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AVESTRUCES, JUTÍAS, COCODRILOS… Y “LÍDERES HISTÓRICOS” -I-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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             ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                     Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

               AVESTRUCES, JUTÍAS, COCODRILOS… Y “LÍDERES HISTÓRICOS” -I-


Hacia el final del 2018 ya muchos se preguntaban acerca de la posible existencia de un nuevo período especial en Cuba, idea que resulta errónea toda vez que hemos de cuestionarnos si acaso alguna vez Cuba ha dejado de estar en período especial, o tal vez, qué se comprende por período especial, o mejor aún, período especial en tiempo de paz, como originalmente se concibió tan disparatado concepto por la alta jerarquía del castrismo en los inicios de la década del noventa.

Desde 1959 Cuba ha estado siempre en período especial, aunque durante estos sesenta años ha experimentado etapas de crisis, de agudizaciones de crisis, y de estados francamente críticos como a lo que en realidad se le denominó período especial, larga etapa de agonía que tuvo lugar después del hundimiento definitivo del socialismo soviético y centroeuropeo del final del pasado siglo XX.

La extrema escasez de productos básicos como la harina de trigo, el huevo y el pollo, fueron los detonantes para las especulaciones incipientes en torno a la aproximación de la nueva crisis dentro de la crisis eterna. Ya la debacle actual venezolana se veía venir, lo que, sin duda, asfixiaría al régimen de La Habana, algo que se traduce en llamados al ahorro, a los sacrificios, a la abnegación, o cualquier otra palabrería innecesaria y carente de sentido a la que nos acostumbró el considerado “eterno” comandante “invicto”, y que hoy retoman los seguidores del quijotesco hombre que hacía el ridículo con sus extravagantes experimentos de moringas, chocolatines y clarias.

El mismo discurso de hace cincuenta años. Ahorrar, consagrarse, tener sentido de la abnegación y del sacrificio, y sobre todas las cosas “prepararnos siempre para la peor variante”.

“Tenemos que prepararnos siempre para la peor variante”, acaba de afirmar de modo categórico Raúl Castro, el expresidente cubano, que a pesar de no ocupar la presidencia desde hace más de un año, se mantiene al mando del único partido reconocido de manera oficial en la isla. En su intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el anciano mandatario, a pesar de querer atenuar un tanto la idea del retorno al período especial, dejó entrever que dadas las circunstancias actuales ya es inevitable que Cuba caiga en una nueva crisis (otra más dentro de su serie secuencial de etapas críticas). En este sentido precediendo a su aseveración expresó: “No se trata de regresar a la fase del período especial de la década de los años 90”. 

         


“No se trata de regresar a la fase del período especial de la década de los años 90”, ha expresado el expresidente cubano Raúl Castro, en lo que constituye solo el presagio a lo que se avecina para el pueblo cubano.

Entonces, si no se retorna al período especial, ¿hacia dónde se encamina la desastrosa economía cubana? ¿Se trata de trazar nuevos lineamientos o de conceptualizar un nuevo modelo económico sin apartarse jamás del fantasma del socialismo? ¿Será que ahora si van a construir el verdadero socialismo -próspero y sostenible- asumiendo los cánones clásicos marxistas y adaptándolo a la contextualidad de un país que yace inmerso en la miseria?

Según el análisis que hace el economista Elías Amor Bravo:

“La economía cubana no da para más. Los motores que la venían sosteniendo se han apagado, y una cierta sensación de sálvese quien pueda, comienza a extenderse en amplios sectores de la sociedad. Las protestas sociales cada vez son mayores y más extendidas, y esto no ha hecho más que empezar (…) Claro que no se puede regresar al “período especial”, porque ya no estamos en 1994. El reloj del tiempo solo va en una dirección. Eso lo debería saber alguien que tiene tantos años y que ha visto ya tantas cosas en su vida. Pero si algo tiene que tener claro es que las dificultades que afronta la economía cubana no son adicionales, son las mismas de siempre, las que todos los cubanos conocen y han experimentado durante 60 años, y además tienen mucho que ver con las raíces torcidas de la naturaleza del modelo económico impuesto por la fuerza a los cubanos. La realidad es que, aun cuando el panorama es distinto, la situación puede ir a mucho peor, porque no se adoptan las medidas necesarias para salir del círculo vicioso de la economía. Eso es lo más grave”.

Lo que merece nuestra atención, y también nuestro análisis, dada la profundidad con la que habitualmente este analista aborda los temas de esta naturaleza. Amor Bravo es preciso en llegar al eje del asunto. No se trata de cosas adicionales a lo que siempre ha existido. No hay nada nuevo que empeore el caos económico cubano. La raíz del mal radica en la existencia de un modelo económico fallido que no solo ha sido un fracaso en Cuba, sino en todas aquellas naciones que lo asumieron como modelo económico, como doctrina social y como sistema político.

El socialismo es un fracaso por donde quiera que se le analice. Si en el mundo no puede citarse una sola nación – el caso de China ya lo hemos explicado reiteradamente. Se trata de una modalidad de economía de mercado donde un partido único que dice ser comunista rige los designios del país, al menos teóricamente– que haya tenido éxito mediante la adopción de dicho sistema es porque es totalmente disfuncional, algo que se supone sepan los comunistas cubanos, aunque siguen aferrados a sus obsoletas y disparatadas ideas.

Pero el octogenario general, independientemente a su aseveración de mal pronóstico, quiso mostrarse un tanto optimista al decir que el panorama actual de Cuba es otro “en cuanto a la diversificación de la economía”, lo que resulta sobremanera contradictorio. ¿A qué se refiere Castro con lo de diversificación de la economía?

Tal vez el Artículo 22, Título II: Fundamentos Económicos, de la nueva Constitución de Cuba, en cuyo acto de proclamación el viejo general dejó entrever la llegada de la nueva crisis, nos ofrezca una idea aproximada sobre el planteamiento de la diversificación económica:

ARTÍCULO 22. Se reconocen como formas de propiedad, las siguientes: a) socialista de todo el pueblo: en la que el Estado actúa en representación y beneficio de aquel como propietario. b) cooperativa: la sustentada en el trabajo colectivo de sus socios propietarios y en el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo. c) de las organizaciones políticas, de masas y sociales: la que ejercen estos sujetos sobre los bienes destinados al cumplimiento de sus fines. d) privada: la que se ejerce sobre determinados medios de producción por personas naturales o jurídicas cubanas o extranjeras; con un papel complementario en la economía. e) mixta: la formada por la combinación de dos o más formas de propiedad. f) de instituciones y formas asociativas: la que ejercen estos sujetos sobre sus bienes para el cumplimiento de fines de carácter no lucrativo. g) personal: la que se ejerce sobre los bienes que, sin constituir medios de producción, contribuyen a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su titular. Todas las formas de propiedad sobre los medios de producción interactúan en similares condiciones; el Estado regula y controla el modo en que contribuyen al desarrollo económico y social. La ley regula lo relativo al ejercicio y alcance de las formas de propiedad.

Se destacan las variantes que hacen más “diversa” a la forma de propiedad, lo que está en relación directa con esa posible “economía diversificada”, lo que antes no se había permitido toda vez que solo se establecía la modalidad socialista de todo el pueblo y la variante en forma de cooperativas, y en menor medida, y solo de un tiempo al presente, la variante de pequeñas empresas.

De cualquier modo, lo cierto es que los próximos meses serán caóticos para el pueblo cubano. Ya no existe la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de la que Cuba era una dependencia, y de la que se sostuvo durante muchos años. Desapareció el llamado campo socialista, integrado además de la URSS por varios países de la Europa Oriental y del Centro, y con él se fueron a pique los “lazos fraternos”, el “internacionalismo proletario”, el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), entre otras tantas “bondades” de los desaparecidos camaradas comunistas del siglo XX.

Ahora América Latina consolida su orientación de tipo derechista una vez que varios países lograron desprenderse del Socialismo del siglo XXI. Ya no está la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA); el nuevo Foro para el progreso de América del Sur (PROSUR) sustituye a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), entidad cadavérica de la que recientemente se separó Ecuador y hace unas horas se salió Argentina. Pero lo peor para el régimen castrista es el desmoronamiento del chavismo, con lo que Cuba pierde a su principal proveedor de petróleo, y donde tiene concentrados a miles de médicos por los que recibe anualmente sumas cuantiosas de dólares, lo que constituye el otro sostén paliativo económico de la isla.

Desesperados por no tener a quien acudir de forma inmediata, mientras que, por otra parte, las posibilidades de apoyo para continuar su habitual parasitismo son cada vez más limitadas, están advirtiendo de manera solapada al pueblo cubano acerca del futuro desenlace de caos que se avecina. China está en lo suyo, demasiada complicada con sus aspiraciones inversionistas en Latinoamérica, y no creo que a Rusia le interese demasiado el juego con Cuba, excepto sus negociaciones de armamentos sobrantes de su poderío militar. De ahí que, como es habitual, el viejo general y el nuevo presidente se han anticipado a pedir al pueblo cubano redoblar sus esfuerzos, economizar cada vez más, ahorrar como siempre han tenido que hacer, y prepararse “siempre para la peor variante”.

Continuará......