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FIN DE LAS DICTADURAS COMUNISTAS EN AMÉRICA LATINA ( II.a )

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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FIN DE LAS DICTADURAS COMUNISTAS EN AMÉRICA LATINA ( II.a )
« en: Marzo 27, 2019, 06:15:00 am »
                ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                         Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                    FIN DE LAS DICTADURAS COMUNISTAS EN AMÉRICA LATINA ( II.a )


En la primera parte de este trabajo dedicado al tema del fin de las dictaduras comunistas en América Latina, además de haber hecho una introducción destacando los precedentes del comunismo en la región a expensas de los grupúsculos guerrilleros del Che Guevara, me referí de modo particular a la actual situación crítica del pueblo venezolano y al fin del chavismo a partir del cese de la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro, considerado como ilegítimo no solo por la Asamblea Nacional de Venezuela, sino por medio centenar de gobiernos del mundo.

Por estos días la situación de Venezuela se torna cada vez más tensa. Una serie de fallas eléctricas de dudoso origen ha matizado el entorno social de los últimos días. Como era de esperar, el régimen chavista lo mismo ha culpado al “imperialismo norteamericano” -siguiendo los enajenantes patrones del castrismo-, que ha arremetido contra la oposición, o ha atacado directamente a Juan Guaidó, el actual presidente interino del país. Las muertes en los centros de atención hospitalarias como consecuencia del fallo eléctrico, la ausencia de agua en múltiples sitios, amén del incremento de las carencias materiales de todo tipo, han caracterizado las últimas semanas en la patria de Bolívar, lo que ha contribuido a la intensificación del reclamo popular contra la dictadura comunista de Nicolás Maduro.

En esta segunda parte continuaremos analizando el fin de los regímenes comunistas de la región, insistiendo en los casos de Cuba, Nicaragua y Bolivia, toda vez que ya abordamos el de Venezuela en la primera parte, aunque no dejaremos de insistir en el álgido asunto venezolano, y sobre todas las cosas, lo relacionaremos con la destrucción del régimen castrista, por cuanto no pueden verse ni analizarse de manera independiente, toda vez que el fin de uno de los regímenes dictatoriales conducirá inevitablemente al exterminio del otro. Finalizamos con un breve comentario dedicado a Ecuador, país que se desprendió totalmente del Socialismo del siglo XXI, algo que habíamos previsto desde los inicios de su presidente, Lenín Moreno, en su mandato. Las últimas declaraciones y determinaciones de Moreno, así lo demuestran.   

Los apagones de Venezuela son el símbolo de la oscuridad en la que se sumergirá el régimen castrista una vez que desaparezca definitivamente el chavismo.

Los apagones de Venezuela son el presagio de lo que en breve tendrá lugar en Cuba. Una vez exterminada la dictadura chavista Cuba quedará sin la posibilidad del abastecimiento de petróleo que desde Venezuela ha recibido a cambio de su “asesoría” militar y sus “misiones” médicas, y esto lo saben los principales cabecillas del régimen de La Habana, quienes ya se han anticipado de modo muy sutil rumorando un eventual nuevo período especial como el que tuvieron cuando se desmoronó el bloque socialista de Europa. A modo de ir explorando el terreno y tratando de ejercer su acción adoctrinadora en cualquier circunstancia, ya las “autoridades” castristas se han adelantado un tanto al hacer correr rumores del posible inicio de un nuevo período especial, aunque no ha hecho falta el desmoronamiento final de Venezuela para que en estos meses muchos productos de primera necesidad y gran demanda, como la harina, el aceite vegetal, los huevos, el pan y el pollo, por solo citar algunos, están ausentes de los sombríos estantes de los caducos mercados de la isla, amén de la leche y la carne, las desaparecidas por la eternidad por obra y gracia del castrismo. 

El régimen cubano no ha sido capaz de crear una infraestructura que lo haga independiente y autosuficiente, ni tampoco ha querido aceptar su condición de isla sin demasiados recursos, lo que presupone cierta dependencia de naciones desarrolladas que inviertan y se inserten de lleno en la vida económica de la nación, aunque en los últimos tiempos no les ha quedado otra opción que atenuar la rigidez extrema impuesta por el malhadado líder histórico de su revolución y permitir la presencia de negocios mixtos que, aunque insuficientes, ya se ven en ciertos sectores como el turismo.

Se adaptaron a ser verdaderos parásitos, primero del socialismo de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los demás países de tendencia comunista de la Europa Oriental, y luego del fracaso de este experimento, de Venezuela, la inagotable fuente petrolera que suplió las ausencia de la URSS y el resto del bloque socialista tras la consiguiente extinción del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), entre otros organismos ridículos inventados por los “solidarios” comunistas del pasado siglo XX.

Los días del chavismo están contados y esto repercutirá sobremanera sobre Cuba, país donde, lamentablemente, su pueblo seguirá siendo víctima de las deliberadas acciones del comunismo antillano implantado por el dictador Fidel Castro. Con el derrocamiento del chavismo Cuba se hundiría definitivamente en su peor crisis económica, esto es, tendría lugar una nueva agudización de un estado de crisis económica crónica que comenzó en los años iniciales del socialismo castrista y jamás ha desaparecido, sino que ha tenido etapas de cierta atenuación a partir de la acción “saprofítica” y parásita de su régimen; pero sin dejar jamás de ser una crisis permanente de un sistema económico que fracasa tras cualquier intento -y ha tenido múltiples en su prolongada y agónica historia- por mostrar a un mundo, que dejó de creerle hace mucho, una fachada a base de forzados modelos económicos de un socialismo “próspero” y “sostenible”, o cualquier otra estrafalaria idea comunista. 
 

             

Venezuela es el mayor proveedor de petróleo de Cuba, lo que se concretó desde los tiempos iniciales del binomio Castro-Chávez, las figuras claves para la difusión del comunismo en América Latina bajo el nuevo ropaje de Socialismo del siglo XXI.

Se sabe que Venezuela es el mayor proveedor de petróleo de Cuba, lo que se concretó desde los tiempos iniciales del binomio Castro-Chávez. El acuerdo contemplaba que Cuba obtuviera envíos regulares de crudo a cambio de personal médico y otros profesionales (enfermeros, fisioterapeutas, rehabilitadores, instructores de arte, periodistas, locutores, maestros y profesores universitarios, informáticos, etc., sin olvidar los cientos de agentes encubiertos de las fuerzas policiales y del Ministerio del Interior) para trabajar en Venezuela.

Cuba llegó a recibir más de 100,000 barriles diarios de crudo venezolano, según las estimaciones de un análisis realizado por Oliver Pieper para Deutsche Welle. Esto se ha reducido a la mitad en los últimos tiempos dada la dura crisis económica y financiera que enfrenta Venezuela. No obstante, el crudo venezolano es una parte importante de la combinación energética de Cuba, y su eliminación con toda seguridad también conduciría a graves cortes de energía en la isla, a lo que el pueblo cubano está muy adaptado, no solo desde los tiempos del llamado período especial, sino que los “apagones” han estado presente en la vida de los cubanos desde los años iniciales de la “revolución”. Recordemos que en la década del setenta del pasado siglo (casi 20 años antes del llamado período especial) se establecía una programación por circuitos eléctricos (determinadas áreas geográficamente determinadas) mediante la cual se sabía de manera anticipada que día, a qué hora, y por cuánto tiempo habría falta de electricidad, lo que tenía lugar generalmente en las noches, cuando se supone la mayoría de la población estuviera descansando luego de su prolongada jornada de trabajo o de estudios. 

Juan Guaidó, el actual presidente interino de Venezuela, considerando la dramática situación de su país, y a partir del apagón gigantesco que se extendió por varios días, consideró necesario suprimir toda posible exportación de petróleo a Cuba. Según el mandatario:

“Venezuela necesita más que nunca aprovechar sus recursos, en lugar de financiar propósitos oscuros. Durante años, se permitió la interferencia de Cuba, justificando con una hermandad ideológica que no era más que regalar nuestro petróleo (…) Hemos decretado no más envío de petróleo a Cuba, no se van a seguir  chuleando el dinero del pueblo de Venezuela (…) No vamos a seguir permitiendo que el pueblo pase hambre mientras se roben el dinero de Venezuela. No vamos a seguir permitiendo entonces el chuleo (…) No más petróleo a Cuba. Además no solamente lo decretamos, sino que solicitamos la cooperación internacional para hacer efectiva esta medida, de nuestro petróleo, del pueblo ce Venezuela que lo necesita urgentemente”.

Lo que presupone un estado de alerta extrema para el desgobierno cubano, consciente del fin del parasitismo petrolero. De esta forma el régimen de La Habana se ha visto obligado a reajustar sus fuentes de energía ante la crisis venezolana. Ya aumentó sus importaciones desde Rusia, así como desde Argelia, otro socio a largo plazo. Sin embargo, el petróleo venezolano ha sido el eje del sostén económico de la isla, sobre todas las cosas porque ha sido, en cierta medida, gratis, o al menos mediante un intercambio a expensas de mano de obra y asesoría en adoctrinamientos políticos.

La idea de que Cuba cuenta con recursos petroleros naturales no es descabellada. En 2018 la empresa australiana Melbana Energy, por cierto, la única empresa extranjera con presencia en el sector energético cubano, afirmó que había estimado las reservas potenciales de un solo bloque en 12,7 mil millones de barriles, con un 14-32 por ciento de posibilidades de encontrar petróleo. Sin embargo, lo que resulta un tanto utópico es la hipótesis de que Cuba pueda desarrollar sus propios recursos de petróleo crudo, lo que llevará tiempo, el necesario para que termine sucumbiendo en una verdadera crisis de la que no podrá salir jamás, y no creo que Rusia tenga las mismas intenciones del régimen venezolano de mantener al castrismo, ni el contexto ruso sea similar al de Venezuela.

Jorge Piñón, director del programa de energía para América Latina de la Universidad de Texas, en Austin, acaba de declarar el 22 de marzo que Cuba tendría que pagar 2,000 millones de dólares anuales para satisfacer su demanda interna de combustible si la Asamblea Nacional venezolana finalmente logra suprimir el envío permanente de petróleo a la isla. Según sus estimaciones, la demanda de petróleo de Cuba es alrededor de 130,000 barriles diarios, y Cuba solo produce 50, 000, lo que significa un déficit diario de 80,000.

El fin del chavismo, sin duda, tendrá consecuencias drásticas para una considerable parte de la población cubana que yace hundida en la miseria y que, en breve, caerá en un estado de límite.

Sin embargo, la dramática situación que se avecina en Cuba tendrá su lado positivo. El recrudecimiento de la situación económica de la isla será determinante para un despertar del pueblo cubano que, cansado de tantos años de limitaciones, engaños y persecuciones, saldría a las calles de forma espontánea y masiva y se enfrentaría al régimen, lo que se ve venir desde hace algunos meses, aunque de manera aislada y con una participación minoritaria ante la marcada represión policial y de los agentes encubiertos del castrismo.

Cuba no solo quedará asfixiada por la ausencia del petróleo venezolano, sino que la caída del chavismo presupone el fin de las “misiones” médicas por las que el régimen castrista recibe anualmente miles de millones de dólares, además de ser propagandistas del comunismo, toda vez que los médicos se ven forzados por los jefes de misiones médicas -que siempre son militantes comunistas de reconocida trayectoria partidista y de comprobada lealtad y sumisión- a ejercer no solo su labor profesional, sino a exportar el fracasado engendro del proyecto de la llamada revolución cubana.

Lo que expongo no lo hago utilizando como fuente la sonada noticia difundida por The New York Times hace unos días acerca de la labor promocional de los médicos cubanos a través de la entrega de medicamentos gratuitos a desposeídos y pobres de los sitios apartados del país a cambio del voto chavista y madurista, sino que he recibido directamente el testimonio de varios médicos, en su mayoría alumnos míos, que se vieron obligados a hacerlo.

A pesar de que Miguel Díaz Canel y Nicolás Maduro salieron en defensa de los médicos cubanos tratando de desmentir el reportaje del diario estadounidense, los profesionales cubanos saben que es una realidad, aunque se vean forzados a guardar silencio debido a sus propios intereses para poder subsistir y no verse “señalados”. La comunidad internacional también lo sabe, y no está lejos el día en que aparezcan informes detallados sobre las falsificaciones de datos de forma masiva, la destrucción de medicamentos caducados por no haber sido utilizados, las indicaciones de estudios complementarios innecesarios, las visitas a los domicilios tratando de atraer simpatizantes para el madurismo, etc.  

Con el cese de las “misiones” médicas a partir de la caída del chavismo Cuba pierde su principal plaza. Recordemos del reciente fracaso con el proyecto de Brasil después de la elección de Jair Bolsonaro y sus medidas encaminadas a suprimir la esclavitud a que son sometidos los profesionales cubanos, con lo que la otra gran plaza cubana para la exportación de su “potencia médica” y a la vez propiciar la propaganda comunista por la región, se perdió definitivamente.

Téngase en cuenta la masiva participación de profesionales cubanos en Mais Medicos, cuya cifra en el momento de la salida de Brasil por fin del convenio, era de 8.400, repartidos por unas 2.885 ciudades, de una totalidad de 18.240 médicos procedentes de varios países del mundo que prestan asistencia en 4.058 municipios. Cuba recibía una ganancia neta de alrededor de 250 millones de dólares anuales por sus casi 8.400 médicos que mantuvo hasta diciembre en Brasil.

En el caso de Ecuador, si bien Lenín Moreno no ha eliminado de manera absoluta la presencia de médicos cubanos en convenio con el régimen castrista, de un tiempo al presente resulta muy limitada la contratación de médicos de la isla, los que en este país son rechazados sobremanera por la comunidad médica, y por la propia población ecuatoriana, que pone en duda la preparación científica de muchos de los profesionales que han prestado servicios en este país. 

Así las cosas, la dictadura castrocomunista pierde terreno por donde quiera que se le analice, toda vez que no solo en lo económico se agudizará cada vez más su terrible situación en los próximos meses, sino que desde el punto de vista moral se sienten perdidos, y aunque estas cuestiones de moralidad, ética, deberes, filosofías y principios no vaya bien con los comunistas caribeños, al menos, se están viendo perdidos ante el aislamiento excluyente en que se encuentran, y que podrá ser mucho mayor en las próximas semanas con la caída definitiva del chavismo.

Desapareció de un día para otro el llamado campo socialista, el principal acicate del régimen cubano por varias décadas. Se les desmorona el Socialismo del siglo XXI en Latinoamérica, y con él desaparecen los tenebrosos proyectos de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) -de la que Cuba por su ubicación geográfica no formaba parte, pero se beneficiaba en alguna medida dada la fuerte presencia de sus aliados socialistas-, lo que ha contribuido para ese estado de aislamiento al que me he referido antes.

En contraposición a la caduca UNASUR acaba de crearse el 22 de marzo, en Santiago de Chile, el Foro para el progreso de América del Sur  (PROSUR), una nueva entidad que pretende la reunificación de los países del sur de América Latina. Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Jair Bolsonaro; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Iván Duque; Ecuador, Lenin Moreno; Perú Martín Vizcarra; Paraguay, Mario Abdo Benítez; y Guayana, David Arthur Granger, firmaron la Declaración de Santiago, por la cual se constituyó el PROSUR, nuevo espacio que pretende reemplazar a la UNASUR, el fracasado organismo fruto de la deliberada maquinación de los desaparecidos Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Se abstuvieron solo Uruguay, Bolivia y Suriname.

Pero lo más significativo de la reunión sostenida en el Palacio de La Moneda fue la Declaración final de los firmantes, específicamente el punto 5, el que directamente es determinante para la exclusión del régimen venezolano de la nueva entidad:

“Que los requisitos esenciales para participar en este espacio serán la plena vigencia de la democracia, de los respectivos órdenes constitucionales, el respeto del principio de separación de los Poderes del Estado, y la promoción, protección, respeto y garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la soberanía e integridad territorial de los Estados, con respeto al derecho internacional”.

La exclusión de Venezuela de la nueva entidad latinoamericana aísla aun más al régimen madurista del contexto regional, y como es lógico, el desgobierno cubano no podrá verse beneficiado de las posibles “bondades” tan esperadas siempre por el parásito régimen, que tenía sus lazos con la UNASUR a pesar de no ser miembro oficial de dicha institución.

           

Luis Inacio da Silva, expresidente de Brasil, actualmente en prisión, creador junto al dictador Fidel Castro del Foro de Sao Paulo, constituye un vivo ejemplo de la desmoralización de los líderes defensores del Socialismo en Latinoamérica.
 
Por otra parte, la mayoría de los líderes latinoamericanos que dijeron profesar el socialismo de nuevo tipo se encuentran gravemente implicados en procesos judiciales por corrupción, como es el caso de Lula da Silva, expresidente de Brasil, creador junto al dictador Fidel Castro del Foro de Sao Paulo; sumándose a la extensa lista de implicados se encuentra Dilma Rousseff, destituida de su cargo presidencial; Cristina Fernández, implicada en el encubrimiento de terroristas islamistas y con varias órdenes de prisión preventiva (recientemente visitó Cuba con el pretexto de cuidar a su hija supuestamente enferma de ¿linfedema? y ¿estrés traumático?, aunque visitando constantemente a los altos representantes del castrismo); Rafael Correa, expresidente de Ecuador, envuelto en evidentes complicaciones por corrupción, sin olvidar su participación intelectual en el secuestro de Fernando Balda, un alto funcionario, legislador y opositor ecuatoriano; así como Jorge Glas, tal vez menos conocido, exvicepresidente de Ecuador durante el segundo mandato de Correa, quien se encuentra en prisión por sus implicaciones en el escandaloso caso de la Empresa Constructora Odebrecht, por solo referirme a una de las causas que lo mantienen en prisión.

Pero el castrismo, la meca del terror, la corrupción, el fraude y la represión, los defiende a todos, y se hace copartícipe de la patraña de la persecución política encaminada a silenciar a la izquierda regional. Con esta escoria es con lo que cuenta el régimen de La Habana para continuar unos meses más con sus andanzas. La hora está cerca también para el fin del castrismo. Sus principales líderes están desmoralizados ante el mundo, y en breve la economía cubana podría colapsar definitivamente.

Porque además de los negros nubarrones de la pérdida de los regalos petroleros y los ingresos por la “colaboración médica” desde Venezuela, la dictadura cubana padece de una legendaria incompetencia en todos los aspectos de la economía. Ni la zafra azucarera, ni la minería, ni la biotecnología, ni el tabaco, ni los rones, ni siquiera el tan cacareado turismo, generan los ingresos netos suficientes no ya para desarrollar el país, sino ni siquiera para mantenerlo en forma mínimamente decente. Y la otra importante fuente de financiamiento de la dictadura, silenciosa y en muchas ocasiones no tenida en cuenta en todo lo que se escribe y se habla, pero siempre presente, que son las remesas y envíos de los cubanos que viven en el exterior hacia su país, enfrentan el evidente peligro de sanciones y presiones cada vez más fuertes por parte de la administración americana.

Y con todos estos elementos actuando a la vez, parece imposible que la dictadura castrocomunista pueda resistir mucho tiempo, a no ser que se abra a profundas reformas reales, al menos en el campo económico. El tiempo lo dirá próximamente.

Continuará....