FOROFILO

VENEZUELA: ESPERANZAS Y FRUSTRACIONES -II-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

  • *****
  • 668
  • ¡Usuario Nuevo!
VENEZUELA: ESPERANZAS Y FRUSTRACIONES -II-
« en: Mayo 11, 2019, 04:36:10 am »
               ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                      Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                         VENEZUELA: ESPERANZAS Y FRUSTRACIONES -II-


               


Juan Guaidó, hasta ahora el único capaz de mantener los ánimos de los venezolanos bien arriba a pesar de la precaria situación existente en el país, aunque sin resultados concretos en estos primeros tres meses.

En casi tres meses de esfuerzos mantenidos por el pueblo venezolano para poder restituir el orden político y social hemos de cuestionarnos si realmente se está logrando cumplir los objetivos de esta nueva etapa de lucha. Dos interrogantes preliminares surgen per se en medio de cualquier análisis que se haga del grave conflicto venezolano: ¿Qué se ha logrado en esta nueva etapa? ¿Se ha conseguido el verdadero objetivo de la Asamblea Nacional encabezada por el presidente Juan Guaidó?

La respuesta a la primera de las interrogantes puede resultar demasiado controversial, lo que depende del punto de vista que se le analice, y también por parte de quien lo analice, sin olvidar las intenciones y la postura política de quien lo haga. Trataré de ser lo más objetivo posible dejando a un lado las presuntas respuestas que varios analistas han ofrecido sobre este asunto, a pesar de no ser tantos los que se han cuestionado acerca de lo logrado o no en esta etapa. El tema de la intervención militar con sus posibles aciertos y desaciertos, así como el asilamiento del régimen a partir de sanciones y de pérdida total de un prestigio y una moral que jamás tuvo, ha centralizado los puntos de mira de aquellos que se interesan en el tema.

Tomando partido en este análisis expondré mis criterios de modo categórico. ¿Qué se ha logrado en esta nueva etapa? Apenas se han logrado cosas concretas, lo que no quiere decir que esta fase de la lucha venezolana carezca de valor, por cuanto ha sido determinante para la consolidación de un aislamiento, que ya existía, y se debe, no a los esfuerzos de Guaidó y la Asamblea Nacional, sino que tiene sus precedentes en los pronunciamientos de la Unión Europea (UE), entidad pionera en destacar la necesidad de la imposición de sanciones económicas al régimen de Nicolás Maduro, así como a la firme actitud del gobierno de Estados Unidos, de manera especial a su presidente, Donald Trump, cuyo accionar ha sido decisivo en la agudización de un aislamiento que ya tenía el chavismo dada su total desmoralización ante el mundo.

En enero de 2018, cuando la situación era extremadamente crítica, aunque no se había llegado al actual momento del clímax y a la condición “de límite”, el analista Alfonso Dastis publicó un interesante escrito con el título Venezuela: la democracia burlada, en el que prevé la participación más activa de la Unión Europea respecto al tema venezolano. En este sentido afirmó:

“A lo largo de los últimos meses hemos animado y apoyado las iniciativas regionales que han buscado mediar en la crisis venezolana y favorecer un diálogo, que debía ser urgente, sincero y efectivo, sobre cinco principios básicos:

-Fin de la violencia y del derramamiento de sangre y reconocimiento del derecho de manifestación pacífica.

- Respeto por la separación de poderes.

- Plena liberación de todos los presos políticos.

- Establecimiento de un canal humanitario para hacer llegar ayuda a la población.

- Fijación de un calendario electoral conjuntamente acordado que devuelva la palabra al pueblo, con pleno respeto al sufragio universal, libre, directo y secreto. España ha liderado el tratamiento de la crisis venezolana en las instituciones comunitarias.

A petición nuestra, el Consejo de Asuntos Exteriores aprobó Conclusiones sobre Venezuela el 18 de julio de 2016 y el 15 de mayo de este año (2018), que incluyen los cinco puntos antes mencionados. También con nuestro impulso, la UE fijó su posición en contra del proceso constituyente”.


El grupo de medidas y sanciones económicas de la UE, así como el activismo de esta entidad ya son bien conocidos, de ahí que limite mi comentario a esta observación del analista antes citado.

Por su parte el Gobierno de Estados Unidos comenzó la aplicación de las primeras sanciones a Venezuela desde el 2015, aun bajo la presidencia de Barak Obama, aunque ya apenas se recuerde que el expresidente mediante el decreto 13692 declaró que Venezuela constituía  una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y para la política exterior de EE. UU.” y congeló bienes y cuentas bancarias de siete oficiales y altos funcionarios del gobierno de ese país, a los cuales, además, se les prohibió ingresar a EE. UU. o hacer negocios con ciudadanos estadounidenses.

En febrero de 2016, Obama prolongó las sanciones a pesar del pedido de Nicolás Maduro acerca de no prolongar las sanciones vigentes en aquel entonces. Su argumento en aquella ocasión estuvo basado en que la situación en Venezuela no mejoró en el transcurso del año anterior, sino que continuó la persecución de políticos opositores, las limitaciones a la libertad de prensa, la violencia y la violación de los derechos humanos durante las protestas contra el gobierno. Hacia finales del periodo gubernamental de Obama el gobierno de Estados Unidos apostó por un acercamiento a Cuba, aligerando el embargo, sin embargo incrementó su tensión en el caso de Venezuela.

Con la llegada al poder de Donald Trump se alcanza el clímax en relación con la aplicación de sanciones al régimen venezolano. En febrero de 2017, Washington promulga sanciones financieras contra el vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, a quien EE. UU. acusa de estar implicado en el tráfico de cocaína. Luego se aplican sanciones financieras contra 13 funcionarios del gobierno, y tras la controvertida elección de la Asamblea General Constituyente, se le congelan todos los bienes a Nicolás Maduro, y se le prohíbe estrictamente a los ciudadanos estadounidenses negociar con Venezuela.

En lo adelante se han continuando aplicando sanciones que han contribuido al aislamiento del régimen madurista, lo que llegó a afectar en 2019 a los sectores económicos más importantes. De ahí que las acciones emprendidas por Guaidó y la Asamblea Nacional ya encontraron el camino más que trillado, sin que por esto le quitemos el mérito al joven líder, hasta ahora, el único capaz de mantener los ánimos de los venezolanos bien arriba a pesar de la precaria situación existente en el país, así como de la marcada represión por parte de las fuerzas policiales del chavismo.

Sería injusto olvidar al Grupo de Lima* en este sentido. Recordemos que el organismo integrado por catorce países de América Latina, además de Canadá, ha jugado un papel ejemplar en el álgido tema de la crisis sociopolítica venezolana. No obstante, en esta etapa se ha mostrado demasiado pasivo y poco enérgico. Las excesivas reuniones para conversaciones intentando solucionar algo que resulta a estas alturas demasiado utópico ha ocupado la mayor parte de la agenda del grupo, amén de la postura del NO asumida respecto a la idea de la posible intervención militar como salida a la actual agudización de la crisis.

El lunes 15 de abril, el grupo se reunió en Chile, desde donde se convocó para aunar esfuerzos e intentar una solución pacífica a la grave crisis de Venezuela. El presidente de Chile, Sebastián Piñera afirmó:

“El diálogo se ha ejercido en Venezuela durante demasiado tiempo sin dar ningún fruto fecundo. Y yo creo que reabrir caminos de diálogo con un dictador es hacerle ganar tiempo y, por tanto, postergar la causa de la recuperación de la libertad, la democracia y los derechos humanos en Venezuela”.

No obstante, Piñera mantiene su actitud firme (la misma que el resto de los integrantes del grupo) en relación a la búsqueda de una salida pacífica y negociada a la crisis, la que, según cifras de Naciones Unidas, ha llevado a unos tres millones de venezolanos al exilio forzoso.

De modo que cuando entra en acción Juan Guaidó con la Asamblea Nacional ya existían las premisas establecidas acerca de las estrategias a seguir en relación con el aislamiento del chavismo como paso preliminar para poner fin al régimen venezolano, y Guaidó con casi la totalidad del pueblo venezolano lo que ha hecho es consolidar -por cierto de una manera sin igual hasta el presente, y esto sí es un gran mérito que le corresponde por derecho, y que el pueblo venezolano tendrá siempre que agradecer- lo que ya estaba en práctica, y que la UE, el gobierno estadounidense, y el Grupo de Lima habían iniciado.

No obstante, Juan Guaidó es el artífice de las más grandes concentraciones de venezolanos en los últimos tiempos, el líder que todos quieren, que todo el pueblo venezolano -excepto una exigua minoría que se mantiene apoyando al chavismo- reconoce como su verdadero presidente, el hombre que ha logrado en pocas semanas lo que jamás logró la oposición en casi veinte años, esto es, movilizar a todo el pueblo para luchar contra el chavismo y ganarse el apoyo generalizado de la comunidad internacional, lo que nos permite decir de manera categórica que los esfuerzos no han sido en vano, aunque no se haya logrado avanzar lo suficiente en el orden práctico. Las movilizaciones masivas han sido geniales, pero no han ido más allá de esto, es decir de sendas movilizaciones que deben ser tomadas como referencias a escala internacional si de luchas pacíficas se trata.

Pero Guaidó carece de la experiencia necesaria para tan encomiable esfuerzo y tan determinante labor. Su juventud le hace ser muy soñador, lo que le convierte en un líder demasiado utópico. Su actitud respecto a la no intervención militar, aunque en ocasiones se ha mostrado con posturas que van desde la ambigüedad hasta la idea del SÍ, está conspirando con el posible fracaso de sus enormes esfuerzos, y Venezuela no puede darse el lujo de seguir en una espera cuasi eterna toda vez que se encuentra sumergida en las más grandes profundidades de la incertidumbre y la desesperación.

¿Se ha conseguido el verdadero objetivo? La respuesta a esta segunda interrogante preliminar es NO. Y ahora acudiendo a la mayéutica socrática surge otra interrogante. ¿Cuál es el verdadero objetivo? Lo que para algunos pudiera ser una pregunta innecesaria constituye para otros un punto medular en el asunto. Veamos pues.

El objeto final de esta fase que encabeza Guaidó es la instauración de un gobierno de transición -lo que, conceptualmente aun no ha ocurrido, como ya afirmó hace solo unos días Guaidó, quien dejado llevar por la pasión y su envidiable ímpetu, expresó la idea de una transición durante su alocución en la convocatoria para la gigantesca marcha de este primero de mayo- que permita el paso a una serie secuencial de acontecimientos que incluye:

1. Lograr la estabilidad necesaria de dicho gobierno transicional, lo que significa que ha de concretarse -de cualquier modo, pero tiene que lograrse- la expulsión definitiva de Nicolás Maduro de la presidencia del país.

2. Convocatoria para la realización de elecciones libres, transparentes y supervisadas por observadores internacionales, lo que contribuirá a ofrecer la legitimidad necesaria a la nueva fase.

3. Restauración definitiva del orden democrático constitucional con la consiguiente legitimación del nuevo gobierno, lo que es en sí, el objetivo final y la razón de ser, no solo de esta etapa de luchas, sino de todas las acciones pacíficas del pueblo venezolano durante todos estos años.

Finalmente todo llevaría al enjuiciamiento de Nicolás Maduro con su correspondiente sentencia por crímenes de lesa humanidad, narcotráfico, terrorismo, genocidio y violaciones de derechos humanos, y esto será, en última instancia, la mayor sacudida para el régimen castrista que por estos días agoniza ante la inminente puesta en práctica de la Ley Helms Burton y la posible suspensión definitiva del envío del crudo procedente de Venezuela, de concretarse como acto la caída del chavismo.

Independientemente de que se va tornando demasiado lento todo este proceso, y que, como ya expresé antes, no se ha logrado el objetivo final del propósito de Guaidó, al menos para esta fase, todo parece indicar que lo que recientemente ha iniciado el joven parlamentario es indetenible, y que estamos en presencia de un momento crucial y definitorio de la lucha política del pueblo venezolano, lo que evidentemente es irreversible toda vez que por más recursos a los que acude el chavismo para intentar sobreponerse a esta gran ofensiva pacífica que no solo protagoniza Guaidó, sino el pueblo venezolano en sí, no creo que a estas alturas, y con un presidente acorralado y custodiado que apenas aparece ya en público, el curso de los acontecimientos pueda experimentar un viraje que beneficie en lo más mínimo al chavismo.

Pero Nicolás Maduro ha logrado sobrevivir en medio del caos existente porque cuenta aún con la defensa del ejército venezolano, entidad que, independientemente a las especulaciones acerca de posibles por cientos que en realidad lo apoyan o no, amén de los hechos concretos de unas pocas deserciones de sus filas, lo sigue apoyando bajo la orientación y la presión de la contrainteligencia cubana, cuya participación resulta evidente, aún cuando el régimen de La Habana hace referencia a que sus tropas no intervienen en la política de Venezuela.

La propuesta del Gobierno de Estados Unidos acerca de presionar directamente a los militares venezolanos para forzar la caída de Maduro no ha resultado. Lo que unido a la ineficacia de la aplicabilidad de sanciones económicas -solo han contribuido al aislamiento del régimen chavista, lo que, en cierta medida, es válido, pero no suficiente para poner fin a la existencia del sistema genocida de Venezuela-, así como al aislamiento diplomático generalizado (total desconocimiento de la presidencia oficial venezolana e ilegitimidad de representantes de la diplomacia puestos por el desgobierno madurista), demuestra que la única vía posible para la solución final del polémico asunto de la nación suramericana es la aplicación de la fuerza, esto es, la puesta en marcha de la esperada intervención militar a la que tantas instancias políticas, organismos sociales y personalidades del mundo de la política, incluidos muchos presidentes de la región, se oponen.   

El propio John Bolton, consejero de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, llegó a contactar personalmente el mes pasado con el ministro de Defensa venezolano, el general Vladimir Padrino, quien recientemente recibió sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea quienes consintieron en el bloqueo de sus cuentas bancarias y bienes por violaciones de derechos humanos, para instarle a que le diera la espalda a Maduro, lo que tampoco resultó exitoso.

Se estima que solo 1.500 soldados, en su mayoría rasos, han desertado del régimen y se encuentran a la espera de un cambio en la frontera de Colombia con Venezuela (de acuerdo a cifras del Departamento de Estado norteamericano). Según ha denunciado el instituto Casla, que investiga las torturas del régimen, este ha intensificado las represalias sobre los familiares de los desertores, con secuestros y torturas para disuadir a los que estén planeando una huida.

“Maduro sale de la presidencia de la República, o nuestra nación irá inexorablemente hacia la autodestrucción”. ¿Qué opciones quedan entonces para lograr la supervivencia de Venezuela?

“Nuestra nación irá inexorablemente hacia la autodestrucción. Ese es el futuro, aunque no puede descartarse que tanto el pueblo como la fuerza armada, auténticamente patriota y libertadora, eviten la muerte de Venezuela”, declaró el catedrático venezolano Javier Antonio Vivas Santana, en lo que acertó, una vez más el también investigador y analista, por cuanto, el pueblo venezolano está demostrando su sentido de la rebeldía. Las múltiples manifestaciones que han tenido lugar, no solo en los tres últimos meses desde la aparición de Juan Guaidó en la escena política venezolana, sino desde las históricas rebeliones del 2016 que tuvieron su clímax en la conocida Toma de Caracas. No obstante, falta mucho para que el ejército tome las riendas del asunto y demuestren ese patriotismo y ansias libertadoras que expone Vivas Santana en su excelente ensayo ¡Venezuela agoniza! Pueblo y FAN auténticamente patriotas, podrían evitar la muerte de nuestro país.

De modo que las opciones que van quedando para poder solucionar el grave conflicto venezolano se limitan a estas dos posibilidades:

1. Que el ejército tome las riendas del asunto y liquide definitivamente a Maduro, lo que cuenta con un gran obstáculo. Me refiero a la presencia militar cubana en este país, algo que pudiera revertirse a favor del pueblo con la salida de los más de 25,000 cubanos que, según declaraciones oficiales del gobierno de Estados Unidos, mantienen a Maduro en el poder. De acuerdo a las últimas informaciones de altos funcionarios estadounidenses, los enviados de La Habana actúan dentro de la estructura militar y de inteligencia de la dictadura chavista. No obstante, reconocieron que “la balanza se está inclinando hacia la oposición” que actualmente es conducida por Juan Guaidó.

2. Que se concrete al fin la controversial intervención militar, algo que, de haberse materializado, habría puesto fin a la permanencia de Nicolás Maduro en el poder. La inseguridad, la prolongada espera ante un posible desenlace de carácter pacifista, la tradicional idea de la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, la preocupación excesiva por el qué dirá la comunidad internacional, las indecisiones del Grupo de Lima con su excesiva teorización acerca del grave conflicto, entre otras tantas objeciones, han estado frenando lo que, al parecer, será la única solución al drama por el que atraviesa la destruida patria de Bolívar.

De no tener lugar ninguna de las opciones antes mencionadas y comentadas entonces se cumplirá lo que el investigador venezolano, cuasi profeta, que he citado ya anteriormente, vaticinó hacia el final de 2018 acerca del futuro de Venezuela:

“La industria petrolera será rematada a chinos y rusos, así como los espacios de explotación de recursos naturales ubicados en el estado Bolívar en relación con la salvaje minería ilegal, y la búsqueda de coltán, mantendrán llenos los bolsillos de la cúpula madurista, mientras con su discurso inmoral, seguirán diciendo que la crisis, el hambre y las inminentes muertes de niños, mujeres y hombres, originadas por falta de alimentos y medicinas serán por culpa de las sanciones y el “imperialismo” (…) nada, absolutamente nada podrá evitar que la hambruna se instaure en Venezuela (…) Esa lamentable realidad es la que nos espera si Maduro se mantiene en el poder (…) En 2019 el colapso de los servicios públicos, en especial todo el sistema eléctrico y parte de las redes hidrológicas terminarán por arruinar el escaso sistema agrícola, industrial y comercial que sobrevive en el medio de tantas adversidades económicas, sin obviar que las escuelas, liceos, universidades y toda la estructura asistencial se convertirán en espacios amorfos, y sin capacidad de respuestas ante la educación y la salud, mientras que el transporte público será una entelequia social (…) Maduro sale de la presidencia de la República, o nuestra nación irá inexorablemente hacia la autodestrucción”.

 
-----------

**El Grupo de Lima está integrado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía. La instancia surgió en 2017 para abordar pacíficamente la situación venezolana. Además del Grupo de Lima opera el Grupo de Contacto formado por países europeos y algunos latinoamericanos, como Ecuador, Costa Rica, Uruguay y Bolivia, que presionan por una solución a la crisis a través del adelantamiento de elecciones en Venezuela.