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Intervención militar en Venezuela Vs. Criterio de socialistas españoles.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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     Intervención militar en Venezuela Vs. Criterio de socialistas españoles.
                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-


El nuevo fracaso de las acciones de estos días indica que la intervención militar, les guste o no a los socialistas españoles, es necesaria e inminente (...) La izquierda española nada tiene que decir en este asunto.

Santa Cruz de Tenerife. España.- A menos de dos días de la realización de las esperadas elecciones de España tuvo lugar en Venezuela el inicio de la “fase final” de la lucha pacífica que asumen los venezolanos para acabar definitivamente con el chavismo.

Como ya se percibía de manera anticipada el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), representado por Pedro Sánchez, se alzó con el primer lugar de la contienda. El 28,7% obtenido (123 de los 350 escaños) le confirió un primer puesto, aunque se especula acerca de una necesaria conformación de coalición para que el PSOE pueda desempeñar el gobierno de una nación que se dispersa entre la inercia, la apatía, la ignorancia política y la desconfianza en sus líderes políticos.
 
Dejando a un lado los detalles del escrutinio y los controversiales comportamientos de aquellos que han apoyado a un representante de tendencia izquierdista, por cuanto no es justamente de las elecciones españoles de lo que pretendo comentar en sí, me limitaré a mencionar el 14,3%  (solo 42 escaños de los 350) que logró alcanzar Unidas Podemos, la coalición, cuyo líder es Pablo Iglesias, con lo que hago mención a los dos personajes de orientación socialista de la política española que se han pronunciado acerca del actual conflicto venezolano. 

Ambas figuras de marcada orientación izquierdista – independientemente a las subdivisiones actuales en centroizquierdistas, izquierda radical, etc., al fin de cuentas, da igual, son comunistas de cualquier modo–, socialistas empedernidos, y lo peor, admiradores de las “democracias” latinoamericanas, de manera particular del régimen chavista, sin olvidar la presencia de Pedro Sánchez por La Habana hace solo unos meses.

No obstante, los españoles – que no conocen en sí lo que es estar dominados por una dictadura comunista, y por lo tanto, su percepción de lo que representan las tendencias de izquierda es diferente y un tanto dispersa, amén de la incultura política que los caracteriza– determinaron respaldar a un partido socialista, de ubicación centroizquierdista, con un historial de más de 100 años (fundado en 1879) como partido de clase obrera, socialista y marxista (esta última tendencia fue eliminada en el congreso extraordinario de 1979). Ya la “suerte” está echada, o la mala suerte. Así que a esperar la maléfica influencia de una permanencia en el poder del PSOE por un nuevo período.

Este martes, a solo dos días de los comicios españoles, el gobierno que encabeza Pedro Sánchez, líder del PSOE, se pronunció en relación al álgido asunto venezolano rechazando un golpe militar en el país suramericano, aunque se mantiene firme respecto al reconocimiento de Juan Guaidó como “representante legitimado para llevar la transformación en Venezuela".

           


Pedro Sánchez, líder del PSOE, defensor del socialismo y simpatizante de las dictaduras totalitarias de América Latina, se mantiene firme respecto a su idea del reconocimiento de Juan Guaidó, pero no comparte la hipótesis de la intervención militar en Venezuela. 

Sin embargo, Pablo Iglesias, el representante de Podemos, de tendencia igualmente izquierdista, ha sido más enérgico y radical toda vez que se refirió a un golpe de estado, amén de pronunciarse contra la determinación del gobierno español de haber reconocido a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Este miércoles, mientras participaba en una manifestación por el día de los trabajadores, expresó: “Juan Guaidó no quiere unas elecciones libres, quiere un golpe de Estado que provoque una intervención de Donald Trump y un baño de sangre en Venezuela”, lo que recuerda en gran medida al obsoleto y ridículo discurso de los comunistas cubanos y de los pocos seguidores que van quedando en América Latina de la tendencia socialista.
 
Y es lógico que nos recuerde a aquellos que asumieron la disparatada postura de la izquierda. Una revisión a su historial nos permite conocer una trayectoria demasiada vinculada a Izquierda Unida, movimiento político español que incluye en su seno la participación del Partido Comunista de España e Izquierda Republicana; así como a Alternativa Galega de Esquerda, sin olvidar su accionar en el diario digital español Público y el programa televisivo La Sexta Columna, ambos de marcada postura izquierdista; hasta alcanzar su clímax con la elección como Secretario General de Podemos en 2014.

           


Pablo Iglesias, líder de Podemos, en su disparatada opinión acerca del grave conflicto venezolano da muestras de su ignorancia respecto a la política venezolana actual. No solo arremete contra la intervención militar, sino que aun cree que el asunto venezolano podrá solucionarse mediante el diálogo y la convocatoria a elecciones sin eliminar a Nicolás Maduro de la escena política de la nación.

Iglesias, a pesar de sus distinciones universitarias y su supuesta línea dentro del ámbito político, al parecer desconoce los verdaderos motivos que llevaron al joven presidente de Venezuela –reconocido por medio centenar de naciones, incluida la propia España, a pesar de la postura política de Sánchez– a asumir la presidencia de la patria de Bolívar dentro de toda legalidad, según lo establece el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República (…) el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato".

Pero el líder de Podemos debe estar demasiado ocupado en difundir el socialismo en la península como para tomarse un breve tiempo y consultar dicha constitución, o poder informarse acerca de la no existencia de un presidente en Venezuela desde el 10 de enero, día en que se supone debió comenzar el segundo mandato de Nicolás Maduro, etapa desconocida por el Grupo de Lima, la Organización de Estados Americanos, así como por los gobiernos democráticos de medio centenar de países del mundo.

La misión de Juan Guaidó en esta etapa consiste en preparar las condiciones para el establecimiento de un gobierno de transición que permita el paso a una serie secuencial de acontecimientos que incluye: 1. Lograr la estabilidad necesaria de dicho gobierno transicional, lo que significa que ha de concretarse –de cualquier modo, pero tiene que lograrse– la expulsión definitiva de Nicolás Maduro de la presidencia del país. 2. Convocatoria para la realización de elecciones libres, transparentes y supervisadas por observadores internacionales, lo que contribuirá a ofrecer la legitimidad necesaria a la nueva fase. 3. Restauración definitiva del orden democrático constitucional con la consiguiente legitimación del nuevo gobierno, lo que es en sí, el objetivo final y la razón de ser, no solo de esta etapa de luchas, sino de todas las acciones pacíficas del pueblo venezolano durante todos estos años.
 
Por otra parte, la afirmación de Pablo Iglesias en relación con una intervención de Donald Trump con el consiguiente baño de sangre, es ridícula. Juan Guaidó se ha resistido demasiado a la posibilidad de una intervención militar, y no de Donald Trump como afirma Iglesias. No importa quién intervenga, la esencia del asunto radica en la posibilidad de que una nación, o varias, participe ante una amenaza o por una ocupación, y Pablo Iglesias y Pedro Sánchez deben saber que el chavismo es una seria amenaza nacional y regional, y que el régimen de Nicolás Maduro actualmente se encuentra ocupando el territorio venezolano, toda vez que se le considera un usurpador del poder desde el pasado 10 de enero. 

Según Iglesias – demasiado arraigado a las declaraciones de Rodríguez Zapatero– lo que hace falta en Venezuela para superar la crisis política y económica “son unas elecciones libres”, lo que resulta imposible mientras Nicolás Maduro se mantenga en el poder y exista la injerencia del régimen comunista de Cuba, y en menor medida la participación indirecta de Rusia y posiblemente de China, algo que “desconocen”, o prefieren eludir los socialistas españoles que desde la distancia y desconociendo en sí la verdadera génesis del grave conflicto venezolano, cuya gravedad trasciende las fronteras nacionales toda vez que afecta a toda la región, son capaces de emitir criterios carentes de sentido.

A estas alturas sobran los diálogos y las convocatorias a elecciones con el usurpador chavista en el poder. La izquierda española nada tiene que decir en este asunto. El nuevo fracaso de las acciones de estos días indica que la intervención militar, les guste o no a los socialistas españoles, es necesaria e inminente.