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La “retirada” de Timochenko.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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La “retirada” de Timochenko.
« en: Febrero 10, 2018, 09:25:32 am »
                                          La “retirada” de Timochenko.
                                                Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.



               


Santa Cruz de Tenerife. España.- Con frecuencia algunos suelen anticiparse a los acontecimientos, a veces para bien, por cuanto logran tener cierta visión futurista de las cosas; pero lamentablemente esto no siempre es así y se hacen juicios un tanto desatinados que, lejos de ofrecer una visión acertada de aquello que está por venir, crean un estado de confusión en los que se acercan a los medios en la búsqueda de informaciones o de comentarios certeros que les ayuden a comprender la realidad del contexto social y político en el que viven.
 
Las apreciaciones sobre el acontecer de Colombia caen justamente en esta última concepción. Desde que se supo del fin del conflicto armado en este país, una vez que se llegara al fin de las sendas negociaciones sobre un posible acuerdo de paz, las especulaciones no se hicieron esperar, y no tanto por el logro de una supuesta condición de paz que aún está por resolverse en toda su magnitud, sino por uno de los puntos nacidos como resultante del acuerdo.

Me refiero a la participación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en la vida política del país, algo que fue determinante para que en la consulta que a modo de referéndum se hizo al propio pueblo colombiano acerca del acuerdo de paz, de manera paradójica respondiera en desacuerdo; algo a lo que me he referido en otros escritos explicando que los colombianos si quisieron la paz; pero no a cambio de la inserción de un grupo terrorista y narcotraficante en sus vidas, y mucho menos que quedaran impunes ante la ley por su amplio historial de crímenes cometidos, incluyendo el desmedido daño hacia menores y las violaciones a mujeres.

No obstante, y como acuerdo del fin del grave y añejo conflicto armado, se cumplió lo de la incluir a las FARC en la vida política de la nación y de oficializarlos como partido político, lo que constituye el mayor error, y por lo tanto, el punto más álgido de un conflicto que ahora se ha desencadenado a partir de otro conflicto.

Finalmente ocurrió lo que todos esperaban. El Movimiento Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), nombre del partido que conformaron los temidos guerrilleros conservando sus iniciales tras desarmarse, presentó su candidatura a las elecciones presidenciales del país, evento que tendrá lugar el próximo mayo.

Justo cuando la región está experimentando un viraje rotundo respecto a su línea política, toda vez que la tendencia izquierdista ha quedado prácticamente desaparecida, a excepción de los remanentes de Bolivia y Nicaragua, y como es lógico, los considerados “paradigmas”, Cuba y Venezuela –cuyas situaciones no han tenido límites en los últimos tiempos–, se alza Colombia con un candidato presidencial con antecedentes criminales, el cual, según las estimaciones de la mayoría de los analistas, pudiera llevar al país a la ruina, y hasta le han vaticinado un futuro similar al de Venezuela.
 
Pero lo que no vaticinaron los “analistas” – tan confundidos muchas veces– es que el pueblo colombiano tiene suficiente inteligencia y sentido de la rebeldía como para no permitir que los dirija un asesino, aunque un asesino izquierdista puede llegar al poder mediante la manipulación y acciones megafraudulentas con el respaldo de otras dictaduras de la región.   
Por estos días Rodrigo Londoño, el agotado y enfermo líder de las FARC, comenzó su gira promocional una vez oficializada su candidatura, y el pueblo colombiano le ha respondido lanzándole huevos y gritándole asesino y corrupto. Ante el descontento generalizado fue suspendida este jueves en el Valle del Cauca la campaña, según las fuentes consultadas, por falta de garantías de seguridad luego de los sucesos en los municipios de Cali y Yumbo, en los que fuera atacado por sus detractores con bananas, piedras y botellas.
 
No obstante, el también conocido como Timochenko, su seudónimo guerrillero, no se da por vencido y se aferra a continuar toda vez que aseguró que la campaña no se suspende del todo y que a pesar del rechazo seguirá "promoviendo las propuestas económicas, sociales y medioambientales" de su campaña, independientemente de que las FARC ganen o no la presidencia,  sino de que "prevalezca el mensaje de reconciliación".

Como ya expresé en otro escrito no nos adelantemos a los acontecimientos, por cuanto, todo lo que se ha hecho hasta ahora es especular, y lo cierto es que una candidatura es solo esto, una candidatura, lo cual puede concretarse como acto y aparecer Colombia con un presidente asesino, algo que no creo pueda ocurrir, al menos por las vías legales de una votación y conteo con la transparencia adecuada que debe existir en estos eventos, dada la poca aceptación que el cabecilla de las FARC tiene entre los colombianos –apenas logra tener una puntuación que rebasa el 1%, según los resultados de la Gran Encuesta 2018-Yanhaas contratada por la Alianza de Medios, aunque su presencia en las candidaturas constituye per se un verdadero escándalo moral–.

Colombia cuenta con varios candidatos con una puntuación acertada, y aunque hay cierta inclinación por la tendencia izquierdista, ninguno de sus representantes tiene los antecedentes bochornosos de Timochenko.
 
De acuerdo a los resultados de varias encuestas recientes sobresalen Sergio Fajardo (15%), por Coalición Colombia, movimiento resultante de la fusión del Partido Verde de orientación centro-derecha con el Polo Democrático, de tendencia izquierdista, quien fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia; Gustavo Petro (13%), representante de Colombia Humana, procedente de la izquierda, quien ha sido senador de la República y alcalde de Bogotá, a pesar de que se estima que sus posibilidades de crecer son pocas y que para marzo su puntuación pueda decrecer. Su base social es pequeña, pero leal a los interesas de los colombianos.

Se encuentran además Germán Vargas (7%), sin precisar la coalición partidista, con una trayectoria destacada en la política colombiana que incluye su puesto como vicepresidente de la República (2014-2017), Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Ministro del Interior y Presidente del Senado e Iván Duque (6%) aspirante del Centro Democrático, senador de la República entre 2014 y 2018, candidato de la derecha más extrema y líder político de radical oposición al acuerdo con las FARC.

De cualquier modo, la presencia de Timochenko constituye un sacrilegio político y Colombia se convierte en un país de extrema vulnerabilidad con la participación de las FARC en los asuntos políticos de la nación, aunque por ahora todo parece indicar que el polémico asunto quedará como un intento que para el bien de la nación no logrará materializarse como acto.