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LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR - I.a -

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR - I.a -
« en: Agosto 26, 2018, 03:50:07 pm »

                 LOS FUNERALES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN ECUADOR - I.a -
                                             Dr. Alberto Roteta Dorado.

 
Santa Cruz de Tenerife, España.- Luego de una década bajo los efectos de un socialismo muy a su manera Ecuador se logró desprender definitivamente de los maléficos efectos de un sistema social que, de una u otra manera, más tarde o temprano, conduce a las naciones en las que se ha impuesto a una destrucción total de sus economías, amén de un estado de caos en todo sentido, de manera particular en lo referente a violaciones de derechos humanos, la represión y las alteraciones del orden constitucional.

Hasta el presente, y con una experiencia que se extendió desde la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, hacia varias naciones de Europa Central y del Este, recién comenzada la década del cuarenta del pasado siglo XX -excepto en Polonia que fue invadida en 1939, solo unos meses antes de la expansión comunista por los países bálticos-, y que culminó con la desaparición del llamado Bloque Socialista hace solo unos años, ninguno de los países que lo integraron pudo demostrar un mínimo de desarrollo económico y de progreso social que permita hacer una defensa de esas “bondades” socialistas que algunos, aún en pleno siglo XXI, y luego de la debacle generalizada de aquella región, pretenden proclamar.

El socialismo no solo es algo estéril, ineficaz y disfuncional, sino que jamás ha logrado existir, esto es, concretarse como acto consumado que permita en el orden práctico demostrar la realidad de su existencia más allá de aquellas enormes divagaciones conceptuales de medios y modos de producción en manos del proletariado, fin de la lucha de clases con la desaparición de las diferencias entre ricos y pobres, instauración de la dictadura del proletariado, fin de la propiedad privada sobre los medios de producción, entre otras tantas utopías que aparecen en los tratados de Karl Marx, quien se pasó parte de su vida criticando a los socialistas utópicos a pesar de que todo su legado no deja de ser un paradigma de utopía.

De ahí que cualquier intento por revitalizar algo que jamás existió carezca de sentido, y en el orden práctico aquellos gobiernos cuyos países son manipulados por engendros que han tomado como substratum las descabelladas ideas marxistas, y las crueldades de sus promotores en la antigua y desaparecida URSS, están destinadas a fracasar del mismo modo que ocurrió en las naciones de Europa Oriental.

En el presente análisis me limito a establecer paralelos solo con este grupo de naciones, dejando a un lado a algunos países como China y Vietnam cuyas economías adoptaron patrones bien distantes de la propuesta marxista, independientemente de que conceptualmente se les llame socialistas, y que mantengan regímenes totalitarios y partidos comunistas dominantes, como es el caso de China con su Partido Comunista y su maquinaria represiva con un historial de varias décadas.

América Latina no es pues la excepción. El interés de algunos mandatarios que bajo la influencia de Hugo Chávez Frías, el desaparecido presidente venezolano que bajo los hipnóticos efectos del dictador cubano Fidel Castro y cierta dosis de la poca teoría que fuera capaz de asimilar de las ideas de Hans Dieterich Steffan, se dejaron seducir por lo que el antiguo mandatario les describió como una nueva modalidad paradisíaca en la que los pobres de Latinoamérica atenuarían sus males, y como era de esperar sus líderes se verían compensados, no justamente con el alcance del reino de los cielos, sino con sendas fortunas y cierta inmunidad ante la ley dada su condición política.

Así las cosas, el gran mal que Marx ideó desde sus aposentos, prometía extenderse por países como Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, y de hecho se experimentó, aunque de una manera muy sui generis en algunos de ellos. Por suerte lograron salirse con relativa facilidad y rapidez del desastroso y maléfico sistema que lleva inevitablemente a las naciones a la ruina,  por lo que no podemos referirnos a los verdaderos estragos del mal y a las consecuencias inmediatas de sus economías en aquellos países que con muy poco tiempo de socialismo -aunque en sus variantes tan particulares que de socialistas tuvieron muy poco, excepto las consignas y proclamas, y las tendencias populistas como estilo de gobierno- se lograron desprender del gran mal de estos tiempos.
 
No obstante, logró afianzarse a la fuerza en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. En este último, luego de diez años de totalitarismo correísta, el pasado año se produjeron importantes cambios que han ido conduciendo a la nación andina, de manera cautelosa pero con firmeza, a cambios radicales para su bien, con lo que se ha apartado de manera definitiva de la tendencia socialista moderna. De modo que ya solo quedan en la región las dictaduras de Nicaragua, Venezuela, Bolivia, y como es lógico la de Cuba, la pionera socialista del continente, cuyo régimen fue instaurado en 1959, mucho antes del ímpetu chavista por los Andes.

Analicemos entonces algunos hechos que nos permiten afirmar con propiedad que Ecuador asumió con su nuevo presidente, Lenín Moreno, el camino correcto, dejando atrás todo vestigio de la terrible plaga comunista, sin que olvidemos algunos puntos de interés en relación con la tensa situación política de aquella nación a partir de las últimas  acusaciones al expresidente Rafael Correa, así como al polémico caso del asilo diplomático a Julián Assange y las perspectivas en torno a su situación real y futura como protegido en la embajada de Ecuador en Londres, temas que serán tratados en una segunda parte de este trabajo.

Ecuador, su retirada definitiva del llamado Socialismo del siglo XXI

He seguido muy de cerca la trayectoria política de varios presidentes latinoamericanos, de modo muy especial la de Lenín Moreno, actual presidente de Ecuador, tal vez por los lazos que en lo personal me unen a este país, donde viví y conocí directamente la realidad de aquella nación en los peores momentos del exmandatario Rafael Correa, el cínico líder socialista que era rechazado por todos, incluyendo a los altos oficiales del propio ejército y la Policía Nacional, de quienes supe directamente acerca del desprecio hacia aquel que sembró el odio entre los ecuatorianos y la división en el seno de su propio ejército.

Ya muy pocos recuerdan aquel primer encuentro de Moreno con la prensa acreditada, en lo que fuera su primera intervención, aun antes de su investidura oficial. Fue en este primer contacto con un grupo limitado de periodistas que Lenín Moreno escuchó el reclamo de aquellos que durante una década estuvieron reprimidos con la obstaculización de su desempeño profesional toda vez que el dictador Rafael Correa, mediante la llamada Ley de Comunicación, frenó el desarrollo de un periodismo libre. Moreno prometió que revisaría las disposiciones de dicha ley -al cabo de varios meses lo cumplió mediante la derogación de la prohibitiva Ley de Comunicación-, y en este mismo encuentro se pronunció por una política inclusiva y de diálogo en su gobierno. Fue cuando pude percibir que el nuevo presidente sería capaz de proporcionar el giro definitivo que llevaría a Ecuador por el camino de la democracia bien alejado de todo remanente de tendencias socialistas.

Pero para que mi hipótesis no quede limitada a una simple apreciación demasiado especulativa, analicemos algunos puntos que demuestran lo que expreso, y que he defendido y promovido de manera reiterada. Consúltese los escritos de mi autoría que abordan el tema de la política ecuatoriana publicados en este propio medio.

1. Campaña anticorrupción desde el inicio del mandato de Lenín Moreno

Esto no es común, y lejos de serlo, resulta en realidad excepcional en mandatarios de posturas izquierdistas. De manera contraria, los representantes de la izquierda socialista regional han eludido cualquier señalamiento respecto a ciertos elementos que los puedan implicar en acciones de este tipo. Recordemos que actualmente hay varios líderes y exmandatarios de Latinoamérica acusados por graves escándalos de corrupción durante sus gobiernos, incluyendo al propio exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, quien se encuentra cumpliendo su sentencia en prisión, amén del paradigmático caso del expresidente de Brasil Lula Da Silva.

             

                        El presidente Lenín Moreno emprendió una radical campaña
                                   anticorrupción desde el inicio de su mandato. 


Lenín Moreno, quien fuera vicepresidente de Rafael Correa entre 2007 y 2013, tuvo esa percepción intuitiva para poder vislumbrar que algo estaba ocurriendo en lo más íntimo de la dictadura correísta, lo que podía implicar seriamente a varios de los ministros de la década tenebrosa, incluyendo al propio presidente. Una vez en marcha el amplio operativo anticorrupción empezaron a salir a la luz múltiples elementos que implicarían a muchos funcionarios con el caso Odebrecht, de manera particular a Jorge Glas, quien fuera vicepresidente al frente del área estratégica durante el segundo mandato de Correa y vicepresidente electo para el gobierno de Moreno, cargo en el que solo estuvo cerca de dos meses, por cuanto comenzó su proceso de enjuiciamiento que lo llevó de manera definitiva a la cárcel. 

Así las cosas, durante su breve período como mandatario -desde el 24 de mayo de 2017 hasta el presente- ha llevado a efecto una enérgica revisión de todos los movimientos financieros y de recursos que durante la década anterior permanecieron vetados, o tergiversados. Como resultado de estas investigaciones varios ministros y funcionarios, incluyendo al exvicepresidente y al contralor, han sido hallados culpables de delitos de este tipo, algunos de ellos con serias implicaciones en el escandaloso caso de Odebrecht.

Durante la reciente visita del vicepresidente estadounidense Mike Pence se establecieron vínculos para continuar impulsando la lucha anticorrupción con la ayuda del gobierno de Estados Unidos, lo que provocó ciertos comentarios malintencionados por parte de los detractores de Moreno y defensores del correísmo, quienes ven la sombra de una inexistente traición por doquier y se empeñan en un imposible retorno de su mesías derrotado a las tierras andinas.

La suerte está echada, y Lenín Moreno sabe muy bien lo que hace, al menos así lo está demostrando. Su aproximación al gobierno de Estados Unidos y la recuperación de ciertos lazos, un tanto distantes, con otros gobiernos de la región constituyen una prueba de su agudeza intuitiva y de su sentido de la diplomacia, lo que pone no en función de un personalismo que al parecer no le interesa demasiado, sino en pos de su patria, y esta lucha contra el grave flagelo de la corrupción ha sido su carta de presentación ante el mundo.

2. Consulta Popular y Referéndum. Eliminación de la reelección indefinida

El Consejo Nacional Electoral de Ecuador dio a conocer los resultados preliminares de una Consulta Popular y Referéndum convocados por la Presidencia de la República de la nación andina el 4 de febrero de este año, los que ratificaban lo que de manera previa habíamos previsto: un rotundo triunfo del SÍ para las propuestas de Lenín Moreno, lo que representó el triunfo de la democracia ecuatoriana, la realización de anhelados sueños de muchos y la materialización de los preceptos de otros que por más de diez años vieron frustradas sus proyecciones, pero sobre todas las cosas, el SÍ fue el verdadero triunfo de Lenín Moreno como presidente, dada la dudosa forma de haber asumido el poder ante la posibilidad de un gigantesco fraude electoral, no manejado por él, sino por su mentor, el expresidente Rafael Correa.

Los resultados de la Consulta Popular y Referéndum demostraron además el grado de aceptación popular del presidente Moreno, y no solo esto, sino que la mayoría de los ecuatorianos -alrededor de un 70% apoyaron la convocatoria de Moreno con un SÍ- están en desacuerdo con el exmandatario Rafael Correa toda vez que la mayoría de las interrogantes sometidas a consideración popular guardan relación directa con medidas, enmiendas o modificaciones que tuvieron lugar durante su mandato, y contribuyeron a variar la Constitución de Ecuador, documento conocido como la Carta Magna de Montecristi en honor al pueblo donde fuera elaborada y discutida en el seno de su Asamblea Nacional, sitio donde nació el distinguido político y militar ecuatoriano Eloy Alfaro.

Esencialmente los temas de las preguntas fueron: 1. Castigo político para los corruptos, con su inhabilitación para participar en la vida política del país, y con la pérdida de sus bienes, lo que obtuvo el 73.71% para el SÍ. 2. Eliminación de la reelección indefinida, lo que alcanzó el 64.21% para el SÍ. 3. Cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, un instrumento creado por Rafael Correa, mediante el cual podía designar directamente a sus funcionarios sin que estos fueran elegidos democráticamente mediante participación popular. Los resultados para esta pregunta fueron de un 63.08% para el SÍ. 4. No prescripción de delitos sexuales en contra de niños y adolescentes, algo que pudiera resultar incomprendido cuando no se conoce la realidad social de la nación andina en la que los índices de delincuencia son elevados, y aunque se logró disminuir -si es que los datos son confiables, por cuanto, corresponden a la tenebrosa etapa correísta en la que se ofrecían al mundo cifras exageradas para exaltar a la llamada Revolución Ciudadana- el índice de homicidios hasta lograr cifras muy inferiores respecto a varias naciones latinoamericanas, la criminalidad se mantiene como flagelo y los feminicidios y el abuso sexual a menores ocupan lugares destacados en el panorama social. Los resultados fueron de 73.53% para el SÍ. 5. Restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades, lo que obtuvo el 68.62% para el SÍ. 6. Derogación de la ley de Plusvalía, la ley orgánica para evitar la especulación sobre el valor de las tierras y fijación de tributos, que logró el 63.1% para el SÍ. 7. Reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas, y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní, lo que logró un SÍ con un 67.32%.

Exceptuando la cuarta pregunta, referente a los abusos sexuales contra niños y adolescentes, el resto están relacionadas con acciones represivas e impositivas por parte del exmandatario Rafael Correa, por lo que ese rotundo triunfo constituye una reafirmación del grado de aceptación de Moreno; aunque algunos medios de prensa, incluidos los de Cuba, ofrecieron una versión muy poco creíble de lo que consideraron una manipulación y un engaño al pueblo ecuatoriano.

Nada más falso de la realidad. El pueblo ecuatoriano tuvo acceso a todo tipo de información y jamás fue engañado por el presidente Lenín Moreno u otros funcionarios y líderes del gobierno actual, a diferencia de Rafael Correa que estuvo manipulando a su capricho a grandes sectores poblacionales, los que más tarde se le enfrentaron -de modo muy especial merece destacarse la participación activa de las comunidades indígenas de la amazonía ecuatoriana y de algunos sectores de los territorios incluidos en la zona de la costa- en sendas marchas de protestas por todo el país como muestras de su desacuerdo con la política del Correa.

El hecho de que Moreno convocara a una Consulta Popular y Referéndum demuestra su capacidad política como gobernante y sus concepciones respecto a la democracia, siendo su mayor logro como presidente, por cuanto ha probado su agudeza como estratega para manejar con dignidad los asuntos más polémicos en torno al tema de la democracia en el país, y a la vez la mayor derrota para el corrupto de Rafael Correa, quien no podrá retornar ya jamás a la vida política del país al quedar eliminada la posibilidad de reelección indefinida y dar cabida al castigo político a aquellos hallados culpables de delitos de corrupción, algo que profundizaremos más adelante.

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*Las preguntas número 5 y 7, Restricción de la minería metálica en áreas protegidas y ciudades, y Reducción de la zona de explotación de los recursos naturales con el incremento de la zona intangible, así como la reducción del área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní, respectivamente, de la Consulta Popular, tenían como objetivo restituir los derechos violados por el anterior gobierno a las comunidades indígenas en relación con sus tradiciones y costumbres respecto al cuidado de sus tierras. Estas violaciones generaron un grave conflicto en territorios de comunidades indígenas, cuyos pobladores defendieron sus derechos a pesar de la militarización que Rafael Correa impuso, de modo particular en la provincia de Morona Santiago que quedó prácticamente sitiada por el ejército, hechos, lamentablemente muy poco conocidos, que demuestran el grado de represión de la dictadura correísta, cuyo líder se paseaba por las grandes universidades del mundo coleccionando doctorados honoris causa a nombre de una democracia establecida en el seno de su revolución ciudadana, que en honor al bien de la humanidad ha llegado a su fin.

(continuará)