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Las "emociones revolucionarias" de Díaz-Canel.

Desconectado Dr. Alberto Roteta Dorado

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Las "emociones revolucionarias" de Díaz-Canel.
« en: Agosto 14, 2017, 10:45:18 pm »
                                  Las “emociones revolucionarias” de Díaz-Canel.
                                               Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.


         

Naples. Estados Unidos.- Miguel Díaz-Canel, el primer vicepresidente cubano, vuelve a ser noticia. Hace unos días apareció un disparatado escrito en el que se le pretende comparar con el nuevo presidente de Ecuador, lo que luego comenté a modo de crítica - por el bien de los lectores y no porque me guste la polémica y el enfrentamiento a través de estos medios- al considerar que no existía absolutamente nada que permitiera hacer un paralelo entre ambos.

Si a estos dos escritos, sumamos la infinidad de notas, intervenciones y comentarios que han aparecido por doquier, en los que se especula acerca de su papel en el continuismo político cubano, sin duda, podemos decir que este señor, que lamentablemente ha mal utilizado su posible talento, y se ha envejecido sobremanera entre los anquilosados mandatarios hacedores de cánones dictatoriales, ha ganado una popularidad que hasta el momento jamás había tenido.
 
Tal vez por esto varios medios de prensa, ya sean los oficialistas cubanos o los del llamado exilio, hagan referencia a sus últimas palabras en relación a la presencia del “legado” de Fidel Castro, no solo en Venezuela, sino en parte de América Latina, lo que me permite reafirmar mi apreciación sobre ese estilo suyo demasiado fuera de lugar, por cuanto, Díaz Canel, no es precisamente uno de los ancianitos históricos – Machado Ventura, Armando Hart, Ramiro Valdés, y el propio Raúl Castro, por solo citar los más conocidos- que en sus años mozos se crearon a la fuerza la imagen mental de un socialismo que teóricamente pudo haber tenido algo que ver con las doctrinas de Marx; pero en el orden práctico estuvo siempre demasiado alejado de ese ideal que aquel que siempre estuvo en la sombra – parafraseando a Martí que dijo de Marx: “anduvo de prisa, y un tanto en la sombra”, - estableciera como paradigma.

De modo que si su accionar es como su pensamiento, aquellos que creen y hasta han formulado ciertas hipótesis de un posible cambio, por tratarse de un hombre que generacionalmente se aparta de los clásicos de la dinastía, tendrán que conformarse con solo ver una imagen menos desagradable y maligna que la del presidente actual; pero a resignarse a cargar de nuevo con la cruz del comunismo por unos cuantos años más.

Así las cosas, Díaz Canel, por motivo del onomástico del desaparecido dictador Fidel Castro, este 13 de agosto – en esta ocasión el primer aniversario de su natalicio en que no está presente, al menos físicamente, pues no dudo que su astral sombra permanezca aferrada al mundo terrenal haciendo de las suyas- afirmó que “la enseñanza y la huella de Fidel” están presentes en Venezuela. Lo que parece ser una frase de cumplido, de esas que tanto ya han dicho las figuras legendarias a través de los años, y solo se le cambia el nombre, por ejemplo: la presencia o la huella de Maceo, de Martí, - a Céspedes nadie lo invoca a pesar de que se le sigue llamando el padre de la patria”-, de Mariana Grajales, dentro de los paradigmas de antaño, o el “mansaje imperecedero” de Vilma Espín, Celia Sánchez, Juan Almeida, entre otros, evocando a los del presente; aunque ciertamente, Díaz-Canel tiene razón en cierta medida, por cuanto, en la espantosa miseria venezolana, en la extrema represión de las fuerzas policiales del madurismo, en las violaciones de los derechos humanos, en la ilegalidad de la nueva Constituyente, y en las arbitrariedades del orden constitucional venezolano, no hay dudas, que está presente “la enseñanza y la huella de Fidel”, sin olvidar que junto a Chávez fue el impulsor del socialismo en la tierra de Bolívar, desde la cual, pretendieron expandirlo por toda América.
   
El vicepresidente además afirmó que: “esto lo tenemos que ver los cubanos como un orgullo, pero también lo que representa Cuba para el continente”. En este sentido es difícil tener que decirlo o escribirlo; pero en honor a la verdad, hemos de reconocer que Cuba no representa absolutamente nada para el continente, excepto que se le asocie con la malignidad de su régimen comunista, algo de lo que no podrá desprenderse tan fácilmente, aún cuando pasen décadas del necesario fin de la dictadura totalitarista que ha prevalecido por más de medio
siglo.


Si Díaz-Canel realmente se cree que Cuba tiene un significado inspirador dentro del contexto continental, y específicamente en esta enorme extensión que va desde el río Bravo hasta la península de la Patagonia, y que José Martí llamara “Nuestra América”, pues sin duda, se ha contagiado con el gran mal de Fidel Castro, el delirio y la megalomanía, que en el caso del viejo comandante que ya no está, y que fuera homenajeado este día 13, alcanzaron expresiones solo comparables con las de Hitler.

         
            El vicepresidente cubano vuelve a ser noticia. Ahora a través de sus "emotivas palabras"
             al evocar a la figura del desaparecido dictador Fidel Castro.

Esta idea la reafirmó al expresar que la figura del mal llamado líder histórico de la revolución cubana “está presente en todos los procesos revolucionarios de los países del área”. ¿Cuáles son esos países del área en los que hay procesos revolucionarios? ¿Acaso se puede vivir en una total enajenación y desconocer que solo quedan en el contexto latinoamericano tres países de la línea puramente izquierdista, considerando, como es lógico, que el vicepresidente cubano se refiere a países socialistas o izquierdistas como Cuba? ¿Es que Díaz-Canel desconoce de la reunión urgente en Perú en la que diecisiete países de la región se opusieron de manera enérgica a las trastadas de Maduro con su Constituyente? ¿No está al tanto del acontecer político de la región entre tantas reuniones estériles a las que tendrá que asistir por obligación para cumplir con las figuras ancestrales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba?

Pero donde me resulta demasiado difícil poder llegar a descifrar sus códices expresivos es en la siguiente afirmación: “Hoy tenemos una emoción revolucionaria que nos da muchas motivaciones y es el cumpleaños de Fidel que, aunque por primera vez no está físicamente presente, los cubanos celebramos la fecha, de una manera muy austera”.

La primera parte resulta ser una total incoherencia y redundancia. Sería interesante que Díaz Canel pudiera definirnos el significado de “emoción revolucionara”. Las emociones pueden ser inmensas, grandiosas, extraordinarias, o por el contrario, leves, discretas, sutiles; pero la expresión “emoción  revolucionaria” solo puede asociarse al limitado lenguaje y al pobre intelecto de algunos de los líderes de la izquierda latinoamericana, entre los que se destacan por sus disparatadas incongruencias Evo Morales y Nicolás Maduro, devenidos en verdaderos bufones en las redes sociales.
 
Si recordamos la definición de revolucionario y de revolución podrá comprenderse que no es correcta la asociación de la cualidad emoción con dicho término; pero como los “oradores” socialistas se crearon un sistema de términos, combinaciones de palabras, frases, símiles, etc., para sus continuas intervenciones ante las llamadas masas, o el pueblo – en su mayoría ignorantes y por lo tanto seguidores y alentadores de sus limitados líderes sin percatarse de sus errores gramaticales y conceptuales-, pues todo resulta familiar, aun cuando es incorrecto, o al menos, de mal gusto utilizarlo.
 
Por otra parte celebrar con austeridad la fecha resulta también un tanto contradictorio, independientemente de que puede hacerse una celebración con sencillez y moderación, que son significados comunes de austeridad, no así los significados filosóficos que dejaremos para otro escrito. Al referirnos al cumpleaños de alguien que ya no está entre los mortales lo correcto es decir conmemorar, recordar, evocar, etc., y dejar la celebración para algo festivo; aunque el significado de conmemorar incluye la posibilidad de una fiesta, toda vez que significa: recordar un acontecimiento histórico o a una persona destacada mediante la celebración de un acto solemne o fiesta, especialmente en la fecha en que se cumple algún aniversario.

En fin, suponiendo que se consumara la hipótesis de una continuidad en la figura de Díaz-Canel, tendremos un nuevo orador en la región que podrá competir con Maduro y Morales a través de sus “emociones revolucionarias” y de su exaltación a la imagen del que, por suerte, ya no está y fuera evocado este 13 de agosto.