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ECUADOR: RAFAEL CORREA TIENE MIEDO. I Parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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ECUADOR: RAFAEL CORREA TIENE MIEDO. I Parte.
« en: Enero 19, 2018, 01:10:48 pm »
   Cubanálisis El Think-Tank
       ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
       Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España


                           ECUADOR: RAFAEL CORREA TIENE MIEDO. I Parte.

 
             


Rafael Correa, el expresidente de Ecuador, ha regresado de nuevo a su patria con nuevos bríos -desde que concluyó su mandato el pasado mayo vive en Bélgica con su familia-. Esta vez desde su aferrada posición de oponerse a todo lo nuevo que, para bien de los ecuatorianos, ha estado haciendo el actual presidente Lenín Moreno, Correa arremete contra el Referéndum y la Consulta Popular que tendrá lugar el próximo 4 de febrero.

Luego de varios intentos fallidos -que incluyó una fuerte acusación ante la Organización de Estados Americanos, OEA, respecto a cierta alteración del orden constitucional en Ecuador, algo que totalmente erróneo y falso- para impedir que dicha consulta se realizara el exmandatario no se resigna a aceptar sus fracasos, e intenta, de hecho, ya lo está haciendo, boicotear dicha consulta.

Para esto regresó a Ecuador el 5 de enero, víspera de la festividad cristiana de la Epifanía, conocida popularmente como “Reyes Magos”, y mientras su pueblo, tan arraigado a las tradiciones y celebraciones de este tipo, estaba inmerso en los preparativos y ese espíritu que, cual prolongación navideña los envolvía, el excéntrico dictador se montó en un camión y se fue a un suburbio de Guayaquil, su ciudad natal (la más poblada de Ecuador y también donde la oposición es más fuerte), donde empezó su periplo de campaña anti-Consulta Popular, esta vez con tanta fuerza que perdió casi su voz mientras adiestraba a sus seguidores en las andanzas de lo que había o no que decir en torno a las respuestas, amén de las consignas contra el actual presidente.   

Detengámonos pues a analizar algunos puntos que pudieran ofrecernos respuestas a ciertas interrogantes que inevitablemente surgen en torno al tema, y de modo particular a esta actitud  por parte de alguien que ya no ocupa ningún cargo en la vida política de la nación andina, excepto el simbólico puesto honorífico de presidente vitalicio -ejemplo de “verdadera” democracia- del Partido Alianza PAIS, el movimiento de tipo izquierdista, aunque a su manera, fundado por él.

Desaforado boicot a la consulta popular

¿Por qué se empeña Rafael Correa en boicotear una consulta de carácter eminentemente popular que ha contado con el aval constitucional del Consejo Nacional Electoral (CNE), y la aprobación de grandes sectores poblacionales, incluidos numerosos movimientos opositores a la política del gobierno?

Veamos la versión de ambas partes, esto es, lo que cree Rafael Correa -o al menos, lo que dice creer-, lo que dice Lenín Moreno, y como es lógico, lo que opina quien escribe este artículo (de lo contrario no sería un escrito de opinión), y también, ¿por qué no?, lo que finalmente podrán concluir mis lectores.

Rafael Correa ha considerado la consulta como un golpe de estado. No entraré en conceptualizaciones y excesos de teorización respecto a lo que es realmente un golpe de estado, así como a las formas sutiles y menos conocidas de lo que teóricamente es una situación de este tipo -consúltese los excelentes escritos del politólogo estadounidense Gene Sharp, (Sharp, Gene (1973). Politics of Nonviolent Action: Part One: Power and Struggle).

No obstante, creo que el exmandatario está totalmente errado, y en última instancia, quien está dando pasos firmes en lo que sí pudiéramos considerar un golpe de estado, en su modalidad de golpe de estado blando o suave, como también se le ha llamado en la actualidad, es él con su actitud y sus pretensiones firmes y mantenidas por lograr la desestabilización política del nuevo gobierno, provocando el malestar de ciertos sectores de la población ecuatoriana, y no precisamente Lenín Moreno con su Referéndum y Consulta Popular.

Además, en su acusación ante la OEA se refirió a una alteración del orden constitucional de Ecuador, lo que es incierto, toda vez que Lenín Moreno dio los pasos correspondientes para este tipo de eventos siempre respaldado por las leyes constitucionales del país; pero el derrotado exmandatario se apoyó en cierta situación que Moreno tuvo que enfrentar, por cuanto el Consejo Nacional Electoral retardó sobremanera su petición, hecho que resulta muy significativo y en el que, tal vez, estaba implicado Correa, quien desde la sombra y de un modo sutil permanece interfiriendo en los designios políticos del país -la propia acusación ente la OEA, y no solo esto, sino la forma de envolver a su secretario general, Luis Almagro, respecto a la actitud asumida por este último, son elementos sugerentes de ese poder que sigue ejerciendo.

No existe ninguna alteración del orden constitucional de Ecuador por el hecho de que se convoque a una Consulta Popular. Rafael Correa deberá recordar que también él lo hizo en mayo de 2011, durante su mandato, con la finalidad de que su pueblo apoyara o rechazara cinco enmiendas a la constitución, en relación con temas como la caducidad de la prisión preventiva, la modificación de la composición del Consejo de la Judicatura, entre otros temas de interés público, como la regulación de contenidos de los medios y la prohibición de las corridas de toros, amén de las múltiples enmiendas realizadas a posteriori, y que contaron, es cierto, con la aprobación de la Asamblea Nacional, aunque es cierto además que dicha asamblea estuvo manipulada por el exmandatario, quien dictaba las órdenes a todos los poderes e instancias de la nación, incluidas las acciones judiciales.

Por otra parte su arremetida contra Moreno respecto a que no contó con el Consejo Nacional Electoral carece de fundamento y no es una violación, por cuanto dicha instancia disponía de veinte días para decidir si aceptaba o no la consulta y sus siete preguntas; pero una vez superado el tiempo establecido -la propuesta fue entregada desde el dos de octubre de 2017 y Moreno mediante decreto aprobó su celebración el 29 de noviembre de 2017- para pronunciarse, el mandatario procedió debidamente enviando dos decretos ejecutivos para que la autoridad electoral convocara a la Consulta Popular y referendo.

De ahí que la determinación de Moreno se diera bajo el argumento legal de que la Corte Constitucional (CC) excedió el término establecido en la ley, por lo que se entendió que el dictamen fue favorable. La nueva presidenta del CNE, Nubia Villacís, afirmó que “nada ni nadie” podrá detener el referendo convocado por el presidente Lenín Moreno.

Correa argumenta además que de ganar el “Sí” el presidente Lenín Moreno tendría todos los poderes en sus manos, por lo que sería una dictadura civil que se apoderaría de las funciones electoral, jurisdiccional y de control, idea que tiene su fundamento, aunque también errado, en el punto referente al cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, instancia creada por Rafael Correa y que le permitía designar y elegir a mandatarios directamente sin necesidad de elección popular, lo que Correa no explica en detalle para crear confusión.

En su estado de paranoia permanente, uno de los males de los socialistas del siglo XXI, Correa ha interpretado las acciones emprendidas por el actual presidente como una traición a la Revolución Ciudadana, al Partido Alianza PAIS, y a su persona, toda vez que fue su mentor y promotor, con lo que pensó que podía garantizar un continuismo político que le permitiera desde Bélgica poder manipular todo el acontecer de Ecuador, lo que no ha podido hacer, por cuanto, una vez que Moreno asumió su mandato dio un rotundo viraje a la política de gobierno de la nación, con lo que Ecuador comenzó a distanciarse del contexto “socialista” del siglo XXI, tendencia abrazada por Correa y otros pocos delirantes de la región que han conducido a sus naciones al caos social y económico a partir de sus corruptas modalidades de gobierno.

Por último destacaré la idea acerca del absurdo correísta de que con la Consulta Popular Moreno logra aliarse de manera más firme a la oposición, que, indudablemente, apoya la realización de la consulta por lo que representa para los ecuatorianos, esto es, el rescate de los valores primigenios de la Carta Magna Ecuatoriana, dejando a un lado parte de las múltiples enmiendas hechas durante el régimen dictatorial de Rafael Correa.

En cambio Lenín Moreno con su política inclusiva, su visión abierta, y su concepto mucho más liberal de lo que debe ser una democracia -con lo que se reafirma su definitiva retirada de las tendencias socialistas modernas latinoamericanas, sin necesidad de que lo haya proclamado- ha explicado sus puntos de vista respecto a la realización de la polémica consulta.

De acuerdo con las concepciones de Moreno el poder inevitablemente corrompe, y esto lo ha declarado de manera pública en varias entrevistas. Según él, la perpetuidad en el poder impide que los jóvenes tomen las riendas en los asuntos de la política, lo que frena el desarrollo lógico y el devenir histórico de las naciones, algo que ha fundamentado desde la perspectiva de las leyes de la dialéctica, aunque con una fuerte dosis de su propia experiencia vivida al lado de quien se creyó rey de reyes y presidente imprescindible con poderes omniabarcantes. 
 
Lenín Moreno ha dicho que “la soberanía del país reside en el pueblo, en la voluntad del pueblo”, y en este sentido es que convoca al Referéndum y la Consulta Popular, toda vez que está convencido de que las enmiendas constitucionales que favorecían a Rafael Correa, principalmente la relacionada con su perpetuidad en el poder, son antidemocráticas, causaron en su momento el rechazo rotundo de grandes sectores poblacionales del país, y hoy siguen siendo motivo de controversiales polémicas.

Moreno se ha referido a la necesidad de un pronunciamiento sobre los cambios que se necesitan para garantizar una democracia plena, y ha destacado la importancia de la ausencia de caudillismo, así como la presencia de entidades de control transparentes, lo que sugiere, o mejor aún, dice claramente que se trata de Correa y su gobierno corrupto. 

Según Moreno: “La reelección indefinida nunca estuvo en la constitución de Montecristi” (…) “Debilita la democracia y muchas veces resta a la gestión pública”. (…) “Todo se pone en función de la perpetuación de una persona, no del futuro del país, ni de un proyecto”.

La Consulta Popular ha sido apoyada con fuerza por los principales representantes de la oposición, de manera particular por Guillermo Lasso y su Partido CREO (Creando Oportunidades), actualmente con independencia y separado del Movimiento SUMA,* quien en reciente entrevista para El Universo, el medio más serio de Ecuador, ha dicho:

“La consulta es nuestra, de los ciudadanos. Desde el 2014, cuando Rafael Correa anuncia la intención de la reelección indefinida, he sido el primero en levantar la voz y decir que no estamos de acuerdo con eso. También lo hice en campaña. ¿Qué me queda? Apoyar, pues esa consulta es nuestra” (…) “La apoyamos a pesar de que manejan mal la economía, de que hablan de libertad de expresión y no han planteado ni una sola reforma a la Ley de Comunicación... Las amnistías a los activistas sociales aún están pendientes... A pesar de que Alianza PAIS (AP) es responsable de esto, hay que apoyar la consulta”.

            Continuará.

Publicado inicialmente en Cubanálisis. Estados Unidos de América.