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AVESTRUCES, JUTÍAS, COCODRILOS… Y “LÍDERES HISTÓRICOS” -II-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                  ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                          Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                AVESTRUCES, JUTÍAS, COCODRILOS… Y “LÍDERES HISTÓRICOS” -II-


               


Las ridiculeces del hazmerreír de Guillermo García Frías. Entre el desarrollo de avestruces introducidos, “cultivo” de jutías y cocodrilos, 30. 000 vacas estabuladas paridoras con destete precoz, y el forraje hidropónico sin suelo y sin fertilizantes.

Estoy convencido de que el Comandante de la revolución -como se le suele decir de acuerdo a su rimbombante condición- Guillermo García Frías, actual director de la Empresa Nacional de Flora y Fauna de Cuba, jamás pensó que estas alturas de su vida (91 años) su carrera política experimentaría un renacer al hacerse “viral” en las redes sociales un fragmento de una intervención suya en el programa de la televisión cubana Mesa Redonda, espacio bien conocido por todos como la meca de la politiquería barata de la isla que durante más de una década ha sido utilizado para contribuir al adoctrinamiento de la población cubana.

Como podrán imaginar los lectores de este medio, y los míos en particular, no nos uniremos al choteo que se ha armado a partir de este vídeo. La seriedad de un medio como este, considerado un verdadero campus de pensamiento reflexivo (Think tank, traducido literalmente como tanque de ideas, según algunos laboratorio de ideas, espacios para promover el progreso social a través del análisis y la reflexión), y el hecho de ser consecuente con mis principios éticos al abordar cualquier tema, nos aparta por completo de cualquier vulgaridad, simplificación o injustificada burla donde se involucre al pueblo cubano.

El humor en todas sus manifestaciones, ya sea mediante formas gráficas como la caricatura, o las modalidades de monólogos, cuentos, imitaciones, etc. han estado presentes a través de la historia del hombre, y muy vinculados al contexto social y político de todas las naciones. Cuando se asume con seriedad constituye una buena herramienta crítica ante lo mal hecho.

No obstante, cuando el humorismo se pasa de sus límites puede reflejar el estado de deterioro y degradación de aquellos que se lanzan con sus ideas sin analizar que no de todo puede hacerse un choteo. No es que la intervención de dicho personaje cubano no se preste para la burla, algo tan característico de los cubanos, sino que en las burlas que han aparecido se involucra demasiado al pueblo cubano que tendrá que comer las jutías, los cocodrilos, y los avestruces que con una verborrea estrafalaria, y unos conceptos sacados del más allá, trató de imponer el anciano militar que uniformado con su traje de ocasión se presentó recientemente en la Mesa Redonda.

Creo que es en este punto donde hemos de detenernos, dejando a un lado tanta tontería y superficialidad, para abrirnos paso a analizar las terribles condiciones por la que atraviesa el pueblo cubano, de manera particular aquellos a los que se les denomina cubanos de a pie, los que dependen exclusivamente de lo poco, o casi nada, que el régimen aun les distribuye mediante la libreta de abastecimiento, y que son los que al final tendrán que comer las rarezas explicadas por García Frías, si es que tan excéntricas ideas llegaran a materializarse.

Recordemos que durante el llamado período especial fueron introducidas variantes -los comunistas les llaman alternativas- para atenuar la hambruna del pueblo, las que resultaron tan sui generis que ya han quedado para la historia de la nación cubana junto a las idioteces de las moringas del enajenado dictador Fidel Castro.

Durante aquellos terribles años de los inicios de los noventa se recomendó comer las hojas de la planta de yuca y las flores de jardines, se introdujo la soja de una calidad que la hacía no apta para el consumo humano, dulces de berenjena, compotas de plátano burro maduro, amén de difundirse la proteína vegetal, y de dedicarse espacios del mismo programa, donde García Frías hizo su intervención, a promover los “encantos” de la proteína vegetal.

Lamentablemente las consecuencias no se hicieron esperar. Apareció una rara enfermedad degenerativa que afectaba nervios periféricos causando un tipo de polineuropatía jamás vista en Cuba, al menos de forma masiva. En muchos casos se afectó el nervio óptico causando graves alteraciones visuales. La polineuropatía epidémica y la neuritis óptica de posible causa nutricional afectaron a miles de cubanos que dejaron de incluir en su dieta proteína animal, leche y sus derivados, hortalizas y vegetales, aceite vegetal, cereales (excepto el arroz y de manera ocasional el maíz), entre otros tantos alimentos necesarios para el aporte de los nutrientes básicos para preservar la salud.

Recordemos la entrega del polivit, fármaco con vitaminas del complejo B, vitamina A y C, cuyas primeras llegadas a las cabeceras provinciales contaron con la presencia de la Policía Nacional, y luego durante su distribución en pequeños paquetes a las familias se contó con la presencia de agentes del Ministerio del Interior para vigilar de cerca el destino final del proceso.

Los niños y adolescentes presentaron afectación de su desarrollo pondo-estatural, lo que el régimen trató de silenciar. Una generación de jóvenes tiene actualmente una talla por debajo del promedio de los cubanos como consecuencia del fallo de los mecanismos adaptativos del déficit nutricional. El peso se puede recuperar con relativa facilidad, pero una vez que la talla (estatura) se afecta el daño es irreversible. Por aquellos tiempos los pediatras dejamos de ver la imagen radiográfica tan característica de un órgano denominado timo que interviene en las funciones inmunitarias del organismo y que se localiza en la región anterior y superior del tórax, por lo que la inmunidad de los infantes estaba comprometida.

Es justamente en estas terribles consecuencias en las que hemos de pensar cuando aparece un chiste en relación con las jutías, los avestruces y los cocodrilos, y no en el aberrado ser que pusieron para que sirviera de promotor de semejantes disparates. Por supuesto que el anciano comandante causa risa por las ridiculeces y la secuencia de estupideces inadmisibles que dijo sin cesar durante su intervención en la televisión cubana.

Es de este personaje de quien hay que reírse y a quien hay que hacerle caricaturas, vídeos y cuentos. Pero cuando se hace referencia de modo risible al pueblo cubano, que al fin de cuentas será sometido, una vez más, a las terribles determinaciones del castrismo, entonces nos hacemos copartícipes de la maldad y de la idiotez.

Basta de anuncios como: “Broma en Cuba: El avestruz y la jutía entrarán en la dieta del cubano”, “Comienza entrega de avestruces en el municipio Centro Habana”, “Declarado el avestruz ave nacional”, “Receta de avestruz a la cubana” o cualquier otra tontería que nada aportan a un verdadero juicio crítico acerca de lo que irremediablemente se avecina para los cubanos, y lo peor, que ya han dibujado a José Martí montado sobre un avestruz en el lugar de su caballo, el ejemplar animal que lo acompañó en el trascendental momento de su muerte, y que Lezama Lima inmortalizara mediante la poesía y el ensayo, amén de las nuevas versiones a modo de parodias sobre sus Versos Sencillos, lo que constituye un sacrilegio mayor.

No podemos contribuir a que se ridiculice a un pueblo que tiene suficiente con el hecho de vivir bajo una terrible agonía, y al que ya se le ha anunciado que hay que estar preparados “para la peor variante”. El insulto, la mofa y el choteo no aportarán otra cosa que no sea continuar chapaleteando en un círculo vicioso del que jamás se saldrá, excepto que se intente elevarse con decoro y se emprenda el camino del juicio crítico que parte de bases conceptuales sólidas.

Al consultar la Guía nutricional de la carne, texto auspiciado por la Federación Española de Nutrición (FEN), en su capítulo Fichas nutricionales de la carne, se incluye en el siguiente orden al vacuno, en sus variantes de: lomo, solomillo, cadera, aguja, espaldilla y falda; al porcino en sus modalidades de: magro, panceta, chuleta de agujas y jamón cocido; y al ovino como pierna, paleta y chuleta. Se añaden como otras carnes al pollo, la pechuga de pollo, y el pavo; pero no se hace referencia a jutías, cocodrilos y avestruces.

Los Capromyinae son una subfamilia de roedores conocidos también como jutías, un animal casi exclusivo del Caribe, de modo particular de Cuba, donde siempre se han cazado en sus campos por su carne, algo que también hicieron al parecer los indocubanos en el pasado, específicamente la variedad de jutía conga, la que constituyó parte importante de su alimentación. Sin embargo la especie jutía carabalí es comestible, pero su carne tiene un olor desagradable.

Apenas hay reportes acerca de ese valor nutricional tan excepcional que difundió el García Frías en su difundida intervención que lo ha sacado del olvido. En cambio, si existen múltiples estudios que destacan las propiedades benéficas de la carne de cuy, cobayo o conejillo de Indias, un pequeño roedor muy común en los países andinos. Su carne es rica en grasas con un alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, entre los que se encuentran el omega 3 y el omega 6, además de su bajo contenido de colesterol (oscila entre los 50-80 mg/100 g, cuando en otras carnes el rango va desde 90 hasta 160 mg/100 g). La carne de cuy posee proteínas en cantidades superiores y grasa en cantidades inferiores que la carne de pollo y de ternera y, la composición de su grasa es diferente, ya que es baja en grasas saturadas y colesterol, y rica en vitaminas y minerales.

De cualquier modo, no existe en Cuba una tradición de comer jutías, excepto en ciertas zonas rurales, a diferencia de la tendencia cada vez mayor a consumir el cuy en los países andinos, donde forma parte de su dieta habitual.  De ahí que no se debe forzar a una nación a consumir determinado tipo de carne de origen animal por capricho de sus deshonestos gobernantes, los que se mantendrán utilizando las tradicionales carnes de vaca, cerdo, y en menor medida, de ovejas, sin que falten en su dieta los mariscos de los mares cubanos, de los que ya el pueblo apeas tiene idea.

No me detengo a ofrecer información sobre las posibles cualidades del avestruz y el cocodrilo porque no es mi objetivo en esta ocasión hacer un análisis científico en este sentido, sino hacer una valoración crítica fundamentada en la información científica acerca de la ridícula intervención del viejo funcionario y militar cubano.

No creo que en ningún lugar del mundo mantengan a un anciano nonagenario al frente de una empresa relacionada con la alimentación. Solo en naciones como Cuba, donde sus dirigentes son considerados líderes históricos intocables, se ven semejantes desatinos.

Aquí tienen el resultado, un vídeo convertido en “viral” ocupa la atención de millones de personas, no solo de cubanos, sino de varias partes del mundo, en el que cual se aprecia la incultura, la desinformación y el anquilosamiento de los mandatarios de un país que se resisten al cambio toda vez que se mantienen atados a un pasado, ya no tan reciente, que finalizó y que ellos lo saben, aunque no lo acepten.

Es de ellos de quienes hemos de reírnos, pero con conocimiento de causa como arma a utilizar en nuestra enérgica crítica.

No son avestruces, cocodrilos y jutías lo que necesita el pueblo cubano para atenuar su terrible situación alimentaria, sino un cambio radical de gobierno y de modelo económico que la convierta en la nación esplendorosa que fue antes de la llegada del castrismo.

 Final.