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LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR -II.c-

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR -II.c-
« en: Septiembre 17, 2018, 03:23:19 pm »
     LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR -II.c-
                                       Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

                    ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS


Santa Cruz de Tenerife, España.-


5. Se rastrean cuentas y activos de Rafael Correa y sus colaboradores en 12 países.

La Fiscalía ecuatoriana estableció una solicitud de asistencia penal a 12 países con el fin de determinar si el expresidente Rafael Correa, así como funcionarios de su gabinete durante su mandato, cuentan con activos en el extranjero fruto de actos de corrupción en la venta de petróleo a empresas asiáticas.

La Fiscalía, a través de su departamento de Asuntos Internacionales, solicitará a Estados Unidos, Alemania, Australia, Nueva Zelanda, Islas Vírgenes Británicas, Dubai, Panamá, Bahamas, Vanuatu, Uruguay, Suiza y Suecia, información bancaria y de conformación de empresas de unos 20 exfuncionarios, entre los que se encuentra Rafael Correa. Con esto se pretende no solo poder culpar con suficientes pruebas a los presuntos involucrados en actos de corrupción, sino poder ubicar la enorme cantidad de recursos desviados a través de un rastreo, ubicación e incautación de activos producto de la corrupción, así como hacer un proceso ordenado de recuperación de dichos bienes.

De acuerdo con la investigación, los papeles de Panamá revelaron que durante las negociaciones de preventas petroleras que se hicieron con la empresa PetroChina, varios de los funcionarios que figuran como involucrados habrían recibido al menos un dólar por barril de crudo entregado a la compañía asiática. Ocho negociaciones de preventa petrolera con PetroChina llevadas a cabo en 2009 habrían causado un detrimento al Estado ecuatoriano en al menos 2 millones de dólares.

6. Paraísos Fiscales entre los destinos de los aviones presidenciales de Rafael Correa. ¿Otra persecución política?

El egocentrismo del exmandatario Rafael Correa llegó a tales dimensiones que en su afán por promocionar su mensaje populista acerca de un posible fin para el neoliberalismo ecuatoriano, y en su lugar la instauración de su Revolución Ciudadana, la modalidad de Socialismo del siglo XXI en esta nación; o tal vez en su lucha por  buscar nuevos mercados; y por qué no, también para autopromocionarse como conferencista brillante -que jamás lo ha sido al violar los preceptos más elementales del arte pedagógico- y economista perfecto -tan diestro en estos asuntos que dejó a su patria con una deuda multimillonaria- en sus aspiraciones por ser el hombre con más doctorados honoris causas del mundo, recorrió miles de kilómetros en sus diez años en el poder (2007-2017).

Pero como era de suponer, el distinguido personaje no hizo sus múltiples viajes, incluyendo los personales con su familia, como lo hace un hombre de bien que predica la humildad y el altruismo. Un solo avión asignado a tiempo completo a su disposición no fue suficiente. En 2008, a solo un año de su primer mandato, se compró el Legacy 600, de la brasileña Embraer, en 28 millones de dólares. Luego, en 2013, durante su segundo período presidencial, adquirió el jet francés Dassault Falcon 7X, con capacidad para atravesar el Atlántico sin escalas, en 50 millones de dólares. El primero fue registrado con la matrícula FAE051 y el segundo, con la FAE052, aunque según los protocolos formales cuando viaja el primer mandatario el vuelo se registra como FAE001, y si es el vicepresidente, como FAE002.

En la lista de destinos de los aviones presidenciales -el Legacy 600 y el Falcon 7X- aparecen paraísos fiscales y lugares exóticos a los que el expresidente Rafael Correa no llegó, o al menos, no constan en los decretos de los viajes oficiales emitidos por él. Según los registros de la Dirección de Aviación Civil (DAC), entre el 12 y 17 de octubre del 2015, el Falcon 7X estuvo en Wilmington, estado de Delaware, Estados Unidos, considerado como un paraíso fiscal. Otros viajes se realizaron a Seattle y a Nashville, Tennessee. Trinidad y Tobago, otra isla del Caribe catalogada paraíso fiscal, por solo citar algunos ejemplos de un listado que lo involucran en acciones delictivas. El destino final de esos vuelos lo conoce el Grupo de Transporte Aéreo Especial (GTAE) y la Presidencia de la República, aunque se ha guardado un relativo silencio al respecto.

La designación del papa Francisco llevó a Rafael Correa a visitar tres veces el Vaticano (¿Será tan devoto el líder socialista?). La primera vez fue durante la misa inaugural y entronización de Francisco en marzo del 2013. El segundo viaje al Vaticano fue a fines de abril del 2015, ocasión en que fuera acompañado por una comitiva de representantes de su gabinete; siendo el motivo de esta segunda visita, según el Decreto Ejecutivo 659, responder a la invitación de autoridades del Vaticano, como la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, para tratar sobre la sensibilización de los valores de desarrollo sostenible en coherencia con los valores de las principales tradiciones religiosas que apunta a la publicación de una nueva encíclica papal sobre medio ambiente. Su tercer y último viaje al Vaticano fue para participar en un encuentro sobre la Encíclica Centesimus Annus, al que asistió después de presentar la edición del Royal Tour sobre Ecuador, en Nueva York y Chicago. Para este viaje al Vaticano, la comitiva estuvo integrada por seis personas y el único que no era funcionario de Gobierno fue el rector de la Universidad Católica (PUCE), el padre Fernando Ponce León.

Entre el vuelo inaugural del Legacy 600 a Salvador de Bahía, Brasil, para una cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, en 2008, y el 24 de mayo de 2017, cuando Correa dejó el poder, los aviones presidenciales realizaron más de 300 viajes a unos 84 destinos distintos. Aterrizaron en Caracas, Madrid, Milán, Doha (Catar), Nueva York, Wilmington (Delaware, EE.UU.). Al final de su mandato se realizaron un total de 344 viajes en los dos aviones presidenciales, según documentos oficiales, de los que 185 no constan en los decretos ejecutivos de Correa, ni se conoce el destino final que tuvieron.

Así las cosas, imposible que el dictador Rafael Correa estuviera ajeno a los actos delictivos que cometían sus corruptos ministros, a las órdenes de agresión a cientos de cubanos, a la deportación de casi un centenar de ellos, así como a las violaciones normativas en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) y al despilfarro generalizado de los recursos financieros del país durante su década de mandato, en la que la economía entró en recesión y la deuda se elevó a casi 60.000 millones de dólares.

Por todas estas razones, pero de manera muy especial con todo lo relacionado con el caso del secuestro y posible asesinato de Fernando Balda, amén de otras que irán saliendo a la luz en el curso de las investigaciones que se realizan actualmente en Ecuador, Correa estará en breve tras las rejas, justo en el lugar que merece por sus criminales actos durante su mandato y que ya suman varias causas, entre las que vale mencionar: preventas petroleras, contratos petroleros mal negociados, crimen organizado, tráfico de influencias, de sobre-endeudamiento, y ahora de secuestrador. En ningún caso se pudo avanzar demasiado porque los contratos no fueron negociados directamente por Correa, y porque endeudarse más o menos es algo político pero no penal.

El caso Julian Assange, un grave problema heredado del correísmo, algo de lo que Ecuador tiene que salir.

Intentar poder abordar el controversial caso de Julian Assange y WikiLeaks es algo demasiado ambicioso, al menos si lo que pretendemos es hacerlo con profundidad. Esto necesita un escrito independiente si consideramos las serias implicaciones legales del matemático, programador, ciberactivista, periodista y activista de internet de origen australiano, aunque nacionalizado ecuatoriano.

Implicado en múltiples delitos, incluidos abusos sexuales, el polémico ser que pretendió escalar peldaños en el senado australiano, aunque sin suerte para ello dado el ínfimo porcentaje alcanzado para obtener un escaño, desde hace varios años se encuentra protegido por el gobierno de Ecuador dentro de su sede diplomática en Londres.


               


Julian Assange, australiano nacionalizado ecuatoriano, cuyo asilo diplomático supuestamente fue pactado bajo ciertas condiciones para beneficiar al expresidente Rafael Correa en relación a sus intereses presidenciales, algo que ha sido desmentido, encubierto o atenuado; pero al parecer es un hecho cuya realidad podrá salir a la luz en su momento.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos culpó a Assange por las filtraciones hechas por WikiLeaks, entre las que sobresalen: el ataque aéreo en Bagdad el 12 de julio de 2007, los Diarios de la Guerra de Afganistán y los Registros de la Guerra de Iraq, en los que denunció determinados delitos admitidos por el Pentágono, por cuanto Assange es el símbolo de WikiLeaks, y se convirtió en el paradigma de activista combativo. El Pentágono argumenta que las filtraciones de WikiLeaks pueden perjudicar la seguridad vital de muchas personas. Assange ha admitido que WikiLeaks ha publicado más documentos clasificados que toda la prensa mundial junta, lo que le ha comprometido sobremanera desde el punto de vista legal y político.
 
En 1991 fue detenido por la Policía Federal Australiana por haber accedido ilegalmente a varias computadoras de una universidad australiana y a una compañía de telecomunicaciones, entre otras instituciones. En esta ocasión se le declaró culpable de 24 cargos por delitos informáticos y fue multado y puesto en libertad por buena conducta.
 
En 2012 se refugió en la embajada de la República de Ecuador en Londres, Inglaterra, donde solicitó asilo político, algo que fue aceptado por el gobierno de este país al considerar que la vida de Assange corría peligro dada su posible extradición a Estados Unidos, hecho desmentido en un inicio por Rafael Correa, aunque más tarde confirmado por el entonces canciller de Ecuador, Ricardo Patiño.
 
En los últimos meses la presidencia actual del país ha tenido que intervenir enérgicamente contra Assange para que no se entrometa en los asuntos políticos de la nación andina. Moreno tiene en mente una posible salida del famoso ciberactivista, cuya presencia en la sede diplomática ecuatoriana de Londres empaña demasiado la imagen de la tierra de Eloy Alfaro. En este sentido Lenín Moreno ha declarado recientemente:

"Es un problema que lo heredamos. Assange tiene problemas con la justicia inglesa, con la justicia de los Estados Unidos. Nuestra principal preocupación ha sido proteger su integridad, sus derechos humanos y fundamentalmente su vida. El Ecuador no tiene pena de muerte y nosotros seríamos incapaces de entregar al señor Assange a un país donde pueda ser condenado a pena de muerte” (...) “Al señor Assange le hemos puesto una condición: que deje de intervenir en la política, en la economía, en la libre determinación que tiene cada uno de los pueblos y principalmente los países amigos, porque de lo contrario tomaremos una decisión"

Sobre esa herencia que le ha dejado el anterior gobierno se ha especulado acerca de un posible trato, esto es, que el asilo diplomático de Assange fue pactado bajo ciertas condiciones para beneficiar al expresidente Rafael Correa en relación a sus intereses presidenciales, algo que ha desmentido Fidel Narváez, antiguo cónsul general de Ecuador en Londres, cuyas funciones cesaron bajo el mandato de Moreno. Narváez, quien es amigo personal de Assange y defensor del correísmo, negó cualquier pacto entre el anterior gobierno de Ecuador y la acogida de Assange en la sede diplomática, así como de que se tratara de un conflicto diplomático; sobreponiendo en todo momento la hipótesis de una ayuda de carácter humanitario al también perseguido político y abusador sexual.
 
Lenín Moreno dejando a un lado sus conservadoras posturas protocolares arremete contra Rafael Correa en defensa propia y de la nación que preside.

El hecho de que Correa pueda ir prisionero o no Lenín Moreno lo asume como algo que no le corresponde a él, sino a la justicia. “De todas formas, mi sugerencia al expresidente sería que asista al llamado de la justicia, que ahora sí es independiente, que ahora sí es autónoma” (...) A mí me gustaría que no vaya preso, que sea inocente, porque me es bastante incómodo saber que fui Vicepresidente y permanecí como integrante de un movimiento político que tenía una persona que lastimosamente entre cortinas estaba comportándose de otra manera a la que decía ante el público", afirmó.

De igual forma Moreno se ha referido a la libertad que ha dado su gobierno a las funciones del Estado, ahora con autonomía y en plenas facultades para aplicar la justicia a todos por igual. Los alarmantes hallazgos encontrados como resultado de las investigaciones en pos de la campaña anticorrupción son un ejemplo innegable en este sentido.

Correa ha definido a Moreno como un traidor, a lo que ha respondido con certeza el actual presidente: “Con respecto al término de traidor, si usted ingresa a una institución en la que no conoce que sus directivos están realizando actos dolosos y luego lo denuncia ¿es una traición? Con quién es la lealtad, ¿es con una persona? ¿Es con un grupo de matones, a lo mejor delincuentes? O es una lealtad con el pueblo ecuatoriano y con los principios".

Según Moreno "tampoco es agradable haber sido vicepresidente durante dos ocasiones de una persona que ha tenido comportamientos autoritarios". Y está convencido de que durante el mandato de Correa "se han realizado de manera clandestina, de manera subterránea, secuestros, violaciones de los derechos humanos y asesinatos".

Con las palabras de Lenín Moreno sobre la Revolución Ciudadana de Correa y el verdadero motivo de la salida de Ecuador del ALBA, los funerales del Socialismo del Siglo XXI en Ecuador son una realidad. 

"Se llamó revolución, se llamó socialismo del siglo XXI. Que yo sepa el socialismo no engendra dentro de sí secuestros, asesinatos, solapamiento, inclusive desaparición de personas; corrupción, falta de tolerancia, falta de respeto a la dignidad humana, falta de respeto a los derechos humanos, falta de libertad de expresión. Eso no es bajo ninguna circunstancia socialismo. El socialismo es bastante más que ello, está sin duda encaminado a favorecer a los que más lo necesitan, ese es el fundamento del socialismo. Nosotros somos socialistas, somos gente de izquierda y queremos de alguna forma construir esa nueva izquierda; esa izquierda que lastimosamente fue prostituida por el concepto de revolución ciudadana. Ahora se llama revolución a cualquier pendejada", afirmó recientemente Lenín Moreno.

Su discurso vuelve a tornarse ambiguo toda vez que se autoproclama como un hombre de izquierda, como un socialista, algo que expresa en plural para referirse a su gobierno y a su sistema y estilo de trabajo. Sin embargo, en el orden práctico Lenín Moreno se ha alejado completamente de toda tendencia socialista. No obstante, es enérgico contra los absurdos degradantes de su predecesor y ha definido a la izquierda promotora de la Revolución Ciudadana como algo prostituido. 

El 23 de agosto de 2018 el presidente de Ecuador nos dio su mayor prueba confirmativa del gran funeral socialista que tiene lugar en la nación andina. Ecuador abandonó el proyecto fidelista-chavista del ALBA y el verdadero móvil de su acertada decisión está determinado por su inconformidad radical con la situación venezolana y la política dictatorial de Nicolás Maduro.

Ese día el canciller José Valencia anunció que Ecuador no continuará su participación en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, e indicó que el gobierno ecuatoriano está frustrado con Venezuela por la falta de voluntad política para buscar una solución a la problemática migratoria. Ecuador sale del ALBA en respuesta a la crisis venezolana, lo que representa un gesto digno del gobierno ecuatoriano contra el régimen de Nicolás Maduro, lo que confirma que los funerales del Socialismo del Siglo XXI en Ecuador son una realidad irrefutable. 

Final.