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ELECCIONES DEL 2018 EN CUBA Y LATINOAMÉRICA. PRIMERA PARTE (3)

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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ELECCIONES DEL 2018 EN CUBA Y LATINOAMÉRICA. PRIMERA PARTE (3)
« en: Febrero 10, 2018, 09:46:11 am »
                       ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                   ELECCIONES DEL 2018 EN CUBA Y LATINOAMÉRICA. PRIMERA PARTE (3)


               


Colombia se convierte en un país de extrema vulnerabilidad con la participación de las FARC en los asuntos políticos de la nación. Santos, no el peor, pero sí el más contradictorio.

Aunque ya se había anunciado su participación como candidato presidencial de manera pública en un acto en el que el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, no estuvo presente por razones de enfermedad, un silencio relativo siguió a este acontecimiento hasta que el domingo 28 de enero presentó formalmente su candidatura a las elecciones de este año, lo que el exguerrillero considera “una renovación de la política colombiana”.

Esto lo veíamos venir desde hace algún tiempo. El hecho de que uno de los temas tratados en las sendas rondas de negociaciones que tuvieron lugar en La Habana durante alrededor de cuatro años, y que tuvieron como finalidad lograr el acuerdo de paz en Colombia, fuera la posibilidad de participación de las FARC en la vida política del país, dejaba en evidencia el inminente protagonismo de algunos de los narcoguerrilleros en las próximas contiendas electorales de una nación que constituye en este momento un punto extremadamente vulnerable para Latinoamérica.

Justo cuando la región está experimentando un viraje rotundo respecto a su línea política, toda vez que la tendencia izquierdista ha quedado prácticamente desaparecida, a  excepción de los remanentes de Bolivia y Nicaragua, y como es lógico, los considerados “paradigmas”, Cuba y Venezuela -cuyas situaciones no han tenido límites en los últimos tiempos-, se alza Colombia con un candidato presidencial con antecedentes criminales, el cual, según las estimaciones de la mayoría de los analistas serios, pudiera llevar al país a la ruina, y hasta le han vaticinado un futuro similar al de Venezuela.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, por cuanto todo lo que se ha hecho hasta ahora es especular, y lo cierto es que una candidatura es solo esto, una candidatura, lo cual puede concretarse como acto y aparecer Colombia con un presidente asesino -no sería raro que esto ocurriera en Latinoamérica si tenemos en cuenta los antecedentes de los cubanos Fidel Castro y Ernesto Guevara (de nacionalidad cubana por decreto aunque nacido en Argentina), quienes al asumir las riendas del poder en la Cuba de 1959 ya contaban con un historial de crímenes-, algo que no creo que pueda ocurrir, al menos por las vías legales de una votación y conteo con la transparencia adecuada que debe existir en estos eventos, dada la poca aceptación que el cabecilla de las FARC tiene entre los colombianos.

Entre los cientos de comentarios de lectores que aparecen en los principales diarios colombianos en contra de Londoño, el siguiente es el que de una manera muy precisa resume el sentir de la nación suramericana: “¡Qué horror sólo imaginar tener de Presidente de tu país a un terrorista asesino como Timochenko! El pueblo, la nación colombiana, votó NO a ese tipo de paz en un referéndum, pero los políticos y los terroristas-asesinos han vulnerado su decisión soberana”.

No obstante, las posibilidades de que se cometan acciones fraudulentas son una realidad, sobre todo si se tiene en cuenta las aspiraciones de muchos que están detrás de un  escenario que parece ser algo que en realidad no es. Como todos saben, Juan Manuel Santos, si bien no es el peor personaje de la región, si es el más contradictorio. Lo mismo aparece inesperadamente en La Habana para negociar con el dictador Raúl Castro una intervención pacifista en Venezuela que pueda solucionar el gran conflicto político de aquel país, que en una ceremonia donde se le hace entrega del Premio Nobel de la Paz, que arremete -y con muchas razones y en esto nadie podrá quitarle sus méritos- en contra de Nicolás Maduro, aunque por otra parte se le acusa de ciertas implicaciones en el narcotráfico colombiano, o de su debilidad por ceder a las peticiones de las FARC; y es justamente Santos, por ser el presidente de Colombia, quien está en el centro del conflicto que nos dejó el otro conflicto, es decir, de la inclusión de las FARC, el reconocido movimiento terrorista y narcotraficante, en la política del país, a cambio de un aparente acuerdo de paz que se supone pondría fin al conflicto armado más añejo del continente, y que ha marcado para siempre la vida de cientos de colombianos víctimas de las acciones guerrilleras.

Timochenko llegó a la localidad bogotana de Ciudad Bolívar, en el sur de la capital colombiana, con ciertos bríos, y como es lógico con las acostumbradas charlas de los políticos en tiempos de campaña, solo que el ya viejo y enfermo guerrillero en vez de prometer obras sociales y acceso público a instalaciones de sanidad está cuestionando a la tradicional política colombiana con sus alternancias de "viejos y corruptos partidos" en la política, a los que sucedieron otros movimientos "siempre encabezados por reconocidos caudillos".

Para Londoño la sustitución de los partidos Liberal y Conservador, que monopolizaron la política colombiana hasta 2002, por otros movimientos, apenas supuso una renovación "en apariencia", puesto que considera que "en realidad la hundieron aún más en el fango" de la podredumbre. Por eso, propuso a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), nombre del partido que conformaron tras desarmarse como guerrilla conservando sus iniciales, como renovador de "la vieja clase política". “Venimos a proponer un despertar general, una toma de conciencia, en el sentido de que cambiar las cosas es posible", expresó Londoño en su primer acto público de campaña previo a la presentación de su candidatura, lo que huele a socialismo distorsionado a la usanza latinoamericana.

Pero dejemos a Londoño a un lado, por cuanto, no es el único candidato y como ya dije antes, su aceptación popular es insignificante -según los resultados de la Gran Encuesta 2018-Yanhaas, contratada por la Alianza de Medios, ocupó uno de los últimos lugares con solo el 1%. Analicemos pues algunas de las propuestas que en breve estarán disputándose la presidencia de una nación en la que no solo se trafica drogas y cuenta con una terrible historia de luchas absurdas, sino donde también se preserva su cultura, sus tradiciones, su sentido de la religiosidad, y donde su gente es muy hospitalaria y amable a pesar del temor que siempre experimentamos al andar por sus calles y encontrarnos constantemente con los uniformados armados por doquier, aun en los sitios céntricos de sus más importantes ciudades.

Colombia cuenta con una puntuación de 6.55 dentro de la región, ocupando el puesto número 52 en el ranking mundial,  por lo que está dentro de las naciones con categoría de  democracias imperfectas, al igual que Paraguay y México, y por tanto, con las mismas características de estos últimos países en este sentido. Los colombianos acudirán a las urnas no solo para elegir al próximo Congreso (el 11 de marzo) y al nuevo presidente (25 de mayo, en primera vuelta), sino para escoger el modelo con el que se desarrollará Colombia en los próximos 4 años, donde el tema de la paz constituye el eje de dicho modelo.

Los candidatos que se encuentran en los primeros lugares según las últimas encuestas son: Sergio Fajardo (15%), por Coalición Colombia, movimiento resultante de la fusión del Partido Verde de orientación centro-derecha con el Polo Democrático, de tendencia izquierdista. Fajardo se desempeñó como alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia. Le sigue Gustavo Petro (13%), representante de Colombia Humana, procedente de la izquierda, quien ha sido senador de la República y alcalde de Bogotá. Se estima que sus posibilidades de crecer son pocas y que para marzo su puntuación pueda decrecer. Su base social es pequeña, pero leal a los interesas de los colombianos.

Otros candidatos con posibilidades de ser electos son Germán Vargas (7%), sin precisar la coalición partidista, con una trayectoria destacada en la política colombiana que incluye su puesto como vicepresidente de la República (2014-2017), Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Ministro del Interior y Presidente del Senado. Vargas ha presentado un ambicioso paquete de propuestas para reformar el país en temas cruciales como la salud, la educación, la economía, entre otros. Finalmente  Iván Duque (6%) aspirante del Centro Democrático, senador de la República entre 2014 y 2018, candidato de la derecha más extrema y líder político de radical oposición al acuerdo con las FARC. Por ahora se cree que el Centro Democrático aumentará sus escaños, aunque la pregunta de los analistas colombianos es hasta donde podrá ser el tamaño del aumento como para lograr un triunfo definitivo; pero sin duda, un buen candidato que pudiera poner freno a la intromisión de las FARC en los designios de la nación.

Otros candidatos muestran una puntuación demasiado baja como para poder llegar a escalar lugares más significativos en las próximas semanas, entre los cuales se encuentra Timochenko, que no deja de ser una amenaza por lo que representaría para la nación suramericana, y ante todo para un pueblo cansado de las malignas influencias de uno de los ejércitos guerrilleros más corruptos de la historia continental.

Si bien Timochenko apenas logra tener una puntuación que rebasa el 1%, su presencia en las candidaturas constituye per se un verdadero escándalo moral, que esperamos no trascienda más allá de esto y no logre jamás concretarse como acto si es que no queremos que aparezcan más réplicas del engendro castro-chavista por estos lares.
 
           (Continuará)

Publicado en Cubanálisis.