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CHE GUEVARA. EL POSIBLE FIN DE UN FORZADO MITO. II PARTE.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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CHE GUEVARA. EL POSIBLE FIN DE UN FORZADO MITO. II PARTE.
« en: Octubre 07, 2017, 11:03:55 am »
       CHE GUEVARA. EL POSIBLE FIN DE UN FORZADO MITO
                                                 Segunda parte.
                                   Por el Doctor: Alberto Roteta Dorado.


Por motivo del cincuentenario de la captura y asesinato del siniestro asesino Ernesto Guevara de la Serna, Che, estaré publicando la serie, en tres partes, CHE GUEVARA. EL POSIBLE FIN DE UN FORZADO MITO, un trabajo único, pero para facilitar la lectura de nuestros seguidores lo ofreceremos en tres partes. Fue publicado originalmente en Cubanálisis el lunes 2 de octubre de 2017.


           


Naples. Estados Unidos.- Muy pronto intelectuales de reconocido prestigio, aunque de orientación izquierdista, dedicaron sendas obras que lo evocaban. Mirtha Aguirre (1912-1980), la exquisita ensayista cubana, escribió una rara poesía, aunque de altos quilates desde el punto de vista literario, es decir, en su aspecto formal, lo que Martí llamó la esencia, y la grandeza de su obra no podemos negarla, independientemente de que fuera dedicada al controversial hombre que quiso inculcar el odio entre los humanos, aunque ya por aquellos tiempos se le calificaba como indomable e intrépido, en vez de criminal y psicópata.
 
La “Canción antigua al Che Guevara” de la polifacética escritora fue determinante -al menos en el mundo de la intelectualidad- para realzar la imagen de un hombre definido como “caballero, el más puro, caballero el mejor caballero”, “caballero gallardo”, “caballero del alba encendida”,  o “caballero el más fuerte”. Tal vez la estudiosa cubana se dejó arrastrar por ese ímpetu esnobista de una hidalguía femenina, lo que la llevó bien lejos en el arte de inmortalizar a través de la palabra escrita.
 
La emotividad de aquellos duros años -lamentablemente olvidados por muchos y poco recordados por otros-, tiempos de consignas comunistas por doquier, de fracasadas zafras azucareras, de persecuciones y exaltaciones, de múltiples reveses que se convertían por la fuerza en supuestas victorias, ejercieron su impronta en la autora de “Presencia Interior”,  quien quiso plasmar en sus versos la idea del hombre que, “con la espada aclarando camino al futuro” se apoderaba de los sentimientos de los hombres de una nación que no le pertenecía.
 
Pero la elocuente intelectual guevariana se refirió además a lo oscuro en el Che Guevara, algo que no hiciera premeditadamente; pero que sí nos deja la posibilidad de especular sobre su lado sombrío desde la poesía. El verso: “encendiendo el hachón guerrillero, en lo oscuro, señora, en lo oscuro”, es definitorio para adentrarnos en el tenebroso mundo interior del vil guerrillero. “Era un personaje muy oscuro, nada que ver con el ser mítico que nos ha dibujado la Historia”, ha declarado recientemente el investigador y escritor español J.J. Benítez.
 
Es justamente la oscuridad vista más allá de la literalidad de la letra, esto es, oscuridad analizada como ausencia de luz, como tenebrosas tinieblas, lo que caracteriza a la maleficencia de Ernesto Guevara, cuyo mundo interno pleno de contrariedades, de ambiciones, de odios, de rencores, de sentimientos de venganza, y de perversidad llevada a su máxima expresión, lo llevarían a matar por el simple hecho de hacerlo para la satisfacción de su maldad, y de aquella necesidad insaciable de sangre que una vez confesó estando en las maniguas cubanas.
 
Otro escritor cubano, Nicolás Guillén (1902-1989), le dedicó varias obras, de las que sobresale por su universalidad, la titulada “Che Comandante” -poema escrito en 1967, una vez que se conoció su muerte, y que el propio Guillén estrenara en su voz en la velada que se le dedicara- al guerrillero, la que al igual que la obra de la Aguirre, contribuiría a engrandecer esa enfermiza adoración a la que hago referencia. “Un caballo de fuego sostiene tu escultura guerrillera entre el viento y las nubes de la Sierra”, expresó el inspirado poeta comunista, y luego enfatizó: “no por callado eres silencio”, lo que hizo con visión profética, por cuanto, su muerte -con la que se pensó pudiera estar “callado”, silenciado para siempre, y sepultado por la eternidad-, no fue sino el punto de partida para esa inexplicable veneración que ocupa el centro de este análisis.
 
Desde entonces su figura adquirió un carácter universal. La emblemática foto de Korda recorrería el mundo entero y la llegarían a considerar la foto del siglo XX; todo lo que dijo o escribió fue convertido rápidamente en documentos literarios, con lo que se convertía en el escritor que jamás fue, en el economista que no tuvo idea de la economía de un país, o en el ser ejemplar que nunca existió. Guillén continuaría desde la isla caribeña difundiendo en su propia voz -realmente ha sido el mejor intérprete de su propia obra, que además de la temática política por la que se fanatizó, incluye una extraordinaria parte dedicada a la temática amorosa- sus obras dedicadas al Che; los compositores clásicos le dedicarían cantatas y obras sinfónicas. Años más tarde los trovadores Pablo Milanés y Vicente Feliú -por esos tiempos muy jóvenes aún- entregarían obras como “Si el poeta eres tú” (¿Qué puedo yo cantarte Comandante?) y “Una canción necesaria”, que han dado la vuelta al mundo, hasta llegar a la obra de mayor universalidad que se dedicara a su memoria, “Hasta siempre comandante”, del compositor cubano Carlos Puebla, obra que cuenta ya con más de doscientas versiones, incluidas la de la extraordinaria contralto griega María Farantoúri, o la versión polaca de Strachy Na Lachy, titulada “List Do Che”.           
 

             


Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967), inexplicablemente convertido en hombre quasi santo, adorado por las multitudes; aunque el cincuentenario de su muerte nos trae buenas nuevas acerca de su posible desmitificación.

Así las cosas, desde Cuba, la nación caribeña cuyo gobierno dictatorial lo acogió en su seno inicialmente, aunque más tarde lo enviara a las entrañas de una segura muerte, se fue conformando una rara atmósfera que envolvía a un simple mortal con bríos guerrilleros y acciones de apariencia quijotesca -su lado oscuro fue sepultado a ex professo con su muerte- en una aureola de misterio de difícil definición entre lo divino y lo sobrehumano, entre lo místico y lo mítico, entre lo verdadero y lo irreal; pero de cualquier modo, siempre desde la óptica de una injustificada hiperexaltación premeditada para atenuar un tanto aquellas murmuraciones, que en torno a la polémica de las contradicciones entre Fidel Castro y el Che, ya adquirían ciertas dimensiones más allá de los estrechos círculos de la élite de los magnates del régimen. 
 
El posible fin de un forzado mito. El cincuentenario de su muerte nos trae buenas nuevas que pudieran ser definitorias para lograr un viraje radical que pueda convertir ese desmedido culto e idolatría en un total rechazo. A partir de una serie de investigaciones muy serias en torno a la figura del Che, las que incluyen trabajos históricos, políticos, sociológicos y antropológicos, saldrá al mundo con la fuerza necesaria la verdadera imagen del maniático asesino.
 
En Rosario, Argentina, su lugar de nacimiento, se recolectan firmas -ya han sobrepasado las seis mil- como parte del proyecto de la Fundación Internacional Bases para eliminar los monumentos y homenajes al Che, lo que constituye un símbolo del merecido rechazo que merece. Los homenajes al Che que pretenden removerse incluyen una estatua, una placa en su casa natal, un mural junto a un espacio cultural en la Plaza de la Cooperación, un recorrido turístico en su honor, la supresión de su nombre de una parte de la autopista Rosario-Córdoba, en el centro del país, así como una plaza y un Centro de Estudios Latinoamericanos municipales. De igual forma, se han pronunciado en contra del anuncio de una estampilla conmemorativa por parte del gobierno nacional, y el nombramiento en su honor del aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario.
 
Los moradores de Rosario no lo quieren ver perpetuado, ya sea a través de la escultura, la imagen alegórica, o cualquier otro símbolo que evoque su figura,  algo que marca el inicio de una serie de acciones que tendrán lugar en el mundo para poner freno al culto al Che, como universalmente se le conoce, al extremo de haberse asociado el término con la imagen del revoltoso líder argentino.
 
No existe consenso respecto al origen rioplatense del término che. Hace poco un amigo uruguayo -cuya cultura es admirable, y por lo tanto, escuché con interés su hipótesis sobre el sobrenombre del guerrillero argentino- me contaba acerca de su uso en algunos lugares de Suramérica, y de su posible origen en el guaraní. Todo parece indicar que es justamente en este idioma de los nativos de las comunidades indígenas de Paraguay, el guaraní hablado del Noreste argentino, donde tiene su origen. En estos lugares puede ser pronombre personal (yo) o posesivo (mi) de primera persona del singular; aunque también es común que la palabra se encuentra en el idioma quechua en la sierra norte del Perú (Ancash) y en parte del Ecuador, usado como interjección de atención equivalente a ¡oye!
 
De cualquier forma ha pasado al español, al valenciano, al portugués brasileño, y hasta en mapudungun o idioma mapuche, donde su significado es diferente, y se le asocia a persona, gente, y forma parte de muchos gentilicios de la región, aunque a diferencia de  otros lugares, no tiene un uso especialmente vocativo o expresivo; y hasta los estudiosos del idioma italiano han afirmado que el Che rioplatense es de origen veneciano a partir del término ció, que se pronuncia en español como chó. Esta interjección se usa para llamar a una persona, o atraer su atención, o incluso detenerla, y también en caso de sorpresa o asombro. Por consiguiente, en todos esos sentidos, equivale a la interjección "¡Hombre!" que es común en la generalidad de las regiones de España.
 
Se utiliza en Argentina, Paraguay, Uruguay -donde nuestro amigo nos pudo dar el testimonio de su arraigo-, y sur de Bolivia, en una variante del portugués brasileño hablada en Río Grande del Sur, así como también en España, particularmente en la Comunidad Valenciana y zonas limítrofes, pero también al norte del país, pues en Galicia es usado ampliamente en la zona de la Costa de la Muerte, de La Coruña. En los países de Latinoamérica se utiliza para detener o pedir la atención a alguien o para denotar asombro o sorpresa; pero específicamente en  Argentina, el uso de la expresión denota confianza y es utilizada para lograr enfatizar algo. En nuestros días, lamentablemente, decir Che constituye una evocación inmediata al mítico guerrillero, con lo que el verdadero sentido del término ha quedado relegado a un segundo plano para ceder su protagonismo al venerado hombre argentino.
 
(Continuará)

Publicado originalmente en la edición del lunes 2 de octubre de 2017 en  Cubanálisis
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA DELGADO - CHE GUEVARA EL POSIBLE FIN DE....htm