FOROFILO

GÉNESIS DE LA ACTUAL CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

  • *****
  • 573
  • ¡Usuario Nuevo!
GÉNESIS DE LA ACTUAL CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA
« en: Octubre 28, 2018, 03:51:01 pm »
                ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                       Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                      GÉNESIS DE LA ACTUAL CRISIS MIGRATORIA VENEZOLANA


Hugo Chávez comenzó su mandato en Venezuela en el año 1999 luego de haber ganado las elecciones de 1998. Desde entonces comenzó su proyecto de Revolución Bolivariana, tal vez el ejemplo más fidedigno del populismo latinoamericano de estos tiempos, movimiento con un marcado énfasis en las ideas de tipo socialistas copiadas de manera textual del modelo cubano, aunque la abolición absoluta de la privatización no se dio como en el caso de Cuba con la nacionalización de la totalidad de los comercios e instituciones, a pesar de los encomiables esfuerzos del mandatario por ser una copia fiel de su mentor, el dictador Fidel Castro, quien desde la caribeña isla le ofrecía instrucciones de todo tipo con la pretensión de lograr la expansión del comunismo por América.

No obstante, y a pesar de que una de las premisas indispensables que desde el punto de vista teórico establecieron los fundadores del marxismo socialista encabezado por el alemán Karl Marx es la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción, en el caso de Venezuela -a diferencia de varios de los países latinoamericanos que también pretendieron abrazar la tendencia socialista tan de moda en la región a partir del nacimiento del nuevo siglo- si considero que fue aplicado en el orden práctico lo que se ha llamado socialismo de acuerdo a los cánones de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y de las naciones de este tipo de Europa Oriental, de las que el dictador Fidel Castro asumió prácticamente en su totalidad sus preceptos para imponerlos en Cuba; aunque como todos saben -algo que he comentado en más de una ocasión- este engendro que se propagó por el mundo en el pasado siglo XX, al menos tal y como se desarrolló desde el punto de vista práctico, resulta bien distante del modelo ideal concebido por Marx en los tiempos en que se hallaba inmerso en su mundo de lucha de clases, de explotaciones a proletarios, de acumulaciones de capitales por parte de la burguesía como clase dominante, y de críticas constantes a los filósofos y socialistas utópicos contemporáneos que no pensaban como el.

Dejando a un lado estos aspectos que en el orden teórico conceptual siempre ayudan a la comprensión del fenómeno social en torno al socialismo, detengámonos en el desarrollo de este modelo sociopolítico y económico, pero en su contexto venezolano.

A diferencia de Cuba, donde de la noche a la mañana Fidel Castro determinó que su proyecto quedaría acuñado para siempre con el sello del comunismo al estilo de los soviets, el pueblo venezolano sabía, o al menos tenía idea, de que Hugo Chávez simpatizaba con el socialismo toda vez que sus precedentes no eran un secreto de estado.

Hugo Chávez dio comienzo, recién iniciada la década de 1980, al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, MBR 200, el que tuvo una orientación de extrema izquierda. Dicho movimiento fue en sí la evolución del ya existente Ejército Bolivariano Revolucionario, nacido en 1983 por motivo de los 200 años del natalicio de Simón Bolívar; pero lo más importante de este naciente movimiento es que siempre estuvo bajo la maléfica influencia de varios partidos venezolanos, todos de orientación izquierdista, y algunos declarados abiertamente marxistas-leninistas clásicos como el Partido Comunista de Venezuela, movimiento que luego se distanció de estos cánones para asimilar un tanto la “esencialidad venezolana” de su tiempo. Esto nos da la medida de que Venezuela era tierra fértil para que el germen socialista, ahora con los bríos del populismo arrollador de Chávez, no solo prendiera con fuerzas entre los venezolanos, sino que echara profundas raíces, lo que se concretó con la llegada al poder de Chávez y se puso en evidencia a través de las multitudes seguidoras del chavismo.

Por aquellos días Chávez era un joven teniente del ejército venezolano en el que se comenzaban a forjar sus delirantes ambiciones y sus ansias de poder bajo el pretexto de una necesaria transformación social, algo que más tarde materializó en su fracasado proyecto de Revolución Bolivariana, a lo que dedicaré posteriormente algunos comentarios.

Chávez no solo participó de manera activa en este movimiento, sino que además fundó en 1997 el Movimiento V República, MVR, partido político de izquierda, de tipo socialista, de ideología “nacionalista bolivariana” - como en el caso del régimen cubano que utiliza a José Martí, el chavismo siempre evocando la sagrada imagen de aquellos próceres independentistas del pasado como estandarte de sus maquiavélicos proyectos y descabelladas pretensiones.

Dicho partido fue el de mayor puntuación entre 1998 y hasta el 2007, año en que fue disuelto como estrategia para adherirse al Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, cuyas directrices también están enmarcadas dentro de la línea socialista, y según ellos, con elementos humanistas, nacionalistas y de democracia participativa basados en los ideales de Simón Bolívar - ya sabemos lo que los socialistas establecen como humanismo, nacionalismo, y sobre todas las cosas lo que conceptualizan como democracia participativa.


               


El primer mandato de Hugo Chávez comenzó en 1999 y concluyó en 2001, luego fue reelecto en dos ocasiones, cuyos mandatos se extendieron entre 2001 y 2007 el primero, y entre 2007 y hasta su muerte en 2013 el segundo. Resulta llamativo que en la Constitución de 1999, la que se aprobó recién comenzado su primer período presidencial, no se estableciera el socialismo como pauta dominante de la nación venezolana, que en lo adelante se llamó República Bolivariana de Venezuela, pero no República Socialista de Venezuela, y entre sus Principios Fundamentales se encuentran:

“Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad,  justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador”.

“Artículo 6. El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”.

Aspectos que luego no se cumplieron en el orden práctico, por cuanto se violaron los preceptos democráticos elementales, se hizo caso omiso de la idea de la descentralización, y aunque se mantuvo el pluripartidismo, lo cierto es que a los partidos de orientación no chavista se les aisló y se les condujo a un ostracismo sin límites.

Hugo Chávez no ocultó su postura izquierdista. Desde el inicio de su mandato coqueteó con los defensores de la izquierda latinoamericana y sus lazos con Fidel Castro y el régimen comunista cubano es la mayor prueba de lo que se gestaba en su proyecto de Revolución Bolivariana respecto al carácter socialista de la nación. No obstante, no fue hasta su tercer período presidencial, asumido el 10 de enero de 2007, en que anunció ante la Asamblea Nacional que se encargaría de conducir al país hacia el Socialismo del siglo XXI, pronunciando la frase castrista un tanto modificada de “Patria, Socialismo o Muerte”, siguiendo el mal ejemplo de su “padre espiritual” en estas andanzas, quien durante su kilométrico discurso del 16 de abril de 1961 declaró el carácter socialista de su revolución -porque fue solo suya- y hacia el final de su intervención pública de manera provocativa exclamó: “¡Viva la Revolución socialista!”, con lo que ratificaba los rasgos definitorios de lo que recién comenzaba en la Cuba de los sesenta.

Sin embargo, ya en 2005 durante la clausura del V Foro Social Mundial, celebrado en Porto Alegre, Brasil, Hugo Chávez aludió de manera reiterada a la necesidad de lograr cambios radicales en el mundo mediante la implementación del socialismo; precisando que debería ser un socialismo de nuevo tipo, siendo este el preámbulo de la introducción del término Socialismo del siglo XXI, cuya real invención le corresponde en sí al alemán izquierdista Heinz Dieterich, el verdadero autor intelectual de dicha tendencia, quien se relacionara con Chávez desde que comenzó su primer mandato en 1999, y de quien Chávez aprendió al menos lo elemental desde el punto de vista teórico, como para poder asumir luego la promoción del nuevo paraíso terrenal entre los hombres; aunque acorde a la realidad contextual latinoamericana y dejando a un lado aquellos aspectos que no funcionaron en la antigua URSS y los otros países europeos que asumieron este modelo, según le enseñó el propio Dieterich, que ya se había aplatanado a las costumbres regionales a partir de su estancia en México.

Durante aquella intervención el mandatario venezolano, con sus aires de egocentrismo, y convencido de unos dotes de orador que nunca tuvo, acudió al mensaje del ruso León Trotsky sobre su concepto de que a toda revolución le hace falta el látigo de la  contrarrevolución, y de manera particular, a la idea de que la revolución no puede triunfar en un estado aislado, lo que aplicó al contexto latinoamericano con la pretensión de expandir el socialismo -algo que ya estaba planeado de manera premeditada y con alevosía bajo la orientación del dictador cubano Fidel Castro- por Latinoamérica: “el objetivo de la Revolución Bolivariana es extenderse a cada país de América Latina y más allá”, afirmó.

Finalmente se refirió a la trascendencia del capitalismo a partir del socialismo, con lo que imponía la tendencia que parecía estar ya muerta en el mundo: “No tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!”.

Unos meses después, en un discurso pronunciado a mediados del 2006, Chávez fue más enérgico al expresar: “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” (…) “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”, lo que tal vez fue definitorio en el nuevo giro que experimentara la otrora próspera patria de Bolívar, cuyas nefastas consecuencias son patentes actualmente a través de la crítica situación política del país y de su brutal crisis económica desencadenante del grave conflicto migratorio continental del momento.

El resto de la historia, y ante todo, las consecuencias de los utópicos ideales chavistas, ya todos la conocen: una nación que otrora fue eminentemente rica y próspera, hoy día es uno de los países más miserables del planeta. El socialismo chavista se encargó de saquear sus riquezas y de degradar a sus pobladores (cualquier similitud con Cuba, Fidel Castro y su régimen totalitarista ¿es pura coincidencia?).

Hasta aquí, y a modo de preámbulo, tal vez demasiado extenso, pero sin dejar de ser solo un aspecto introductorio, expongo los elementos que considero precursores a la declaración del socialismo de nuevo tipo, al menos de manera tan abierta, por parte de Hugo Chávez, su principal promotor en Latinoamérica.

Narrar aunque sea de manera resumida todo el acontecer de la patria de Bolívar no podría hacerse en un escrito de este tipo, de ahí que me limite a algunos puntos cruciales que merecen la atención en el actual contexto político y socioeconómico de Venezuela.

Del chavismo al madurismo. La agudización de la crisis económica venezolana

Nicolás Maduro es un ser que carece de la capacidad para poder conducir un país -lo que incluye, como es de suponer, la inteligencia y el grado de instrucción y de educación-, del adiestramiento y la cultura elementales que debe tener el líder de cualquier movimiento político, amén de su habitual desfachatez y sus conocidas payasadas. Con estos elementos como rasgos distintivos de su personalidad tuvo el fracaso asegurado desde el inicio de su mal desempeño al frente de la nación suramericana, independientemente de la herencia que le dejó su mentor tras su partida del reino de los mortales, amén de la probada ineficacia e insostenibilidad del sistema socialista.

Una economía en estado de caos, una de las más altas inflaciones mundiales de la historia, enormes grados de insalubridad y fallos del sistema de salud, un pésimo manejo de su política gubernamental, una represión sin límites, violaciones extremas de los derechos humanos, entre otros tantos aspectos, han caracterizado al gobierno de Nicolás Maduro.

La caída de los precios del petróleo en los últimos años, sin duda, influyó en el recrudecimiento de la crisis económica venezolana. El país obtiene casi el 95% de sus ingresos en el exterior del sector petrolero. Al no haberse asumido ciertos cambios estructurales en beneficio del país, la economía colapsó por completo en los dos últimos años. La falta de productos en el año 2016 estuvo entre un 70 y 80%, y el nivel de inflación de 500%, la más alta del mundo, aspectos que ascendieron durante el 2017 con índices récords a escala mundial, y hasta el presente, en lo que va de año los déficits generalizados de cualquier tipo de producto -incluidos alimentos y medicinas- alcanzan proporciones inusitadas.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, previó que la inflación llegaría a 2.350% en 2018. Los precios subieron 128,4% en junio y la disparada es del 46.305% en los últimos 12 meses (datos de julio de 2018). Si se mantiene la tendencia, dejaría muy atrás al caso más extremo que se registró en la región, esto es, el 13.109% de Nicaragua en 1988. Además, sería una de las diez mayores hiperinflaciones de todos los tiempo a escala internacional.

Según los datos ofrecidos el mes de junio del presente año por parte de la Asamblea Nacional -representada por la oposición-, que debió crear su propio índice de precios para suplir el mutismo de las estadísticas oficiales a cargo del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación de junio ascendió a 128,4%, el nivel máximo desde el comienzo de la Revolución Bolivariana en 1999. En los últimos ocho meses del año (de enero a agosto), y de acuerdo a los datos de la Asamblea Nacional, la tasa acumulada es de 34.680%. Venezuela registró una tasa mensual en agosto de 223.1%,  es decir, que se incrementó en 94.7% si se le compara con la de junio.  La inflación anualizada registró un salto a 46.305%, mientras que la inflación diaria de junio fue 2,8%, es decir, la inflación que tienen Colombia y Chile en un año.

En 2016 se triplicó la proporción de aumento y terminó en 550 por ciento. El año pasado estuvo cerca de quintuplicarse y alcanzó los cuatro dígitos con el 2.616 por ciento. En los últimos seis meses la inflación llegó a 4.684 por ciento. Entre junio de 2017 y junio de 2018, alcanzó la cifra récord de 46.305 por ciento, por lo que el país se perfila a concluir el año con la mayor inflación en la historia latinoamericana y una de las diez más altas de la historia mundial. Se espera que la inflación culmine en 700.000% aproximadamente.

Si sigue, como hasta ahora, con incrementos intermensuales de 20 puntos con respecto a la tendencia anterior es bastante probable que se registre una inflación de por lo menos 1 millón por ciento anual, según las predicciones del doctor Natan Lederman, profesor de economía de la Universidad Metropolitana de Caracas.

David Ceccato, experto en finanzas, según fuentes de Infobae, al finalizar el primer semestre del presente año: “La causa raíz del problema deriva de la naturaleza de Estado empresario, que viene desde los años 70, pero que se exacerbó al extremo durante la administración de Hugo Chávez, con la decisión de subordinar el desempeño de las empresas públicas al logro de objetivos políticos, una característica del régimen dominante desde 1999”.

El ritmo de la hiperinflación más reciente está en relación directa con la implementación de una serie de medidas promovidas por Nicolás Maduro con el objetivo de reflotar la economía venezolana ante el fenómeno de la inflación y la recesión.

El plan económico de Maduro comenzó el 20 de agosto del 2018 cuando puso en circulación una nueva familia de billetes del bolívar soberano como moneda, con lo que eliminó cinco ceros al bolívar fuerte, además de que aprobó un aumento del salario mínimo nacional de 50 a 1.800 bolívares, lo que corresponde a menos de 30 dólares, así como un incremento de impuestos y cierta flexibilidad del control de cambio con una drástica devaluación de la moneda - con el tipo de cambio oficial se saltó de 400 a 6 millones de bolívares fuertes por dólar, lo que se corresponde con 60 bolívares soberanos.

Se prevé para 2018 una caída del PIB de 18%. De materializarse esto último la economía venezolana se habrá contraído un 50% en cuatro años. Todo parece indicar  que Venezuela terminará 2018 por encima de la República Democrática del Congo (23.773% en 1994), y puede superar a China tras el triunfo de la revolución comunista de 1949 (412.000%). Al concluir el 2018 pudiera estar con la sexta o la séptima disparada de precios más alta de todos los tiempos a nivel mundial.

De lo antes expuesto se infiere que si no tienen lugar transformaciones radicales encaminadas a establecer un verdadero programa de cambios que desde el punto de vista económico resulte funcional, y a la vez creíble, la probabilidad de que la hiperinflación se detenga sería prácticamente imposible, lo que al final ocurrirá toda vez que Nicolás Maduro se resiste a aceptar su derrota no solo política, sino económica.

Este desastre económico no es un fenómeno aislado del contexto general de la nación suramericana. Venezuela yace hundida en una situación socioeconómica de las peores del continente y del mundo. Sus elevados índices de desnutrición (suele hacerse una sola comida principal al día en numerosos sitios del país en los que la pobreza es mayor), la pobreza y la extrema pobreza de sus habitantes, el fracaso de su sistema de salubridad (aparición y reaparición de varias enfermedades infecciosas consideradas como erradicas, altos índices de mortalidad infantil y materna a pesar de que las fuentes oficiales del régimen las ocultan, carencia de medicamentos e insumos, éxodo masivo de profesionales de la salud), amén de la represión extrema a cualquier intento de manifestación pacifista en pos de lograr cambios que garanticen el restablecimiento del sistema democrático nacional caracterizan al sombrío panorama venezolano actual.

El monstruoso engendro instaurado por el desaparecido Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro condujo al país a un estado de deterioro total inigualable en la historia de la nación. Su población ante la imposibilidad de continuar sobreviviendo asumió una de las formas más universales de la subsistencia, esto es, la migración; fenómeno devenido en verdadera crisis humanitaria en los últimos meses a pesar de la negación que ha hecho el régimen madurista recientemente ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Publicado inicialmente en: Cubanálisis.
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20LA%20G%C3%89NESIS%20DE%20LA%20ACTUAL%20CRISIS%20MIGRATORIA%20VENEZOLANA.htm