FOROFILO

CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? I Parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

  • *****
  • 572
  • ¡Usuario Nuevo!
CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? I Parte.
« en: Agosto 07, 2018, 02:45:10 pm »
                    ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? I Parte.
                                               Dr. Alberto Roteta Dorado.



                 


Santa Cruz de Tenerife, España.- Después de la designación de Miguel Díaz-Canel como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y de su aprobación cuasi absoluta por los integrantes de la Asamblea Nacional de Cuba -lo que se dio a conocer como la elección de un nuevo presidente en la isla-, el suceso político más comentado de los últimos meses es, sin duda, el referente a la reformas constitucionales que en breve serán igualmente aprobadas para ser puestas en práctica, lo que está previsto que se lleve a consulta popular en barrios y centros de estudio y trabajo, del anteproyecto compuesto por preámbulo y 224 artículos, al menos de manera simulada, entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre, para luego someterlo a referéndum, cuyos resultados podrían ser manipulados para legitimar dichos cambios constitucionales a partir de una aparente aprobación popular, así como puesto de nuevo a “consideración” de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

La idea de realizar cambios constitucionales, enmiendas, referendos, etc., no es nada novedoso, y cuando tienen lugar en determinados países no dejan de ser motivo de comentarios y ciertos análisis, pero no llegan a suscitar tantas expectativas; aunque tratándose de Cuba, cuya rigidez gubernamental ha cobrado dimensiones colosales, lo que en otros lugares puede resultar un hecho relativamente común en la mayor de las Antillas se convierte en todo un acontecimiento.

De ahí que se esté comentando por estos días en los principales medios de prensa, ya sean los considerados oficialistas dentro del país, o por aquellos que suelen tratar el acontecer nacional de modo independiente dentro de Cuba o en el llamado exilio, principalmente en Estados Unidos de América, donde importantes analistas y comunicadores han contribuido a esclarecer algunos puntos con la agudeza necesaria como para que aquellos interesados en estos temas tengan una visión no parcializada del asunto, como sucede cuando nos llegan las noticias propagandísticas que pretenden ofrecer al mundo una imagen democrática, aunque como todos sabemos es tan solo desde la apariencia.

Así las cosas, después de haber escuchado o leído algunos análisis en relación con el tema de la nueva constitución cubana, me limitaré a comentar solo algunos puntos que considero de interés y que pueden contribuir a que se tenga una percepción diferente de lo que se está divulgando desde la isla como una carta de presentación que a modo de apertura pudiera sentar pautas en la “democracia” castrista.

Gatopardismo castrista

En primer lugar, no es una nueva constitución o reformas a modo de enmiendas a lo ya existente lo que necesita Cuba, sino un cambio radical de su obsoleto sistema sociopolítico, algo que ya he tratado antes, aunque lo hice cuando la designación del nuevo presidente al expresar algo similar que puedo resumirlo más o menos de un modo muy parecido a como lo hice entonces: Cuba no necesita un nuevo presidente, sino un nuevo sistema social que sea capaz de sacarla de las ruinas; esto es, mientras exista esa llamada “fuerza superior” por encima de todas las cosas, que cual deidad omnipresente y omnipotente rige los designios de todo el acontecer nacional, de nada valen nuevas imágenes de presidentes, líderes y mandatarios, lo que resulta aplicable a leyes, directrices, esquemas, cláusulas y enmiendas. Entiéndase por fuerza superior  a lo que se expone en el artículo 5 del proyecto de la nueva Constitución referente al partido oficialista, es decir, aquella “fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado” que es el Partido Comunista de Cuba.

Esto fundamenta lo que expuse antes en relación con la esterilidad de un documento que de antemano será aprobado por la Asamblea Nacional, organismo subordinado también a dicha fuerza superior que es el partido único, y por las multitudes que de manera mecánica respaldarán de modo unánime -como lo han hecho tradicionalmente con todos los caprichos del régimen-  luego de los llamados debates y análisis populares.

Las reformas constitucionales se han estado conformando de manera secreta desde hace mucho tiempo; de hecho, la constitución está elaborada de forma íntegra y sin posibilidades de cambios desde hace un buen tiempo. Fue preparada de modo premeditado para ser lanzada justo en un momento de aparentes cambios a partir de la existencia de un nuevo presidente. De modo que ha sido en sí una cuestión estratégica el hecho de presentar el panfleto en el actual contexto matizado por un cambio de imagen presidencial; aunque en esencia se mantiene y se mantendrá la rigidez y el dogmatismo propio de lo que han llamado “fuerza dirigente superior” que desde su trono opera para regir el devenir de la nación. 

Pero no solo se lanza un proyecto de constitución en medio de cambios aparentes, sino en un momento crítico dentro la gran crisis del régimen comunista cubano que sabe del inevitable fin de su existencia y pretende sobreponerse con firmeza aunque para ello tenga que hacer lo imposible. La desaparición inmediata de los vestigios remanentes que aun sobreviven de la llamada generación histórica es un hecho inevitable, a lo que se une lo que el dictador Raúl Castro ha denominado el círculo que se estrecha, esto es, en el estado de aislamiento cada vez mayor en que va quedando la isla luego de la derrota total de la izquierda latinoamericana -ya estoy incluyendo a los fracasados sistemas de Nicaragua y Venezuela, amén de Bolivia que jamás ha contado para nada-, sin que olvidemos las situaciones tensas en unas relaciones que jamás llegaron a concretarse del todo con Estados Unidos, y que con la llegada al poder de Donald Trump están destinadas a desaparecer completamente, lo que no le conviene a los viejos partidistas que de un día para otro tuvieron que asimilar ciertas concepciones sobre el llamado imperialismo a partir de ciertos vínculos utilizados por el régimen para pedir y exigir a cambio de nada.

De modo que con la nueva Constitución la camarilla partidista, además de impresionar a los menos instruidos, a lo que aspira es a legitimarse jurídicamente, tal como lo hizo el dictador Fidel Castro con la versión de 1976, que de manera irrevocable fuera aceptada con unos por cientos participativos y confirmativos que demuestran la sumisión de un pueblo cuando es manipulado, y los engaños del régimen.
 
Al cambiar la Constitución la adaptan a los nuevos tiempos en los que para ellos, como clase dirigente, sobrevivir los obliga a forzados cambios para más tarde afirmar que dichos cambios son legítimos al estar amparados por una Constitución que se supone fuera aprobada por la voluntad popular.

Por desgracia la mayoría de los cubanos están bien distantes del conocimiento de las leyes y de los mecanismos que rigen la nación cubana, ya sea por desmotivación ante el estado de mecanicismo generado y mantenido de manera irreversible, por la enajenación mental en que han llegado a caer muchos, por conveniencia al extraer ciertos beneficios del sistema, y en última instancia porque pueden quedar algunos que de manera aislada sean comunistas convencidos. Ya se ha debatido desde el exilio -me refiero a la diáspora de Miami- la idea de una necesaria alfabetización cívica ante el desconocimiento generalizado de los cubanos acerca de sus derechos y prioridades, algo que ojalá se concrete y no quede en proyectos para minorías, generalmente los que menos lo necesitan.

La situación real de los cubanos de la isla es tan precaria que el tema de la constitución no constituye el centro de su atención como está ocurriendo con los de la diáspora. Por encima de posibles cambios constitucionales -que la mayoría no comprende ante la desinformación y la incultura política que reinan por doquier- tienen que resolver sus necesidades mínimas de subsistencia, lo que dificulta una posible instrucción toda vez que grandes masas poblacionales  tienen otros intereses prioritarios, como poder comer, tener donde dormir y encontrar el fármaco necesario para atenuar sus dolencias.

Por otra parte la decepción de la mayoría de los cubanos respecto al régimen comunista los conduce a apartarse de todo aquello que tenga que ver con la política, sin olvidar el hecho de sentirse vigilados y perseguidos en todo momento, lo que los obliga a apoyar cualquier toma de decisiones que haga el régimen. Al final las multitudes que siempre han apoyado  -ya sea por temor, ignorancia, no sentirse “señalados”, inercia o  fanatismo- una vez más responderán y darán su consentimiento para la aprobación del documento que de antemano ya está aprobado.

Ya se ha afirmado que Cuba se aparta del comunismo de manera oficial al suprimir dicho término de su nueva constitución. De nada vale que se omita un nombre carente de cualquier significado si desde lo alto el partido oficialista sigue en sus andanzas directrices. Con la nueva constitución o no, con la eliminación o no del término comunismo, con un período establecido como mandato presidencial o de manera vitalicia como fuera en los tiempos de Fidel Castro, en Cuba seguirá existiendo una dictadura mientras opere de modo absoluto esa malvada “fuerza dirigente superior” que es el Partido Comunista.

Veamos pues algunos puntos de la Constitución, y utilizo el término en todo su sentido por cuanto referirme a un proyecto de Constitución carece de sentido toda vez que, como ya expresé antes, la nueva Carta Magna está confeccionada de manera anticipada como es de suponer, independientemente de cualquier simulacro de referéndum y de sometimiento a consulta popular, y no admite modificaciones una vez que esa “fuerza superior” de su acápite 5 la aprobara con unanimidad antes de que en realidad se diera a conocer como posible proyecto.

                          Continuará.