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NO SE ASUSTEN TAN PRONTO: SOLO ES ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR. Primera parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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                             ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                             Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

            NO SE ASUSTEN TAN PRONTO: SOLO ES ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
                                                           Primera parte.


El domingo 1 de julio del presente año tuvieron lugar las esperadas elecciones mexicanas. Esperadas por varias razones, entre las que, sin duda, sobresale el hecho de que a diferencia del patrón que hasta ahora hemos podido observar en Latinoamérica - salvo las excepciones de Cuba y Venezuela con sus dudosos resultados en los comicios por los motivos que ya he tratado en escritos recientes, entre los que sobresalen la falsedad de sus procesos, la manipulación de votos y resultados, así como las violaciones del orden constitucional, entre otros-, en el caso de México, lamentablemente el candidato de la izquierda se mantuvo como el favorito durante toda la campaña electoral, y como era de esperarse logró el primer lugar en la reciente votación.

Pero no solo han sido esperadas por el controversial hecho de que un candidato izquierdista resultara elegido, sino porque en esta ocasión se ha seleccionado además del Jefe de Estado y de Gobierno de México, por única ocasión para un periodo de seis sin posibilidad de reelección, a un total de 128 senadores como miembros de la cámara alta del Congreso de la Unión, lo que significa que 96 sean seleccionados en elecciones por estado, esto es, tres senadores electos de manera directa por cada estado de la República y 32 electos por representación proporcional a partir de una lista nacional por partido. Todos por un periodo de seis años a partir del 1° de agosto del 2018 con posibilidad de reelección por un periodo adicional; así como 500 diputados federales  como miembros de la cámara baja del Congreso de la Unión, de los que 300 serán elegidos por mayoría simple y 200 mediante el principio de representación proporcionada a partir de cinco listas regionales por partido. Estos últimos electos para un periodo de tres años a partir del 1° de agosto del 2018 con la posibilidad de reelección por hasta tres periodos adicionales.

De ahí que se afirme de modo reiterado que son las mayores elecciones de México, esto es, por la enorme cantidad de cargos y de movimientos dentro de la esfera política, aspecto puramente cuantitativo, y no por la idea de que sea un candidato de izquierda quien ocupe el poder en lo adelante como ya algunos han empezado a especular con la intención de realzar el aparente logro de Andrés Manuel López Obrador -desde ahora en este escrito AMLO por lo de sus siglas, como comúnmente se le ha estado llamando-, sobre todo aquellos medios y analistas que aun se empeñan en defender a la decadente izquierda latinoamericana.

Y me refiero a logro aparente, lugar alcanzado, sitio obtenido o algo similar, excepto triunfo, por cuanto no podemos considerar el lugar obtenido por AMLO como un triunfo  -algo que desarrollaremos en el transcurso de este análisis-, independientemente de ese porcentaje informado una y otra vez hasta el cansancio en las horas siguientes al cierre de los colegios electorales y luego de los primeros resultados publicados según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, elemento que solo proyecta las tendencias de la votación y que puede darse a las pocas horas de finalizado el proceso*. Según este parámetro AMLO logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%). Esto lo convierte en el primer presidente de la historia reciente de México en recibir más del 50% de los votos. Además de haber contado con una alta participación popular en las urnas con casi 64 % del padrón electoral, quizá la más alta de la historia, junto con la del año 2000.

Durante las elecciones 2018 se tenía previsto que finalizara el 7 de julio el proceso de los Cómputos Distritales, los que se obtienen al sumar los resultados contenidos en todas las actas de escrutinio y cómputo de las distintas casillas de un distrito electoral, para que el 8 de julio ya se tuvieran los resultados definitivos de todos los cómputos y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF, diera el veredicto final.

De acuerdo con las conclusiones del Instituto Nacional Electoral, INE, publicados este domingo, 8 de julio del presente a la 1:16 de la tarde en el sitio FayerWayer, en su sección dedicada a Política y Sociedad, los resultados apenas presentaron variaciones respecto al informe preliminar del conteo rápido. Finalmente AMLO obtuvo el 53.19%, Anaya el 22.27%, Meade el 16.40%, y Bronco el 5.23%.


                 

                                                   Fuente: FayerWayer

Así las cosas, no nos queda otra opción que admitir que ha sucedido en México lo que se evitó en Colombia recientemente gracias al triunfo definitivo de Iván Duque, el líder de la derecha colombiana, en los recientes comicios de este país suramericano que también se vio amenazado por las garras imperiales del comunismo; aunque por suerte logró salvarse a tiempo de su acecho, temas ya tratados y publicados con anticipación en este medio.

López Obrador, el misterio de una popularidad mantenida durante toda la campaña.

¿Cómo llegar a comprender la aceptación popular de Andrés Manuel López Obrador por parte del pueblo mexicano cuando se supone que su llegada al poder implique un negativo giro radical para la política y la sociedad mexicana? Solo adentrándonos un poco en algunos aspectos de la situación real de la sociedad mexicana llegaremos a una comprensión del porqué de esa actitud de una parte considerable de la población de esta nación, suficiente como para haberle asegurado el primer puesto a AMLO.

1. Pobreza. A pesar de que las personas pobres en el país disminuyeron 3.5% entre el 2014 al 2016, cuando sumaron el 43.6% del total de habitantes, México mantuvo altos índices de pobreza con una cifra de 53 millones 418,151 personas al finalizar el 2016. El 7.6% se encontraba en la categoría de pobreza extrema con un total de 9.4 millones de personas. Estos niveles se han mantenido de manera estacionaria por más de seis años. Asociado a la pobreza se pueden mencionar varios factores como: el rezago educativo, las carencias por acceso a los servicios de salud, a la seguridad social, por calidad y espacios de la vivienda, por acceso a los servicios básicos en la vivienda y por acceso a la alimentación. Los estados que aumentaron el porcentaje de su población en pobreza en este mismo periodo fueron Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche y Guerrero. Mientras que Nuevo León, Baja California Sur y Baja California son los estados que mejor se ubican en la disminución de la pobreza a nivel nacional.

Los estudios de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL,** se hacen según lo establecido por la Ley General de Desarrollo Social, LGDS, es decir, cada dos años para niveles nacional y estatal, mientras que a nivel municipal (para el caso de la CDMX a nivel delegacional) son cada cinco años, de ahí que los datos que presento como ejemplos en este sentido no van más allá del 2016, toda vez que el próximo corte se realizará al finalizar el 2018 con los datos obtenidos del 2017 y 2018. De cualquier modo los índices de pobreza no han experimentado apenas variaciones en los últimos meses, y nos dan la justa medida de que la pobreza y la desigualdad social constituyen un flagelo importante en la nación azteca, lo que implica no solo la condición de pobreza per se, sino su asociación inevitable con la aparición de enfermedades transmisibles, desnutrición, insalubridad, migración, etc., lo que empeora el fenómeno social mexicano.

2. Los mexicanos trabajan más y ganan menos. En los hogares de los mexicanos el poder adquisitivo del ingreso laboral se incrementó 8.6% entre 2014 y 2016; sin embargo, éste se redujo 10.6% entre 2005 y 2017. Habría que agregar que el alza inflacionaria reciente, que en 2017 alcanzó 6.77%, ha provocado una disminución en el poder de compra de los hogares de 2.5% en ese año. Y hay que añadir también que la desigualdad en la distribución del ingreso se ha mantenido elevada y no se observan factores económicos, como una mejora en la productividad, que permitan suponer un cambio en esta tendencia, algo que se precisó en el estudio de la Coneval. En México, la mayoría de las empresas son pequeñas e informales y absorben una gran parte del empleo. Durante el periodo 2009 a 2017 se observó una disminución en los empleos informales, que pasó de 60 a 57%, sin embargo, continúa siendo lo que prevalece en el país.

El estudio informa que los jóvenes entre 15 y 29 años, son quienes tienen mayores dificultades para insertarse en empleos formales, por lo que en 2017, del total de personas  jóvenes ocupadas, 59.9% se encontraban en empleos informales. El estado de Quintana Roo destacó por ser uno de los que más políticas a favor del empleo han implementado, aunque sigue siendo insuficiente y de manera general en el país es negativo.

3. Violencia, homicidios y criminalidad. Con una media mensual de más de 2.000 homicidios dolosos*** México está a solo un paso de superar los 27.199 ocurridos en 2011, el histórico año de elevada violencia en este país. En 2006, año en que los militares se lanzaron a las calles, los índices de asesinatos -homicidios dolosos, el delito más relacionado con el crimen organizado- se incrementaron hasta el pico de 2011, para luego ir disminuyendo en 2014, año en el que paradójicamente se produjeron dos sucesos de gran repercusión nacional: la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la matanza de civiles a manos del ejército en la localidad de Tlatlalya. La cifra acumulada de asesinatos hasta diciembre de 2017 fue de 26.573, el equivalente de 80 muertes por día, algo que se acerca a la de los peores años de la guerra contra el narco. El 2017 fue uno de los más violentos en la historia reciente de México. Regiones que no habían sido problemáticas resultaron destacadas en los índices delictivos. En octubre de 2017 tuvieron lugar  2.764 asesinatos, siendo el mes de mayor incidencia desde que se tienen registros oficiales confiables en esta nación.

Los sexenios de los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto suman 234 mil 996 homicidios dolosos hasta octubre de 2017. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, y el Sistema Nacional de Seguridad Pública, SNSP, Calderón sumó durante su mandato un total de 120 mil 935 homicidios dolosos. Por su parte, Peña Nieto acumula 114 mil 061 asesinatos en lo que va de su administración. De mantenerse la tendencia de homicidios de 2017, que es ya el año más violento de la historia reciente, bastaría solo unos meses del 2018 para que el gobierno de Peña Nieto establezca una nueva marca como el sexenio más violento desde los tiempos de la Revolución Mexicana.

De acuerdo con los datos del Uppsala Conflict Data Program, UCPD, un estudio realizado por el Departamento de Investigación sobre Paz y Conflicto de la Universidad de Uppsala, muestran que desde el 2006, año en el que el expresidente Felipe Calderón inició la llamada Guerra contra el narcotráfico, la cantidad de muertes relacionadas con el combate al crimen organizado aumentaron de manera significativa. Según datos del propio programa de dicha universidad, México suma 17.964 muertes desde 1989, considerando la suma del aumento de muertes registrado una década después de la declaratoria de guerra contra los grupos delictivos. Solo en los diez años las muertes ascienden a 17.964 por el conflicto armado entre organizaciones criminales, grupos de autodefensa y el propio gobierno mexicano.

El Global Peace Index, el más reciente estudio del Institute for Economics and Peace, IEP, reveló que dicha nación descendió dos lugares ocupando el sitio número 142 del ranking con un nivel bajo de paz, además del último lugar regional, y según Semáforo Delictivo, con el paso de los años los asesinatos se han convertido en una constante del crimen organizado, toda vez que en el 2006, del total de homicidios dolosos registrados en el país, 18% se le atribuía a bandas delictivas, lo que contrasta con los datos de 2017 en que escaló peldaños para alcanzar el 75%.

No obstante a que numerosas fuentes señalan a México como la nación más violenta del continente y una de las mayores del mundo, hay estudios referidos a índices de criminalidad en los que Guatemala y El Salvador, dos de los países del Triángulo Norte, ocupan sitios por encima de México, así como Colombia y Venezuela, incluido el más reciente estudio de este tipo publicado por Infobae en el que se afirma que Venezuela es el segundo país más violento de la tierra, solo superado por El Salvador, y no precisamente por México como pudiera creerse.

Fuentes como el Institute for Economics and Peace en sus investigaciones sobre la paz mundial correspondientes al final de 2017 señala a Venezuela y Colombia por encima de México en la región, y con los peores puestos en el  ranking mundial, y en el año 2016 la balanza se inclinaba por Venezuela con la posición 119 de los 127 países evaluados, seguido por México en el puesto 118 y Honduras en el 116.

De cualquier modo, y aunque existen ciertas diferencias en dependencia de las fuentes consultadas, lo cierto es que estamos ante un fenómeno social muy preocupante y bien difícil de detener, o al menos atenuar, algo que no es imposible. La parte más visible del gran iceberg de la violencia en esta parte del mundo está en relación con el narcotráfico, pero este no es solo el elemento desencadenante. El crimen organizado ha expandido sus fronteras de operación y ha expandido sus actividades criminales en áreas como el tráfico de armas, migrantes, el contrabando, y lo peor, la trata de personas.

                                                                    Continuará.