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LA CONTRARREVOLUCIÓN “PROGRESISTA” EN AMÉRICA LATINA. PRIMERA PARTE.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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 ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España


             


                    LA CONTRARREVOLUCIÓN “PROGRESISTA” EN AMÉRICA LATINA.
                                                    Primera parte.


El principio de la supervivencia es inherente a todos los seres vivos. No hay criatura viviente que se pueda escapar de esa propiedad adaptativa que nos hace aferrarnos a continuar existiendo, algo que se hace mucho más evidente cuando sabemos que se aproxima el posible fin de nuestra existencia física o material.

Esto no solo es válido para los seres vivos de manera individual, sino que dicho principio de extiende a clanes, comunidades y sociedades, y también resulta aplicable en la esfera social y política de nuestras naciones. Cuando un sistema social, político y económico está a punto de llegar a su inevitable fin -todo comienzo tiene un fin asegurado- sus promotores, mentores y líderes se aferran al citado principio de la supervivencia para retocarlo y maquillarlo a modo de cuidados paliativos extremos con la intención de hacerlo sobrevivir en medio de la supuesta adversidad.

Tal vez por esto los sobrevivientes de lo que en algún momento fue considerado un movimiento arrollador rebosante de “progresismo”, “democracia”, “equidad” y “justicia” en América Latina -porque lamentablemente el gran mal se extendió de manera progresiva, cual maligna plaga, por varios países claves de la región en lo que constituyó un viraje radical hacia la izquierda- pretenden ahora, al verse derrotados, pero incapaces de reconocer y admitir su revés ante el mundo, dar muestras de un posible renacer de algo que ya está extinguido, aun cuando en unos pocos países logran quedar remanentes, que a modo de aberraciones contra las leyes del devenir histórico de las naciones, luchan por su subsistencia acogidos a ese principio elemental inherente al que hice referencia antes.

En Buenos Aires, la capital argentina, se desarrolló entre el 19 y el 23 de noviembre, el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, y la 8º Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, eventos organizados por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)*, bajo el lema “Las luchas por la igualdad, la justicia y la democracia en un mundo turbulento”.

Esta Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales se celebra cada tres años -la anterior había sido la del 2015 efectuada en Medellín, Colombia-; pero lo llamativo es la inserción dentro del evento tradicional de un llamado Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico, algo que de manera inesperada apareció en el panorama del habitual espacio trienal del CLACSO; aunque el foro fue organizado con premeditación y alevosía, tal vez desde un relativo silencio (no se divulgó lo suficiente de manera anticipada, ni se han publicado detalles de los organismos e instancias que lo auspiciaron y lo financiaron) para asegurar lo que sus aberrados participantes consideraron exitoso.

Tal vez las palabras pronunciadas por Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de CLACSO, nos puedan ofrecer una mayor claridad acerca del porqué de este encuentro “progresista” regional.

“América Latina vive un ciclo de enorme complejidad. Estamos viendo la reversión de algunas de las principales conquistas democráticas alcanzadas en nuestros países durante los últimos 15 años de transformaciones progresistas, de construcción de un modelo de inclusión social, de ampliación de oportunidades y derechos a las grandes mayorías, que comienza a transformarse en la medida en que avanzan gobiernos conservadores y neoliberales, sea por la vía de los golpes institucionales como en el caso de Brasil, sea por la construcción de alternativas políticas que acaban teniendo mucho éxito al menos electoral, como en el caso de la Argentina” (…) “Es un momento de regresión democrática para nuestra región en la cual tenemos que multiplicar  esfuerzos para poder interpretar lo que nos ha ocurrido, porqué hemos llegado hasta aquí, cuáles son las razones que explican por qué no se ha podido dar continuidad a este período de transformaciones democráticas tan positivo. En este sentido, las ciencias sociales nos pueden ayudar a reflexionar cómo hacer para evitar que estos gobiernos conservadores multipliquen sus efectos devastadores sobre la democracia, la inclusión,  la promoción y ampliación de derechos”.

Esta es la declaración del Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuyas palabras no dejan lugar para la duda respecto a su orientación política eminentemente izquierdista. ¿A qué conquistas democráticas se refiere el alto funcionario cuando en varios de los países que evoca se violaron leyes constitucionales, se manipularon elecciones, se extendieron ilegalmente períodos de mandato, entre otras tantas perversidades antidemocráticas?

¿Es que acaso se puede hablar de gobiernos inclusivos cuando en realidad se han establecido o se pretendieron establecer sistemas totalitarios por gran parte de la región a partir de la acogida de las maquiavélicas ideas de Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez? Me refiero concretamente a la ideación inicial y más tarde la consumación como acto del Foro de Sao Paulo, en el caso de Castro y Lula, y de la difusión del Socialismo del Siglo XXI por parte de Hugo Chávez con los auspicios del ya felizmente desaparecido viejo comandante cubano. 

¿Qué hay de positivo en ese período -con frecuencia llamado década ganada por algunos de esos personajes- que con tanto orgullo resalta Pablo Gentili, según él, 15 años de transformaciones progresistas, cuando en realidad al final de dicha etapa los mandatarios de unos gobiernos terminaron acusados y procesados por corrupción y otros delitos (Luiz Ignacio da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Rafael Correa); otros están en la espera de aprobaciones de órdenes de captura por la Interpol (Nicolás Maduro y Rafael Correa), y otros aferrados a sostenerse en el poder mediante violaciones constitucionales y manipulaciones a sus ciudadanos (Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega)? Los representantes cubanos quedaron excluidos de mi comentario, por cuanto resulta difícil enmarcarlos en una u otra categoría por el hecho de cumplirlas todas excepto la orden de captura, algo que no se ha concretado y han permanecido intocables de manera vitalicia. 

Pero así andamos por América Latina, una región que por estos tiempos se halla inmersa en grandes transformaciones de naturaleza política, pero para su bien, y no como expresó el funcionario del CLACSO, en un retroceso democrático a partir de la presencia de gobiernos de nuevo tipo con una marcada proyección de derecha, lo que en realidad pudiera salvar a una región que si seguía por el mal camino del Socialismo del Siglo XXI  estaba destinada a hundirse en las profundidades abismales de la miseria, la desigualdad y la inmoralidad. Téngase presente el caso de Venezuela, nación que constituye el prototipo o imagen ideal capaz de reflejar los efectos devastadores de un régimen totalitario de tendencia izquierdista aferrado a las excéntricas propuestas del Socialismo del Siglo XXI.

Resulta significativo que este nuevo foro, al que convocaron desde Argentina los promotores del progresismo regional, tuviera lugar por estos convulsos días en que la izquierda está inmersa en una histeria colectiva ante lo que quieren presentar como una instauración del neofascismo a partir de la elección para la presidencia de Brasil de Jair Bolsonaro, el representante del Partido Social Liberal brasileño, lo que significa una consolidación reafirmante que a modo de barrida definitiva podrá eliminar cualquier vestigio de tendencia comunista de la gran nación suramericana, lo que será determinante dentro del contexto político regional.

Y no solo se trata de la elección de Bolsonaro -de quien ya he escrito bastante últimamente como para detenerme ahora en detalles biográficos, antecedentes y proyecciones de su sistema de gobierno-, sino de la presencia de otros líderes defensores de la democracia -me reservo el concepto de verdadera democracia toda vez que no existe, al menos en el orden práctico, una democracia perfecta, esto es, que esté libre de cualquier dogma o esquema que la haga digna del verdadero sentido del término desde el punto de vista conceptual- en la región. Tal es el caso de Iván Duque, joven político de trayectoria destacada que recientemente triunfó en Colombia a pesar de la maléfica influencia manipuladora de sus contrincantes de tendencias de izquierda, o de los recién elegidos durante el 2018, Mario Abdo Benítez y Carlos Alvarado Quesada, presidentes de Paraguay y Costa Rica respectivamente. El primero representante del Partido Colorado, de tendencia conservadora, y el segundo por el Partido Acción Ciudadana, de ideología socialdemócrata. Por suerte para Latinoamérica, todos distantes de los gobiernos de tendencias socialistas que perduran en esta zona. No olvidemos los casos de Chile con Sebastián Piñera, quien reemplazó a la socialista Michelle Bachelet, y de Argentina con Mauricio Macri, quien ocupó la presidencia después de Cristina Fernández, promotora del socialismo de nuevo tipo en esta nación.

De modo que la realización de este Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico constituye un desafiante acto, que lo que queda de izquierda en América Latina pretende imponer como forzado talismán, a modo de chantaje, al sentirse asfixiada definitivamente ante la fuerza arrolladora de un nuevo pensamiento de vanguardia en la región. No olvidemos que con la llegada de Jair Bolsonaro al poder de Brasil el Foro de Sao Paulo -engendro creado por el binomio Castro-Lula da Silva y que reúne a lo peor de la izquierda continental- se extinguirá para siempre; de ahí la idea de un nuevo foro que pueda reemplazar al ya existente y actualmente carente de sentido, sin que olvidemos su caducidad porque ya dejó de existir el viejo comandante cubano y Lula da Silva se encuentra cumpliendo una merecida condena de doce años en las cárceles brasileñas.

De igual modo la realización del sonado evento socialista tuvo lugar por esos días como contrapartida a la Cumbre G20**, que se desarrolló el 30 de noviembre y 1 de diciembre también en Buenos Aires, y que, a diferencia del polémico foro supuestamente “progresista”, dicha cumbre recibió a los mandatarios de los países más industrializados del mundo, incluido al controversial presidente estadounidense, quien a pesar de su limitada agenda y pocos encuentros con otros mandatarios asistió al encuentro, lo que a los socialistas del siglo XXI los tiene histéricos; de ahí la convocatoria urgente para esta reunión que la izquierda carnicera quiso mostrar al mundo a modo de anticipada contrapartida. Recordemos el principio de supervivencia ante la posibilidad de exterminio al que he acudido como recurso filosófico al inicio de este trabajo.

En fin, que el incoherente Foro de Pensamiento Crítico es el equivalente a la realización de una gran fiesta a la que pudiera convocar alguien que se encuentre en estado pre-mortem, siendo consciente de la proximidad de su final y se resiste a la aceptación de su condición. La izquierda latinoamericana está derrotada, el Socialismo del Siglo XXI es tan solo una maléfica sombra espectral. No hay ni habrá eventos, reuniones, propuestas o directrices capaces de revitalizar lo inexistente. La izquierda regional latinoamericana deberá asumir la misma actitud del derrotado campo socialista de la desaparecida URSS y Europa Oriental, cuyos sobrevivientes partidistas y defensores del extinto comunismo no tuvieron otra opción que contemplar con resignación un nuevo orden de carácter universal y limitarse a algunas pequeñas reuniones carentes de trascendencia.

Continuará.....

*El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) es un organismo de aparente diseño académico, cuando en realidad es una entidad que forma parte del aparato propagandístico de la izquierda continental.

Entre sus objetivos principales se encuentran:

1. Promover la investigación social para el combate a la pobreza y la desigualdad, el fortalecimiento de los derechos humanos y la participación democrática.

2. Contribuir, desde los aportes de la investigación académica y del pensamiento crítico, a promover políticas de desarrollo sustentables en términos económicos, sociales y ambientales.

3. Estimular el desarrollo y la consolidación de las ciencias sociales y del pensamiento crítico en los países más pobres de América Latina y el Caribe.

4. Intervenir en el debate público nacional y regional, aportando las perspectivas y contribuciones de la investigación social basada en resultados.

5. Colaborar con la formación de agentes gubernamentales, activistas sociales y profesionales de la prensa en temas sociales, educativos, culturales y ambientales, acercándolos a problemáticas abordadas desde las ciencias sociales y a las evidencias que la investigación social aporta.

6. Generar condiciones de acceso abierto a la producción académica latinoamericana y caribeña, contribuyendo a la democratización del acceso al conocimiento y permitiendo su más activa utilización por parte de los gestores de políticas públicas, las organizaciones sociales y ciudadanas, la prensa y el propio sistema universitario.

7. Tender puentes entre la investigación social y las políticas públicas, impulsando acciones innovadoras, creativas y viables ante los grandes desafíos sociales, educativos, culturales y ambientales de América Latina y el Caribe. (Tomado de Diario CLEVER, nueva plataforma digital que nació como alternativa a los medios de comunicación tradicionales del Chile).

** La Cumbre del G-20 en Buenos Aires es la decimotercera reunión del G-20, siendo la primera de se organiza en América del Sur. El Grupo de los 20 es un foro cuyos miembros permanentes son 19 países de todos los continentes, entre los que e encuentran: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía; a los cuales se suma una representación adicional por la Unión Europea. Es el principal espacio de deliberación política y económica del mundo. La instancia más importante del G20 es la Cumbre de Jefes de Estado, denominada Cumbre de Líderes, que se reúne una vez por año. El G20 cuenta con dos instancias gubernamentales de segundo nivel, denominadas canales de trabajo: el Canal de Finanzas que reúne a los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales y el Canal de Sherpas, para tratar los temas no económicos.