no se vendan huevos o cuando haya que recurrir nuevamente a las bicicletas para transportarse?

No tiene sentido aceptar tranquilamente que la miseria comunista “normal” en la que han vivido los cubanos por sesenta años es una, pero que si las cosas se ponen un poquito peor entonces ya se trataría de un “período especial”.

¿Es que alguien piensa que deberíamos agradecer a la dictadura que no imponga a los cubanos en la isla otro brutal régimen de carencias y necesidades con o sin el nombre de período especial?

O es que alguien llegará a creerse que los años ochenta, o los sesenta, o los sepetecientos, fueron “mejores” porque se podían adquirir determinados productos en venta libre a precios astronómicos, o porque las guaguas, aunque vinieron repletas, todavía permitían que se subieran algunos en cada parada, aunque fuera colgando en los estribos.

Porque aunque hubiera sido así, y determinados momentos no hayan sido los peores, y no se pueden absolutizar determinadas realidades por unos cuantos productos de “venta liberada” o cuatro tarecos adicionales en las tiendas, ¿cuándo han sido verdaderamente libres los cubanos en estos sesenta años? ¿O es que estas cosas no cuentan, y todo lo vamos a reducir a la carne de puerco y los plátanos?

No hay que perder la perspectiva ni la racionalidad. Ni conformarse con lo regular porque ya se haya conocido lo malo y lo peor. Mírese como quiera que se mire, y enfóquese como quiera que se enfoque, el castrismo siempre ha sido, es y será un eterno período especial.

(continuará)

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*Durante el llamado período especial las consecuencias no se hicieron esperar. Apareció una rara enfermedad degenerativa que afectaba nervios periféricos causando un tipo de polineuropatía jamás vista en Cuba, al menos de forma masiva. En muchos casos se afectó el nervio óptico causando graves alteraciones visuales. La polineuropatía epidémica y la neuritis óptica de posible causa nutricional afectaron a miles de cubanos que dejaron de incluir en su dieta proteína animal, leche y sus derivados, hortalizas y vegetales, aceite vegetal, cereales (excepto el arroz y de manera ocasional el maíz), entre otros tantos alimentos necesarios para el aporte de los nutrientes básicos para preservar la salud. Los niños y adolescentes presentaron afectación de su desarrollo pondo-estatural, lo que el régimen trató de silenciar. Una generación de jóvenes tiene actualmente una talla por debajo del promedio de los cubanos como consecuencia del fallo de los mecanismos adaptativos del déficit nutricional. El peso se puede recuperar con relativa facilidad, pero una vez que la talla (estatura) se afecta el daño es irreversible. Por aquellos tiempos los pediatras dejamos de ver la imagen radiográfica tan característica de un órgano denominado timo que interviene en las funciones inmunitarias del organismo y que se localiza en la región anterior y superior del tórax, por lo que la inmunidad de los infantes estaba comprometida. (Nota del editor) (Consúltese el escrito de mi autoría publicado en Cubanálisis con el título: AVESTRUCES, JUTÍAS, COCODRILOS… Y “LÍDERES HISTÓRICOS” http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20AVESTRUCZES%20JUT%C3%8DAS%20COCODRILOS%20Y%20L%C3%8DDERES%20HIST%C3%93RICOS.htm)


Dr. Eugenio Yañez.
Doctor en Economía y Licenciado en Ciencias Políticas. Analista, consultor e investigador científico. Profesor, Universidad de La Habana, profesor invitado en México, Brasil, Venezuela, Nicaragua, España, Francia, Bulgaria, Mozambique y Angola. Experiencia profesional en análisis estratégicos y formación gerencial ejecutiva. Autor del “Diccionario del Castrismo Cotidiano”. Coautor de “Secreto de Estado. Las primeras 12 horas tras la muerte de Fidel Castro” (2005); “Jaque al Rey, la Muerte de Fidel Castro (con carácter provisional)” (2006). Desde noviembre 2006 edita “Cubanálisis-El Think-Tank”, sitio digital de análisis de la realidad cubana, actualizado diariamente, y ha escrito regularmente en “Cubaencuentro” y “Diario de Cuba”. Participa en programas de televisión como “Sevcec a Fondo” y “A Mano Limpia” (América TV), “Prohibido Callarse” (Mira TV), así como en entrevistas sobre temas cubanos en Radio y TV Martí y en medios de prensa en América Latina.

Tomado de Cubanálisis. http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/EUGENIO%20-%20EL%20CASTRISMO%20UN%20ETERN%20PER%C3%8DODO%20ESPECIAL%201.htm