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CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? II Parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? II Parte.
« en: Agosto 09, 2018, 02:48:36 pm »
                      ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                         CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? II Parte.
                                                    Dr. Alberto Roteta Dorado.



                   


De nuevo un Presidente de la República y un Primer Ministro, estrategia para la distribución de funciones, aunque siempre bajo el mando del partido único

Lo primero que llama poderosamente la atención es la idea de la restitución del puesto de Presidente de la República y la reinstauración del cargo de Primer Ministro, lo que se mantuvo vigente desde antes de “la revolución” y también entre 1959 -fecha referencial que marca el inicio de la etapa castrista- y hasta 1976, en que bajo los auspicios del “eterno comandante” desaparecieron de manera definitiva para ocupar de modo único todos los poderes de la nación como única figura, que además de estos cargos, fundidos en una misma personalidad, también figuraba como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, rimbombante distinción copiada de manera exacta de las directrices de los antiguos soviets -por aquellos tiempos en su “esplendor” y fuente de inspiración constante de los comunistas cubanos que vieron en la estructura soviética un paradigma inigualable.

Recordemos que el Presidente de la República por aquellos años era el Doctor Osvaldo Dorticós Torrado, convertido en figura decorativa ante la actitud omnipresente del dictador Fidel Castro, entonces Primer Ministro, quien para hacer desaparecer al jurista cienfueguero de su condición presidencial -aunque ya para esta fecha apenas se le mencionaba en su real dimensión- se las agenció para la concepción del puesto de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. De modo que no es algo novedoso en sí la idea de la existencia de estos cargos, sino la restauración de lo que ya existía hasta la imposición de la Constitución de1976 durante los años de mayor efervescencia del dictador cubano. 

Da la impresión de que la creación del cargo de primer ministro obedece en sí a una estrategia de redistribución de funciones más que a una política franca de necesaria división de poderes. Según lo previsto, el Presidente de la República tendrá las funciones de jefe de Estado, mientras que el Primer Ministro deberá ser el jefe de Gobierno, con lo que se pretende dar la imagen de una separación de estas dos funciones que en la actual constitución están recogidos en uno solo cargo, esto es, el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros.

No solo se retoman o crean cargos para figuras de la alta cúpula, sino para los dirigentes provinciales y municipales que volverán a ser llamados gobernadores provinciales y tendrán delimitación con sus subordinados de las instancias municipales, lo que han llamado en el lenguaje partidista “distintos niveles de Gobierno”. También está previsto de antemano que estas nuevas terminologías serán “aprobadas por la población” con lo que se reafirma “la necesidad de mayor autonomía y autogestión de los gobiernos locales”.

De cualquier modo habrá que esperar a la puesta en práctica del nuevo funcionamiento del complicado mecanismo gubernamental cubano para poder percibir en la práctica los límites divisorios entre ambas figuras, las que de una forma u otra quedan siempre subordinadas a las órdenes del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, entidad encargada de monopolizar todo el despliegue sociopolítico de la nación.

En el proyecto de Constitución este asunto se va anunciando de manera previa aun antes de abordarse el complicado asunto referente al Presidente y Vicepresidente de la República, correspondiente al capítulo III. Así las cosas, al destacar las funciones de la Asamblea Nacional se hace referencia a la condición de Presidente de la República y Primer Ministro: “Conocer, evaluar y adoptar decisiones sobre los informes de rendición de cuenta que le presenten el Consejo de Estado, el Presidente de la República, el Primer Ministro, el Consejo de Ministros, el Tribunal Supremo Popular, la Fiscalía General de la República, la Contraloría General de la República y los organismos de la Administración Central del Estado, así como los gobiernos provinciales”.

Lo que se concreta y se precisa en el capítulo III, en su artículo 123, donde se presentan las funciones oficiales del Presidente de la República cuando se expone: “Corresponde al Presidente de la República. a) Cumplir y velar por el respeto a la Constitución y las leyes; b) representar al Estado y dirigir su política general; c) dirigir la política exterior, las relaciones con otros Estados y la relativa a la defensa y la seguridad nacional; d) refrendar las leyes y decretos-leyes que emita la Asamblea Nacional del Poder Popular o el Consejo de Estado, y disponer su publicación en la Gaceta Oficial de la República, de conformidad con lo previsto en la ley”; sin que olvidemos que: “El Presidente de la República es el Jefe del Estado. El Presidente de la República es elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de entre sus diputados”.

¿Se alejará el régimen cubano de las supuestas influencias comunistas por el hecho de que se suprima la palabra comunismo en el actual proyecto?

No puede plantearse bajo ningún concepto la idea de que ciertas sociedades como la cubana se encausen hacia las vías del “comunismo”, por cuanto jamás ha existido el comunismo en el orden práctico, esto es, como acto concretado y puesto en marcha aunque sea de modo experimental. Las absurdas ideas de Karl Marx, generalmente respaldadas por su entrañable compañero Federico Engels, aunque este último hacia el final de su existencia  -una vez que Marx ya no estaba entre los vivos- intentó rectificar algunas concepciones que más tarde fueron ocultadas ante la posibilidad de un escándalo teórico entre los comunistas de su tiempo, jamás se han llegado a consumar, y esto es suficiente como para que cualquier posible especulación acerca de una fase considerada aun superior al socialismo marxista pueda someterse a ser susceptible de desarrollarse a plenitud, excepto por aquellos dejados llevar por la enajenación que con frecuencia acompaña a los partidistas socialistas empeñados en hacer realidad lo inexistente.

Es incorrecto referirnos a una nueva Constitución toda vez que se trata de un remiendo del panfleto que proporcionó al dictador Fidel Castro su posicionamiento definitivo en el poder de manera oficial a partir de la legitimación del documento constitutivo de 1976, aun vigente en la isla hasta que entre en vigor el actual, lo que ya es un hecho, por cuanto será “aprobada”, como es de suponer, por la distinguida Asamblea Nacional, integrada en su casi totalidad por militantes “destacados” de esa “fuerza dirigente superior” que es el Partido Comunista.

Recordemos que es de esta etapa la aparición del omni-abarcador cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y la desaparición del cargo de Presidente de la República. De modo que la novedad es solo tras la apariencia formal para dar la imagen de cambios con la nueva figura presidencial y la retirada parcial -permanece al frente del Partido Comunista de Cuba ratificado en la nueva Constitución- del octogenario Raúl Castro.

Pero detengámonos en la idea de si se aparta o no Cuba del comunismo con los cambios de la “nueva” Carta Magna. El hecho de que se “actualicen” ciertos conceptos que se encuentran en total estado de caducidad no significa que el régimen esté cediendo en su empreño por perpetuarse en el poder desde su obsoleta perspectiva socialista. Es un grave error pensar y creer que al suprimirse la idea de que Cuba se prepara para avanzar hacia la sociedad comunista las cosas pudieran experimentar cierto giro que la aproxime a las concepciones capitalistas, de derecha o de centro derecha. Según se expone en el capítulo I, Fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado, artículo 5 de la Constitución de 1976: “El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”.[/b]

Según la modificación actual se suprimió lo referente al avance hacia la sociedad  comunista, añadiéndose otra descabellada idea, por cuanto el partido único jamás podrá desarrollar valores éticos, morales y cívicos en los cubanos. El artículo 5 queda pues de esta forma: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos”.*

Téngase en cuenta que el socialismo se caracteriza, al menos teóricamente y de acuerdo con los preceptos clásicos marxistas, no solo por la posesión por parte del proletariado de los medios de producción, esto es, la supresión de la propiedad privada, sino la negación del pluripartidismo, algo que la Constitución cubana de 1976 deja bien precisado en su artículo 5, y se ratifica en la actual al reafirmar la concepción del “Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana…”

No existirá un espacio legal que permita la participación de la oposición en la vida política del país. Contrariamente a lo que algunos pudieran creer, en el preámbulo a los artículos de la Carta Magna propiamente dicha se expone: “la nueva Constitución de la República, forjada por el pueblo para dar continuidad a la Revolución y al socialismo”. Y en su artículo 3 se insiste en que: “La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. 33. La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. 34. El socialismo y el sistema político y social revolucionario, establecidos por esta Constitución, son irrevocables. 35. Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”, con lo que se quedan justificados de manera legal, toda vez que estará legitimado con la pronta aprobación de la Constitución, los ataques y persecuciones, las acciones terroristas, la falsificación de acusaciones y todo aquello que de modo sistemático se realiza cada día contra los opositores al régimen en la nación cubana.

Con esto no queda lugar para la participación de otros partidos políticos legalizados, o sea, con personalidad jurídica que les permita competir en procesos eleccionarios junto al eterno partido oficialista, lo que no se resuelve en las “reformas” actuales. Esto significa que si bien el término comunismo no fue utilizado -algo muy bien pensado para que el decadente régimen y su partido único no sigan siendo el hazmerreír de aquellos que aún piensan en el mundo con un mínimo de decoro- no es sinónimo de un distanciamiento de los cánones socialistas que durante varias décadas ha estado exponiendo el régimen ante el mundo.

Para replantearnos el concepto de salida del comunismo hemos de considerar ciertas pautas, entre las que no pueden ser omitidas el derecho a la libertad de expresión, la posibilidad de elegir al presidente del país de manera democrática y no a través de una complicada simulación preconcebida de modo premeditado, la legalidad del pluripartidismo, así como la plena libertad de los medios de comunicación y no en manos del partido único como órganos oficiales de sus fechorías, entre otras tantos aspectos que, en última instancia, son los que hablan a favor de la instauración de una democracia, independientemente que en lo económico se restablezca la propiedad privada sobre los medios de producción.
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 *Lo destacado en negrita es lo que se ha añadido a la Constitución de 1976.

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Nota necesaria.

1975: Se somete a discusión pública el anteproyecto de la Constitución de la República. 1976: Se celebró un referendo donde el 98% del padrón votó. Fue aprobado con el 97,7%.

Febrero 1976: Se proclama la nueva Constitución.

1992: Reforma constitucional para “ajustarla” a la realidad de la caída del socialismo en Europa

2002: Se ratificó el contenido socialista de la Constitución y quedó consignado como irrevocable.

Julio 2018: El Parlamento de Cuba aprobó el proyecto de reforma de la Constitución que será sometido a consulta popular.

                       Continuará.