FOROFILO
Agosto 11, 2018, 01:55:49 pm por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas sociales y políticos.

                               ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                         CONSTITUCIÓN IMPUESTA: ¿UN REFERENDO PARA QUÉ? III Parte.
                                                    Dr. Alberto Roteta Dorado.

               


Ahora que ya no está el “eterno” e “invicto” viejo comandante podrá haber límite de duración para el período presidencial

Este es uno de los temas que más interés tiene no solo para los cubanos -quienes lamentablemente no suelen interesarse demasiado en algo de lo que se harán copartícipes-, sino para aquellos que desde otras partes del mundo ponen su mirada de vez en cuando en los asuntos más controversiales de la isla. El paradigma de la eternidad establecido por Fidel Castro es todo un estandarte, mezcla de mito, fantasía, prepotencia, delirio y maldad que jamás podrá desprenderse de la realidad cubana de los duros tiempos del castrismo más acérrimo.

Castro fue uno de los dictadores de mayor permanencia en el poder si consideramos su mandato desde su toma del poder en 1959, independientemente de que por aquellos tiempos era el Primer Ministro, aunque dominando desde su cargo todo el poder de la nación hasta que en 1976 se eliminaron los cargos de Presidente de la República y de Primer Ministro para refundirse en el omni-abarcador Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Sus casi cinco décadas en el poder -entre 1959 y hasta el 2008 cuando ya apenas podía hacer nada y se vio prácticamente obligado a renunciar a sus funciones- superan los largos mandatos de figuras mundialmente conocidas por sus extensos períodos al frente de regímenes dictatoriales, entre los que se destacan algunos líderes del llamado bloque socialista de Europa Oriental y Central y la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, como Iósif Stalin, con cargo cuasi vitalicio de secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1922 y 1952, y de presidente del Consejo de Ministros entre 1941 y 1953; Leonid Ilich Brézhnev, quien presidiera en la URSS desde 1964 hasta su muerte en 1982, es decir por dieciocho años como secretario general -uno de los más largos, solo superado por el de Stalin, aunque no más prolongado que el récord de Fidel Castro-; Erich Honecker, jefe de estado de la República Democrática Alemana entre 1976 y 1989; Alexandr Lukashenko, Presidente de la República de Bielorrusia con más de veinte años en el poder; sin que olvidemos a varios de los caudillos africanos actuales que llevan entre 20 y 30 años en el poder, y a los latinoamericanos izquierdistas Evo Morales, Daniel Ortega y Nicolás Maduro.

Así las cosas, en el nuevo panfleto se establece un límite para ocupar la presidencia, cuya duración es de solo 5 años, aunque se precisa que: “El Presidente de la República puede ejercer su cargo hasta dos períodos consecutivos, luego de lo cual no puede desempeñarlo nuevamente”, o sea, no hay reelección indefinida como en los tiempos de Castro I. Pero de nada valen estas modificaciones, tal vez las más significativas de la Constitución, si inmediatamente se aclara que: “El Presidente de la República es elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de entre sus diputados, por un período de cinco años, y le rinde cuenta a esta de su gestión. 402. Para ser elegido Presidente de la República se requiere el voto favorable de la mayoría absoluta”, con lo que no se resuelve la forma tan controversial -que no es solo de Cuba, sino que otros gobiernos la practican, aunque en el seno de la asamblea de estos hay pluripartidismo y diversidad representativa- de este engendro tan fácil de poder ser manipulado y donde todas las propuestas son aprobadas por unanimidad. 

Cubanos residentes en el exterior podrán hacer llegar sus opiniones sobre el proyecto de Constitución

Según informó a medios oficialistas cubanos el director de Asuntos de Cubanos Residentes en el Exterior (DACRE), del Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen, a través de la red social Twitter, cubanos residentes en el exterior podrán hacer llegar sus opiniones sobre el proyecto de la nueva Constitución al gobierno de la Isla.

¿Qué está tramando el régimen con esta inesperada postura? Lo que los comunistas cubanos de la élite castrista creen que será un hecho “inédito en la historia de la Revolución” no es más que otra de sus tantas acciones que buscan esa legitimidad a la que he estado haciendo referencia. De esta manera aunque los exiliados cubanos den sus puntos de vista, los que, como es de esperar, no serán precisamente muestra de reafirmación de los caprichos de los autores del panfleto constitucional, desde la óptica de la opinión internacional será visto como algo positivo, por cuanto se trata de la posibilidad participativa de la diáspora.

Esto no debe interpretarse como una posible apertura democrática del régimen, sino como un recurso al que se ha acudido de modo premeditado en esa desesperada búsqueda de legitimar todas las posibles directrices y acciones que en lo adelante el régimen continuará haciendo bajo el respaldo de una Constitución en la que todos, incluyendo a los exiliados y otros que viven fuera de la isla sin esta condición, han podido “participar”.

Además, y como efecto derivado de esta maniobra diversionista, esa maquiavélica invitación a participar a los cubanos “de la diáspora” contribuirá a enfrentar y dispersar aun más a los grupos y organizaciones que se oponen al régimen desde el exterior, y a dividir las opiniones de los cubanos de a pie en Estados Unidos, España, Puerto Rico, Canadá, México, Suecia, y el resto del mundo.

Es un hecho, y no una simple especulación, que las opiniones de los cubanos residentes en el exterior de la isla no serán tenidas en consideración, excepto las de aquellos que se encuentran como colaboradores a través de las llamadas misiones, o las de aquellos cubanos “amigos de Cuba”, es decir, del régimen, que le hacen el juego a la dictadura desde el exterior, opiniones que como es de esperar han de estar acordes a lo establecido por la cúpula partidista cubana.

De modo que esta “inédita” invitación no es más que una profunda maniobra estratégica bajo la cual la cantaleta de la “nueva” Constitución cobrará un mayor revuelo, toda vez que aparecerá como que no habrán excluido de la consulta a ningún cubano, aunque sus opiniones en contra sean desaparecidas o no tenidas en cuenta. 

El régimen sigue rechazando a los homosexuales, como desde inicios de la revolución, aunque ahora  pretenda ofrecer ante el mundo una nueva imagen de tolerancia

La novedad del asunto radica en que sea precisamente en Cuba donde se hagan modificaciones respecto al matrimonio con la liberalidad de que dicho acto sea una unión consensuada entre dos personas, con lo que adquiere legitimidad el matrimonio entre personas de un mismo sexo, algo nada novedoso si tenemos en cuenta que actualmente un número considerable de países lo han admitido de manera legal y hasta se hacen intentos para que la Iglesia Católica asuma el reto de poder llevar el juramento ante Dios desde sus templos, asunto demasiado polémico, controversial y delicado como para detenernos en un análisis que nos apartaría de nuestro tema en cuestión, que no es las implicaciones del matrimonio homosexual en lo jurídico, lo sociopolítico y hasta en lo ético y religioso, sino la aprobación de esta modalidad de unión en la nueva Constitución cubana.

Para ello, el artículo 68 de la nueva Carta Magna dejará claro que el matrimonio es la unión consensuada "entre dos personas", sin especificar sexo, con lo que se elimina la excluyente fórmula acerca de que se trata solo de un proceder legal de una pareja  formada por hombre y mujer como se establece en el Capítulo III que se dedica a la familia, en su Artículo 35 de la Constitución aun vigente donde se expone: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común. Descansa en la igualdad absoluta de derechos y deberes de los cónyuges, los que deben atender al mantenimiento del hogar y a la formación integral de los hijos mediante el esfuerzo común, de modo que éste resulte compatible con el desarrollo de las actividades sociales de ambos”.

Esta nueva propuesta no sanará las graves laceraciones de aquellos que fueron expulsados de las universidades cubanas a partir de 1959 y hasta bien entrados los años noventa cuando hubo un mínimo de “apertura”, y si bien jamás se les toleró por la clase partidista que se mantenía al acecho de jóvenes con “desviaciones” de los patrones considerados dentro de la normalidad, al menos se les permitió asumir el rol de estudiantes universitarios y poder graduarse de diversas carreras. No obstante, se les siguió marginando a la hora de optar por plazas como docentes, como jefes de cátedra o de departamentos, entre otras opciones en que se les siguió viendo como entidades venidas del más allá.

Tampoco podrá atenuar el sufrimiento de aquellos que fueron señalados de manera pública en medio de asambleas estudiantiles por presentar “debilidad de carácter” -el concepto que se utilizaba en aquellos terribles tiempos de manera oficial según los estatutos de la bochornosa organización llamada Unión de Jóvenes Comunistas- que era la manera más decente de decirle al término que ya todos saben que se usa despectivamente para citar a los homosexuales de sexo masculino en la isla. El lesbianismo era menos manifiesto y podía ser disimulado tal vez con mayor facilidad por las que se inclinaban a amar a las de su mismo sexo o mostraban un aspecto poco femenino, esto último no es necesariamente sinónimo de homosexualidad.

Ni creo que los que fueron recluidos en los campos de concentración para que el trabajo forzado y la vida en prisión los forjara y los convirtiera en hombres ahora se sientan agradecidos por esta “ofrenda” tan “generosa” que los comunistas de la isla les hacen después de casi cincuenta años de una dura agonía de exclusión dentro de la sociedad.

En fin, sería interminable referirnos a las violaciones de los derechos mínimos de aquellos que sienten atracción por personas de su propio sexo, algo que científicamente hace mucho tiempo se ha postulado que forma parte del gran abanico de opciones y tendencias consideras dentro de la normalidad, independientemente de que podamos o no estar conformes con dichos criterios, aunque lo cierto es que nadie merece ser excluido por su postura filosófica, su forma de creencia, su raza, su cultura, su sexo, su identidad sexual o sus preferencias sexuales.   

Es demasiado tarde para premiar ahora a aquellos que fueron considerados por Che Guevara como enfermos y despreciables, y como desviados por los malévolos integrantes de la Unión de Jóvenes Comunistas y del Partido Comunista de Cuba. De cualquier modo, no es un documento, un acápite o una cláusula, sino una actitud inclusiva lo que se necesita en Cuba, donde científicos, intelectuales, artistas, y todos quienes se destacaron sobremanera en sus respectivas áreas de desempeño a pesar de haber sido rechazados y en muchos casos proscritos por el hecho de ser catalogados de homosexuales, la mayoría de la veces no porque lo declararan de manera pública los atacados, sino por simple apreciación de sus acusadores, quienes muchas veces de manera equivocada los encasillaron como tales solo por la apariencia externa de sus comportamientos.

Privatización y reformas económicas aunque con un marcado incremento del control estatal

Como no soy un experto en cuestiones de economía, y como bien dije antes en algún punto de este escrito que ya comienza a hacerse extenso, ya otros analistas de reconocido  prestigio han tratado el asunto con decoro, por lo que me limitaré a unas breves observaciones en este sentido, donde no faltarán aquellos acápites de la reformada Constitución que se refieren al tema del sector privado en Cuba. 

El artículo 21 es explícito en este sentido al exponerse: “Se reconocen las formas de propiedad siguientes: 89. a) socialista de todo el pueblo: en la que el Estado actúa en representación y beneficio de este como propietario. 90. b) cooperativa: la sustentada en el trabajo colectivo de sus socios propietarios y en el ejercicio efectivo de los principios del cooperativismo. 91. c) mixta: la formada por la combinación de dos o más formas de propiedad. 92. d) de las organizaciones políticas, de masas y sociales: la que ejercen estos sujetos sobre sus bienes. 93. e) privada: la que se ejerce sobre determinados medios de producción, de conformidad con lo establecido. 94. f) personal: la que se ejerce sobre los bienes que sin constituir medios de producción contribuyen a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su titular. 95. La ley regula lo relativo a estas y otras formas de propiedad. El Estado estimula aquellas de carácter más social”.

Esto no es nada nuevo, y de hecho, lo que se intenta explicar en esta jerigonza se ha estado practicando de una forma u otra en Cuba durante los últimos años con la pretensión de actualizar una y otra vez un arcaico modelo económico que se resiste a toda enmienda, toda vez que lo que se necesita en sí es un cambio radical de su forma y de su esencia y no aparentes experimentos entresacados de fracasados sistemas que utilizan como modelos paradigmáticos.

Lo que es significativo es lo que aparece en el artículo 22: “El Estado regula que no exista concentración de la propiedad en personas naturales o jurídicas no estatales, a fin de preservar los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social”, con lo que se retoma el gastado slogan del socialismo para hacerles ver de manera precisa a los integrantes del sector privado que el Estado no les permitirá bajo ningún concepto un mínimo de concentración de capital, con lo que se contradice sobremanera las aparentes “aperturas” económicas.

Lo que se reafirma luego en los artículos 26 y 27: “La empresa estatal socialista es el sujeto principal de la economía nacional. Dispone de autonomía en la administración y gestión, así como desempeña el papel principal en la producción de bienes y servicios. 108. La ley regula los principios de organización y funcionamiento de la empresa estatal socialista. 109. El Estado dirige, regula y controla la actividad económica nacional”.

A modo de resumen

El decadente régimen busca a toda costa una legitimación de todos sus actos, para esto ha acudido a unos “cambios” mínimos que solo los menos ilustrados y los más fanáticos podrán asumir como reales, aunque al final las multitudes, por temor, por falsedad o por lo que sea, aprobarán su nueva Carta Magna, con lo que el gobierno tendrá un amparo legal para salirse del eje central de la filosofía política, esto es, que todos los gobiernos sean legítimos.

Pero dado que la legitimidad sólo es posible que proceda de la voluntad popular, al menos teóricamente, se debe ampliar la democracia de forma tal que el debate público se enriquezca con la mayor cantidad de perspectivas posibles, que deberán ser además representativas del sentir popular nacional, y no impuestas. No es admisible que pueda existir una democracia exclusivista. Toda forma de democracia excluyente es una pseudo-democracia, algo que se demuestra en la mayoría de los artículos del “nuevo” documento cubano.

Si el único fundamento posible de su legitimidad es el consenso, no puede admitirse una democracia que discrimine, que sea excluyente y que justifique la agresión “popular” contra aquellos que piensen de otra manera diferente a los cánones de la llamada sociedad socialista. Esto contradice su esencia, y este es el caso de la Constitución cubana que en breve entrará en vigor, con lo que contradice el aspecto fundamental de la filosofía política, algo que seguramente desconocen el nuevo presidente y su séquito de figuras octogenarias considerados líderes históricos, y otros ya no tan históricos de la revolución cubana.

 
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Nota necesaria.

1975: Se somete a discusión pública el anteproyecto de la Constitución de la República. 1976: Se celebró un referendo donde el 98% del padrón votó. Fue aprobado con el 97,7%.

Febrero 1976: Se proclama la nueva Constitución.

1992: Reforma constitucional para “ajustarla” a la realidad de la caída del socialismo en Europa

2002: Se ratificó el contenido socialista de la Constitución y quedó consignado como irrevocable.

Julio 2018: El Parlamento de Cuba aprobó el proyecto de reforma de la Constitución que será sometido a consulta popular.

Publicado originalmente en:
http://www.cubanalisis.com/ART%C3%8DCULOS/ROTETA%20DELGADO%20-%20CONSTITUCI%C3%93N%20UN%20REFERENDO%20PARA%20QUE.htm


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 Acerca de mí

Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en su ciudad natal la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” desde 1993 hasta su salida de Cuba en 2014. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”, de Cienfuegos, “Memorial Presidente Salvador Allende”,  de La Habana, entre otras.  Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.





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