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TERRORISTAS HABLANDO DE PAZ Y CONTRA INTERVENCIONES EXTRANJERAS -II-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

      TERRORISTAS HABLANDO DE PAZ Y CONTRA INTERVENCIONES EXTRANJERAS -II-


               


Desviar la atención del pueblo cubano de la dramática situación de Venezuela. Ofrecer noticias tergiversadas o carentes de importancia mientras en la patria de Bolívar se movilizaban miles de venezolanos dispuestos a enfrentarse al régimen madurista.

El propósito de la difusión excesiva de este cónclave es desviar la atención -al menos la de los cubanos, que por desgracia están desinformados del acontecer internacional, y lo peor, del de su propia patria- hacia algo carente de sentido, aunque bajo la óptica valorativa de los medios oficialistas se pretenda dar la apariencia de un suceso de carácter trascendental.

Basta referir como temas: “VI Seminario Internacional de Paz y Abolición de Bases Militares Extranjeras”, o “Pacifistas del mundo rinden homenaje a Fidel Castro”; o los términos: pacifistas del mundo, bases militares extranjeras, etc., para que aparezcan medio centenar de artículos sobre el asunto, la mayoría procedentes de los medios cubanos oficialistas y de Telesur, la televisora venezolana servil al régimen madurista, y esto demuestra la intrascendencia de una efímera reunión a la que apenas los medios de prensa del mundo la han prestado un mínimo de atención.

Con la realización de este evento se distrae la atención de millones de cubanos que viven inmersos en una pésima situación económica, al extremo que se ha estado manejando de un tiempo para acá la idea de un nuevo período especial, aunque se ha preferido suprimir el surrealista término devenido en símbolo de los inicios de los noventa, etapa crucial que los cubanos tuvieron que resistir y sobrevivir dada la ausencia de todo tipo de alimentos, medicinas, medios de transporte, etc.

En la medida que se realizan eventos de este corte propiciados por el régimen, se desvía la atención de las múltiples escaseces en el país, de los diferentes productos que son racionados nuevamente, de los habaneros afectados por el tornado a comienzos del año que aún no han podido encontrar solución a sus dificultades, de los médicos cubanos secuestrados en Kenya de los que no se sabe nada, de las continuas frases vacías y sin sentido del “presidente” Díaz-Canel, de los “experimentos” en el transporte que van de fracaso en fracaso y, en fin, del desastre cotidiano que es lo único que representa el castrismo en esta nueva etapa de más de lo mismo, pero con menos carisma.

Pero además, al presentarles este encuentro a modo de entretenimiento evasivo, la propaganda castrista pretendió realzar con sus noticias sesgadas la importancia de un suceso que pasó sin penas ni glorias -como la mayoría de las disparatadas reuniones organizadas por los pocos países socialistas y admiradores de dicha tendencia que van quedando en el mundo-, a pesar de que para los serviles comunicadores de la isla el encuentro puede considerarse exitoso.

De esta forma se desviaba la atención hacia un tema carente de importancia, mientras que en la patria de Bolívar se movilizaban miles de venezolanos dispuestos a poner fin al régimen de Nicolás Maduro, suceso que contó con la participación de varios militares de alto rango y cientos de miembros del ejército, algo de lo que en Cuba se prefirió guardar silencio y solo comentar acerca de un control total por parte del régimen, sin que olvidemos que en vez de mencionar lo que fuera una verdadera rebelión popular se prefirió insistir en la idea de un golpe de estado, y como era de esperar, dicho golpe organizado y subvencionado desde Estados Unidos, por solo poner un ejemplo de la manera tan ridícula que tienen los medios oficialistas del país de tergiversar a su capricho todo aquello que no les conviene.

Este VI Seminario Internacional de Paz y Abolición de Bases Militares Extranjeras, según señalaron los medios de prensa, se propuso “multiplicar las acciones e iniciativas contra el imperialismo y sus políticas guerreristas”, lo que no solo parece una propuesta surrealista, acudiendo al argot de los españoles, sino una idea demasiado forzada en medio de un contexto sociopolítico internacional en el cual el llamado imperialismo apenas toma las riendas del poder.

Téngase en cuenta la postura del gobierno estadounidense en relación con el álgido asunto venezolano, en el que se hace necesaria una intervención militar para poner fin al dictador Nicolás Maduro, y sin embargo, Donald Trump, independientemente de la ya célebre idea de “todas las posibilidades”, se ha mantenido como observador, aunque en una espera que ya no puede dilatarse más, y cuyo desenlace será determinante  próximamente, toda vez que el ejército estadounidense se encuentra preparado para acometer cualquier acción necesaria. 

Si de políticas guerreristas se trata, es el régimen cubano quien tiene una participación demasiado activa en los asuntos internos de la nación suramericana, no solo ahora durante esta fase tan crítica de los acontecimientos políticos de Venezuela, sino desde los tiempos del binomio Castro-Chávez con sus experimentos de diseminar el Socialismo del siglo XXI por toda América Latina y parte del mundo.   

Es inadmisible que aquellos que se autodenominan pacifistas y antibelicistas debatan en torno a la situación de Venezuela, Siria y Nicaragua, y que al hacerlo se pronuncien desde una óptica poco crítica hacia sus gobernantes, toda vez que no reconocen a los regímenes de estas naciones como sistemas dictatoriales, y lo peor, que también se manifestaron a favor de la liberación del expresidente brasileño, Luis Inácio da Silva, actualmente en prisión por cargos de corrupción.

No podía faltar el homenaje al dictador cubano Fidel Castro, personificación del terror,  antítesis de la paz, megalomaníaco engendro responsable de la muerte de miles de cubanos más muchos miles de personas en todo el mundo, delirante ser que albergó en su patria a terroristas y prófugos de la justicia.

           


Como colofón del VI Seminario por la paz, y para contribuir a ofrecer un mayor sentido surrealista al encuentro, no podía faltar un homenaje al dictador cubano Fidel Castro, “ícono revolucionario”, según declaró Ann Wright, Coronela (r) del Ejército de Estados Unidos, presente en el seminario (ya había pedido perdón a Cuba en mayo de 2017 por la existencia de la Base Naval de Guantánamo), al hombre que brindó “su apoyo a la causa de Palestina”, como dijo Bassel Ismail Salem, representante del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad de los Pueblos de Palestina.

De ahí que los antibelicistas, como se les reconoció por la prensa cubana, se llegaran al cementerio de Santa Ifigenia y depositaran flores rojas (¿por lo del color simbólico usado por los comunistas desde los lejanos tiempos de los soviets?, dudo que lo usaran como símbolo del Espíritu Santo  con sus lenguas de fuego) ante la mole de piedra donde permanecen las cenizas del “eterno comandante invicto”, calificado por el palestino Ismail Salem, como el “paladín de las causas justas”.

A veces resulta un tanto difícil comprender el comportamiento de los socialistas (ahora está la tendencia a autoproclamarse progresistas, centroizquierdistas, o cualquier otra forma aberrante de un incomprendido comunismo). Por un lado, y de acuerdo con los cánones del marxismo clásico, el ateísmo y el materialismo constituyen pilares fundamentales de su doctrina. Sin embargo, le ofrecen a sus líderes un deliberado culto que los convierte en seres cuasi divinos, en semidioses, en hombres-dioses que con frecuencia nos hace evocar a los personajes inmortalizados por el poeta griego Homero, o a los polémicos personajes del Mahabhárata, el kilométrico poema mítico-épico de la antigua India.

Es este el tratamiento que se le ofrece en Cuba, y también un tanto más allá de las aguas caribeñas, en algunos sitios donde aún perduran simpatizantes de las tendencias comunistas, al dictador cubano Fidel Castro, responsable máximo de las desgracias no solo del pueblo cubano, sino de los venezolanos. Recordemos sus fuertes lazos con Hugo Chávez, el principal promotor del socialismo de aparente nuevo tipo en la región latinoamericana.

De ahí ese desmedido culto, que cual fetiche alucinante le acompaña, no ahora en que ya, por suerte, no pertenece al reino de este mundo, sino desde siempre, desde los lejanos tiempos en que las casas de Cuba exhibían el ya célebre anuncio con el texto de “esta es tu casa Fidel”, o la vulgar conga arrolladora tan peculiar entre las turbas cubanas simpatizantes del régimen: “pa’ lo que sea Fidel, pa’ lo que sea”, o el absurdo “yo soy Fidel”;  en fin… ¿para qué recordar lo que resulta tan penoso?

Basta con que lo evoque el puñado de “pacifistas” lunáticos reunidos en Guantánamo por estos días en que se daban pasos concretos en la hermana Venezuela, mientras ellos se empeñaban en rendirle culto a una de las personalidades más diabólicas del mundo contemporáneo, a agredir verbalmente al gobierno estadounidense (a quien siempre culpan de sus penas), y a pronunciarse por la paz en un país que moralmente no puede darse el lujo de organizar eventos en los que el eje central sea dicho tema, por cuanto es el epicentro de la exportación del engendro comunista para toda la región, y parte del mundo.