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Febrero 08, 2018, 08:16:54 am por Dr. Alberto Roteta Dorado en Temas sociales y políticos.


                        ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS
                        Dr. Alberto Roteta Dorado, Santa Cruz de Tenerife, España

                   ELECCIONES DEL 2018 EN CUBA Y LATINOAMÉRICA. PRIMERA PARTE (2)


“En Paraguay se siente que la democracia está al servicio de una pequeña minoría”.
 
El 22 de abril serán las elecciones de Paraguay, uno de los países más pobres de la región, cuya calidad de democracia en Latinoamérica está estimada en un 6.26, con el  puesto número 71 en el ranking mundial, siendo solo superado en Suramérica por Venezuela y Bolivia, países con regímenes totalitaristas de orientación socialista, y Ecuador que recién acaba de zafarse de las “correas” del yugo. Paraguay cae, por tanto, en la categoría de naciones con democracias imperfectas, lo que sugiere que sus elecciones son libres y justas, y que las libertades civiles básicas son respetadas; aunque existan problemas de gobernabilidad, cultura política poco desarrollada y bajos niveles de participación democrática.   

Este día no solo será elegido el presidente del país, sino también gobernadores y legisladores nacionales. En estas elecciones internas, que se realizarán por primera vez de manera simultánea, sobresale la reñida disputa dentro del gobernante partido Colorado entre Santiago Peña, el exministro de Hacienda, de 39 años, y el senador Mario Abdo Benítez, de 46 años, este último con una ventaja de 0,2% de intención de voto sobre Peña, según la última encuesta de la consultora CIES publicada por el diario Última Hora.

Mario Abdo Benítez realizó estudios universitarios en Teikyo Post University, Connecticut, USA,  en 1995, obteniendo el título de Licenciado en Marketing. Benítez tendrá que intentar borrar una vieja imagen que le viene muy de cerca, toda vez que es  hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, que fue acusado de enriquecimiento ilícito finalizado el mandato de Stroessner. Sin embargo, el aún joven político dice contar con "credenciales democráticas en su lucha política", lo que le ha hecho tener una identidad propia que le ha permitido incluir en su proyecto democrático a decenas de seguidores que proceden de las luchas contra el stroessnerismo.

Benítez ha declarado recientemente que "la gente en Paraguay siente que la democracia está al servicio de una pequeña minoría y no del gran pueblo", con lo que busca dejar atrás un pasado, cuya carga en realidad no ha de soportar en sus espaldas. Su campaña está basada en fuertes críticas al actual gobierno de Horacio Cartes, y centraliza su atención en el futuro del país, busca recuperar los valores tradicionales republicanos, y en primer lugar, acabar con la corrupción que domina al país, al parecer el gran mal de Latinoamérica.

“Me he comprometido en sanear la administración de Justicia, hacer los cambios que se tengan que hacer e inclusive proponer a través de proyecto de leyes, modificaciones estructurales de nuestro sistema de justicia para que vaya independizándose de la política. Hoy hay una crisis enorme en Paraguay, han salido a flote polémicas sobre senadores que están ejerciendo tráfico de influencias y nuestro movimiento siempre votó por la pérdida de investidura de esos personajes. También hemos acompañado al juicio político contra el fiscal general del Estado. Queremos que las instituciones estén al servicio de nuestro pueblo y no de las autoridades momentáneas”, expresó en su reciente visita a Argentina, país donde la enorme comunidad paraguaya lo ha apoyado incondicionalmente.

No obstante su popularidad, tendrá que enfrentarse a Santiago Peña Palacios, su mayor contrincante, cuya candidatura está siendo promovida por el propio presidente actual, Horacio Cartes, luego de que fracasara su intento de reelección presidencial, vedada por la Constitución guaraní. Peña es un economista, político, exmiembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP), profesor, y exministro de Hacienda de la República del Paraguay, cuya renuncia voluntaria recién ha tenido lugar según las exigencias de la ley para asumir la candidatura a la presidencia del país.

Así las cosas, en Paraguay, país del que apenas nada se dice, a pesar de seguir destacándose por su economía estable y creciente, marcando la diferencia en comparación con sus principales socios comerciales, Argentina y Brasil, los resultados de los comicios mantienen a los paraguayos en la expectativa, y cualquiera de los dos principales candidatos más destacados hasta el momento -los resultados pueden variar considerablemente dado el tiempo que aún queda para la fecha exacta de la votación- tendrá que enfrentar los retos ante un panorama un tanto contradictorio en cuanto a verdadera democracia.
 
Recordemos que en dicho país existe una crisis de confianza en los políticos -como en el resto del mundo, y no solo en Latinoamérica como algunos creen- por lo que el gran desafío que han de asumir las nuevas generaciones de líderes es cambiar ese concepto, algo que según Mario Abdo Benítez, podrá lograrse gracias a su proyecto, que rompió paradigmas en Paraguay al enfrentarse con todo el poder del partido Colorado, derivado de la dictadura de Stroessner, y con un mandato representativo de sesenta años. “Nuestro proyecto se construyó en ideas, por la necesidad de generar un proceso de transformación en Paraguay”, declaró el joven político.

¿Será alguno de los tres candidatos a la presidencia capaz de sacar a México del círculo vicioso de las esperanzas fallidas?

Es lo que se ha cuestionado por estos días el periodista Luis Prados, e increíblemente ha intentado hacer un paralelo -y solo fue un intento, por lo efímero de su artículo y el exceso de citas que limitó el verdadero análisis- entre la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, en los tiempos de Stalin, y la dura realidad de México en pleno siglo XXI.

Prados es consciente de los contextos tan diferentes entre ambas naciones, pero insiste en acercarnos a través de algunos fragmentos de un texto perteneciente al libro de memorias de Nadiezhda Mandelstam, viuda del poeta Ósip Mandelstam, muerto en el gulag en 1938, y que se titula precisamente, Contra toda esperanza, en la que relata la tragedia estalinista de su época.

Del grupo de citas la que mejor se adapta a las condiciones del México actual, que tendrá sus comicios el próximo primero de julio, es la siguiente: "No se puede vivir sin esperanzas, pero pasábamos de una esperanza fallida a otra", algo que tal vez sirvió al autor del texto publicado en el diario El País para titular a su escrito, México, ¿contra toda esperanza?, y para concluirlo dejándonos la interrogante: ¿Será alguno de los tres candidatos a la presidencia capaz de sacar a México del círculo vicioso de las esperanzas fallidas?

El Instituto Nacional Electoral, institución autónoma encargada constitucionalmente del desarrollo de las elecciones federales en México, declaró formalmente iniciado el proceso el 8 de septiembre de 2017, y lo ha  calificado como el más grande en la historia del país por el número de cargos en disputa -128 senadores, miembros de la cámara alta del Congreso de la Unión, tres por cada estado de la República, electos de manera directa, y 32 por una lista nacional, así como 500 diputados federales, miembros de la cámara baja del Congreso de la Unión- y porque el mismo día de la jornada electoral federal se realizarán elecciones locales en 30 de los 32 estados de la República.

Pero qué nos dicen las encuestas sobre el estado actual de los candidatos destinados a “salvar” a México y poder sacarlo al fin del “círculo vicioso de las esperanzas fallidas”, según el pesimista analista del El País. De acuerdo con un sondeo realizado por la casa especializada Buendía & Laredo* y publicada por el diario El Universal, el aspirante izquierdista Andrés Manuel López Obrador lidera las preferencias en torno a la elección presidencial. López Obrador, del partido MORENA, obtuvo un 32 por ciento, seguido por Ricardo Anaya, de un frente formado por el derechista Partido Acción Nacional (PAN) y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), con un 26 por ciento, mientras que en el tercer sitio se colocó José Antonio Meade, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), con un 16 por ciento de la intención de voto.

 
           


Encuestas de intención de voto por partido político, donde puede observarse no solo la tendencia a favor del Movimiento Regeneración Nacional, MORENA, sino la diversidad de partidos políticos con una amplia participación en el proceso eleccionario mexicano. (Investigaciones realizadas al cierre del año 2017)

México cuenta con una puntuación de 6.68 dentro de la región, ocupando el puesto número 57 en el ranking mundial, por lo que está dentro de las naciones latinoamericanas con categoría de democracias imperfectas, en las que sus elecciones deberán ser libres y justas, las libertades civiles básicas son respetadas; aunque existan problemas de gobernabilidad, cultura política poco desarrollada y bajos niveles de participación democrática.

No obstante, no es precisamente el tema de la democracia lo que ha de resolverse en México, sino los altos índices de violencia -uno de los más violentos de América y del mundo- y de criminalidad que convierten a la nación en un verdadero antro, algo que influye decisivamente en el fenómeno migratorio mexicano, uno de los temas más álgidos de la actualidad.
 
De acuerdo con los datos del Uppsala Conflict Data Program, UCDP, un estudio realizado por el Departamento de Investigación sobre Paz y Conflicto de la Universidad de Uppsala (Suecia), muestran que desde el 2006, año en el que el expresidente Felipe Calderón inició la llamada Guerra contra el narcotráfico, la cantidad de muertes relacionadas con el combate al crimen organizado aumentaron de manera significativa.

Según datos del propio programa de dicha universidad, México suma 17,964 muertes desde 1989, considerando la suma del aumento de muertes registrado una década después de la declaratoria de guerra contra los grupos delictivos. Solo en los diez años las muertes ascienden a 17,964 por el conflicto armado entre organizaciones criminales, grupos de autodefensa y el propio gobierno mexicano.

La cifra asciende a 18,675 personas muertas si se consideran a los muertos por violencia unilateral y conflicto del estado. Según estos datos, registrados por la universidad, y publicados por el medio El Economista en julio de 2017, México sería el país más violento del continente americano; aunque hay otros estudios referidos a índices de criminalidad en los que Guatemala, El Salvador, Colombia y Venezuela se sitúan por encima de México, incluido el reciente estudio que publica Infobae que afirma que Venezuela es el segundo país más violento de la tierra, solo superado por El Salvador.

No obstante, otras fuentes como el Institute for Economics & Peace en sus investigaciones sobre la paz mundial correspondientes al final de 2017 señala a Venezuela y Colombia por encima de México en la región, y con los peores puestos en el  ranking mundial, y en el año 2016 la balanza se inclinaba por Venezuela con la posición 119 de los 127 países evaluados, seguido por México en el puesto 118 y Honduras en el 116.

En fin, e independientemente de las diferencias mínimas en este sentido, lo esencial es que México es un país víctima de violencia generalizada en todo el territorio nacional, los 23,953 homicidios registrados en 2016, superado por los 26,573 correspondientes al 2017 así lo demuestran; y como bien precisa Alonso Rebolledo en El Economista, “se ha convertido en una de los países con mayor número de muertos a manos de organizaciones armadas”, afirmación basada en las más recientes investigaciones de la Universidad de Uppsala, y a este gran conflicto generalizado tendrá que enfrentarse el nuevo presidente en pos de poner cierto orden en medio del caos imperante.**

El Global Peace Index, el más reciente estudio del Institute for Economics and Peace, IEP, reveló que dicha nación descendió dos lugares ocupando el sitio número 142 del ranking con un nivel bajo de paz, además del último lugar regional, lo que se ha asociado al efecto de la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos sobre sus relaciones con los países vecinos y, en menor medida, al deterioro del terror político.

De acuerdo con Semáforo Delictivo, con el paso de los años los asesinatos se han convertido en una constante del crimen organizado, toda vez que en el 2006, del total de homicidios dolosos*** registrados en el país, 18% se le atribuía a bandas delictivas, lo que contrasta con los datos de 2017 en que escaló peldaños para alcanzar el 75%.

A esta situación tan sombría en el ambiente social mexicano tendrá que enfrentarse quien resulte vencedor en los comicios del próximo julio, lo que al parecer, de acuerdo con las encuestas, recaerá en Andrés Manuel López Obrador, el representante del Movimiento Regeneración Nacional, conocido por sus iniciales MORENA, organización de tendencia izquierdista; aunque de línea enmarcada en la socialdemocracia y el progresismo, por suerte, sin lazos con el Socialismo del siglo XXI y un tanto despojado del populismo cursi tan de moda en la región. No obstante, esto está por ver, dado el tiempo que aún nos separa para la elección y las variaciones que generalmente suelen ocurrir en la medida en que las campañas promocionales avancen.


*El sondeo se realizó a 1,002 ciudadanos en su vivienda en el periodo del 19 al 25 de enero con un margen de error de 3.53 puntos porcentuales.


**Según la estimación del Observatorio Venezolano de Violencia, OVV, 26.616 personas murieron de forma violenta en 2017 en Venezuela. De ellos, 16,046 perecieron en homicidios registrados por la justicia. El 64% de los delitos no son denunciados en Venezuela por falta de confianza en las autoridades. Venezuela registró 89 muertes violentas por cada 100.000 habitantes en 2017, lo que se traduce en 26.616 víctimas, un descenso de casi un 3% respecto a las cifras del año anterior y mantiene al país caribeño en el segundo lugar en la lista de países más peligrosos del mundo, encabezada por El Salvador.


***Subtipo de homicidio en el cual el criminal lleva a cabo una acción a sabiendas de que con ello puede provocar la muerte de personas, y asume ese posible resultado a pesar de que la acción tenga otra finalidad. El criminal busca intencionadamente el resultado de muerte de la víctima.

Continuará.

Publicado en Cubanálisis.

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 Acerca de mí

Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en su ciudad natal la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” desde 1993 hasta su salida de Cuba en 2014. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”, de Cienfuegos, “Memorial Presidente Salvador Allende”,  de La Habana, entre otras.  Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.





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