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LA BOMBA DE TIEMPO DE LA CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA. II PARTE.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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LA BOMBA DE TIEMPO DE LA CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA. II PARTE.
« en: Noviembre 02, 2018, 06:00:00 am »
                ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                       Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

             LA BOMBA DE TIEMPO DE LA CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA. II PARTE.


Una oleada xenofóbica ante la presencia de venezolanos y un recrudecimiento de las exigencias de varios gobiernos de la región para la entrada de venezolanos

El fenómeno migratorio masivo de venezolanos ha desatado un fuerte rechazo por parte de los pobladores de varios países. Más de 1.200 venezolanos abandonaron Brasil tras los disturbios antiinmigrantes que se produjeron recientemente en la localidad de Pacaraima, municipio brasileño situado en la frontera con Venezuela. El clima de violencia llevó al ejército brasileño a reforzar la seguridad en el puesto fronterizo de dicha localidad toda vez que sus habitantes prendieron fuego a las tiendas de campaña donde lograban sobrevivir los venezolanos y a sus pocas pertenencias. Con gritos de “fuera venezolanos, fuera” cortaron por cinco horas la principal vía de acceso a Pacaraima.

En Ecuador, un país caracterizado por su racismo extremo y su xenofobia inigualable hacia venezolanos y cubanos, donde cada día pasaban por la zona fronteriza del Puente Internacional de Rumichaca  -frontera entre Ipiales, perteneciente a Colombia, y Tulcán, en territorio ecuatoriano- alrededor de 4.000 venezolanos, y donde se estima que, al menos, un millón de venezolanos ha cruzado la frontera común, si bien los que permanecen en el país son unos 250.000, también han tenido lugar múltiples acciones de rechazo hacia aquellos que abandonan su patria tratando de sobrevivir, incluido el reciente intento de una quema masiva a ciudadanos venezolanos.

En este país el gobierno determinó exigir el pasaporte a todos los aspirantes a ingresar a través de Rumichaca, lo que originó fuertes críticas dada la situación precaria del pueblo venezolano, al extremo que Ernesto Pazmiño, Defensor Público de la nación andina, precisó que los venezolanos huyen de una tragedia humanitaria. Ecuador tuvo que atenuar las restricciones que impuso para el ingreso de venezolanos al excluir a los menores del requisito de presentar pasaporte.

No obstante, ante el surgimiento de un conflicto mayor por la masiva entrada al país de manera irregular, así como a las fuertes críticas hechas por personalidades políticas y defensores de los derechos humanos, el gobierno de Lenín Moreno tuvo que suspender esta medida y pronunciarse a favor de la implementación de acuerdos de carácter regional encaminados a favorecer la acogida masiva de venezolanos.

Por su parte el gobierno de Perú siguió los pasos de sus vecinos ecuatorianos e igualmente decidieron exigir el pasaporte como documento de identificación a los migrantes venezolanos, los que hasta el momento podían entrar en los países andinos con su carné de identidad, dadas las dificultades de obtener un pasaporte en Venezuela. Perú desde hace dos años les otorga un permiso temporal de trabajo, y según fuentes oficiales de las autoridades de inmigración, se estima que casi 400.000 venezolanos se han establecido en su territorio desde hace un año.

Otros países han comenzado a exigir el visado a los venezolanos. Chile pide un certificado de antecedentes penales que debe emitir el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia de Venezuela, además de la obligatoriedad de que el pasaporte no expire en los siguientes 18 meses a la entrada. Además, el consulado venezolano en Chile ha comenzado a solicitar el pago de 50 dólares americanos por la compulsa de certificados de penales a sus ciudadanos, una cantidad imposible de ofrecer para la mayoría de los refugiados.

De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, al menos dos millones de venezolanos han abandonado su país de forma legal en los últimos diez años, desconociéndose el número de los que emigraron de manera irregular. Centenares emprenden cada día una trayectoria terrestre para poder llegar a Perú, Chile, Argentina y Uruguay.

Así las cosas, la crisis política y económica de Venezuela ha provocado un verdadero conflicto que ha desestabilizado a una región que nunca ha sido del todo estable. En países como Colombia y Ecuador la migración venezolana no es algo nuevo. A través de los años se han ido asentando en territorios de estos países migrantes de origen venezolano, aun antes de la crisis actual; pero jamás se había visto lo que está ocurriendo en estos días en que varios sitios fronterizos se han saturado ante la masividad de venezolanos que han salido de su patria dejando tras sí todo, o lo poco que les quedaba, para rehacer sus vidas en países donde se supone les puedan ayudar a abrirse paso y emprender nuevos caminos en sus vidas.

El protagonismo del actual gobierno ecuatoriano encabezado por Lenín Moreno en el grave conflicto migratorio regional. Declaración de Quito sobre movilidad humana de ciudadanos venezolanos en la región.

Hace poco más once países de América Latina instaron en una declaración común a reforzar las políticas de acogida de los migrantes venezolanos; algo que lamentablemente fue muy poco difundido teniendo en cuenta la importancia del asunto, no solo para los venezolanos, sino para la región y para el mundo.

El texto publicado en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de este país no se limitó a esta convocatoria, sino que devino también en una enérgica exhortación a Caracas, cuyos representantes decidieron no asistir a aceptar la cooperación que los gobiernos de la región le ofrecen.

Se produjo así el primer encuentro multilateral sobre este álgido tema que no solo afecta a Venezuela sino a varios países de la región convertidos ahora en receptores mayores de cientos de venezolanos cada día, y que ha originado una verdadera crisis regional toda vez que, según estimaciones de las Naciones Unidas, el número de migrantes se contabiliza en unos 2.3 millones de personas, las que en su gran mayoría, su destino o tránsito es una nación latinoamericana.

Los representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay firmaron un manifiesto de voluntad, que no tiene un carácter obligatorio para las naciones, formulado en 18 puntos, con lo que se definió así la primera “Declaración de Quito sobre movilidad humana de ciudadanos venezolanos en la región”, cuyo principal propósito es “intercambiar información y buenas prácticas con miras a articular una coordinación regional”, según el documento.

En términos de trámites, la Declaración de Quito compromete a los que la firmaron a “acoger los documentos de viaje vencidos como documentos de identidad de los ciudadanos venezolanos para fines migratorios” para facilitar la circulación de las personas, pero insta también a Caracas para tomar las “medidas necesarias para la provisión oportuna de documentos de identidad y de viaje de sus nacionales” frente a las “limitaciones al derecho a la libre circulación y movilidad” que genera la falta de documentos oficiales.

           

El dictador Nicolás Maduro negó recientemente el fenómeno migratorio venezolano. Para el actual mandatario de Venezuela solo se trata de una migración normal sin repercusión alguna para la región.

Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro no reconoce el fenómeno migratorio como un estado de crisis, sino como un “flujo migratorio normal que se pretende convertir en crisis humanitaria”, según se anticipó a declarar la entonces canciller venezolana. Mientras que el propio presidente Nicolás Maduro advierte que la cifra de migrantes no sobrepasa los 600.000, con lo que le restaron importancia al asunto y determinaron dejar su puesto vacío durante la convocatoria de los gobiernos de la región en pos de asumir con responsabilidad la grave situación originada a partir del éxodo masivo de venezolanos.

La delegación de Bolivia no puso su firma en la declaración por seguir estrictamente las rígidas órdenes del Gobierno boliviano que dirige Evo Morales. No obstante, once países ratificaron su compromiso a través del documento, a la vez que exhortaron a Venezuela a aceptar la cooperación de los gobiernos de la región y de los organismos internacionales, lo que será retomado en noviembre con el objeto de dar seguimiento a los compromisos derivados de esta primera reunión regional, así como con la intención de fortalecer el rol de organismos como la Comunidad Andina y Mercosur.

Hacia el final de septiembre el presidente Lenín Moreno pidió a la Organización de las Naciones Unidas, ONU, una acción de carácter continental ante la dramática situación de Venezuela. El mandatario hizo enérgicas declaraciones contra el régimen de Maduro al ser el causante de lo que calificó como “la mayor diáspora de la historia de América”. Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas Moreno invocó al trascendental cubano José Martí cuando enfatizó en la idea de que nadie emigra por voluntad propia, citando las sabias palabras del Maestro cuando dijo: “Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”, lo que comentó precisando que “sobran aquellos que se perpetúan en el poder y se vuelven gobiernos sombríos, siniestros, con mafias corruptas" (…) "No queremos que nuestros países se queden solo en declaraciones diplomáticas. Queremos una acción continental para encontrar una solución estructural a los problemas del hermano pueblo venezolano".

A modo de resumen

Con todos estos elementos creo que los lectores, de manera general, y aquellos que consulten detenidamente este tipo de escrito para luego reflexionar y tomar partido en estos complicados asuntos, podrán tener una visión precisa respaldada y fundamentada en datos confiables obtenidos de fuentes prestigiosas, amén de las declaraciones de líderes y mandatarios de varias partes del mundo, incluyendo las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, con lo que no se podrá dudar acerca del fenómeno migratorio venezolano actual, lo que constituye una verdadera crisis humanitaria más allá de las fronteras nacionales y regionales. Los datos mostrados de la presencia venezolana en varios países latinoamericanos, así como en España y Estados Unidos lo demuestran.

Si la cifra de migrantes no sobrepasa los 600.000, según sostiene Nicolás Maduro, tendríamos que cuestionarnos entonces por qué el viernes 5 de octubre las autoridades venezolanas activaron una policía migratoria para reforzar los controles en las fronteras, puertos y aeropuertos. ¿Es que acaso se haría todo un despliegue policial armado solo para “seguridad ciudadana” y “control migratorio” en 72 puntos de control ante una simple escapada de solo una decena de hombres a través de las fronteras?

Esto contradice per se la subvaloración del fenómeno migratorio por parte de Nicolás Maduro y su régimen al no admitir la existencia real de una crisis. Los más de dos millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar su patria en los últimos meses es tan solo el ápice de un gran iceberg, por cuanto la cifra de 2.3 millones reconocida por la ONU es solo un estimado basado en datos legales, lo que sugiere que la magnitud del problema pudiera ser mucho mayor si se sumaran todos aquellos que de manera irregular (ilegalmente) han cruzado fronteras y se han establecido en otros territorios.

En fin, y siguiendo las sabias declaraciones del presidente Lenín Moreno en la ONU, el preocupante caso de la crisis venezolana no debe quedarse en palabras, denuncias, panfletos, directrices y reuniones diplomáticas.

En el momento actual urge la puesta en práctica de acciones concretas encaminadas no a atenuar de modo paliativo el grave conflicto, sino a erradicarlo definitivamente. La necesidad inminente de una posible intervención -dado el infructuoso resultado de múltiples diálogos y posibles negociaciones- para erradicar de una vez y por siempre el remanente chavista de la patria de Bolívar es una realidad; pero esto será expuesto en otro escrito que en breve saldrá también en este medio.

FIN.