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ELECCIONES EN BRASIL: BUSCANDO LA OPCIÓN MENOS MALA. II PARTE.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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ELECCIONES EN BRASIL: BUSCANDO LA OPCIÓN MENOS MALA. II PARTE.
« en: Octubre 08, 2018, 10:13:20 am »
  ELECCIONES EN BRASIL: BUSCANDO LA OPCIÓN MENOS MALA. II PARTE.
                                              Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Acaban de tener lugar las elecciones en Brasil. Este domingo 7 de octubre se alzó con el primer puesto Jair Bolsonaro, el representante del Partido Social Liberal, con el 46% de los votos (99 % de las mesas escrutadas), seguido por Frenando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores, con el 29.3 %. Cubanálisis, el prestigioso sitio que en Estados Unidos dirige el escritor y analista político Eugenio Yáñez, publicó mi escrito sobre el tema de las elecciones en Brasil en su edición del lunes 17 de septiembre, escrito que publico en este Blog, tal vez con un poco de retraso, pero con la convicción de su valor mantenido, algo que apreciarán mis lectores.

                      ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS       
                     ELECCIONES EN BRASIL: BUSCANDO LA OPCIÓN MENOS MALA. II PARTE.


           


Bolsonaro sería derrotado por el resto de sus contrincantes ¿excepto por Haddad?

Lo más significativo que nos están aportando los datos suministrados por las encuestas no es este ascenso esperado que favorece a los candidatos una vez que desapareció de la nómina el expresidente, sino lo que pudiera ocurrir en un balotaje previsto para el final de octubre, y en el que Jair Bolsonaro perdería al enfrentarse a sus principales contrincantes.

De llegar a un escenario de balotaje entre los candidatos más votados y suponiendo que Bolsonaro se enfrente a la ecologista Marina Silva, esta última lo vencería con el 43% contra 33% del candidato del PSL, lo que ahora no creo que pueda suceder si tenemos en cuenta el descenso en la popularidad de aceptación de la persistente ecologista, quien descendió a solo un 8%; mientras que, contra Ciro Gomes, este obtendría 44% y Bolsonaro 33%. En caso de que Bolsonaro mida fuerzas contra Alckmin, el socialdemócrata vencería con un 41% frente al 32 % que tendría Bolsonaro. Según Ibope, Bolsonaro solo vencería si se enfrenta a Fernando Haddad, obteniendo 37% contra 36% del candidato del Partido de los Trabajadores, lo que hasta hace unas horas parecía demasiado utópico con apenas unos días para los comicios y con el bajo por ciento de intención de votos que había logrado alcanzar el socialista pro-Lula, pero desde la noche del viernes la visión cambia radicalmente a partir del 13% que ha logrado el candidato socialista.   

De cualquier modo, reitero la idea de que las segundas vueltas suelen traernos sorpresas, y los brasileños -demasiado emocionales en cuestiones de decisiones políticas, toda vez que han estado apoyando a un prisionero que contribuyó al saqueo del país o a alguien que se ha pronunciado contra las comunidades autóctonas de las selvas brasileñas- deberían impedir mediante su voto bien pensado que se llegaran a enfrentar Bolsonaro y Haddad, por cuanto el margen de diferencias sería mínimo y con facilidad pudiera ocupar la presidencia de Brasil el representante del Partido de los Trabajadores, aunque según los resultados preliminares de la encuestadora del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística, el vencedor sería Bolsonaro con una diferencia mínima en la intención de votos, quien representa el otro extremo desde el punto de vista político, lo que no excluye la idea de que sea un mal presidente para Brasil.

Una rápida ojeada a algunos de los candidatos, obviando a Lula da Silva, que ya dejó de serlo y a Jair Bolsonaro, quien estuvo a punto de desaparecer como candidato al ser apuñalado en plena campaña y resultar gravemente herido

1. Marina Silva, una ecologista que fue ministra del gobierno de Lula da Silva

Conocida como la ecologista por sus inclinaciones medioambientalistas, esta mujer se ha comprometido en lograr estabilidad económica en el país, refiriéndose de igual modo a los principios de honestidad y a "dialogar y debatir con todos los brasileños" y "convencernos de que la solución a los problemas vendrá con el debate y no con el embate", lo que pudiera ser de utilidad -si lo cumpliera y no se quedara en una estrategia de campaña preelectoral-  en una nación cuyos habitantes están obstinados de gobiernos corruptos.

Marina Silva aspiró a la presidencia en las elecciones de 2010 y 2014, y en ambos casos quedó en tercer lugar, con cerca de 20 millones de votos. Esto le ofrece ciertas ventajas respecto a otros candidatos. Su tercer lugar solo precedida por Lula y Bolsonaro, según los resultados de la encuesta de la firma brasileña MDA, aunque solo logró el 5.6% de los votos cuando aun no se le había retirado la candidatura a Lula, y luego sin su presencia logró ascender al 12% para ocupar un segundo puesto.

La ecologista inició su vida política en la década de 1980, en las filas del Partido de los Trabajadores, PT, junto a Lula da Silva, en cuya gestión llegó a ser ministra de Medio Ambiente, aunque renunció por sus discordias en políticas ambientales con Dilma Rousseff, entonces titular de la cartera de Minas y Energía. Se desvinculó luego del PT y tras un breve paso por el Partido Socialista se dedicó a la fundación de la Red de Sustentabilidad, REDE, que se define como "ambientalista, progresista, socialdemócrata".

No obstante su retirada del PT y sus proyecciones en pos del medio ambiente, no me parece una buena opción para dirigir un país, y mucho menos Brasil, que no por gusto es conocido como el gigante suramericano. Es una líder discreta no más que no pasará más allá de ser una ministra de asuntos relacionados con sus preferencias o si acaso algún puesto en el senado. De cualquier modo, se espera que si pasa a la segunda vuelta y se enfrenta con Bolsonaro logre vencerlo con una diferencia de alrededor de un 10% a su favor, algo que ahora resulta bien distante dada la pérdida de su aceptación popular en menos de una semana. 

2. Ciro Gomes, un socialista demasiado aislado que por su mal carácter -de asumir la presidencia- se convertiría en el Rafael Correa brasileño 

Ciro Ferreira Gomes fue miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB, de orientación centrista, y del Partido de la Social Democracia Brasileña, actualmente de derecha, aunque en sus inicios de centroizquierda. Fue elegido diputado federal y alcalde de la ciudad de Fortaleza y con tan sólo 32 años de edad, gobernador de Ceará. Fue ministro del gobierno de Luiz Inácio (Lula) da Silva, del Partido de los Trabajadores, PT, pero no aceptó formar una alianza con esa agrupación que presenta como candidato a Fernando Haddad.

Posteriormente dejó el PSDB e ingresó en el más izquierdista Partido Popular Socialista, PPS, para postularse como candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1998, el tercero más votado, siendo superado por el miembro de su ex partido Fernando Henrique Cardoso, que consiguió su reelección en la jefatura del Estado, y en los comicios de 2002, el cuarto más votado. En esta última ocasión apoyó a Lula en la segunda vuelta, lo que contribuyó al triunfo de este último.

Actualmente representante de los Partidos de la Social Democracia Brasileña y Democrático Trabalhista, PDT, el único movimiento partidista de Brasil miembro de la Internacional Socialista. Es conocido por su carácter temperamental y la defensa de posiciones de centroizquierda. Gomes ha tenido un avance en los últimos sondeos que lo muestran como potencial adversario de Bolsonaro en un segundo turno, teniendo a su favor una tasa de rechazo muy inferior a la que registra Bolsonaro.

No obstante, Gomes actualmente no conquistó el apoyo de las fuerzas de izquierda y todo parece indicar que cada vez está más aislado. Su personalidad volátil y sus arremetidas contra todos lo convierten en un candidato poco deseado, amén de sus posturas políticas con tendencias hacia la izquierda, lo que sería una nota discordante en medio de la difícil situación política del país.

Se ha mostrado en defensa de los aspectos científicos y tecnológicos, asegurando que, de ser presidente, destinará al área un 2 % del PIB, lo que conseguirá a través de recursos de fondos estatales, impuestos y apoyo del sector privado. Para el candidato laborista, hablar de ciencia y tecnología es hablar de "independencia" y, “si Brasil quiere ser una nación independiente, hay que invertir para eso”, lo que, al igual que las propuestas de Marina Silva, no dejan de ser interesantes, pero pudiera tratarse de una promesa preelectoral que luego pudiera quedar en el olvido. Aun así, su principal limitación para la presidencia del país no es esta última idea, sino sus vínculos con el corrupto expresidente Lula da Silva, y aunque se separó del Partido de los Trabajadores, su impronta pudiera estar latente.

Al día siguiente de que Lula designara a Fernando Haddad para reemplazarlo como candidato presidencial por el PT Gomes insistió en la necesidad de una izquierda que “deje de depender de una personalidad extraordinaria" (refiriéndose a Lula), al propio tiempo que expresó: "Sería una tragedia para las familias brasileñas elegir a una persona completamente hostil hacia nuestra población negra, nuestros indígenas, las mujeres, la población LGBTI" (haciendo alusión a Jair Bolsonaro).

3. Geraldo Alckmin, un candidato sin carisma, pero que hubiera podido salvar a una nación desorientada en la recta final de la campaña promocional preelectoral

Geraldo Alckmin, fundador del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB, fue gobernador de Sao Paulo en cuatro ocasiones, algo que le pudiera favorecer si consideramos que Sao Paulo es el mayor colegio electoral del país, donde se supone goce de una popularidad que no logra alcanzar en otros sitios del enorme país. En 2006 se lanzó a la aventura presidencial, pero fue derrotado en la segunda vuelta por Lula da Silva.

Alckmin tendrá sobre sí el desafío de conquistar a un electorado desencantado con la política después de numerosos escándalos de corrupción, para lo que se presenta como el hombre establishment, con una imagen de conservador moderado en medio de un hostil medio polarizado por los extremos, lo que también le hubiera podido beneficiar y escalar algunos puntos más en las intenciones de voto; pero las últimas encuestas dicen lo contrario.

También hubiera sido decisivo para su posible aproximación a Marina Silva y a Ciro Gomes el hecho de que logró el apoyo de una coalición de partidos de derecha y centro-derecha, los que dominan el Congreso, y esto le ha facilitado más tiempo de propaganda en la televisión y la radio que el resto de sus adversarios. De los 25 minutos diarios, el favorito de los mercados y del denostado centro, Geraldo Alckmin, tendrá 11 minutos.

Al igual que muchos políticos, Alckmin tampoco escapa de las sospechas de corrupción y fue acusado por Odebrecht de haber recibido dinero no declarado a través de su cuñado, de lo cual sus oponentes aseguran que ha sido blindado por los medios de comunicación, que no han ventilado mucho el asunto. Aun así, entre las pocas opciones para poder asumir la presidencia del país, esta no será la ideal -ninguna lo es en sí-, pero es la menos mala.

4. ¿Quién es y de donde salió Fernando Haddad, quien de la noche a la mañana apareció como candidato a la presidencia de Brasil?

Haddad es un representante de la izquierda brasileña de origen libanés. Sus vínculos muy estrechos con Lula y Dilma Rousseff así lo demuestran, pero su más significativa presentación es su membresía en el Partido de los Trabajadores, PT, el mismo de Lula, amén de ser el sustituto del exmandatatario, una vez que éste se dio por vencido y reconsideró su absurda actitud aferrada a mantenerse como candidato a la presidencia por el PT.

El PT siempre consideró que en el caso de que finalmente, como por suerte ocurrió, no pudiera aparecer entre los candidatos a la presidencia del país, Haddad podría convertirse en el candidato principal de esta formación política, algo que ya es una realidad, toda vez que el Tribunal Superior Electoral determinó que la candidatura de da Silva como presidente era improcedente.

La decisión fue aprobada en una reunión de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores, PT, en Curitiba. "Lula tiene total confianza en Haddad" (…) "No ha sido una opción, ha sido una imposición. Estamos obligados a tomar una decisión porque hoy es el último plazo dado arbitrariamente por la justicia electoral", dijo en un video difundido en las redes sociales el diputado y miembro de la dirección nacional del PT Paulo Pimenta, sin explicitar cuál había sido la decisión adoptada.

Haddad es un economista que empezó su carrera política en el año 2005 al ser Ministro de Educación del país suramericano durante el gobierno de Lula y parte del mandato de la expresidenta Dilma Rousseff, suficiente como para poder tener una apreciación de lo que representaría para el país y para la región: una continuidad asegurada de la corrupción nacional y un peligro para la diseminación metastásica desde Brasil de los leves remanentes del Socialismo del siglo XXI que logran subsistir en la región, algo que sería bienvenido por los regímenes de Cuba, Venezuela y Bolivia, prácticamente los únicos exponentes de dicha aberración en la región.

El sustituto de Lula es un socialista a su manera, pero no un ignorante, sabe muy bien qué hacer en los pocos días que le faltan para que tenga lugar la primera ronda. Sabe que tiene posibilidades para igualarse a sus rivales, incluyendo a Bolsonaro. Recordemos que el Partido de los Trabajadores, PT, ganó las últimas cuatro elecciones presidenciales, dos con Lula (2002 y 2006) y dos con Rousseff, destituida en 2016 por el Congreso, bajo la acusación de manipular las cuentas públicas.

Maneja con inteligencia las debilidades de las clases desposeídas y se aprovecha de las circunstancias para presentarse en los barrios distantes poblados por las comunidades pobres para hacer su campaña, en la que no falta la evocación constante a su ídolo y mentor, quien le da instrucciones desde la cárcel. Recientemente visitó, por orientación de Lula, varias fábricas del cinturón industrial de Sao Paulo, donde cuarenta años antes el propio da Silva lideró con éxito una huelga de trabajadores en plena dictadura militar.

Pero la capacidad de Haddad está siendo cuestionada por otro de los candidatos de izquierda, Ciro Gomes, quien hace solo unas horas afirmó en Río de Janeiro que a Fernando Haddad le falta "garra" para enfrentar el difícil momento que vive el país. "Haddad es una excelente persona, una persona de bien, tengo por él un gran afecto, gran estima y gran respeto, pero él no conoce Brasil, no tiene experiencia, no tiene la garra necesaria en este momento difícil".

Haddad fue denunciado recientemente por corrupción, en plena campaña electoral, en base a la confesión realizada por el empresario Ricardo Pessoa, expresidente de la constructora UTC Ingeniería. Según la acusación, UTC habría pagado una deuda de 2,6 millones de reales (alrededor de 626.500 dólares) de la campaña de Haddad en 2012 a cambio de ser favorecido con contratos públicos, lo que ha sido desmentido por este último al atribuir dicha acusación  a una persecución política -como suelen hacer todos los acusados recientemente por escándalos de corrupción-  que busca impedir el regreso del Partido de los Trabajadores al poder, un discurso que ha sido repetido en numerosas ocasiones por Lula, con quien mantiene estrechos vínculos en la cárcel.

5. Bolsonaro. ¿Cómo es que un apologista de la tortura y la dictadura se volvió un serio aspirante a la presidencia de Brasil?

Es la interrogante del importante sitio estadounidense Americas Quarterly para hacer referencia a Jair Bolsonaro. Como ya expresé antes, obviaré los detalles de este último, así como los de Lula, por cuanto ya se ha dicho demasiado sobre dichos candidatos presidenciales. No obstante, mis lectores no me perdonarían que, aunque fuera de manera  bien resumida, y sin volver a insistir en sus ideas racistas y homofóbicas, haga mención a ciertos aspectos de la vida del representante del Partido Social Liberal recientemente apuñalado en medio de su campaña.

Jair Bolsonaro se ha referido a las Organizaciones No Gubernamentales como ladrones de los recursos del Estado; llamó parásitos a los habitantes de las reservas aborígenes y comparó a los negros con bestias de carga; es defensor de la existencia de dictaduras militares, de la pena de muerte, la castración química, de la tortura y del fin del estatuto de desarme que no permite que los brasileños porten armas en sus casas, esto último para aproximarse a las leyes estadounidenses que lo permiten; aun así, es el candidato favorito luego de la retirada de la candidatura de otro que tal vez fue más medido en sus expresiones pero desde el silencio estaba haciendo de las suyas junto al resto de la camarilla de los Socialistas del siglo XXI.

¿Qué pudiera suceder el próximo 7 de octubre en Brasil?

Según los últimos datos ofrecidos el viernes 14 de septiembre por la encuesta de Datafolha, y según sondeo realizado entre el jueves 13 y el viernes 14, las cosas han cambiado bastante en solo una semana, cuando se conocieron los resultados de las investigaciones de Ibope.

¿Qué tenemos ahora? Un 26% para Jair Bolsonaro, quien aumentó su popularidad en un 4% en el breve tiempo de una semana, aunque los datos que utilizo como referencia no pertenecen a la misma empresa encuestadora (no existen más datos de Ibope desde el 6 de septiembre). Esto desde la simple apariencia pudiera parecer favorecedor para el candidato derechista, aun hospitalizado e imposibilitado de continuar su campaña promocional; sin embargo si se analiza el segundo lugar, esta vez compartido entre Ciro Gomes y Fernando Haddad resulta patente el hecho de que este último, de un día para otro, logró insertarse con éxito en el ambiente competitivo previo a los comicios.

De un insignificante 4% el 6 de septiembre, según Ibope, asciende con un 9% según los primeros datos de Datafolha, y ya el viernes 14 logró el 13%, es decir, logró igualar al izquierdista Ciro Gomes y sobrepasar al resto de los aspirantes, lo que, sin duda, no beneficia a Bolsonaro, por cuanto de llegar a enfrentarse en una segunda vuelta de balotaje, solo habría la diferencia de un punto porcentual (Bolsonaro 39% Vs. Haddad 38%, según Datafolha, y Bolsonaro 37% contra Haddad 36%, según Ibope) en lo que sería un empate técnico que solo demostrará con hechos concretos la polarización extrema de una nación necesitada de grandes transformaciones, pero no justamente encausadas por Bolsonaro o por Haddad.

Algo similar ocurriría si Ciro Gomes fuera quien se enfrentara a Bolsonaro, solo que en esta posibilidad el vencedor se prevé que sea Gomes con una diferencia de 7%, lo que no conllevaría a un empate técnico (Gomes 45% Vs. Bolsonaro 38%), y esto, en última instancia, sería lo que salvaría el grave conflicto eleccionario de Brasil, independientemente de que Ciro Gomes tampoco es un candidato ideal, pero si una mejor opción que Haddad y que Bolsonaro.   

Así andan las cosas en Brasil a solo unos días de la difícil contienda electoral prevista para el 7 de octubre, día definitorio en el que dos de sus candidatos optarán luego por la presidencia de un país que merece un presidente digno, aunque lamentablemente en esta ocasión ninguno se aproxima a ese ideal que Platón, el gran filósofo griego, describió en La República.

  (FINAL)