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CINISMO CASTRISTA Y MÉDICOS CUBANOS EN BRASIL. Tercera parte. Final.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                  ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                                            Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos


                 


                             CINISMO CASTRISTA Y MÉDICOS CUBANOS EN BRASIL.
                                                       Tercera parte. Final.


¿Cómo terminará esta historia?

El desenlace final es difícil de predecir en estos momentos. Naturalmente, la dictadura tratará de llevar de regreso a la isla la mayor cantidad posible de esos médicos que se encuentran dislocados en Brasil. ¿Cuántos de esos casi ocho mil regresarán antes del 25 de diciembre de este año?

Habrá que esperar al final del proceso para poderlo saber, porque si grandes son y serán las presiones del régimen contra esos colaboradores y sus familares radicados en Cuba, grandes serán también los incentivos que tendrían esos galenos para escapar de la esclavitud castrista. Habría que ver el balance que hará cada uno de ellos de lo que podrían ganar y perder en caso de regresar a la finca de los hermanos Castro o de acogerse a la generosa oferta de asilo de presidente brasileño y permanecer en el país sudamericano trabajando como profesionales verdaderamente libres.

Sin olvidarnos de un problema práctico: el nuevo presidente de Brasil asumirá su cargo el primero de enero del 2019, por lo que los médicos que decidan no regresar a Cuba en esta tan precipitada campaña de retorno (des)organizada por la tiranía cubana, deberían permanecer durante algunas semanas en ese país en una especie de limbo migratorio, aunque no parece probable que el actual gobierno, que cesa en sus funciones el día 31 de diciembre de este año, vaya a entregar a las garras del régimen a los cubanos que no desearan regresar. Podría ser una situación relativamente incómoda por algunas semanas para esos cubanos que decidan quedarse en Brasil, pero no deberían ser situaciones de consecuencias fatales ni mucho menos. Esperemos que así sea.

¿Qué le cuesta esta crisis al régimen?

Sencillamente, al régimen esta crisis le cuesta mucho dinero, ya que según se calcula esos colaboradores cubanos en el programa “Mais Medicos” representaban un ingreso anual de unos 330 millones de dólares, que ahora dejarán de ingresar en las arcas de la tiranía.

Esa cifra, téngase en cuenta, es superior a lo que recibe anualmente el gobierno castrista por las exportaciones de tabaco, o de azúcar, o de níquel, o de biotecnología y farmacia, o de bebidas. Y para compensar esa falta de ingresos a través del turismo, las entradas de ese sector deberían crecer aproximadamente un 10% anual. Pero no debe olvidarse que lo que debería crecer un 10% anual serían los ingresos netos del turismo, no la cantidad de visitantes al país, y esa cifra de ingresos netos parece casi imposible debido a la proverbial ineficiencia de la gestión turística en la Cuba de los hermanos Castro.

Como nota al margen, sería positivo tener en cuenta lo siguiente: si con más de 8,000 médicos en Brasil el régimen obtenía unos 330 millones de dólares anuales, si en total tuviera en el exterior unos 48,000 médicos al mismo tiempo, seis veces más que los que había en Brasil, ¿cuánto pudiera obtener como ingresos la dictadura? Si se hiciera un cálculo de extrapolación lineal, una cantidad seis veces superior de médicos produciría 330 X 6, unos 2,000 millones de dólares anuales.

Entonces, por muy escandaloso que fuera lo que paga la narcodictadura de Venezuela a la dictadura cubana por sus médicos en ese país, no parece fácil alcanzar la cifra de 8 ó 9 mil millones de dólares anuales en ingresos por servicios médicos en el exterior, una cifra que se repite a menudo cuando se intenta analizar desde fuera de Cuba los ingresos de la dictadura, y que podría llevar a conclusiones inexactas sobre este tema.

Mucho menos parece realista la cifra de 11,379 millones que se señala para el año 2017, puesto que, aunque actuaran simultáneamente en el exterior 60,000 médicos cubanos, para alcanzar ese volumen de ingresos deberían cobrar per cápita casi 190,000 dólares anuales, un poco más de 15,800 dólares mensuales.

Naturalmente, habría que analizar más detalladamente esta hipótesis, pero nunca estará de más insistir en estos aspectos, porque al castrismo, además de con argumentos morales, también debemos combatirlo con evidencias concretas y con cifras realistas lo más exactas posible.

¿Qué le queda al régimen?

No son muchas las opciones sensatas y prácticas que quedan para los opresores en La Habana. El supuesto proyecto, que más que de contingencia debería considerarse de indigencia, de ubicar masivamente médicos en Rusia no parece que pueda materializarse tan rápidamente, ni con tal exagerada cantidad de médicos, ni mucho menos con los niveles de salarios que se establecieron dentro del programa “Mais Medicos” con el contubernio entre la dictadura cubana y los corruptos gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rouseff, arropados todos con la vergonzosa complicidad oportunista de la Organización Panamericana de la Salud.

De manera que las posibilidades reales de que el régimen se recupere de lo perdido tras su fracaso en Brasil, son muy difíciles. No solo la imposibilidad de superar a corto plazo esa merma de ingresos sino también el incremento de su desprestigio político por el fracaso de su campaña para presentar como “altruismo” y generosidad el envío forzoso de sus médicos a cualquier lugar del mundo.

Finalmente, el recurso del chantaje también le estalló en la cara a la dictadura. Tras desgañitarse formando escándalo y lamentos con el tremendismo apocalíptico de que los pobres brasileños se quedarían totalmente desamparados y sin asistencia médica por la terrible maldad y el desinterés por su propio pueblo del “fascista” Jair Bolsonaro, ya se supo que las cosas no serán así ni mucho menos. Ese es el riesgo de creerse el ombligo del mundo.

A los cubanos en la isla se les ocultará y no serán informados de esa realidad, pero ya el Ministerio de Salud de Brasil informó públicamente que en los primeros cuatro días de convocatoria oficial para cubrir en todo el país las plazas de médicos que dejaban vacantes los cubanos, se presentaron solicitudes de médicos brasileños y extranjeros que resultan suficientes para cubrir más del 90% de las plazas disponibles.

De manera que, teniendo en cuenta que la convocatoria que abrió el ministerio brasileño se extiende hasta el día 14 de diciembre, es de suponer que prácticamente la totalidad de las plazas que dejan vacantes los cubanos podrán estar cubiertas al comenzar el año 2019, y que los brasileños no sufrirían afectaciones por la intempestiva retirada de los galenos cubanos por órdenes de la “altruista” dictadura desde La Habana.

Entonces, la ridiculez del mequetrefe Miguel Díaz-Canel de escribir en Twitter que el “regreso a la patria” de los médicos cubanos se producía “con la dignidad como escudo y bandera”, y que constituía “el mejor homenaje a #FidelCastro en sus dos años de ausencia presente”, viene a resultar algo tan cursi y caricaturesco como aquella noticia de octubre de 1983, ¿recuerdan?, sobre aquellos últimos cuatro combatientes envueltos en la bandera cubana que supuestamente se habían inmolado frente al ejército americano en la pista aun sin construirse totalmente del aeropuerto de Granada.

Porque el castrismo, a pesar de todo lo que gasta en propaganda y cantaletas para ocultar las verdades, nunca ha logrado verdaderas victorias, ni mucho menos convertir un revés en victoria.

Sin embargo, debemos reconocer que si en algo son expertos es en presentar cualquiera de sus múltiples fracasos de la manera más cursi posible, y mientras mayor sea el fracaso mayor será la cursilería y la ridiculez.