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JAIR BOLSONARO, LOS MÉDICOS Y LA DICTADURA COMUNISTA CUBANA. Tercera parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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              ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                      Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España


                 


             JAIR BOLSONARO, LOS MÉDICOS Y LA DICTADURA COMUNISTA CUBANA
                                                   Tercera parte. Final.


Posible ruptura de relaciones diplomáticas entre Brasil y Cuba con Bolsonaro. El fin de Mais Medicos, la mayor derrota de la tiranía castrista en los últimos tiempos

El reciente triunfo de Bolsonaro en Brasil constituye una seria amenaza para la dictadura cubana toda vez que el nuevo mandatario una vez que asuma el poder a partir del primero de enero de 2019 podría romper relaciones diplomáticas con el régimen de La Habana.

El punto más vulnerable sería la presencia de miles de médicos cubanos en territorio brasileño como parte del programa Mais Medicos, algo que alcanzó su clímax durante el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, y que una vez que tuvo lugar su destitución se mantuvo dentro los proyectos de salubridad del nuevo gobierno de Brasil a pesar de las especulaciones demasiado a priori que se hicieron durante la transición entre el escándalo de la Rousseff y la asunción del poder por parte de Michel Temer.

Recordemos que solo en 2013, bajo el mandato de Dilma Rousseff, 8.750 médicos cubanos llegaron a Brasil como cooperantes -primero 4.000 en noviembre de 2013, y luego, en 2014, se incrementó a 6.000-, y más tarde durante el mandato de Michel Temer se prorrogó el convenio a pesar de haberse puesto en peligro el desarrollo del programa Mais Medicos luego de la destitución de la mandataria.

De cualquier modo la debilidad de la presencia médica cubana se mantenía, aunque de manera solapada. Estaba previsto -independientemente del nuevo presidente que asumiría el control de la nación suramericana- la retirada de más de 1.000 médicos de Brasil, con lo que se quedarían como cooperantes cubanos algo más de 7.000 de ellos, lo que significa que ya se estaba en medio de una retirada progresiva y de manera gradual del personal cubano ante la inconformidad y las reclamaciones del actual gobierno que dirige Michel Temer. La comunidad médica de Brasil y las autoridades sanitarias siempre rechazaron la presencia médica cubana, algo de lo que apenas se ha comentado, pero que se debe tener en consideración al tratarse el tema de la cooperación médica cubana en Brasil. 

Como ya es conocido, los profesionales cubanos -a diferencia del resto de los médicos de otras nacionalidades que también colaboran en territorio brasileño- solo reciben una parte ínfima (entre un 25 y 30%) de lo devengado por su trabajo en los sitios más intrincados del país, a donde los médicos nacionales, de acuerdo a las versiones del oficialismo cubano, no quieren trabajar, lo que resulta dudoso toda vez que ya se acaba de informar que la sustitución de los médicos cubanos -una vez que sean retirados definitivamente- está garantizada.

El 75% del salario recibido por los médicos de Cuba va a parar a las inescrupulosas manos de los gobernantes del régimen de La Habana -a pesar de que la alta cúpula de la isla lo niega, argumentando que es utilizado en funciones sociales y programas de desarrollo económico-, los que además mantienen una estricta vigilancia y control exclusivo de todo el personal médico ante los constantes intentos de abandonar las denominadas misiones médicas e instalarse de manera definitiva en Brasil (miles se han unido en matrimonio con nacionales para poder establecerse en Brasil), o desde allí pasar a otros países, principalmente hacia Estados Unidos (alrededor de 1,400 lograron salir hacia este país con visa norteamericana).

Jair Bolsonaro propuso la posibilidad de que los médicos cubanos pudieran permanecer en Brasil, aunque no como esclavos de la dictadura cubana, sino que una vez realizada la reválida de sus títulos a través de un ejercicio de calificación acorde a las exigencias de las normas de este país, esto es, una reválida de su titulación -lo que ya han hecho muchos que determinaron quedarse en territorio brasileño-, estarían legalmente regularizados para el ejercicio de su profesión de manera libre.

De igual forma precisó que pudieran estar junto a sus familiares en Brasil, aspecto que se manejó inicialmente en el proyecto cubano en combinación con el gobierno de Dilma Rousseff y que luego fue frenado por las autoridades de la isla, así como recibir la totalidad del salario que les paga el gobierno brasileño por su desempeño profesional en este país.

De modo que el programa Mais Medicos materializado a partir de los convenios entre la expresidenta de izquierda Dilma Rousseff  y la dictadura castrista no solo está en peligro, sino que ya es una realidad su fin, lo que, sin duda, ha estremecido al poderío del gobierno cubano, toda vez que casi la totalidad de los galenos incluidos en dicho programa de colaboración pudieran regularizarse (quedarse de manera legal) definitivamente en Brasil; con lo que una parte considerable de los médicos cubanos - téngase en cuenta la masiva participación de profesionales cubanos en Mais Medicos, cuya cifra es actualmente de 8.400, repartidos por unas 2.885 ciudades, de una totalidad de 18.240 procedentes de varios países del mundo que prestan asistencia en 4.058 municipios- dejarían de ser colaboradores médicos del gobierno cubano para ser profesionales reconocidos para ejercer su profesión de manera libre en Brasil.

Ante el pánico a una deserción masiva de médicos cubanos en Brasil, la dictadura cubana ha comenzado acciones desesperadas, como la de permitir a todos esos médicos en el gigante suramericano la importación como carga acompañada de todos los productos que deseen a su regreso a la isla sin necesidad de pagar los leoninos aranceles en moneda fuerte impuestos con carácter permanente para los cubanos que regresan a la isla, así como la realización de visitas a los familiares de los colaboradores residentes en Cuba para “explicarles” la importancia del regreso de sus seres queridos a la finca de los hermanos Castro y los “peligros” que representaría que se quedaran en Brasil.

Esto no solo constituye un escándalo de carácter sociopolítico que desacredita aun más al régimen de la isla, sino que desde el punto de vista económico será una gran explosión, toda vez que la exportación del capital humano de profesionales de la salud constituye actualmente la principal entrada de divisas al Cuba -según Elías Amor, estudioso de temas económicos de Cuba, Cuba recibe una ganancia neta de alrededor de 249.5 millones de dólares anuales por sus casi 8.400 médicos que mantiene en Brasil-, aun por encima del turismo, lo que ha sido el sostén de las andanzas del régimen comunista cubano y a la vez la carta de presentación propagandística que ofrecen ante el mundo como posible potencia médica, a pesar del decadente estado de su situación en el momento actual. Recordemos las descabelladas hipótesis megalomaníacas del viejo comandante, por suerte ya ausente de estos mundos.

Téngase presente que en el caso concreto de Brasil no se trata de un grupo de médicos, sino de miles de profesionales con un historial de ejercicio profesional desde hace varios años, siendo el segundo país del mundo, después de Venezuela, con mayor cantidad de médicos cubanos, algo que engrandece el escándalo social y político -ya se sabe que las brigadas médicas no solo cumplen una función sanitaria propiamente dicha, sino que contribuyen como parte de su agenda de trabajo a la difusión de las aparentes bondades de la llamada revolución cubana y del socialismo fidelista- que se ha desatado a partir de las propuestas de Jair Bolsonaro.       

No obstante, sus concepciones respecto a la estancia de los médicos cubanos en Brasil no se limitan a estos últimos días como nuevo mandatario de la nación, sino que ya a finales de 2017, aun cuando su campaña promocional no estaba concretada, ya se había manifestado contra la presencia de los médicos cubanos en Brasil: “El Tribunal Supremo Federal decidió mantener Más Médicos. En la práctica esto representa 1.300 millones más de nuestro dinero para la dictadura cubana para mantener agentes sin comprobación de capacidad y aptitud en nuestro país, mientras nuestros médicos están abandonados y sin condiciones para trabajar”.

No es Jair Bolsonaro quien representa una grave amenaza para el programa Mais Medicos y de modo particular para los médicos cubanos en Brasil, sino el propio régimen de La Habana, quien tiene la total responsabilidad del caos que se acaba de formar, por cuanto viola los derechos mínimos ciudadanos de los colaboradores cubanos, los que  merecen recibir un salario decoroso de acuerdo a la labor que realizan y a las condiciones en que hacen su desempeño profesional (sitios inaccesibles y zonas selváticas de la amazonía).

Los planteamientos de Bolsonaro desencadenaron lo que se venía gestando, y que se veía venir, aunque no de esta manera tan brusca como acaba de ocurrir con la explosión ante las propuestas del futuro presidente, esto es, la retirada gradual de los médicos cubanos ante la vulnerabilidad de estos al exponerse a la explotación del régimen cubano y al desacuerdo del gobierno actual, aun cuando determinó prorrogarlos luego de la destitución de Dilma Rousseff.

El futuro mandatario de Brasil solo está tratando de poner orden al desenfreno del gobierno de la isla en su afán por obtener divisas de manera inescrupulosa a cambio de la labor de sus médicos, amén de difundir el comunismo castrista por parte del mundo, algo para lo que son también utilizados los médicos cubanos, los que, independientemente de su labor profesional, han de promover las “virtudes, logros y hazañas” del sistema de salud a nombre de la llamada revolución cubana.

Lo expresado antes no es el fruto de suposiciones y posibles especulaciones de quien redacta este escrito, sino de las múltiples declaraciones que a lo largo de varios años me han hecho directamente muchos de los médicos que han realizado su trabajo en países  como Venezuela, Brasil, Honduras y Bolivia, algunos colegas, otros antiguos alumnos y actuales médicos de cuando ejercí la docencia médica en Cuba.

Si el gobierno cubano, lejos de admitir las condiciones de Bolsonaro, ha preferido armar todo un espectáculo que sirva de contrapartida a los planteamientos de Jair Bolsonaro, y ha convocado a Mesas Redondas adoctrinadoras con la intención de ofrecer la versión distorsionada de la realidad, eventos en los que han participado asesores de programas de salubridad de la isla, amén de la doctora Marcia Cobas, Viceministra de Salud, -funcionaria que afirmó que “Nuestros médicos no fueron a Brasil buscando trabajo, fueron a cumplir una misión”-, es porque se sienten “acorralados” ante la posibilidad de la posible deserción cuasi masiva de sus médicos, con la consiguiente afectación que en el orden económico esto representa para el país, toda vez que se dejan de recibir millones de dólares a expensas del sacrificio de los profesionales de salud.

La actitud de Bolsonaro lo convierte en el primer mandatario del mundo -aun no ha asumido la presidencia de Brasil, lo que tendrá lugar a partir del 1 de enero de 2019- capaz de desacreditar al régimen de La Habana, no con amenazas y ataques verbales, o ruptura formal y diplomática de relaciones y convenios, algo que ya se ha hecho demasiado a través de los terribles años de la dictadura cubana, sino con acciones concretas. Mais Medicos llega a su fin por cuanto el régimen cubano no aceptó las propuestas antiesclavistas de Jair Bolsonaro respecto a la situación de los médicos cubanos.

Del análisis anterior podemos concretar algunos puntos a modo de resumen:

1. Jair Bolsonaro ratificó el viernes 16 de noviembre que los médicos cubanos que pidan asilo político en Brasil serán recibidos. No obstante, el gobierno de la isla adelantándose al posible caos ante el éxodo masivo que esto pudiera generar, comenzó de manera prematura la retirada de sus médicos de territorios brasileños. Surge entonces la interrogante acerca de ese sentido humanista y de esa labor altruista, por cuanto ahora las autoridades cubanas prefieren dejar sin asistencia médica elemental a miles de pobladores de los intrincados parajes de las selvas antes de perder sus millones de dólares con la salida del programa de los profesionales cubanos.

2. Desde el 14 de noviembre el régimen castrista se pronunció abiertamente contra las declaraciones de Bolsonaro e incluyó en su arremetida la decisión de retirar a los médicos colaboradores cubanos en territorio brasileño (ya han retornado a la isla los primeros). Según declaraciones oficiales del Ministerio de Salud Pública, MINSAP, las modificaciones anunciadas recientemente por el presidente Jair Bolsonaro, imponen “condiciones inaceptables” e “incumplen las garantías acordadas al comienzo del Programa” en 2013, durante la presidencia de Dilma Rousseff.

3. Ante la retirada de los casi 8.400 profesionales cubanos, según algunas fuentes 8.332 (no 11.400 como se ha publicado en algunos medios, cifra que tampoco se corresponde con la totalidad de médicos del programa, incluidos los de otras nacionalidades, la que en realidad es de 18.240), por determinación del régimen de la isla, el Gobierno de Brasil anunció que realizará en los próximos días la selección de médicos brasileños que sustituirán a los cubanos que estaban en el programa Mais Medicos. “El Ministerio de Salud realizará una reunión con la Organización Panamericana de Salud para la definición de la salida de los médicos cubanos y la entrada de los profesionales brasileños que serán seleccionados por edicto”, según se dio a conocer hace unas horas por la cartera de salud en un comunicado oficial.

4. Bolsonaro ha puesto en duda la preparación de los médicos cubanos que se desempeñan en Brasil. De acuerdo a declaraciones recientes en el diario Globo: “Yo nunca vi una autoridad en Brasil decir que fue asistida por un médico cubano, ¿debemos destinar a los más pobres profesionales, entre comillas, sin ninguna garantía? Eso es injusto, eso es inhumano” (…) “No queremos eso para nadie, mucho menos para los más pobres, queremos un salario integral y el derecho de hacer la familia aquí, eso no es pedir mucho, eso está en nuestras leyes” (…) “Lo que quiero es un tratamiento humanitario tanto para los cubanos que están aquí como para los pacientes que atienden. Hemos escuchado relatos de barbaridades cometidas por los médicos cubanos. Esas personas [refiriéndose a los profesionales con una mala praxis] no pueden seguir en Brasil”.

Esto no es nada nuevo. Téngase presente que a los médicos cubanos se les exigió una profundización en medicina familiar una vez instalados en territorio brasileño sin la cual no podían ejercer, esto es, un reciclaje, por llamarlo de algún modo, toda vez que se supone que los médicos enviados a este país sean especialistas de primer grado en Medicina General Integral, especialidad reconocida en varios países de Europa como Medicina Familiar, la que en Cuba, ante la premura de exportar masivamente a sus especialistas, quedó reducido su tiempo de culminación de estudios a 18 meses, de un total de tres años concebidos desde el inicio del programa en la isla durante la década del ochenta del pasado siglo, lo que demuestra la carencia de rigor en el momento actual de la formación de los especialistas cubanos en esta rama.   

Así las cosas, con la llegada de Bolsonaro al poder se abre una nueva etapa para la historia de la exportación médica cubana. Las consecuencias serán fatales para un sistema totalitario que se ha estado enriqueciendo a partir del trabajo de sus médicos. Con Bolsonaro no solo se pone fin al Programa Mais Medicos, sino que sus acciones contribuirán a que la comunidad internacional se sensibilice con la causa antiesclavista de los trabajadores sanitarios de Cuba.