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LATINOAMÉRICA 2017: RETROCESO DEL “SOCIALISMO DEL SIGLO XXI”. V Parte.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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     LATINOAMÉRICA 2017: RETROCESO DEL “SOCIALISMO DEL SIGLO XXI”
                                                    Quinta Parte.
                     ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                     Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España



             


Bolivia y el forzado cuarto mandato de Evo Morales
 
Hace justo un año escribí lo siguiente: “Esperemos que el MAS no logre sus propósitos. De cualquier modo, si en el 2019 vemos reelegirse al señor Morales, no hemos de asombrarnos. Tal vez siga el camino de los hermanos Castro y de Daniel Ortega, y desde su soledad en los Andes siga luchando por un inexistente socialismo y contra el enemigo imperial”. Y todo parece indicar que, efectivamente, el mandatario indígena boliviano le ha cogido el gusto al poder -como todos los de la izquierda continental- y ha hecho lo imposible por lograr una reelección para un cuarto mandato, a pesar de que ya este tercero es inconstitucional,  por cuanto la constitución del país en su artículo 168, hace referencia a la posibilidad de solo dos mandatos consecutivos. No obstante, Morales apeló al tribunal constitucional para lograr una aprobación que le garantizara poder aparecer como candidato.
 
Morales, convertido en el mayor enemigo de Donald Trump y uno de los pocos luchadores contra el “imperialismo” que sobreviven en la región, se ha creado un mundo muy sui géneris donde prevalecen continuos ataques y conspiraciones en su contra, cual idílico pensamiento aberrante aprendido en sus años iniciales dentro de la política latinoamericana junto al experimentado delirante comandante eterno Fidel Castro, quien se pasó su larga vida inventando fantasmas del imperio por doquier como justificación para llevar a cabo sus macabros planes y justificar sus constantes fracasos y derrotas, algo que está siguiendo al pie de la letra su discípulo.
 
Entre los días 15 y 17 de diciembre de 2016, en el municipio de Montero, al oriente del  departamento de Santa Cruz, se efectuó el congreso del partido oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS). El principal punto de la cita fue analizar estrategias que garanticen la continuidad del proceso de cambios en Bolivia, lo que equivale a decir la continuidad de Evo Morales en la presidencia a pesar de su fracaso en el referendo efectuado en febrero de 2016, en el que los bolivianos dijeron “No” a permitir que el presidente se presente a un cuarto mandato, su primera derrota electoral en 10 años.
 
Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, aseguró durante una conferencia de prensa celebrada hace solo una semana junto a los representantes de las Cámaras de Diputados y de Senadores, que Morales “está exceptuado” de todas las causales de inelegibilidad, lo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) verificará antes de las elecciones, con lo que declaraba oficialmente que Evo Morales volverá a ser candidato en las elecciones de 2019, por lo que si logra el triunfo, su mandato se prolongaría hasta el 2025, con lo que acumularía diecinueve años en el poder.
 
Las manifestaciones en contra de la reelección de Morales han sido significativas, no solo en la capital boliviana, sino de manera casi generalizada en Cochabamba y Santa Cruz, las urbes más pobladas del país, tras la convocatoria de partidos opositores y organizaciones ciudadanas que reclamaron respeto por la Constitución y los resultados del referendo de 2016, en el que se rechazó una reforma para permitir la nueva candidatura de Morales.

En cambio, Morales permanece alucinado bajo los efectos de un socialismo sombrío que asumió de modo malinterpretado desde sus colegas de la región que movidos por aquel ímpetu de aparente amor a los proletarios de Latinoamérica impusieron el mal a sus naciones. Evo Morales se autoproclamó como candidato para las elecciones del 2019, dando por cerrado el debate sobre su re-postulación: “Estamos rehabilitados para el 2025, eso no está en debate. La derecha pierde su tiempo. Más bien, mi recomendación es que se preparen de una vez (para las elecciones)” (…) “Este es un proceso imparable, es un camino sin retorno. Jamás nos va a derrotar la derecha. Estamos avanzando, estamos creciendo. En poco tiempo hemos demostrado que Bolivia tiene mucho futuro”, precisó el mandatario ante una masiva concentración de sus defensores en el estado de Cochabamba, donde los sectores afines al gobierno celebraron los doce años de su primera victoria electoral.
 
Mauricio Macri salva la economía argentina mientras una expresidenta y senadora es procesada por la justicia
 

             


                      Mauricio Macri, actual presidente de Argentina.

Los dos primeros años del macrismo en Argentina son algo contradictorios en cuanto a los datos y cifras que pudieran demostrar lo logrado por Mauricio Macri, quien heredó una situación compleja, no solo en lo político, sino también en lo económico. El primer año de su mandato, 2016, fue de recesión fuerte, con una inflación de 40%, y una caída en casi todos los aspectos que miden el desarrollo económico. En 2017, sobre todo en los últimos meses, cercanos a las elecciones legislativas, los datos empezaron a mejorar y con la posibilidad de que todo salga mejor en lo adelante.
 
La inflación descendió de un 40% en 2016 a un 23% en 2017. Macri puso la pobreza cero entre sus prioridades de gobierno, algo que no pudo lograrse en los primeros meses de su gestión, los que llevaron al país en un sentido opuesto. La pobreza aumentó en 1,4 millones, hasta los 13 millones en total, el 34,5% de la población, según datos de la Universidad Católica Argentina, tomado como referencia ante la ausencia de cifras oficiales. Al restablecer las estadísticas del Indec, el macrismo admitió hace 13 meses un 32% de pobreza y ha caído levemente desde entonces hasta el 28,6% de la última investigación, a mediados del 2017. De igual forma el desempleo ha descendido a pesar de que los datos ofrecidos durante los meses finales del mandato de Fernández de Kirchner no son confiables.
 
Macri, independientemente de sus detractores y las acusaciones en su contra, ha salvado a Argentina del kirchnerismo con su fuerte dosis de socialismo, aunque muy a la manera de doña Cristina, quien acaba de ser procesada por presunto encubrimiento de los iraníes acusados del atentado a una mutual judía de Buenos Aires en 1994 que provocó decenas de muertes, lo que se llevará  al Senado para que sea expulsada y por lo tanto, despojada de su inmunidad como legisladora para que pueda ser detenida.
 
Tras la defunción del fiscal Alberto Nisman, encontrado muerto en condiciones que aun son investigadas, su denuncia contra la expresidenta fue desestimada, pero la causa fue reabierta a finales de 2016, y posteriormente unificada con otra por presunta traición a la patria, también con eje en el polémico acuerdo, y dirigida por Claudio Bonadio. Fernández de Kirchner está implicada en múltiples causas judiciales, la mayoría por corrupción. No obstante, obtuvo un escaño de senadora en los comicios legislativos del 22 de octubre de 2017 y juró su cargo el pasado 29 de noviembre, lo que le otorga fueros parlamentarios y la imposibilidad de ser detenida.

Colombia. Entrada definitiva de la FARC a la vida política. Timochenko candidato a la presidencia. El controversial Santos, sus vínculos con La Habana y sus desarmonías con Maduro.
 
Al inicio de esta extensa reflexión dije que varios líderes de Latinoamérica están tratando de encaminar a sus naciones, desde el punto de vista político, hacia nuevos rumbos a través de los cuales se apartan de las tendencias de izquierda que tanto daño causaron, y lamentablemente, siguen haciendo en algunos países. Por desgracia, Colombia pudiera ser la excepción. El presidente Juan Manuel Santos, quien tiene muchos detractores a pesar de sus acciones en pos de lograr la paz colombiana tras medio siglo de absurdas luchas guerrilleras, que más allá de los intereses políticos se ha extendido a meganarcoproyectos (si es que este término pudiera resultar adecuado, o si es que lo aceptan en la real academia como excepción), jugó un papel determinante en el inicio de una serie de interminables rondas de negociaciones que tuvieron como escenario La Habana, lo que ha sido motivo para desconfiar en las verdaderas intenciones de las sendas negociaciones y en las posibles ganancias a partir de una supuesta participación del régimen cubano en este proceso, así como la manipulación directa para contribuir a la instauración de otro estado comunista ulterior a partir de la incorporación oficial de las FARC a la vida política activa del país.
 
Como en toda negociación, hay una parte que debe ceder, pero a cambio de algo; en este caso las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) determinaron deponer sus armas a cambio de su entrada a la vida política del país, lo que presupone la candidatura a la presidencia de la nación, entre otros cargos en el gobierno y el senado. Esto desató la gran polémica entre el expresidente Álvaro Uribe, representante del partido conservador Centro Democrático, respaldado por los sectores de la oposición y los defensores del pacto de paz con dichas condicionantes.
 
Finalmente Santos accedió a una consulta en la que los colombianos decidieron por un No -recordemos que esto ocurría luego de haber recibido el tan polémico y controversial Premio Nobel de la Paz el pasado año-, lo que fue mal interpretado y visto como una gran paradoja, por cuanto es inadmisible que la gente no quiera la paz; sin embargo en realidad los colombianos se proyectaron a favor de la paz, pero en desacuerdo a la participación de las FARC -ahora bajo la denominación de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común para conservar sus siglas tradicionales- en los designios de Colombia, y sobre todas las cosas, en que quedaran impunes ante los miles de crímenes cometidos durante el medio siglo de luchas.
 

           


Juan Manuel Santos ha errado en la conducción del conflicto, específicamente en el álgido punto de la participación de las FARC en la política colombiana, la candidatura de Rodrigo Londoño, alias Timochenko, constituye una ofensa para el pueblo colombiano.

Así las cosas, hacia finales de año la carrera política de las FARC comenzó oficialmente en Bogotá, aunque con “una puesta en escena inédita”, toda vez que Rodrigo Londoño, alias Timochenko, fue propuesto como candidato a la presidencia del país estando ausente por encontrarse en La Habana tratándose serias dolencias como secuelas de su enfermedad cerebro-vascular, algo que puso en peligro su vida hace solo unos meses.
 
Tal vez las percepciones iniciales de Santos respecto a que: “las probabilidades de que eso suceda son prácticamente nulas”, refiriéndose a las postulación de Timochenko para la presidencia, fueron erradas, y lamentablemente hoy se consuman como acto, a pesar de la opinión del Premio Nobel de la Paz en relación a que: “las propuestas de un grupo marxista-leninista en el mundo de hoy tienen muy poca acogida”.
 
Santos sigue siendo un enigma: sospechoso para unos, insignificante para otros, simpatizante de la izquierda y en confabulación con el régimen castrista según unos cuantos, oportunista y desleal, entre otros tantos calificativos y aseveraciones. Lo cierto es que no podemos negarle su papel en la solución del gran conflicto colombiano, ni sus buenas intenciones respecto a la dramática situación de Venezuela - según sus propias declaraciones se acercó sorpresivamente a La Habana para que Castro interviniera como mediador en la gran crisis política de este país, a cuyo pueblo ha estado apoyando al pronunciarse de manera enérgica contra el dictador Nicolás Maduro.
 
De cualquier modo Santos ha errado en la conducción del conflicto, específicamente en el álgido punto de la participación de las FARC en la política colombiana, lo que pudiera ser el elemento de mayor vulnerabilidad, toda vez que Timochenko, con sus antecedentes criminales, sus serias implicaciones en el narcotráfico y sus simpatías por el comunismo, pone en peligro el futuro de Colombia si lograra obtener el triunfo en las próximas elecciones, algo que me atrevo a afirmar que no ocurrirá, dada la poca aceptación de los miembros de las FARC en la población colombiana; pero de de cualquier forma es tan solo una hipótesis.
 
El Triángulo del Norte centroamericano. Honduras y Guatemala apoyan a Trump en la ONU.  El peligroso silencio de Nicaragua.
 
Ya me he referido de manera detallada al principal suceso de Honduras en 2017. No obstante, no podemos dejar a un lado a Guatemala y El Salvador, naciones que junto a la primera integran el llamado Triángulo del Norte, los que desde la administración de Barak Obama (2009-2017) se han visto beneficiados a través del Plan de la Alianza para la Prosperidad en dicho triángulo. Dicho plan busca crear condiciones económicas y sociales para generar más y mejores oportunidades que permitan el desarrollo y el arraigo de la población, especialmente los jóvenes, en sus países, y evitar así que emigren ilegalmente a Estados Unidos de forma masiva y sin seguridad.
 
Recordemos que el número de personas que decidieron emigrar en estos países supera cinco veces al del resto de las naciones de Centroamérica, viéndose gravemente afectada la población infantil al comprobarse su llegada a Estados Unidos sin acompañamiento de mayores en proporciones considerables, sobre todo en Honduras en 2014 (18.2%) y en Guatemala en 2015 (13.5%) y 2016 (9.3%), y que Guatemala es país de origen, tránsito, destino, retorno y migración interna, lo que agudiza la complejidad del fenómeno migratorio de la región.
 
A mediados de 2017 se celebró en Miami, Estados Unidos, una cumbre que centralizó su atención en la discusión de temas económicos  y en el mejoramiento de la seguridad en la región, la primera tenida durante el gobierno de Trump, algo que fue esperado por los líderes con ansiedad, dada la incertidumbre respecto al tema migratorio dentro de la nueva política estadounidense. Estados Unidos prometió seguir ayudando a la región en la lucha contra los problemas de violencia, pandillas, narcotráfico, corrupción y búsqueda de la prosperidad, respaldando “programas efectivos”.
 
Las recientes votaciones de Honduras y Guatemala en Naciones Unidas como únicos países de Latinoamérica en contra de la resolución en rechazo a la decisión del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel, ha sido motivo de comentarios relacionados con la conveniencia y el compromiso de los gobiernos de estos países, más que sus propias convicciones, respecto al Plan de la Alianza para la Prosperidad, algo que resulta significativo si se tiene en cuenta las peculiaridades de la votación de los países de la región, en la que respaldaron la resolución Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú y Uruguay, y como era de esperar Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua. Se abstuvieron Argentina, Colombia, El Salvador, Haití, México, Panamá, Paraguay y República Dominicana.
 
En Centroamérica Nicaragua permanece en un silencio que resulta temeroso. De los supuestos socialistas no puede esperarse nunca nada bueno. El ya anciano presidente Daniel Ortega, aferrado al poder desde hace mucho tiempo, demostró durante las últimas elecciones de lo que es capaz un líder de la izquierda por mantenerse en el trono. El ostracismo mantenido hacia los sectores de la oposición, a los que privó de participación en los comicios, es una prueba que demuestra su absolutismo y su poderío, y su silencio una muestra del insignificante rol de Nicaragua en la región.
 
Así andan las cosas por nuestra América, la región de los grandes contrastes, donde brillan las economías de Panamá y Costa Rica, se desmoronan las de Brasil y Venezuela, se cometen grandes acciones fraudulentas en las contiendas electorales, se asesina sin tregua en pandillas, y criminales se postulan para gobernar un país. Y donde también se sufre, se lucha por sobrevivir en medio de la adversidad -recordemos el paso de fuertes huracanes por las Antillas, y grandes terremotos en México y Ecuador.
 
Y también se trata de salir adelante trabajando con honradez y decoro a pesar de la influencia de esa terrible sombra del Socialismo del siglo XXI, que no quiere retirarse por completo de algunas de sus naciones, o que permanece de manera solapada, cual remanente sombrío, en otras.
 
Aunque ahora, sin dudas, retrocediendo.


                                                             Final.

Publicado en Cubanálisis el lunes 1 de enero de 2018.
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20LATINOAM%C3%89RICA%202017%20RETROCESO....htm